La Dirección de Vigilancia Sanitaria dio a conocer la situación epidemiológica y los datos recientes indican un descenso del 16 % en las notificaciones de dengue a nivel país en las últimas semanas, con un promedio de 363 casos reportados por semana, lo que refleja una leve desaceleración en la dinámica de transmisión.
Entre las semanas epidemiológicas 10 y 12 se confirmaron 20 casos de dengue, distribuidos en Central (10), Asunción (8) y Concepción (2), con circulación de los serotipos DENV-1 y DENV-2. Con estos registros, el total acumulado asciende a 119 casos confirmados en lo que va del 2026.
Asimismo, se reportaron dos hospitalizaciones por dengue, correspondientes a pacientes de Asunción y San Lorenzo, quienes ya fueron dados de alta. Hasta el momento, no se registran fallecimientos asociados a la enfermedad, mientras que el brote en Limpio continúa en curso, aunque con una tendencia a la disminución de casos.
Pese a esta reducción, diez regiones del país presentan un incremento en las notificaciones, entre ellas Itapúa, Alto Paraná, Paraguarí, Guairá, San Pedro, Presidente Hayes, Concepción, Misiones, Boquerón y Alto Paraguay, lo que mantiene activa la alerta epidemiológica.
En relación al chikungunya, en las últimas tres semanas se notificaron cuatro casos en Amambay, específicamente en Pedro Juan Caballero. En lo que va del año, se contabilizan ocho casos confirmados, de los cuales dos son importados desde Bolivia, en un contexto regional de aumento de circulación del virus.
Las autoridades enfatizan que la eliminación de criaderos de mosquitos es la medida más eficaz para prevenir el dengue, el chikungunya y otras arbovirosis, por lo que se insiste en desechar objetos que acumulen agua, mantener recipientes tapados y asegurar la correcta limpieza de espacios domésticos.
Como medidas de protección personal, se recomienda el uso constante de repelente, así como la instalación de mosquiteros en camas, cunas y carritos, además de telas metálicas en puertas y ventanas, para reducir el contacto con el mosquito transmisor.
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Alto Paraná: hasta ahora hay muy pocos vacunados contra el dengue y llaman a inmunizarse
Ciudad del Este. Agencia Regional.
El lunes 21 de setiembre comenzó la aplicación de la vacuna contra el dengue en Alto Paraná para personas de 6 hasta 60 años y la cantidad de inmunizados es todavía muy baja con relación a las 1.000 dosis disponibles para la regional del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) en el departamento.
Hasta hoy son solo 38 personas las que acudieron a las unidades de salud para la aplicación de la vacuna contra el dengue, confirmó a La Nación/Nación Media, el licenciado Sergio Cetrini, jefe del PAI Alto Paraná.
El mismo informó que las vacunas están siendo aplicadas en las unidades de salud cabeceras de 12 distritos, en lo que respecta a Alto Paraná. Aclaró que no existen brigadas de vacunación que recorren las comunidades y llegan a las casas.
El jefe del PAI instó a la gente a acercarse al Hospital Regional, a los hospitales distritales y Centros de Salud de los distritos designados para aplicarse la vacuna, que se realiza en dos etapas; la segunda dosis debe aplicarse tres meses después de la primera.
Los habilitados para aplicar las vacunas contra el dengue son:
- el Hospital Regional de Ciudad del Este
- Hospital distritales de Presidente Franco
- Hospital distritales de Hernandarias
- Hospital distritales de Minga Guazú
- Hospital distritales de Santa Rita
- Centro de Salud de Itakyry
- Centro de Salud de Juan León Mallorquín
- Centro de Salud de Juan E. O´Leary
- Puesto de salud de Naranjal
- Puesto de salud de Santa Rosa del Monday
- Puesto de salud de Yguazú
- Puesto de salud de Santa Fe del Paraná.
