La Asociación de Transportistas de Líneas Internas del Paraguay emitió un comunicado anunciando que ajustarán el precio del pasaje en todas sus empresas asociadas del departamento Central y del país ante la suba de precio del combustible.
La tarifa actual del pasaje es de G. 2.800 y el aumento será de G. 700, fijando el nuevo valor en G. 3.500. La medida responde a la suba del combustible y argumentan que trabajan a pérdida y que la situación se ha vuelto insostenible.
Los transportistas afirman que la suba del combustible hace imposible mantener el precio actual y amenazan que dejarán de operar si es que los respectivos municipios no aprueban el aumento solicitado.
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Señalan que recurrirían a un paro de actividades debido a que no reciben apoyo estatal y a la competencia supuestamente desleal atendiendo que ellos no reciben el subsidio como los demás sectores del transporte público.
“La suba repentina del precio del gasoil impacta en nuestra operativa, y el Gobierno tan siquiera nos ha concedido un precio diferenciado en el gasoil”, manifestó en conferencia de prensa el asesor jurídico de la nucleación, César Martínez Téllez.
Por lo tanto, se ven obligados a aplicar el reajuste, indicó. “No imponemos, pero nos vemos forzados a comunicar a la ciudadanía de este reajuste porque ha subido el costo del pasaje en Dinatran, los fletes han subido, incluso las plataformas de transporte han aumentado en más del 30 % su tarifa”, subrayó.
Por su parte, Pastor Cristaldo, representante de los choferes, mencionó que cuando recurren a las autoridades municipales, los concejales e intendentes están más preocupados por su campaña proselitista. Ante esta situación, piden el apoyo de los pasajeros.
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Ministro considera oportuno aplicar medidas ante caída del dólar
El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, habló del impacto que está teniendo la caída del dólar y el incremento del precio del combustible en el sector en el que desempeña. Consideró que es necesario aplicar algún tipo de medida paliativa para reducir las pérdidas de los pequeños productores, principalmente.
Con relación a la baja en la cotización de la divisa norteamericana, explicó en contacto con GEN y Universo 970/Nación Media que afecta principalmente al sector de la carne, mientras que el agro, por los volúmenes que manejan, tiene más margen de maniobra y negociación. “Afecta definitivamente; lastimosamente, tenemos esta situación, aun con la ventaja que tendría que haber sido una fiesta completa con el volumen de producción de soja que fue bastante importante, un récord de producción”, dijo.
Por otro lado, en cuanto al incremento en el costo del combustible, explicó que es un tema serio y que reduce la rentabilidad de los negocios, al ser un insumo transversal. Ante esta situación es necesario reducir los gastos para aminorar el golpe, indicó.
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Medidas
Otra realidad viven los pequeños productores, que sienten el golpe del dólar de manera “inmediata y directa”, manifestó. En este caso, de acuerdo a su consideración, es necesario aplicar algunas medidas para ayudar a reducir el impacto negativo.
“Se habla de otras medidas que puedan enfrentar este comportamiento de la oferta y la demanda; la fluctuación es algo que no se puede intervenir de alguna u otra manera, pero sí algunas otras medidas se pueden considerar, pero es algo que seguramente en el espacio del Equipo Económico Nacional que acostumbramos tener los días lunes vamos a estar hablando de esto”, expresó.
Variables
El dólar vivió el mes de abril con su mayor depreciación, incluso superando el piso de los G. 6.000. En la presente semana, llegan dos días de apreciación. Por el momento, al menos, el Banco Central del Paraguay (BCP) no intervendrá el mercado.
Por otro lado, en cuanto al combustible, se sabe que hay presiones externas al alza, por la guerra en Irán. En el inicio de la presente semana, Petropar incrementó sus precios entre G. 300 y G. 750.
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Baja del dólar y combustible caro agobian a productores de bananas
Los productores bananeros se encuentran preocupados por la baja del dólar, principalmente, además del encarecimiento del flete por la suba del combustible. Según explicó Hugo Franco, productor y exportador, con este panorama no se podrá cubrir ni siquiera el costo de la producción.
