- Juan Carlos Dos Santos
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En un contexto global marcado por la incertidumbre y con Israel enfrentando complejos desafíos de seguridad interna, la cooperación internacional no solo no se detiene, sino que se consolida de manera estructural en el corazón de América del Sur.
MASHAV, la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que desde su fundación en 1958 por iniciativa de David Ben-Gurión ha sido el brazo solidario y el principal motor de diplomacia pública del Estado hebreo, redefine hoy su estrategia en Paraguay tras más de seis décadas de evolución global.
Lo que comenzó a mediados del siglo pasado como una transferencia básica de conocimientos de un país que florecía en el desierto, se ha transformado en 2026 en un modelo bidireccional de co-creación tecnológica y resiliencia climática. Al frente de esta nueva etapa en el país se encuentra Emilia Kuschnir, agregada agrícola y representante de proyectos de cooperación de MASHAV en Paraguay.
Con un diagnóstico sumamente optimista sobre el potencial productivo local, Kuschnir lidera una gestión que busca elevar la relación bilateral a un nivel más estratégico, rompiendo el viejo paradigma de la ayuda asistencialista para enfocarse en el fortalecimiento institucional y la innovación aplicada en el terreno.
Su misión, con un fuerte componente técnico y agronómico, pasa por un concepto clave: la “tropicalización” de la vanguardia tecnológica israelí —como el riego de precisión, la horticultura protegida y la Inteligencia Artificial aplicada al agro— para adaptarla con flexibilidad a los suelos, el clima y la cultura productiva de las distintas regiones de Paraguay, desde los centros de desarrollo en Caaguazú hasta los desafíos hídricos del Chaco. En esta entrevista, la representante de MASHAV detalla cómo la agencia mantiene inalterable su compromiso estratégico a pesar de las crisis del entorno, el rol multiplicador de la red local de exbecarios como dinamizadores del conocimiento en las fincas, y el ambicioso plan para conectar a las universidades y la Secretaría de la Juventud con el ecosistema AgTech.
Para Kuschnir, el éxito de la cooperación no se medirá en frías estadísticas, sino en el impacto real sobre la calidad de vida de los pequeños y medianos productores, la inclusión de comunidades indígenas con acceso limitado al agua y el arraigo de los jóvenes rurales mediante un campo digitalizado, moderno y altamente rentable.
MASHAV ha cumplido más de seis décadas de labor desde su fundación. ¿Cómo ha evolucionado la prioridad de la agencia a nivel global en los últimos años y cuáles considera que son los casos de éxito más emblemáticos?
Desde 1958, MASHAV ha evolucionado de una transferencia de conocimientos básica a un modelo de co-creación tecnológica. A nivel global, la agencia centra sus actividades de desarrollo de capacidad humana en 8 sectores estratégicos (que incluyen salud, educación y desarrollo comunitario entre otros); sin embargo, yo represento y lidero el sector de Seguridad Alimentaria, Agricultura y Cambio Climático en Paraguay que es el pilar de nuestra cooperación.
Nuestra meta central siempre ha sido capacitar a quienes capacitan localmente y brindan soporte técnico a los productores. Este enfoque de fortalecimiento institucional se ha intensificado, transformando nuestros programas en modelos de resiliencia climática. No buscamos solo enviar expertos, sino empoderar a los técnicos locales para que los Centros de Excelencia sean motores de innovación agrícola sostenibles y adaptados a la realidad de cada territorio.
Visión estratégica para Paraguay
Como agregada en agricultura en el país, ¿cuál es su diagnóstico sobre la cooperación técnica actual entre Israel y Paraguay? ¿Qué sectores planea priorizar?
Mi diagnóstico es sumamente positivo: Paraguay posee un potencial productivo excepcional. Bajo mi gestión y con el liderazgo de la embajada, el objetivo es elevar la cooperación a un nivel más estructural. Queremos implementar una visión renovada sobre cómo deben funcionar los centros de investigación y desarrollo (I+D): no como entes aislados, sino como núcleos dinámicos que conecten la validación científica con la práctica en finca.
Estamos priorizando la innovación aplicada, especialmente en horticultura protegida y el uso de tecnología de tasa variable (VRT). Un ejemplo tangible es el trabajo que realizamos en Caaguazú, donde instalamos sistemas de riego de precisión. La idea es que estos centro s sirvan como modelos de gestión eficiente, donde la investigación se traduzca directamente en protocolos que el productor pueda adoptar para mejorar su rentabilidad y sostenibilidad.
El valor del capital humano (Red de becarios)
¿Cómo planea dinamizar la red de exbecarios en Paraguay?