Cetrini refirió que la expectativa es que en un mes como máximo puedan aplicar las mil dosis entregadas por el MSP-BS a Alto Paraná para luego preparar la segunda dosis. Mencionó que la cantidad de personas de 6 a 60 años constituye un aproximado del 67 % de la población total del departamento y cifra de las mil dosis es mínima, pero refleja el número de personas que podrían vacunarse.
Cabe recordar que la vacuna contra el dengue ya venía siendo ampliada en otros departamentos del país en personas de 6 a 39 años de edad y desde la semana pasada se amplió la franja de edad a ser inmunizadas y las regiones de cobertura.
La vacuna aplicada en Paraguay contra el dengue se llama Qdenga (TAK – 003), es tetravalente consistente en virus vivos atenuados que protegen contra los cuatro serotipos del virus del dengue: el 2, el 3 y el 4, según divulgó el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Aclara que no evita el contagio, pero reduce en porcentaje alto los casos graves y las hospitalizaciones.
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Santa Clara, a la vanguardia en salud preventiva
Santa Clara Medicina Prepaga convirtió su trayectoria en un activo de marca y enfrenta el desafío de responder a consumidores que esperan prevención, tecnología, acceso y una experiencia de atención cada vez más simple. Precisamente esto fue lo que la llevó a la cima del Ranking de Marcas de la CAP en su categoría.
Para Santa Clara, el reconocimiento como marca número uno del año en el Ranking de Marcas CAP 2026 llega después de 57 años de trayectoria. Rodrigo Colmán, gerente Comercial & Marketing de la firma, entiende el resultado como una combinación de reconocimiento y responsabilidad.
“Ser reconocidos como la marca número uno del año y, al mismo tiempo, estar entre las marcas más preferidas, utilizadas y recordadas por los paraguayos representa para Santa Clara Medicina Prepaga un enorme orgullo, pero, sobre todo, una gran responsabilidad”, mencionó.
La salud también está cambiando como categoría. El consumidor está más informado y comienza a incorporar la prevención dentro de sus decisiones cotidianas. Controles periódicos, acceso a especialistas y soluciones integrales ganan espacio frente a una mirada centrada únicamente en atender enfermedades.
Santa Clara responde con una propuesta que combina prevención, digitalización y cercanía. El objetivo es simplificar el acceso a los servicios sin perder el componente humano.
Para la compañía, sin embargo, el principal reto no es únicamente crecer. “Nuestro principal desafío es no conformarnos con lo que ya hemos logrado”, aseguró.
La estrategia de expansión contempla el fortalecimiento de la red médica y nuevas alianzas. Uno de los proyectos destacados es el convenio con un nuevo sanatorio de alta complejidad, previsto para inaugurarse a finales de año, que se convertirá en un prestador estratégico para Santa Clara.
La empresa también avanza en herramientas de autogestión para mejorar la experiencia de sus beneficiarios. “Creemos que invertir en salud es invertir en el futuro del Paraguay”, aseguró.
En cuanto a los planes para el futuro Rodrigo dijo buscará acercarse a nuevas generaciones que incorporan una visión más preventiva del cuidado de la salud. En este sentido, el historial de diez años del Ranking de Marcas, aporta otra dimensión. Para Santa Clara, permite observar la evolución de la marca más allá de una fotografía puntual y entender qué elementos deben sostenerse, transformarse o potenciarse.
En un negocio donde la confianza tiene un peso particular, el desafío consiste en convertir el reconocimiento en una experiencia que justifique esa elección cada día. Para Rodrigo el liderazgo solo tiene sentido si mantiene su conexión con las personas.
“El desafío no es solamente mantener nuestro liderazgo, sino hacer que ese liderazgo tenga cada vez más significado para las personas que confían en Santa Clara.”
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Prevenir exige mirar las condiciones de vida
- SEMA Centro Psicológico
- Psi con Ciencia
- Foto: Gentileza
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
Después de una muerte por suicidio aparece una pregunta dolorosa: ¿por qué? La mente busca una explicación que ordene lo ocurrido. A veces encuentra un hecho cercano –una separación, una dificultad económica, un conflicto familiar, una sanción– y lo convierte en causa total. Esa respuesta puede parecer sencilla, pero rara vez es fiel a la complejidad de una vida.
