Lo que comenzó como una mañana laboral más para Nadia Báez terminó convirtiéndola en la protagonista de una historia que pudo haber acabado en tragedia. La trabajadora de una estación de servicios de Villa Elisa rescató a dos niños de entre 2 y 3 años que habían salido sin supervisión de un centro infantil y caminaban solos, descalzos y desabrigados hacia una avenida de intenso tránsito.
El caso, ocurrido el miércoles alrededor de las 10:18, sigue generando repercusiones por las interrogantes que deja sobre los controles en el Centro de Atención Integral de la Primera Infancia (CAIPI) Torore, dependiente de la Gobernación de Central y del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA).
Las cámaras de circuito cerrado captaron a los pequeños recorriendo varias cuadras por la calle Colonia Elisa. Un niño caminaba sin zapatos ni medias, mientras que la niña llevaba escaso abrigo pese a las bajas temperaturas. Ambos repetían constantemente una palabra: “parque”.
Fue entonces cuando Nadia los vio. “Me fui a agarrarles a las criaturas y les traje al surtidor donde trabajo. Llamé a mi jefa y a mis compañeros porque no entendíamos qué estaba pasando. Pensamos que enseguida aparecerían sus padres”, relató. Sin embargo, nadie llegó a buscarlos.
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Cuatro cuadras lejos de la guardería
Mientras Nadia mantenía a los menores resguardados, un compañero recorrió la zona para intentar localizar a sus familiares. La sorpresa llegó cuando descubrió que los niños provenían del CAIPI Torore, ubicado a unas cuatro cuadras del lugar donde fueron encontrados.
Según los testimonios recogidos posteriormente, en la guardería aún no se habían percatado de que los pequeños habían abandonado el predio. “Mi compañero fue hasta la guardería y ahí recién se dieron cuenta de que faltaban dos criaturas”, contó la trabajadora.
La situación encendió la indignación de padres y vecinos, especialmente porque los niños estuvieron expuestos a una zona de alto tránsito vehicular. “Si ella no los veía, podían haber seguido caminando, perderse o sufrir un accidente”, comentó un agente policial durante una entrevista televisiva en la que se reconstruyó lo ocurrido.
Celebración que terminó en alarma
De acuerdo con la versión de las autoridades del centro infantil, los menores participaban de actividades por la festividad de San Juan cuando lograron salir sin que las educadoras lo advirtieran.
La coordinadora del programa Torore, Analía López, explicó que los niños se encontraban en una plaza interna del predio compartiendo juegos y actividades recreativas cuando abandonaron el lugar. “En un momento salen del centro y es recién cuando una persona adulta viene a avisarnos que había encontrado a dos niños que las educadoras comienzan a buscarlos e identificarlos”, señaló.
Tras el incidente, la institución informó que inició una investigación interna para determinar responsabilidades y evaluar posibles sanciones.
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Gesto que marcó la diferencia
En medio de la preocupación y los cuestionamientos, la figura de Nadia Báez emerge como la de una ciudadana que actuó guiada por el instinto y la empatía. “Yo también tengo hijos. Cuando les vi solos me asusté muchísimo. Lo primero que pensé fue que un vehículo podía atropellarles”, recordó.
Tras poner a salvo a los menores y constatar que habían salido del centro infantil sin que nadie advirtiera su ausencia, Nadia decidió compartir lo ocurrido en sus redes sociales para alertar sobre la situación.
“Quiero escrachar a esta guardería Torore, donde dos criaturas salieron sin que se dieran cuenta los que están responsables por los niños. El niño estaba descalzo, sin medias, y la nena desabrigada. Qué irresponsabilidad de los cuidadores de esa guardería. Uno con toda confianza le lleva a sus niños y estas cosas pasan”, manifestó.
Mientras las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer cómo lograron salir del centro sin ser advertidos, la historia deja una certeza: aquella mañana, cuando dos niños quedaron expuestos a todos los riesgos de la vía pública, una trabajadora anónima se convirtió en el ángel que les devolvió la seguridad.