Este Miércoles Santo se producirá un llamativo fenómeno celeste: la llamada Luna Rosa. El espectáculo natural ha generado gran expectativa entre aficionados a la astronomía.
Será la primera luna llena de abril y alcanzará su punto máximo de iluminación esta noche. Se podrá observar a simple vista, toda vez que el cielo esté despejado.
Podrá apreciarse desde el atardecer, cuando la luna empiece a aparecer en el horizonte y durante toda la noche, alcanzando su punto máximo de iluminación a las 23:12.
El astro se verá completamente redondo, brillante y será visible a simple vista también desde Paraguay, siempre que no haya nubes. Sin embargo, no se verá de color rosa. Aunque en ciertos momentos, se teñirá de naranja o rojizo, según referencia de expertos.
El nombre proviene de una tradición antigua que hace referencia a una floración de primavera, no al color de la luna. No obstante, puede verse en tonos naranja o rojizos por efecto de la atmósfera, sobre todo cuando está baja en el cielo.
Su denominación se atribuye a tribus nativas de América del Norte que asociaban cada luna llena con los fenómenos naturales y las estaciones.
En este caso, la Luna Rosa marca el inicio de la primavera en aquella parte del mundo y, especialmente, el florecimiento de la Phlox, una flor que crece en abril y tiñe sus alrededores de tonalidades rosadas.
No se necesita telescopio ni protección ocular para observarla, pero se recomienda buscar un lugar alto y aislado, es decir, alejarse de la contaminación lumínica, para apreciarla en todo su esplendor.
Este fenómeno coincide a menudo con la Semana Santa, por lo que también se la conoce como Luna de Pascua. Desde la Nasa detallan que su aparición corresponde al punto más cercano entre el satélite y la Tierra, por lo que lucirá más brillante y grande.
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El cráter del siglo: la NASA descubre nueva formación en la Luna
Un investigador de la NASA descubrió un masivo y recién formado cráter en la Luna, un hecho que solo sucede “una vez por siglo o incluso más”, según científicos. El cráter, denominado “McGetchin”, mide 222 metros de ancho, indicó la NASA en una publicación en su blog.
Se cree que se formó en la primavera de 2024 tras el impacto de un cometa o un asteroide contra la Luna. Los investigadores describen el objeto que lo provocó como del tamaño de un edificio de tres a seis pisos de altura. “Los científicos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna alrededor de una vez por siglo, o incluso más”, dijo la Nasa.
Aunque el cráter ha estado allí por años, no fue descubierto sino hasta que Robert Wagner, un investigador del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, en inglés) de la NASA, lo notó durante un nuevo escaneo de la superficie lunar.
El cráter apareció como una “gran mancha brillante rodeada por un halo oscuro” en las imágenes de la sonda LRO, que estudia la Luna desde 2009. Un estudio publicado el miércoles en la revista científica Science Advances determinó que era el cráter nuevo más grande jamás descubierto en el sistema solar.
Aunque la Luna tiene numerosos cráteres, muchos de ellos más grandes que McGetchin, estudiar la formación de uno en tiempo real podría ayudar a ampliar el conocimiento sobre la geología de la Luna. Ese conocimiento serviría para preparar mejor a las futuras misiones tripuladas al satélite, que actualmente son planeadas tanto por Estados Unidos como por China.
Fuente: AFP.
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Los dueños de la Luna
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para predicciones, prospecciones agrícolas y para legitimar a los poderosos.
El 25 de mayo de 1961, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), ante el Congreso de aquel país anunció por primera vez que una de las metas de su administración era llevar un estadounidense a la Luna. La Guerra Fría (1947-1991) estaba en desarrollo.
En la por entonces llamada “carrera espacial”, los estrategas de su país evaluaban que sus adversarios de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se habían puesto en ventaja. De hecho, el 4 de octubre de 1957, “los rusos” pusieron en órbita el Sputnik 1, primero de los satélites artificiales de la historia.
