Este martes, un grupo de camioneros paraguayos que se encuentran varados hace más de 30 días en la frontera entre Bolivia y Perú pidieron ayuda a las autoridades para poder subsitir en tanto duren las manifestaciones. Estos se encuentran a más de 4.100 metros sobre el nivel del mar, enfrentando difíciles condiciones climáticas y logísticas.
Según Braulio Valdez, camionero afectado, necesitan una intervención urgente de las autoridades de Perú para destrabar la situación y poder continuar su recorrido. Además, de ayuda monetaria para mantenerse en la zona ya que no pueden movilizar sus camiones.
“Nosotros hace 35 días que estamos parados en desaguadero lado peruano y hasta el momento recibimos asistencia de la Embajada Paraguaya, pero es muy poca. Nos enviaron 270 soles y hace una semana nos enviaron 170 soles”, detalló Valdez, en entrevista con “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
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Afirmó que además del dinero, también necesitan alimentos para sobrevivir, porque en la zona todo es más costosos y los comerciantes se están aprovechando. Saben que necesitan o que muchos camioneros de otros países reciben importantes sumas de dinero como ayuda.
“La plata que nos enviaron solo era para dos días y no nos alcanza eso, nos estamos solventado por nuestro propio medio. El problema es Bolivia, tenemos todo en condiciones para pasar, pero ellos tienen un conflicto político en este momento y cierran toda la ruta con máquinas para que ningún vehículo pase”, afirmó.
Agregó que ellos son trabajadores independientes por lo que necesitan ayuda del Gobierno paraguayo. “Nosotros agarramos la carga independientemente y la llevamos a Paraguay. Yo llevo tela, mi compañero plástico y otro aceite, la empresa nos presta su permiso internacional para circular”, puntualizó.
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Sin definición en Perú: Sánchez aventaja a Fujimori por pequeño margen
El izquierdista Roberto Sánchez tomó el lunes la delantera en el conteo de votos de la segunda vuelta electoral en Perú y superó por un pequeño margen a la derechista Keiko Fujimori, en una contienda cuyo final aún es incierto. Con poco más del 94 % de las actas escrutadas, Sánchez reunía el 50,03 % de los votos, frente al 49,9 % de Fujimori, una diferencia de menos de 10.000 votos, según los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Para que el balotaje del domingo tenga un ganador, se deberán revisar además actas impugnadas que contienen unos 450.000 votos, lo que puede llevar días. “Estamos muy confiados y optimistas, con tranquilidad para respetar los resultados al 100 %”, dijo Sánchez a periodistas ayer lunes. Poco antes, Fujimori también exhortó a la calma. “Tenemos que esperar hasta el final. Lo que corresponde en estos momentos es paciencia y serenidad. Vamos a respetar el resultado sea cual sea”, afirmó.
El balotaje enfrentó a la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) con el heredero político del exmandatario Pedro Castillo, preso tras un fallido autogolpe de Estado en 2022. Es la cuarta vez que Fujimori compite por la presidencia, en tanto que para Sánchez es su primera postulación.
Muchos votantes dijeron que esperan que el nuevo gobierno acabe con la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que hizo que Perú tuviera ocho presidentes desde 2016. “Es un empate técnico, está para cualquiera. Es un resultado que se puede revertir en las siguientes horas, no se está hablando todavía de ganador o ganadora”, aseguró a la AFP el especialista en temas electorales José Tello.
Festejos en los dos bandos
Fujimori, una administradora de empresas de 51 años, apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía y derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
“Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre”, aseguró Gladys Silva, un ama de casa de 56 años, durante el festejo anticipado del domingo.
Sánchez, de 57 años, congresista y exministro de Castillo, reivindicó al expresidente. En señal de lealtad, lleva el sombrero campesino que él le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó el domingo en la cárcel.
“Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)”, dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en la otra celebración por adelantado. La votación, a la que estuvieron convocados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
“Débil legitimidad”
Keiko, como llaman a Fujimori, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”. Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a la AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington. El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez envió a juicio a Sánchez por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad, pero quedaría vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha. “El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad” por lo que, sin mayoría legislativa, deberá “construir una coalición para gobernar”, dijo a la AFP el politólogo Paulo Vilca. El 28 de julio el vencedor sustituirá al presidente interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
Delincuencia imparable
La mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad. Han proliferado las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años. Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminalidad con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de las élites políticas con los criminales. La base de votantes de Sánchez está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. La de Fujimori está en Lima, donde la tasa de homicidios se triplicó entre 2020 y 2025, hasta los 23 por cada 100.000 habitantes.