De acuerdo a lo que expuso en conversación con GEN y Universo 970/Nación Media, en 2026 exportaron por valor de USD 26 millones, a un tipo de cambio promedio de G. 7.500. “Si llegamos otra vez a los USD 26 millones y con una diferencia cambiaria, si se mantienen estos niveles de G. 5.900, G. 6.000, estaríamos nosotros con una diferencia de G. 37.705 millones (menos)”, explicó quien también es intendente de Tembiaporã, localidad del departamento de Caaguazú que es conocida como “La Capital de la Banana”.
“El impacto totalmente negativo para 4.000 productores y estimamos que son 20.000 familias que dependen dentro de la cadena de valor de la banana”, continuó sobre el rubro de la fruta. Según indicó, actualmente están en pleno proceso de cosecha de la producción de excelente calidad. Sobre el mercado internacional, dijo que el año pasado el principal destino de las exportaciones fue Argentina, llegando al 90 %, mientras que el restante 10 % fue a parar a Uruguay.
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Combustible
Otro de los factores que está agobiando a bananeros es la suba del combustible, lo que encareció el flete. Con la baja del dólar son G. 4.000 menos por caja de producto, mientras que el transporte les resta otros G. 2.000 por caja. “Con estos precios no estamos sacando ni el costo de producción”, se lamentó.
Destacó que la banana paraguaya logró ganarse mercado a nivel internacional por su dulzura y calidad y que esperan continuar expandiendo sus operaciones. En 2001 comenzó la exportación con USD 300.000 y se llegó a un pico de USD 36 millones en el pasado, recordó.
Dijo que entiende la independencia del Banco Central del Paraguay (BCP); sin embargo, remarcó que cuando el dólar sube, se toman acciones y ahora no se está haciendo nada sobre la baja pronunciada. Mencionó que mantienen conversaciones con legisladores y otros actores de la producción para obtener alternativas y respuestas a la situación que experimentan.
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Petropar reajusta sus precios desde este lunes
Petróleos Paraguayos (Petropar) informó sobre los nuevos precios de los carburantes en las estaciones de servicio que operan bajo su emblema. El incremento comenzará a regir este mismo lunes, de acuerdo a lo reportado en las redes sociales de la petrolera estatal. Desde la semana pasada se venía hablando del remarcaje debido a la elevada cotización internacional del petróleo.
En la tabla se puede observar que ahora el Diésel Porã tiene un precio de G. 8.200, anteriormente se encontraba en G. 7.450; mientras que el Diésel Mbarete subió de G. 9.250 a G. 10.000. En cuanto a las naftas, la Kapé 88, pasó de G. 6.390 a G. 6.690; la Oikoite 93 de G. 6.890 a G. 7.190 y, por último, la Aratiri 97 de G. 8.240 a G. 8.540.
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A causa de la guerra
El presidente de la estatal, William Wilka, conversó con el programa “Así son las cosas” de canal GEN y Universo 970/Nación Media y explicó las razones por las cuales se ejecutó la suba.
“A partir de hoy realizamos un ajuste a nuestros precios, que responde exclusivamente a la tensión geopolítica que sigue impulsando el alza en los costos de reposición. Estamos haciendo un ajuste en el diésel de aproximadamente el 9 % y el 4 % en la gasolina, específicamente G. 750 en el diésel y G. 300 en los tres tipos de naftas que comercializamos”, indicó.
Sobre la baja del dólar, señaló que no es suficiente para mantener los precios sin variación. “Tenemos una suba del mes de febrero hasta marzo en forma acumulada, solamente en el diésel, del 62 % y del 77 % de la gasolina en la cotización del precio internacional. Si ese ajuste trasladamos a la baja del dólar, todavía sigue siendo ínfimo el impacto que tiene el peso de la baja del dólar versus esta alza sostenida de la cotización internacional”, sostuvo.