Es fundamental destacar que nuestra red está compuesta por becarios activos, profesionales altamente capacitados que actúan como socios estratégicos en cada departamento. Mi objetivo es que estos becarios funcionen como multiplicadores técnicos. Estamos trabajando para que lideren los proyectos de transferencia tecnológica que estamos implementando, asegurando que el conocimiento de Israel se traduzca en una presencia constante en el campo.
Cooperación en contexto de crisis
¿Cómo logra MASHAV mantener la continuidad de su cooperación mientras Israel enfrenta desafíos de seguridad interna?
Israel es un país forjado en la resiliencia y nuestra cooperación internacional es una prioridad estratégica inalterable. Estamos profundamente agradecidos con el apoyo de Paraguay. Mi presencia aquí, recorriendo zonas como el Chaco para implementar sistemas avanzados de gestión hídrica y fertirriego, es la prueba de que el trabajo no se detiene. La planificación de MASHAV permite adaptar programas sin interrumpir el soporte técnico esencial.
Resultados y métricas de éxito
¿Cuáles son los logros que espera alcanzar al finalizar su primer período en Paraguay?
Al finalizar mi período, el éxito no se medirá por métricas estadísticas, sino por el impacto real en la calidad de vida. El mayor logro será ver cómo, gracias a nuestras capacitaciones, se ha producido un salto en tecnología, técnica y metodología que permita a pequeños y medianos productores incrementar la cosecha mejorando la calidad del producto. Un ejemplo clave es nuestro trabajo con las comunidades indígenas con acceso limitado al agua; el éxito es lograr que, con los mismos recursos, sus cultivos sean más rentables, generando oportunidades nuevas y sostenibles donde antes no las había.
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Transferencia tecnológica y adaptabilidad
¿Cómo asegura MASHAV que la tecnología israelí se adapte a la realidad paraguaya?
La clave de nuestra gestión es que la tecnología israelí no es un producto cerrado, sino una solución profundamente adaptable y flexible. Ha sido diseñada para ser resiliente y funcional en los contextos más diversos del mundo, y mi labor como agrónoma es liderar esa ‘tropicalización’ específica para Paraguay. Esto significa que ajustamos cada sistema considerando no solo el clima y las características del suelo local, sino también la disponibilidad de recursos y la cultura productiva de cada zona. A través de un monitoreo constante de variables técnicas como la conductividad eléctrica y el pH, nos aseguramos de que la tecnología responda a datos reales de campo.
Al final, no trasladamos soluciones rígidas; lo que hacemos es co-crear sistemas que respeten el ecosistema paraguayo y aseguren que la herramienta sea amigable y rentable para el productor que la utiliza todos los días.
Ecosistema emprendedor e innovación
¿Cómo planea MASHAV colaborar con el ecosistema tecnológico de Paraguay?
Desde MASHAV, entendemos que la innovación no ocurre de forma aislada; por eso, estamos conectando estratégicamente a la academia, el sector público y el ecosistema emprendedor. Estamos trabajando estrechamente con instituciones como la Secretaría de la Juventud y universidades agrarias para introducir el concepto de AgTech no como algo lejano, sino como una herramienta inmediata para enfrentar obstáculos locales.
Queremos que la tecnología sea el puente para que los jóvenes rurales vean en el campo una oportunidad de negocio moderno y rentable, evitando la migración a las ciudades. Al promover soluciones digitales aplicadas desde el monitoreo satelital hasta la automatización del riego a pequeña escala, buscamos transformar desafíos sociales en oportunidades de emprendimiento.
Capacitación técnica en la era digital
¿Cómo se están adaptando los programas de capacitación ante la revolución digital?
La revolución digital en el campo no es una opción, es una necesidad para la precisión. En MASHAV, estamos transformando nuestros programas para que la Inteligencia Artificial y el Análisis de Datos dejen de ser conceptos teóricos y se conviertan en herramientas de campo.
Estamos capacitando a nuestros becarios en el uso de Agricultura de Precisión, que permite, por ejemplo, interpretar mapas de variabilidad de suelo para aplicar fertilizantes solo donde es necesario mediante Tecnología de Tasa Variable (VRT). No buscamos que el becario solo aprenda a usar un software, sino que sepa utilizar la automatización y el monitoreo digital para tomar decisiones que ahorren agua, energía y recursos. El objetivo final es que Paraguay cuente con líderes técnicos capaces de gestionar una agricultura digitalizada que sea, al mismo tiempo, más competitiva y profundamente respetuosa con el medio ambiente.