Casi dos años más tarde, el 13 de setiembre de 1959, la nave espacial de la URSS Luna 1, como estaba previsto, se estrelló contra el suelo lunar cuando el satélite natural del planeta Tierra se encontraba en fase Gibosa Creciente. Por si algo faltaba, el 12 de abril de 1961, el líder soviético Nikita Jrushchov (1894-1971) volvió a marcar.
Aquel día, el astronauta Yuri Gagarin (1934-1968), a bordo de la Vostok 1, orbitó la Tierra durante ciento ocho minutos. El conflicto por la supremacía del capitalismo por sobre el socialismo parecía no ir bien para los norteamericanos. Kennedy sentía y sabía que era necesario recuperar el prestigio mundial que su país tenía cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y, en el orden interno, reconstruir la confianza.
META
Con esa convicción, aquel jueves del quinto mes del año el mandatario pidió más fondos al Congreso porque aseguró creer “que esta nación debe comprometerse a lograr la meta, antes de que termine esta década, de hacer aterrizar a un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra”. Dieciséis meses más tarde –el 12 de setiembre en la Universidad de Rice– fue más allá.
“Elegimos ir a la Luna en esta década (…) no porque sea fácil, sino porque es difícil”. El 20 de julio de 1969, dos estadounidenses, Neil Armstrong (1930-2012) y Buzz Aldrin (96), a bordo de Apolo 11, alunizaron y regresaron. Kennedy no pudo verlo. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, en Dallas.
Mundialmente, de todas formas, se instaló la idea de que Estados Unidos triunfó en la carrera espacial. ¿Habrá sido así? Sospecho que Kennedy (y sus asesores) –cuando lanzaron el compromiso lunar, por llamarlo de alguna manera, como operación concreta de comunicación política– tuvieron a la vista que, desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para legitimar a los poderosos y unificar a las sociedades con rituales colectivos.
“La Luna, el espacio, los extraterrestres son temas que siempre pagan bien”, me dijo alguna vez Samuel “Chiche” Gelblung (1944-2026), en el transcurso de una charla de verano entre colegas. Y creo que es así, pero no solo para los contenidos de los medios. Pese a ello, entonces y hasta ahora, para algunos, ese señalamiento y algunos otros –más populares– ya no aplican.
¿Un ejemplo? Estar “en la luna”, aquella frase estigmatizante que llega hasta la actualidad desde la Edad Media cuando los antiguos astrónomos pasaban largas horas con sus ojos fijos en los cielos nocturnos, con la que se denostaba coloquialmente de quienes padecían de problemas de atención o vivían despistados, comenzó a perder sentido.
Pero vuelvo a la Luna y me atrevo a sostenerla como recurso “de última”. Jenaro Gajardo Vera (1919-1998) –abogado, pintor y poeta– fue el sexto de la decena de hijos e hijas que tuvieron el médico Delfín Gajardo Merino y su esposa en Chile. Fue fundador de la Sociedad Telescópica Interplanetaria de la ciudad chilena de Talca, donde se afincó desde 1951.
COMITÉ DE RECEPCIÓN
Tal vez, entre los propósitos más relevantes de esa organización, de la que también formaba parte el obispo Manuel Larraín Errázuriz (1900-1966), estaba el de “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres” que llegaran a nuestro planeta. Pero más allá de ello, Jenaro deseaba fervorosamente ser miembro del muy bien reputado Club Social, que se fundara allá por 1875 y cuyas puertas hasta hoy permanecen abiertas en la calle 3 Oriente 1 y 2 Sur de Talca.
Pero –para acceder a ese deseo– debía acreditar ser propietario. Grave. Gajardo Vera, vaya contradicción, solo era poseedor de su buen nombre y honor, pero con ello no aplicaba. Ingenioso –además de aficionado a la astronomía– el 25 de setiembre de 1954 logró que el notario público César Jiménez Fuenzalida certificara con toda formalidad que aquel “poeta es dueño desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475,99 kilómetros, denominado Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: a Norte, Sur, oriente y poniente: el espacio sideral”.
