Este martes, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (FACSO-UNA) anunció que la revista científica “Kera yvoty” fue aceptada para integrar la colección de la Scientific Electronic Library Online (SciELO). Esto posiciona a la institución en el escenario regional de las ciencias sociales, permitiendo consultas y citadas a nivel internacional.
SciELO es una biblioteca virtual que permite acceder a una colección de revistas científicas seleccionadas y que son publicadas en América Latina, el Caribe, España, Portugal y Sudáfrica. El acceso a la revista Kera yvoty en el prestigioso portal es libre y gratuito.
“La entrada de Kera yvoty a SciELO no es solo un logro editorial, es la demostración de que la FACSO-UNA produce ciencia social rigurosa, comprometida y con proyección regional. Es, la utopía “Kera yvoty” haciéndose realidad”, expresaron desde la facultad.
Resaltaron que la incorporación a esta colección representa una mayor visibilidad internacional para la producción científica del Paraguay. El material esta dirigido a la comunidad académica, profesionales, investigadores, técnicos, hacedores de políticas, educadores, representantes de movimientos sociales y público en general.
“Al integrarse a una de las principales plataformas de publicación científica y acceso abierto de América Latina, posiciona a la institución en el escenario regional de las ciencias sociales, permitiendo que las investigaciones publicadas sean más accesibles, consultadas y citadas a nivel internacional”, aclararon.
La revista Kera yvoty, cuyo nombre significa “Utopía” en idioma guaraní, es una publicación técnico-científica, editada de manera ininterrumpida desde el año 2016. La revista constituye un espacio de reflexión sobre las diversas manifestaciones de la cuestión social en el Paraguay moderno y contemporáneo.
Te puede interesar: Conectatón 2026, el primer paso hacia un sistema único de salud digital
Dejanos tu comentario
FPUNA: denuncian que actas eleccionarias son retenidas por la decana
Este martes, alumnos y graduados de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) se manifestaron para solicitar la liberación de las actas de las elecciones que se realizaron el pasado 20 de agosto, a modo de poder conocer quiénes son las nuevas autoridades. Ambos sectores denunciaron que la decana Silvia Leiva León está reteniendo los documentos para retrasar la entrega de mando y continuar ella en el cargo.
La medida fue tomada a raíz de que ya pasó un tiempo considerable tras las elecciones de las nuevas autoridades de la facultad para el periodo 2026 - 2031 y denunciaron que la decana Leiva León no ha remitido los resultados oficializados del acto eleccionario.
“Nuestro pedido fue concreto de que se remitieran las actas del acto eleccionario al Rectorado de la UNA. Es el paso que resta para que puedan proclamarse las autoridades electas”, expresó Fernando Moreno, miembro del consejo de la FPUNA, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Agregó que las autoridades electas asumirán el primer día hábil de setiembre y encontrarán una contraparte exigente, atenta y dispuesta a colaborar. “Nos reunimos en plenaria a comentar un poco todo lo que venía pasando y acercamos las copias de las actas al Rectorado. Con eso, entendemos que se comunica y corresponde según el estatuto”, apuntó.
Te puede interesar: Fiscales piden protección urgente ante presunta amenaza de Giuzzio
Resaltó que la fuerza del proyecto siempre ha sido la transparencia y la unidad de todos los estamentos. “Las medidas de fuerza seguirán hasta que esto se pueda solucionar. Reitero, queremos que se remitieran las actas del acto eleccionario para que puedan proclamarse las autoridades del próximo periodo”, apuntó.
El 20 de agosto pasado el Consejo Directivo de la Facultad Politécnica eligió a sus nuevas autoridades, en un proceso conducido por el Tribunal Electoral Independiente Ad Hoc y desarrollado conforme al Reglamento General aprobado por el Consejo Superior Universitario: padrón publicado, candidaturas inscriptas sin impugnaciones, presentación de programas de gobierno en sesión pública transmitida por los canales oficiales de la Facultad, voto secreto y escrutinio público.
Dejanos tu comentario
“Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca”
“Sociología paraguaya: dos momentos” es la última publicación del sociólogo Carlos Aníbal Peris que fue presentado el pasado viernes en el marco del Simposio de Sociología 2026. El material aborda el devenir de la disciplina en el país, que tras un largo periodo de orfandad logró institucionalizarse y busca consolidarse planteando una mirada crítica sobre el presente.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos Archivo / Gentileza
“Dos veces le prohibieron a la sociología paraguaya mirar al país”, recuerda Carlos Peris en este este libro publicado desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
La obra investiga un primer hecho entre 1900 y 1913 cuando Cecilio Báez intenta la primera cátedra y es resistida por la Iglesia católica y un segundo entre 1972 y 1983 en la Universidad Católica: “La institución que había combatido a la disciplina es ahora la única capaz de alojarla, porque bajo la dictadura es también el último espacio con algún margen. Pero el margen tiene un límite y en 1983 la carrera se cierra”.