La investigación contemporánea comprende la conducta suicida como un fenómeno multicausal. Pueden intervenir sufrimiento psicológico, trastornos mentales, dolor físico, experiencias traumáticas, consumo problemático de sustancias, aislamiento, violencia, discriminación, pérdidas, acceso insuficiente a cuidados, problemas económicos y otros factores. La combinación y el peso de esos elementos varían de una persona a otra y también cambian con el tiempo.
Hablar de factores de riesgo no significa afirmar un destino. La mayoría de las personas que atraviesan una ruptura, una deuda, una depresión o una crisis laboral no mueren por suicidio. Un factor de riesgo indica una asociación o una mayor probabilidad en determinados grupos; no permite predecir con certeza lo que hará una persona concreta.
Cuando reducimos lo ocurrido a “fue por su pareja”, “fue por el trabajo” o “fue porque no pidió ayuda”, colocamos sobre alguien una responsabilidad que la evidencia no permite establecer. También podemos dañar a familiares, compañeros o profesionales que ya atraviesan un duelo complejo.
La prevención necesita revisar hechos y responsabilidades reales cuando corresponda –por ejemplo, situaciones de violencia, acoso o fallas institucionales–, pero esa investigación debe ser seria y no convertirse en una sentencia pública construida desde rumores. Reconocer la multicausalidad no significa negar el contexto; significa analizarlo sin simplificaciones.
Tampoco conviene explicar el suicidio como resultado inevitable de un diagnóstico. Los trastornos mentales pueden aumentar el riesgo en algunas personas, pero no equivalen a una condena. Existen tratamientos eficaces para numerosos problemas de salud mental, y muchas personas se recuperan o aprenden a vivir con apoyo y sentido. El estigma puede alejar a quienes necesitan consultar.
CONDICIONES SOCIALES
La prevención suele centrarse en identificar a individuos en crisis, una tarea indispensable. Sin embargo, la evidencia también señala el papel de los determinantes sociales: ingresos, empleo, vivienda, acceso a salud, educación, discriminación, violencia, cohesión comunitaria y disponibilidad de apoyo.
La conducta suicida no puede explicarse por una ruptura, una deuda, un diagnóstico o una discusión aislada. Comprender su complejidad permite prevenir sin culpar y construir respuestas que incluyan a familias, servicios, instituciones y políticas públicas.
El mensaje no es que una variable social explique por sí sola cada muerte, sino que las políticas estatales y entornos pueden aumentar o disminuir oportunidades de protección.
Por eso, prevenir también es facilitar el acceso oportuno a atención, reducir barreras económicas y geográficas, responder a la violencia, cuidar a personas desempleadas o endeudadas, limitar el consumo problemático, fortalecer redes y construir instituciones capaces de detectar sufrimiento sin castigar a quien lo expresa.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La prevención integral puede pensarse en varios niveles. En el nivel personal, importa reconocer cambios, pedir ayuda, recibir evaluación y contar con un plan de seguridad. En el nivel relacional, son claves la escucha, el acompañamiento y el seguimiento. En escuelas y lugares de trabajo, se necesitan implementar protocolos como guías de actuación, rutas de derivación, confidencialidad y formación básica para referentes. En el sistema de salud, hace falta servicios accesibles, continuidad del cuidado y coordinación de urgencias. En el nivel social, influyen las políticas de protección, la comunicación responsable y la reducción de desigualdades.
Ningún nivel sustituye al otro. Pedir a una persona que sea resiliente, sin modificar un entorno violento o inaccesible, puede convertirse en una nueva forma de culpa. Del mismo modo, mejorar una política pública no elimina la necesidad de una atención individual sensible. La prevención funciona cuando las capas se conectan.