Así se lee en el acta que emitió Jiménez Fuenzalida. Más aún, se cotillea en Talca que, en 1969, el trigesimoséptimo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon (1913-1994), previo a la misión Apolo 11 y a través de una carta, le pidió autorización para descender en la Luna.
Aquella misiva –si existiera– nadie dice públicamente haberla visto. Sin embargo, el poeta exhibió, tal vez en alguna reunión en el Club Social de Talca, la que fue su respuesta. “En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es solo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor presidente”.
Antes de morir, a los 79 años, Jenaro hizo conocer su voluntad. “Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”. Recuerdo que a mi regreso de un viaje a Chile en cuyo transcurso caminé las calles de Talca, un querido colega periodista, EA, descreyó. Con un fragmento del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 entre sus manos, leyó en alta voz. “El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
UN TEMA QUE PAGA BIEN
Lo sé y no es un dato menor, pero esto sucedió y, sin dudas, es una historia tan atrapante como verificable, atiné a responder. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”. El debate finalizó con risas.
“Seducir y suceder son palabras constituidas casi con las mismas letras. Uno solo de esos signos es el que lo cambia todo, pero –en este caso– sus efectos son definitivamente vinculantes a la hora de producir sentido”, explicaba con frecuencia un muy viejo colega periodista y académico –CP– a quien, en las sobremesas, le encantaba apabullar a las y los comensales con sus juegos de palabras.
“De hecho y, para que se entienda –agregaba con engolado tono de viejo locutor que nunca lo fue– para que la intención de seducir se cumpla en plenitud (y se pueda respetuosamente comentar), tiene que suceder”. Como corolario, sentenciaba: “La política, finalmente, es un acto de seducción masiva”. Y algún grado de razón tenía. La gestión política está marcada por esas dos palabras que se aplican con demasiada frecuencia.
PRIMAVERA
Faltan pocos días para el inicio de la primavera. El invierno resiste. Los que saben lo exculpan. Señalan a El Niño como el causante del invierno extendido… y de todo lo malo que climáticamente –tal vez– habrá de suceder. Sin embargo, a poco del inicio del sábado, ateridos de frío y en procura de ser alcanzados por la calidez que irradian los leños crepitantes, el semicírculo que nos organiza espacialmente a este grupo de amigos y dos amigas se estrecha en torno de la hoguera.
Los copones hoy se colman con un Chateau Subsónico Cambiador Malbec Ancellotta del 2023. El Valle de Uco, en la provincia argentina de Mendoza, genera elixires. Detrás de un enorme ventanal la Luna –gigante– alumbra con generosidad extrema.
“!Lunazaaa…!”, exclamó Mirna. “El sueño de Lorca (Federico García, 1898-1936)”, replicó AF. “De hecho se lo suele mencionar como ‘el poeta de la luna’ que para él y su cosmos creativo era donde convergían misterios, tragedia…”, agregó. “Justamente con su Romance de la Luna, inicia una de sus obras más recordadas como lo es Romance Gitano”, dice ER a quien interrumpo.
“‘La luna vino a la fragua / con su polisón de nardos. El niño la mira, mira / El niño la está mirando. / En el aire conmovido mueve la Luna sus brazos / y enseña lúbrica y pura, / sus senos de duro estaño / Huy luna, luna, luna…’ y podría seguir”, digo a los amigos y las dos amigas que me observan incrédulos y sonrientes recitar.
SIMBOLISMO
“En el sistema de símbolos en la obra de Federico García Lorca aparece el de la luna como el de mayor significación por su variedad de manifestaciones”, puntualiza AF, mientras lee un reporte de la británica Universidad de Cambridge.