Peris cuenta que “una ironía metodológica atraviesa todo el libro y que me parece la mejor razón para leerlo: el aparato que vigilaba es el que conservó. Terminé reconstruyendo un capítulo de la vida intelectual paraguaya con los papeles de quienes la reprimieron. Eso obliga a una conclusión práctica: los archivos –el del Terror, pero también los universitarios y los eclesiásticos– son patrimonio público y hay que abrirlos y digitalizarlos, porque cada expediente que se pierde es una parte de nuestra historia intelectual que queda explicada para siempre como desinterés. Por eso el libro incluye los documentos en facsímil: quiero que el lector juzgue por sí mismo, no que me crea a mí”, apunta.
–En el primer momento es la Iglesia católica la que se opone a una cátedra. ¿Por qué pasó?
–Hago una precisión que importa: la Iglesia no se opone a la cátedra por vía administrativa –no hay un expediente que la clausure–, se opone a lo que la cátedra enseña y lo hace en el terreno público. La cátedra de Sociología se crea por decreto del Poder Ejecutivo en el año 1900, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, y su titular es Cecilio Báez, que en 1903 publica el primer manual paraguayo de la disciplina. Báez es masón y librepensador, y enseña una explicación del orden social que no necesita de la providencia: monismo, evolución, desnaturalización de la familia bíblica. Eso, en el Paraguay de 1900, no era una discusión de aula, era una guerra cultural.
TOMA DE POSICIÓN
–¿Cómo llega la sociología al Paraguay?
–La sociología paraguaya no llega al país como una importación académica neutra, una novedad europea que se enseña porque queda bien en un plan de estudios. Llega como una toma de posición sobre quién tiene derecho a explicar la sociedad. Y el detalle decisivo es que el hombre que abre la cátedra en 1900 es el mismo que en 1913 firma el manifiesto: no hay un Báez profesor y un Báez militante, hay un solo dispositivo intelectual funcionando en dos escenarios, el aula y la plaza. Lo que se enseñaba adentro es exactamente lo que sangraba afuera.
–Luego aparece la intervención de la dictadura a una cátedra en marcha por unos 10 años. ¿Cómo fueron los hechos de acuerdo a tu investigación en las fuentes?
–Es la parte más incómoda del libro: no hay una intervención de la dictadura en el sentido clásico, no hay tanque ni decreto de Alfredo Stroessner cerrando una carrera. Hay un procedimiento interno, estatutario, impecable en la forma. La carrera de Sociología se abre en la Universidad Católica en 1972 –la institución que setenta años antes había combatido a la disciplina es ahora la única con margen para alojarla, porque bajo la dictadura es el último espacio con algo de aire–. El deterioro empieza antes del final: en 1978 se rechaza un proyecto de reformulación y una circular disuelve la Facultad de Ciencias Sociales dentro de la nueva Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas. Lo que reconstruyo con los expedientes es que en 1982 se inscribe un solo alumno y la carrera ya no figura en los folletos de oferta de la Universidad ni de 1982 ni de 1983. Es decir: dejó de ofrecerse antes de que existiera una resolución que la cerrara.
LÍNEAS DE ESTUDIO
–¿Cómo ves la sociología en el presente?, ¿qué estudios destacás?
–Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca, y con menos épica. Destaco tres líneas. La cuestión agraria y ambiental, donde el trabajo de Ramón Fogel sigue siendo la referencia obligada para entender la expansión del agronegocio y el desplazamiento campesino e indígena. La sociología de la estructura social y la educación, donde Luis Ortiz ha mostrado cómo la desigualdad se reproduce por vía escolar en un país que se cuenta a sí mismo como igualitario. Y la agenda de ilegalidad, crimen organizado y captura territorial, que es donde yo trabajo. Sumaría el trabajo historiográfico sobre la propia disciplina –Javier Caballero Merlo, Lorena Soler– y la producción del CPES, que sostuvo la investigación social cuando la universidad no podía.
–¿Sentís consolidada a la sociología en el país?
–Institucionalizada, sí. Consolidada no todavía. Hay carreras, hay posgrados, hay una revista, hay investigadores categorizados: hace treinta años eso no existía y no es poco. Reponer la continuidad histórica es discutir el presente: la sensación de que la sociología paraguaya siempre está empezando de nuevo no es un rasgo de carácter nacional, es el efecto de dos cortes bien fechados. Una disciplina que no conoce sus propias interrupciones cree que su fragilidad es culpa suya. Y por eso también insisto con lo institucional: la consolidación no se decreta ni se declama en un congreso, se construye en un aula que abre todos los años. Mientras la Facso siga formando sociólogos y sociólogas en la universidad pública, la disciplina tiene piso. Ese es el resguardo real que el país no tuvo en 1913 ni en 1983.