INSTITUCIONES
Una escuela, universidad, empresa, iglesia, club o asociación puede prepararse antes de una crisis. El primer paso es definir a quién acudir y cómo derivar. El segundo es capacitar a referentes para reconocer señales y preguntar sin juzgar. El tercero es proteger la confidencialidad y evitar intervenciones improvisadas. El cuarto es prever seguimiento, porque una derivación sin continuidad puede dejar a la persona nuevamente sola.
Los protocolos deben incluir qué hacer ante riesgo inmediato, cómo contactar a la familia cuando corresponda, qué servicios locales están disponibles y cómo cuidar al equipo interviniente. También deben contemplar la posvención: la respuesta organizada después de un intento o una muerte por suicidio para apoyar a las personas afectadas y prevenir nuevos daños.
COMPRENSIÓN
La explicación multicausal nos ayuda a cambiar la pregunta. En lugar de ¿qué le faltó? podemos preguntar ¿qué sufrimientos se acumularon?, ¿qué barreras impidieron recibir ayuda?, ¿qué apoyos estaban presentes y cuáles faltaron? y ¿qué podemos mejorar como familia, institución y comunidad?
Estas preguntas no borran la responsabilidad personal ni convierten todo sufrimiento en un problema del Estado. Permiten reconocer que la conducta humana se construye en interacción con vínculos y contextos. Una comunidad preventiva no espera una señal perfecta: facilita conversaciones, reduce estigmas y dispone caminos de ayuda conocidos.
Decir que el suicidio es prevenible no significa que todas las muertes puedan anticiparse ni que una familia haya fallado si no pudo hacerlo. Significa que existen intervenciones individuales, comunitarias y sociales capaces de reducir riesgos y aumentar protección. La prevención trabaja con probabilidades, oportunidades y redes.
Cuando dejamos de buscar una causa única, también dejamos de buscar un único culpable. Podemos orientar la energía hacia una tarea más humana: escuchar mejor, ampliar el acceso a cuidados, sostener a quienes están en crisis y construir condiciones de vida en las que pedir ayuda sea posible.
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Vacunación contra el dengue se extiende hasta los 60 años
El Ministerio de Salud Pública anunció la ampliación de la vacunación contra el dengue hasta los 60 años y la suma de más departamentos a la cobertura de inmunización.
El licenciado Luis Cousirat, director del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), explicó que la franja etaria que abarca desde los 6 a 39 años, se extenderá a personas de hasta 60 años.
Actualmente, el PAI dispone de más de 70.000 dosis destinadas a proteger a núcleos familiares completos, atendiendo la condición endémica del virus en el país y su impacto en todas las edades.
El esquema consta de dos dosis administradas por vía subcutánea con un intervalo de tres meses entre la primera y la segunda aplicación. La vacuna está indicada tanto para personas que ya padecieron la infección como para quienes nunca la presentaron.
El programa sumó además nuevas zonas de cobertura a las áreas ya priorizadas de Asunción, Central, Presidente Hayes y Paraguarí.
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Las nuevas incorporaciones incluyen a los departamentos de Alto Paraná, Amambay, Caaguazú y Guairá, fortaleciendo la vigilancia inmunológica en puntos estratégicos y zonas fronterizas de alta transmisión. La inmunización se realiza con la vacuna tetravalente TAK-003 (Qdenga), la cual ofrece una eficacia superior al 80 % para prevenir la enfermedad y reduce de manera sustancial los casos graves.
El reporte epidemiológico del PAI señala que tras la aplicación de más de 5.000 dosis no se registraron efectos adversos graves, manteniendo los eventos secundarios en reacciones leves y habituales como febrícula o cansancio pasajero por 24 a 48 horas.
La incorporación de nuevos centros vacunatorios continuará de forma gradual garantizando la cadena de frío y el acceso. Los ciudadanos pueden verificar los vacunatorios disponibles, requisitos y horarios a través de la línea telefónica 138, vía WhatsApp al 021298640 o ingresando al portal oficial vacunate.gov.py.
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