Por otro lado, afirmó que el diésel sigue siendo 8 % más barato que en el sector privado, mientras que en las naftas la diferencia se halla en 2 %. Agregó que se espera mantener los precios durante el mes de mayo y, quizás, parte de junio.
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Economista advierte límites del salario mínimo en un mercado informal
El reajuste anual del salario mínimo en Paraguay vuelve a instalar un debate centrado en el porcentaje de aumento según la inflación. Sin embargo, una mirada más estructural sugiere que la discusión podría estar enfocada en el lugar equivocado.
El economista Jorge Garicoche, en conversación con La Nación/Nación Media, advirtió que cualquier fórmula de ajuste tendrá un impacto limitado si no se aborda primero el problema de fondo, haciendo referencia a la alta informalidad laboral.
Un ajuste que se diluye
Uno de los puntos centrales del análisis es que el aumento del salario mínimo no se traduce en un beneficio sostenido para el trabajador. Según explicó, el efecto comienza a sentirse recién entre el segundo y tercer mes posterior al reajuste.
El incremento se aplica en junio, las empresas enfrentan mayores costos salariales en julio y, hacia agosto, trasladan ese impacto a los precios de bienes y servicios. Como resultado, el poder adquisitivo que se buscaba proteger termina erosionándose.
La discusión sobre la canasta: sin datos, sigue siendo hipótesis
Garicoche también planteó que los trabajadores que perciben el salario mínimo enfrentan una estructura de consumo distinta al promedio, con mayor peso en rubros como alimentos y transporte.
“Yo quiero que el Banco Central del Paraguay (BCP) haga una medición de la inflación de cómo nos afecta por estratos. Si vamos a hacer políticas públicas, lo ideal es que no estén basadas en una hipótesis, sino en evidencia”, afirmó.
Informalidad: el verdadero límite del sistema
Para el economista, el debate sobre si el ajuste debe basarse en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o en la productividad resulta secundario frente a la magnitud de la informalidad.
“Pongo la firma de que el impacto de cualquier reajuste va a ser mínimo, porque nuestro problema no es la estructura del salario mínimo, sino la informalidad que existe en el mercado laboral”, sostuvo.
Además, advirtió que incrementos desalineados con la realidad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), muchas de las cuales operan bajo esquemas de salarios diferenciados, podrían profundizar distorsiones y empujar a más trabajadores hacia condiciones precarias.
El costo invisible: tiempo, transporte y salud
El análisis incorpora un elemento poco discutido, el salario no monetario. Garicoche señaló que las deficiencias en el transporte público implican una pérdida directa de tiempo productivo.
“Si a un trabajador le toma cuatro horas al día ir y volver de su empleo, ese tiempo se pierde para la capacitación o el descanso”, explicó.
A esto se suma la falta de acceso a seguridad social. Una gran parte de los trabajadores no cuenta con cobertura previsional ni de salud, lo que reduce significativamente el impacto real de cualquier aumento salarial ante situaciones de enfermedad o retiro.
Productividad: una medición compleja
Sobre la posibilidad de vincular el salario mínimo a la productividad, el economista advirtió que su medición en Paraguay presenta limitaciones importantes.
Según indicó, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en las últimas décadas respondió en gran medida a la expansión del capital y la tierra, particularmente en el sector sojero, más que a mejoras en el rendimiento por trabajador.
Un debate incompleto
En ese contexto, Garicoche concluye que el país enfrenta un problema más profundo que el mecanismo de ajuste. El salario mínimo vigente ni siquiera opera como un verdadero “mínimo”, debido a las excepciones legales existentes.
Así, el desafío no pasa por encontrar una nueva fórmula de reajuste, sino por avanzar en la formalización del empleo y en la mejora de servicios públicos. Sin esos cambios estructurales, cualquier aumento seguirá teniendo un efecto limitado en el ingreso real de los trabajadores.
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