“Pero a la Luna también le escribieron Becquer (Gustavo Adolfo), Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, por solo mencionar a algunos”, apunta ER. Una vez más, brindamos. ¿Habrá quedado lejos o perdido en la historia de la literatura la época en que las y los poetas formaban parte de la vida cotidiana?
Mi mirada se pierde en ninguna parte. No tengo la respuesta. Tampoco la busco ni lo intento. “Yo no le canto a la Luna / porque alumbra y nada más / le canto porque ella sabe / de mi largo, caminar”, compuso alguna vez Atahualpa Yupanqui (1908-1992), cantautor argentino, recordó JT.
Tengo la convicción de que tímidamente tarareaba. Sonrió. “Horacio Ferrer (1933-2014), enorme poeta uruguayo y rioplatense, la vio ‘rodando por Callao…’”, agregó Delia. “¿Es o será posible ignorar a la Luna?”, desafió. “Es verdad, no se la puede ignorar, pero es preciso aceptar que la Luna emerge muchísimo menos en las producciones poéticas –como símbolo– desde el inicio del siglo XXI y, aunque no se puede sostener que ha desaparecido, tal vez se esté dando un desplazamiento temático drástico respecto de lo que eran las tradiciones romántica, modernista o vanguardista del siglo XX en las producciones poéticas”, polemiza CM, muy callado hasta el momento.
EN EXTINCIÓN
“Desde las últimas producciones tangueras de autores como Julián Centeya, Celedonio Flores o hasta el propio Ferrer a la Luna la estrellaron contra el pavimento bonaerense o contra los paredones… desde entonces, quizás, la Luna está en extinción y, por qué no decirlo, en el corazón de las ciudades iluminadas a pleno es cada noche más difícil poder verla”, enfatizó. Pero como abogado sus anécdotas y reflexiones rumbearon hacia otros relatos no menos poéticos, pero en algunos casos preñados de hipocresía.
Dennis Hope (82) es un empresario estadounidense que también se dice dueño de la Luna y justamente por ello vende “títulos de propiedad” inmobiliarios en el espacio exterior desde hace ya largo tiempo porque comenzó en el siglo pasado. Luego de un divorcio controversial y en el borde de la bancarrota, en California, mientras contemplaba la Luna desde el borde de una carretera, pensó al único satélite natural de la Tierra como un territorio sin dueño.
RES NULLIUS
“El principio de res nullius”, acotó JM. Retomó la marcha. Condujo hasta su casa y, una vez allí, revisó detalladamente el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 que claramente prescribe que la Luna “no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Dennis interpretó que el texto va dirigido solo a los Estados y, por tanto, se produce un “vacío legal” en este tratado porque no menciona ni alude en esa prohibición a personas o empresa privadas. Desde esa perspectiva, sustentándose en las leyes de asentamiento estadounidenses, se declaró formalmente propietario de la Luna, Mercurio, Marte, Venus, Júpiter y varias de las “lunas” de ese planeta.
Registró aquella declaración en una oficina del condado de San Francisco en noviembre de 1980, notificó formalmente a las Naciones Unidas (ONU), al Gobierno de los Estados Unidos, al de la URSS que nunca respondieron ni objetaron. Desde entonces, a través de la empresa de su propiedad The Lunar Embassy (La Embajada Lunar) comercializa y entrega títulos de propiedad que incluyen el “derecho de mineral”, por lo que a cada adquirente le asigna un diploma que opera como título de propiedad numerado y sellado junto con un mapa cartográfico de ubicación del inmuueble, una copia de la “Constitución Lunar” redactada por Hoppe, una declaración de ciudadanía y el pasaporte emitido por el “Gobierno Lunar”.
“COMPRADORES”
Entre algunos de los más notables de dos millones de compradores se encuentran los expresidentes estadounidenses Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush, además de otras celebridades. “No dejo de pensar en la idea de seducir y suceder asociada con la política”, dice Delia mientras levanta nuevamente su copa.
