El padre Alfonso Darío Pintos (32), párroco de parroquia Nuestra Señora del Rosario la ciudad de Itauguá, fue visitado por ladrones en la mañana de este domingo mientras oficiaba misa. Los delincuentes aprovecharon la ausencia del sacerdote de la casa parroquial para ingresar hasta el dormitorio del religioso y alzarse con la suma de G. 29 millones, según denuncia de la víctima.
El hecho ocurrió entre las 07:50 y las 09:35 aproximadamente, en la vivienda parroquial ubicada sobre las calles Francisco Caballero Álvarez casi Defensores del Chaco de esta ciudad.
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De acuerdo al informe de la Comisaria 6ª Central, desconocidos violentaron la puerta de acceso al dormitorio del sacerdote y revolvieron la habitación. Además del dinero, los malvivientes llevaron el aparato DVR del circuito cerrado.
El denunciante mencionó a los intervinientes que G. 23 millones se hallaban sobre una mesa y otros 6 millones estaban guardados en el cajón de un escritorio. El padre también mencionó que una puerta trasera de la vivienda estaba cerrada, pero sin llave, y se presume que por el lugar habrían ingresado los autores del hecho.
Agentes de Criminalística e Investigaciones acudieron al lugar para levantar evidencias e iniciar las averiguaciones. El caso fue comunicado al fiscal de turno, abogado Juan Ledesma, mientras continúan las investigaciones para identificar a los responsables.
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Los venezolanos volvieron a misa, en medio de los escombros y el dolor
María Elizabeth Domínguez ha regresado ayer domingo a misa, después de que el 24 de junio la iglesia de San Sebastián se le vino encima, derrumbada por los dos terremotos que han causado más de 3.000 muertos en Venezuela. En silencio, los habitantes del pueblo de Maiquetía, aledaño al aeropuerto internacional, se reúnen en la Plaza Jerusalén, una construcción moderna de hormigón donde está el columbarium y una representación de las estaciones del Vía Crucis.
El padre Rafael Troconis oficia una misa de difuntos, al igual que todas las iglesias de Venezuela ayer domingo, y le recuerda a sus feligreses que “hemos sido creados para la vida”. “La muerte no tiene la última palabra. Creemos en la resurrección”, les dice enfático. “La fe es una luz potentísima que nos ayuda a encontrarle sentido a esto”, asegura. Domínguez, de 67 años, lo escucha de pie, mientras muchos de los presentes se secan las lágrimas.
“Tengo mucha tristeza por dentro, porque ha muerto mucha gente amiga, muchos vecinos”, dice esta mujer a la AFP. La iglesia de San Sebastián, de 1834, está derruida, con varios muros caídos y el campanario quebrado en sentido longitudinal. Todas las iglesias del estado La Guaira sufrieron los efectos del sismo y están inhabilitadas. En las calles se suceden cuadra tras cuadra los edificios colapsados, incluyendo el del aeropuerto internacional de Maiquetía. Bajo los escombros hay todavía un número indeterminado de cuerpos que no han podido ser recuperados.
“Reconstruiremos nuestras vidas”
“Las piernas me temblaban, no podía salir. Me tuvieron que ayudar”, recuerda Domínguez sobre el momento en que fue sacada del templo, minutos después de los dos sismos.
Ella estaba en la iglesia, donde recién se había terminado la misa y conversaba con otras mujeres. “Una de las compañeras gritó: ‘está temblando’ y yo me metí debajo del banco. Empezó eso a caerse. Polvo, polvo, polvo, yo no veía nada. Pensé que me iba a aplastar. Estuve rezando hasta que cesó”.
Esta es la segunda vez que Domínguez vive una catástrofe natural en La Guaira. En 1999, trabajaba en el aeropuerto de Maiquetía cuando las lluvias hicieron caer la montaña en un deslave que arrasó las poblaciones ubicadas en el este del estado. Ella vivía entonces en Macuto, donde su esposo quedó atrapado. El padre Troconis procura dar consuelo a sus feligreses. “He tenido encuentros con matrimonios que han perdido a sus dos hijos, o a dos de sus tres hijos”, refiere. “Uno quisiera estar cerca de quien sufre. Uno nota mucha tristeza y desesperanza”, dice.
Pero en seguida se recompone, y recuerda que él también sufrió el deslave en esta región hace 27 años. Era entonces rector del seminario y estaba en la iglesia de Macuto, donde pasó 24 horas refugiado junto a un grupo de personas en el coro del templo hasta que pudo salir caminando a través de varios kilómetros sobre el fango que tapió casas y edificios.
