Susan Janeth Gamboa Stumpf, joven paraguaya oriunda de Encarnación, egresó con honores como ingeniera mecánica de Boston University, una prestigiosa universidad de los Estados Unidos reconocida internacionalmente por su excelencia académica.
Susan emigró a los Estados Unidos junto a su madre Lurdes Stumpf a los 15 años, llegando con poco conocimiento del idioma inglés, pero con grandes sueños y una fuerte determinación de salir adelante. Antes de partir, realizó sus estudios primarios en el CEUCE y sus estudios de nivel medio en El Principito, en Encarnación.
En los Estados Unidos, continuó sus estudios secundarios en Fairfield Warde High School, donde se destacó académicamente y llegó a formar parte del 5 % superior de su promoción. Gracias a su excelente desempeño escolar, obtuvo una beca completa por mérito académico para estudiar en Boston University, con un valor total aproximado de 427.000 dólares.
Pasión por la ciencia
Desde pequeña, Susan mostró una gran pasión por la ciencia. Leía libros sobre el tema y era conocida por hacer tantas preguntas que incluso llegaba a volver locos a sus profesores, siempre impulsada por una curiosidad que más adelante se convertiría en su vocación. Su sueño siempre fue convertirse en ingeniera, y aunque el camino no fue fácil, logró cumplirlo con esfuerzo, disciplina y perseverancia.
Al iniciar sus estudios universitarios en Boston University, cursó su primer semestre en el campus de Londres y luego continuó su carrera en Boston. Durante su formación, también realizó una pasantía profesional de nueve meses en Tesla, en California, donde trabajó en ingeniería de procesos de manufactura. Allí contribuyó a mejorar procesos de producción de baterías y rediseñó una herramienta utilizada en manufactura, lo que ayudó a reducir defectos de producción y representó un ahorro estimado de entre 5 millones de dólares anuales para la compañía.
Proyecto destacado
Uno de sus mayores logros fue su proyecto final de carrera, desarrollado para ASML, una de las empresas más importantes del mundo en la industria de semiconductores. ASML cumple un rol clave en la fabricación de microchips, tecnología esencial para computadoras, teléfonos, inteligencia artificial, automóviles, equipos médicos y gran parte de la tecnología moderna.
El proyecto de Susan consistió en el diseño de un sistema de enfriamiento para una pieza crítica utilizada en máquinas de litografía avanzada. Su trabajo fue seleccionado como Best Project in Research en el Senior Capstone 2026 de Boston University, entre 42 equipos participantes. Además, el diseño desarrollado por su equipo se encuentra en proceso de patente.
La historia de Susan representa un orgullo para Paraguay y para Encarnación. Su camino demuestra que emigrar, adaptarse a otro idioma y competir en espacios académicos y tecnológicos de alto nivel no es fácil, pero sí posible. Su mensaje para los jóvenes es claro: no deben perder la esperanza ni dejar de soñar. Aunque el camino sea difícil, la perseverancia, la curiosidad y el trabajo constante pueden abrir puertas que antes parecían imposibles.
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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Marta Mareco: “La producción porcina aumentó y se convirtió en una industria intensiva”
La industria porcina paraguaya atraviesa una etapa de expansión, impulsada por la incorporación de tecnología, la profesionalización de los productores y la apertura de nuevos mercados. En esta nueva entrega de Hacedores LN, Marta Mareco, presidenta de la Cámara Paraguaya de Industrias Porcinas y Derivados (Capainpod), habló con La Nación/Nación Media acerca de sus inicios en el sector, los desafíos pendientes y las oportunidades que vislumbra para una actividad que considera una de las de mayor proyección en el país.
- ¿Cómo nació su vínculo con la industria porcina y qué la motivó a dedicar su carrera a este sector?
Todo comenzó cuando, junto con mi esposo, invertimos en Itapúa para producir granos. Al trabajar con soja necesitábamos rotar los cultivos y empezamos a sembrar maíz. Ahí vimos que ya teníamos el principal alimento para los cerdos. Nos reuníamos todos los sábados con productores de la zona para analizar cómo mejorar la producción y evitar las pérdidas que implicaba trasladar animales hasta Asunción. De esas reuniones, que hacíamos en el Hotel Papillón, nació Upisa y, con ella, mi vínculo con la producción porcina.
- ¿Qué valores personales cree que marcaron su forma de liderar?
Para liderar un grupo es fundamental tener metas claras y una visión compartida. Nuestra cámara reúne a personas que trabajan en distintas etapas de la cadena, desde la producción primaria hasta la industrialización e incluso la elaboración artesanal de derivados. El desafío es incluir a todos bajo un mismo objetivo. Hoy entendemos que el crecimiento depende de la calidad, de ser cada vez más eficientes y de trabajar todos los días para mejorar.