El próximo presidente recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4 %. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal. Fujimori aboga por el neoliberalismo y la atracción de inversiones, y Sánchez plantea alzas salariales y una economía más estatizada.
Fuente: AFP.
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Más de 150 mujeres de una comunidad indígena del Chaco recibieron atención médica
Un equipo de médicos, obstetras y enfermeras realizó una jornada de atención exclusivas para mujeres de una comunidad indígena de departamento de Boquerón, donde atendieron a un total de 158 mujeres. Accedieron a servicios médicos y preventivos, incluyendo consultas prenatales, controles ginecológicos y realización de ecografías.
El encuentro fue desarrollado por un equipo de la Unidad de Salud Familiar (USF) de la comunidad indígena Uj’e Lhavos y contó con apoyo de la XVI Región Sanitaria de Boquerón. La jornada estuvo dirigida exclusivamente para embarazadas y mujeres en edad fértil de la citada comunidad.
Estas personas accedieron a servicios médicos y preventivos como:
- consultas prenatales
- controles ginecológicos
- realización de ecografías
- atenciones odontológicas
- charlas educativas sobre autocuidado, nutrición y prevención de enfermedades.
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También llevaron a cabo testeos rápidos para la detección de infecciones de transmisión sexual (ITS) y VIH, para lograr la identificación temprana y el seguimiento oportuno de los casos. Se hizo entrega de leche fortificada a través del Programa de Alimentación y Nutrición Infantil (Pani), para el bienestar de las madres y sus hijos.
Del encuentro participaron los líderes comunitarios y promotores de salud, quienes ayudaron con la convocatoria y el acompañamiento de las beneficiarias. De esta forma buscan reducir las brechas de acceso a la salud, priorizando la asistencia en las comunidades indígenas del Chaco.
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Incertidumbre en Perú tras empate técnico en elección presidencial
El resultado de la elección presidencial de Perú seguía incierto en la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori en empate técnico frente al izquierdista Roberto Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década. Fujimori está solo tres puntos arriba con 82 % de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible; y uno abajo de Sánchez en una muestra de conteo rápido de dos encuestadoras.
Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos. “Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos”, afirmó Fujimori, ante sus seguidores a quienes pidió paciencia. Entre cantos de “¡Sí se pudo!, Sánchez dijo reconocer que hay un “empate”. “Que prosiga el conteo en los estándares de una elección transparente”, expresó en una plaza llena de seguidores.
Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, heredero político de exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022. Muchos votantes dijeron esperar que las elecciones pongan fin a la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que dejó a Perú con ocho presidentes desde 2016.
Festejos en los dos bandos
Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad. “Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre”, aseguró Gladys Silva, ama de casa de 56 años, en la concentración en Lima.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel. “Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)”, dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en el otro festejo. La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
“Débil legitimidad”
Bajo la palabra “orden”, Keiko, como la llaman, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”. Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington. El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad, pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha. “El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad” por lo que, sin mayoría legislativa, deberá “construir una coalición para gobernar”, dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca. El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
Delincuencia imparable
Pese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad pues proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años. Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con los criminales con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad. Su base social está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que de 2020 a 2025 triplicó la tasa de homicidios hasta llegar a 23 por cada 100.000 habitantes.
El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4 %. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal. Fujimori aboga por el neoliberalismo, la propiedad privada y la atracción de inversiones, y Sánchez ofreció alzas salariales y una economía más estatal.
Fuente: AFP.
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Elecciones en Perú: sondeos de boca de urna dan leve ventaja a Keiko Fujimori
La candidata derechista Keiko Fujimori lidera levemente los sondeos a boca de urna con poco más de un punto porcentual de las preferencias en la cerrada segunda ronda presidencial del domingo en Perú, según las encuestadoras privadas Ipsos y Datum.
Fujimori obtiene 50,7% frente a 49,3% del izquierdista Roberto Sánchez, según Ipsos; y 50,5% contra 49,5 según Datum. Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez.
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Las mesas de votación cerraron a las 17:00 (22:00 GMT) tras una jornada sin mayores incidentes a diferencia de la caótica primera ronda plagada de fallos técnicos y denuncias de fraude.
Tras una década de inestabilidad política, con caída récord de gobernantes desde 2016, unos 27 millones de electores estaban llamados a escoger presidente para un mandato de cinco años.
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El ganador sustituirá a partir del 28 de julio al mandatario interino José María Balcázar. Pese a la desilusión política, la mayor preocupación del peruano es la inseguridad en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
Fuente: AFP