“Yo recuerdo que inicialmente parecía que aquello era el fin del mundo. La Guaira había quedado destrozada. Y bueno, pasaron los años y echamos pa’ lante (salimos adelante). Aquí va a ser lo mismo, con la ayuda de Dios”, señala. “Reconstruiremos materialmente el estado y reconstruiremos nuestras vidas. Ya tenemos experiencia”, sentencia Troconis.
Fuente: AFP.
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Itauguá: intentan asaltar una vivienda por tercera vez
Una mujer y su hija de 13 años lograron escapar de un violento intento de asalto registrado en la noche del jueves en una vivienda particular, ubicada en la ciudad de Itauguá. El hecho ocurrió alrededor de las 20:00, en el barrio Valle Karé, donde fueron interceptadas por tres hombres armados y encapuchados cuando llegaban a su domicilio.
Los delincuentes las obligaron a abrir la puerta de la casa con la intención de apoderarse de una supuesta importante suma de dinero en efectivo. Pero la víctima logró activar la alarma de seguridad y escapar junto a la menor hacia la casa de un vecino. Ante esta situación, los bandidos desistieron del robo y decidieron huir del lugar.
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“Ellos entraron conmigo. Uno de ellos me tenía del cuello, y otro a mi hija del brazo apuntándole con un arma que parecía una varilla, y el que apuntaba a mí tenía una pistola”, relató la víctima, Rossana Torres, en diálogo con la 1020.
Añadió que logró convencer a los ladrones de que desactivaría la alarma. “Yo le digo que iba a desactivar la alarma que está en la puerta principal y cuando me acerco a la puerta logro correr porque no lograron cerrar la puerta ni el portón”, refirió.
Este momento fue aprovechado para salir junto a su hija. “Fuimos corriendo al vecino y le llamamos a la patrullera y llegaron en un minuto”, mencionó la dueña de casa.
Cuando las víctimas lograron deshacerse de sus captores, ellos se dieron a la fuga. “Se fueron por el mismo agujero por donde entraron. Llevaron mi cartera con el celular y documentos que tenía”, precisó la entrevistada. El hecho quedó registrado en cámaras de seguridad. Las imágenes serán analizadas por los investigadores a fin de intentar identificar a los responsables.
La denunciante afirmó que se trata del tercer ataque que sufre su familia y recordó un asalto previo en el que fue retenida durante varias horas.
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¿Alivia el cuerpo y el espíritu el hecho de ir a misa?
La práctica de rituales religiosos libera sustancias químicas que fortalecen los vínculos sociales e incluso aumentan el umbral de percepción del dolor, según un estudio realizado en Brasil y el Reino Unido. Varias investigaciones demostraron que algunos opioides producidos de forma natural por el organismo, como la betaendorfina, desempeñan un papel fundamental en el apego social de los animales y en las relaciones sociales de los seres humanos adultos.
Estas “sustancias químicas del bienestar” se liberan cuando adoptamos determinados comportamientos, lo que posteriormente contribuye a que nos sintamos unidos a los demás, explica a la AFP Valerie van Mulukom, coautora de un estudio publicado esta semana en Proceedings of the Royal Society B. En los monos esto ocurre especialmente durante las sesiones de acicalamiento, esenciales para la cohesión del grupo. Sin embargo, en las sociedades humanas de gran tamaño, las interacciones cara a cara no bastan para reforzar los lazos sociales entre cientos o incluso miles de personas.
Una teoría del biólogo evolutivo británico Robin Dunbar sostiene que “desarrollamos ciertos comportamientos que nos permiten producir las mismas sustancias químicas que en las interacciones cara a cara, pero a una escala mucho mayor”, destaca Van Mulukom, investigadora en psicología de la universidad Oxford Brookes (Reino Unido).
“Estos comportamientos incluyen moverse de forma sincronizada (realizando espontáneamente los mismos movimientos), cantar juntos, hacer música juntos o saber que compartimos las mismas creencias”, explica.
En este contexto, ella y sus colegas estudiaron los rituales religiosos en 24 investigaciones de campo realizadas con fieles en el Reino Unido y Brasil.
Repetidos cada semana, “los rituales religiosos reúnen todos estos comportamientos. Cuando se asiste a una misa, por ejemplo, todos se levantan al mismo tiempo, rezan juntos, al final se desean mutuamente la paz, escuchan y cantan juntos”, señala la investigadora.
Conectados con Dios
En el Reino Unido, todos los participantes eran cristianos, aunque pertenecían a distintas confesiones (católica, anglicana, metodista y bautista).