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- ¿Cómo describiría el momento que vive actualmente la industria porcina en Paraguay?
El sector vive un momento extraordinario. Pasamos de un consumo de apenas 3 kilos al año a unos 13 kilos per cápita. Ese proceso llevó alrededor de 30 años, pero ahora el crecimiento será mucho más rápido porque ya construimos bases sólidas. La producción aumentó más de 740 % y dejamos atrás el modelo de traspatio para convertirnos en una industria intensiva, tecnificada y altamente profesional.
- ¿Cuáles fueron los principales factores que impulsaron el crecimiento del sector en los últimos años?
La incorporación de tecnología fue decisiva. Hoy utilizamos herramientas de alta precisión y sistemas automatizados que funcionan con inteligencia artificial para controlar el ambiente dentro de las granjas. Cuando participo en congresos internacionales y escucho sobre esas innovaciones, me doy cuenta de que muchas de ellas ya las estamos aplicando en Paraguay.
- ¿Cuáles son los principales desafíos que aún enfrenta la cadena porcina nacional?
El principal desafío es que el consumidor paraguayo comprenda que la misma carne de calidad que exportamos también está disponible en el mercado local. No hacemos diferencias entre lo que se exporta y lo que se vende en Paraguay. Queremos ofrecer porciones más pequeñas, nuevos cortes y seguir mostrando que la carne porcina es mucho más que costilla para la parrilla. Tenemos todos los cortes y debemos seguir enseñando su versatilidad.
- Aunque el consumo de carne de cerdo ha aumentado, todavía persisten algunos mitos. ¿Cuáles son los más comunes?
Todavía existen prejuicios asociados a formas antiguas de producción. Hoy la realidad es completamente distinta. La producción moderna cumple estrictos estándares sanitarios y de bienestar animal. Además, la carne de cerdo tiene importantes cualidades nutricionales, como su aporte de vitamina B12 y otros nutrientes. La mejor forma de derribar esos mitos es acercar al consumidor distintos cortes y presentaciones que se adapten a las nuevas formas de consumo.
- ¿Qué impacto tiene el sector porcino en la generación de empleo?
Es una actividad muy intensiva en mano de obra. Hoy dependen del sector unas 50.000 familias. Además de generar empleo, estamos formando profesionales especializados en genética, nutrición animal, inocuidad, biodiversidad y bienestar animal. La producción porcina dejó de ser una actividad casera para convertirse en una industria moderna y tecnológica. Por eso Paraguay despierta cada vez más interés internacional.
- ¿Qué mercados internacionales representan hoy las mayores oportunidades para la carne porcina paraguaya?
Actualmente, el mercado más importante es Taiwán. Queremos aumentar nuestras exportaciones, pero para lograrlo necesitamos avanzar en la posibilidad de exportar carne con hueso, lo que requiere el levantamiento de la vacunación contra la fiebre aftosa. Eso permitiría exportar más productos, como cortes con hueso, patas y otros derivados, generando un mayor aprovechamiento de toda la producción.
- Si tuviera que convencer a un joven de apostar por la industria porcina, ¿qué le diría?
Le diría que Paraguay tiene todo para crecer: agua, tierra y cada vez más conocimiento. El desarrollo del sector transforma las comunidades. Basta recorrer zonas de Itapúa para ver cómo cambió la actividad económica. Además, es un negocio rentable y ofrece oportunidades tanto en el campo como en las ciudades, donde existe un enorme potencial para transformar la carne porcina en productos con valor agregado.
- ¿Qué posibilidades ofrece la carne de cerdo desde el punto de vista gastronómico?
Muchísimas. No debemos pensar solamente en la parrilla. Se pueden preparar milanesas, empanadas, albóndigas, salsas para pastas y una enorme variedad de platos. La gastronomía vinculada a la carne de cerdo tiene un potencial enorme y todavía queda mucho por desarrollar. Cada vez más personas descubren que es una carne saludable, nutritiva y muy versátil para la cocina cotidiana y también para los eventos.
Perfil
- Es abogada y despachante de aduana
- Fundadora y directora del Estudio Jurídico Aduanero Mareco
- Directora de Relaciones Interinstitucionales e Internacionales de la Unión de Productores de Itapúa (Upisa)
- Presidenta de la Convergencia Empresarial de Mujeres del Paraguay (Cemmpy)
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Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
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La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
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Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
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Bonos del Tesoro: ¿qué son y por qué Paraguay sigue apostando a ellos?