Dejanos tu comentario
“Sociología paraguaya: Dos momentos”, una propuesta literaria de Carlos Aníbal Peris
El sociólogo Carlos Aníbal Peris prepara el lanzamiento de su libro titulado “Sociología paraguaya: Dos momentos”, el 21 de agosto, a las 19:20, en la FACSO–UNA, en el marco del Simposio de Sociología 2026, con comentarios de la Prof. Ada Vera (Decana), el Prof. Luis Ortiz y el Prof. Ramón Fogel.
La presentación estará a cargo del Prof. Ramón Fogel; el epílogo es de Luis Ortiz y la edición de Commune Editores – Facultad de Ciencias Sociales, UNA. La entrada será libre; se obsequiarán ejemplares a los asistentes adelantó el escritor al Diario La Nación de Nación Media.
El autor hizo una reseña de la obra. “Dos veces le prohibieron a la sociología paraguaya mirar al país. La segunda no hizo ruido. La historia de una disciplina suele escribirse como genealogía de autores: quién leyó a quién, qué se discutió, qué se publicó”, explicó.
En ese sentido, el material propone una entrada menos amable y más reveladora: la de los permisos. “Antes de que una sociedad produzca conocimiento sobre sí misma, alguien tiene que autorizarla a hacerlo. En el Paraguay ese permiso fue negado dos veces, con setenta años de distancia y con dos procedimientos distintos”, detalló.
El primer momento transcurre entre 1900 y 1913. “El país abre entonces una de las primeras cátedras de sociología de América Latina, de la mano del positivismo y de Cecilio Báez, y la reacción no se hace esperar: en Villarrica, la disciplina recibe lo que un folleto de época llamó, sin metáfora, su primer bautismo de sangre. La Iglesia católica aparece ahí como adversaria frontal de una ciencia que se propone explicar el orden social sin recurrir a la providencia”, recordó.
El segundo momento empieza en 1972, y su interés está en la inversión. “La carrera de Sociología se abre en la Universidad Católica: la institución que había combatido a la disciplina es ahora la única capaz de alojarla, porque bajo la dictadura es también el último espacio con algún margen. Pero el margen tiene un límite, y en 1983 la carrera se cierra. Esta vez no hay bomba ni mártir: hay expediente, resolución, sello”, puntualizó.
Ahí está, para el autor, la lección más dura del libro. La segunda clausura fue más eficaz que la primera precisamente porque no dejó cicatriz visible.
“La violencia física produce memoria; la violencia administrativa produce olvido. El primer momento nos legó un folleto que todavía se lee; el segundo dejó un hueco que durante décadas se explicó como falta de vocación, de masa crítica o de interés nacional por las ciencias sociales. No fue nada de eso: fue una decisión, y está documentada”, añadió.
De ahí la apuesta metodológica. “El libro se sostiene en fuentes de difícil acceso —expedientes universitarios, documentación institucional, material del Archivo del Terror—”, mencionó.
Concluyó que la sensación de que la sociología paraguaya siempre está empezando de nuevo no es un rasgo de carácter nacional ni una fatalidad: “es el efecto de dos cortes bien fechados. Reponer esa continuidad es, también, una manera de discutir el presente —qué se puede investigar, quién lo financia, qué preguntas siguen resultando inoportunas”, enfatizó.
Dejanos tu comentario
Diputados insta a la UNA a tomar las previsiones presupuestarias para habilitar filial en San Pedro
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de declaración que insta a las autoridades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) a incluir en el Presupuesto General de la Nación (PGN 2027), los recursos necesarios para el funcionamiento de las actividades académicas en la filial de Capiibary, departamento de San Pedro.
Según los proyectistas, la sede universitaria fue construida e inaugurada hace cinco años, pero hasta la fecha permanece sin actividad académica.
Explicaron que la filial en Capiibary pretende dar respuesta a una demanda sostenida por la comunidad, luego de años de gestiones y movilizaciones ciudadanas.
Así también, la facultad permitirá ampliar el acceso a la educación superior pública y de calidad para cientos de jóvenes de San Pedro, especialmente aquellos provenientes de familias de escasos recursos que actualmente deben trasladarse a otras ciudades para continuar sus estudios.
Es por ello que consideran necesario que las autoridades universitarias adopten las medidas administrativas, académicas y presupuestarias que permitan iniciar las actividades en la filial y cumplir con los compromisos asumidos con la comunidad.
La declaración aprobada insta al Rectorado, al Consejo Superior Universitario y a las demás autoridades competentes de la UNA a disponer, con carácter prioritario, el inicio de las actividades académicas en Capiibary, mediante la habilitación de las carreras comprometidas.