En Brasil, los participantes practicaban el culto de la Umbanda, una religión afrobrasileña que combina el espiritismo, danzas y ritmos rituales africanos con oraciones e imágenes católicas.
Los participantes respondieron un cuestionario antes y después del servicio religioso sobre su sentimiento de pertenencia al grupo, que incluía preguntas como: “Pensando en todas las personas presentes, ¿hasta qué punto confía usted en los demás miembros de este grupo?”
Puesto que es imposible medir directamente la producción de opioides sin recurrir a procedimientos invasivos, y dado que estas sustancias actúan como analgésicos, los investigadores utilizaron un método habitual en los estudios experimentales: emplear el umbral del dolor como indicador indirecto.
Para ello, inflaron lentamente un manguito de presión -como los utilizados para medir la presión arterial- alrededor del brazo de cada participante antes y después del servicio religioso, hasta que este indicara sentir una “molestia importante”.
El resultado fue que, tras el ritual, el sentimiento de vínculo social era mayor que antes, al igual que el umbral del dolor. También aumentó ligeramente el afecto positivo (emociones agradables como la alegría, la serenidad y el placer), mientras que el afecto negativo disminuyó.
“Observamos que cuanto más conectadas con Dios se sentían las personas durante el ritual, más les ayudaba a crear vínculos con los demás”, destaca Van Mulukom.
Más allá de las actividades sincronizadas, “hay algo en las creencias que estas personas integran en su identidad que las une con mayor fuerza”, subraya.
“Del mismo modo que, si participo en una manifestación contra los combustibles fósiles porque coincide con mis creencias y mis principios, probablemente me sentiré más unido a los demás manifestantes que en un concierto, aunque en este último seguramente me mueva y cante de manera mucho más sincronizada con el resto”, concluye la investigadora.
Fuente: AFP.
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Productores de frutilla de Estanzuela prevén una cosecha masiva con 850 mil plantas
El sector dedicado a la producción de frutilla sembró 850 mil plantas para esta temporada y estima rendimientos de hasta 400 gramos por unidad, según explicó Ángel Rivarola, presidente de la Asociación de Productores de Frutillas y Afines de Estanzuela (Itauguá). Con la cosecha ya iniciada, el fuerte de producción se espera entre los meses de julio y agosto, periodo en el que se concentrará la mayor oferta de la fruta.
En comunicación con La Nación/Nación Media, el presidente del gremio mencionó que esto representaría una variación respecto al año pasado, cuando se superaron las 900.000 plantas. Bajo condiciones normales del clima, la cantidad generará una producción importante para el abastecimiento del mercado nacional.
Precio
En cuanto a los precios, señaló que las primeras cosechas de frutilla se comercializan aproximadamente a G. 20.000 guaraníes por caja de 250 gramos, mientras que el kilo ronda los G. 80.000 para la variedad Sweet Charlie y la Dover a G. 70.000, con variaciones semanales según la oferta, ya que cuando aumenta la producción, el precio tiende a bajar.
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“El precio cambia cada semana, cambia porque cuando hay más rendimiento de frutilla baja el precio. Lo normal es si al comienzo es demasiado caro, después ya va bajando de a poco”, aseguró a LN/NM. La principal dificultad para el sector podrían ser las condiciones climáticas, especialmente la humedad y las lluvias, que favorecen la aparición de hongos que afectan tanto a la fruta como a las flores.
Showroom
En cuanto a la comercialización, Rivarola destacó que recientemente fue habilitado el centro de ventas oficial de la asociación y esperan un buen comportamiento. Actualmente opera los sábados, domingos y feriados de 8:00 a 19:00, con la proyección de ampliar progresivamente sus días de atención.
El local se encuentra en la ruta Areguá–Patiño en el Kilómetro 33 de la compañía Estanzuela de Itauguá, donde además de adquirir frutas frescas recién cosechadas se cuenta con todo tipo de productos derivados a base del extracto de la fruta, desde postres hasta salados. Se prevé la visita de cientos de personas durante las próximas semanas.
Asimismo, poseen parque infantil, estacionamiento y baños sexados, ofreciendo mayor comodidad a quienes llegan en busca de las frutillas. El showroom demandó una inversión de más de G. 990 millones y apunta a ser unto de referencia gastronómica y turística para la temporada.
El espacio fue financiado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (Pima) y busca dejar atrás la tradicional imagen de ventas al costado de la ruta para que los visitantes accedan a un espacio ordenado y atractivo.
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