Los bonos del Tesoro son uno de los principales mecanismos que utiliza el Estado paraguayo para obtener recursos destinados, principalmente, a financiar obras e inversiones públicas. Aunque suelen asociarse al endeudamiento, también cumplen un papel importante en la planificación financiera del Gobierno y en el desarrollo del mercado de capitales.
El economista César Paredes explicó a La Nación/Nación Media que los bonos del Tesoro son títulos de deuda emitidos por el Gobierno paraguayo tanto en el mercado local como en el internacional, con el objetivo de obtener financiamiento para proyectos de inversión.
Señaló que las emisiones también sirven para administrar el perfil de la deuda pública. En ese sentido, explicó que el Gobierno puede emitir nuevos bonos para cancelar obligaciones anteriores, refinanciando vencimientos en condiciones más favorables.
Diferencias entre locales e internacionales
Los bonos internacionales se colocan bajo la legislación del estado de Nueva York, Estados Unidos, y sometidos a la jurisdicción de los tribunales de dicho estado, mientras que los emitidos en el mercado local están regidos por la legislación paraguaya y son registrados ante la Superintendencia de Valores.
Otro aspecto determinante es la percepción de riesgo del país. Según explicó, las calificadoras internacionales evalúan la capacidad de pago del Gobierno y esa calificación influye directamente en el costo del financiamiento.
“Mientras mayor sea el riesgo percibido, menos inversionistas estarán dispuestos a comprar los bonos o exigirán tasas de interés más altas”, afirmó Paredes.
En el caso paraguayo, destacó que se haya alcanzado el grado de inversión con dos de las tres calificadoras más importantes, lo que permite acceder a financiamiento con menores tasas de interés y a plazos más largos. “En América Latina, Paraguay se encuentra entre los países que pagan las menores tasas, junto con Chile y Uruguay. Eso responde, en gran medida, a la mejora de la calificación de riesgo”, agregó.
Más de la mitad está pendiente
De los USD 661,6 millones de endeudamiento autorizados por la Ley n.º 7609/2025 para este año, ya fueron colocados USD 294,1 millones en el mercado internacional (44,5 %) y USD 68,5 millones en el mercado local (10,4%), según explicó a La Nación/Nación Media el viceministro de Economía y Planificación, Gerardo Ruiz Díaz.
Esto significa que todavía queda un saldo de USD 298,9 millones por emitir, de los cuales USD 123,6 millones están previstos para colocarse en el mercado local.
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Nuevas subastas previstas
El Viceministerio de Economía señaló aún quedan cuatro emisiones de bonos del Tesoro en el mercado local durante los meses de junio, julio, septiembre y octubre. Todas las colocaciones previstas se realizarán en guaraníes, conforme al Programa I-2026.
La primera subasta del año se realizó en abril mediante la reapertura de un bono con vencimiento en 2035. La operación registró una fuerte demanda, donde se recibieron ofertas por G. 698.000 millones y se adjudicó la totalidad del monto disponible.
Para las próximas colocaciones, además del bono con vencimiento en 2035, el Gobierno ofrecerá reaperturas de títulos de corto plazo con vencimientos en 2028 y 2030, con el objetivo de fortalecer el mercado secundario y ampliar la curva de rendimientos.
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Demanda
Ruiz Díaz afirmó que las perspectivas para las próximas emisiones son positivas, considerando los sondeos realizados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), a través del Banco Central del Paraguay, que muestran liquidez suficiente en el mercado e interés por parte de los inversionistas.
Además, destacó el creciente interés de inversionistas extranjeros por adquirir bonos emitidos en moneda local. En los últimos 12 meses, la participación promedio de tenedores no residentes alcanzó el 5,21 % del total de bonos del Tesoro.
En caso de que la demanda supere el monto inicialmente autorizado para dentro del esquema establecido para este 2026, el Gobierno evaluará ampliar el programa, aprovechando que aún dispone de un margen de aprobación parlamentaria por USD 175,3 millones.
Los recursos irán a inversiones
El viceministro aclaró que, a diferencia de algunas emisiones anteriores utilizadas para refinanciar obligaciones, las colocaciones tendrán un destino específico.
“Conforme a la Ley n.º 7609/2025, la totalidad de los recursos que se obtengan mediante las próximas subastas será destinada al financiamiento de inversiones, sin contemplar operaciones de refinanciamiento de deuda”, precisó Ruiz Díaz.
De esta manera, los fondos captados se orientarán exclusivamente a financiar proyectos de inversión pública previstos en el Presupuesto General de la Nación (PGN).