“‘Trump (Donald, 80 años, presidente norteamericano) afirma que la Luna le pertenece a EE.UU.’ en el portal de noticias mxcontrapunto”, dice JT que con suma atención lee en la pantalla de su teléfono inteligente y prosigue: “🌕🇺🇸 @realdonaldtrump afirmó en una publicación en Truth Social que “la Luna es nuestra”, en el marco de nuevas propuestas sobre la política espacial de Estados Unidos”.
El sábado amanece. Las dudas se despejan. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”.
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Fenómeno “El Niño”: Paraguay reporta primeras señales y se extendería hasta el 2027
Este miércoles, la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) anunció que las primeras influencias del fenómeno “El Niño” ya han afectado al país y otras regiones del mundo. Una de sus consecuencias son lluvias intensas que se mantienen por encima del parámetro normal y son más reiteradas, que se extenderían durante el primer semestre del 2027.
Eduardo Mingo, director de la central meteorológica nacional, explicó que este fenómeno se caracteriza por las lluvias intensas, fuertes tormentas y ráfagas de vientos, que pueden variar dependiendo del punto. Durante el periodo de desarrollo existe mayor riesgo de inundaciones repentinas.
“El Niño está hace más de dos meses presente en el océano Pacífico y ya llegó donde tiene que llegar, pero se va intensificando. En Paraguay y la región tenemos la ventaja de que su impacto se hizo esperar y se está haciendo esperar de alguna manera. En Chile, Uruguay y parte de Perú ya tuvieron lluvias cuantiosas”, expresó Mingo, en entrevista con la 1300 AM.
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Resaltó que no es igual el impacto para todos los países de la región, pero ya empezó el proceso de inestabilizarse la atmósfera. “Setiembre nos va a dar otra señal el siguiente fin de semana e ingresará otro frente frío típico todavía de la temporada, que va a traer consigo tormenta y lluvias aparentemente incluso con mayor intensidad que la última tormenta”, relató.
Se extenderá hasta el 2027
Mingo aclaró que el invierno se despedirá como se debe con descenso de temperatura y que esta se mantendrá hasta la llegada de la primavera y luego iniciarán las jornadas lluviosas. Además, existen señales de que las intensas tormentas se extenderán durante el primer semestre del 2027.
“Todavía se registrará un descenso de la temperatura considerable. Entonces setiembre ya se va a mostrar más lluvioso sobre todo en la región Oriental desde Concepción y todo el norte hasta el sur al este y al oeste parte de lo que es el bajo Chaco especialmente en el departamento de Presidente Hayes. El primer semestre del 2027 todavía da señales, todo el primer semestre”, puntualizó.
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El Niño: la Iglesia se prepara para acompañar a comunidades vulnerables
La Iglesia se suma al operativo de contingencia para asistir a los damnificados por el fenómeno El Niño, cuyos efectos empezarían a sentirse en los próximos días, según referencias de expertos.
En ese sentido, representantes de la Pastoral Social realizaron una mesa de trabajo con el ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) para analizar los efectos que el evento climático podría ocasionar en las poblaciones vulnerables.
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En ese contexto, harán trabajos conjuntos de prevención y acompañamiento a las comunidades que se puedan ver afectadas por inundaciones y otros efectos climáticos.
Participaron de la reunión miembros de la Pastoral Social Nacional – Cáritas Paraguay y la Pastoral Social Arquidiocesana con el ministro Ramón Zárate, y el padre Pedro Velazco, director del Centro de Ayuda Mutua Salud para Todos (CAMSAT).
Por la Iglesia estuvieron presentes Ricardo González, secretario ejecutivo de la Pastoral Social Nacional – Cáritas Paraguay, y Carlos García, director de Desarrollo Humano Integral Sustentable de la Arquidiócesis de Asunción, además de los equipos técnicos de las instituciones.
La reunión tuvo lugar en la sede del CAMSAT, Bañado Tacumbú. Los participantes de la reunión informaron que analizaron lo que podrían representar las intensas lluvias e inundaciones asociadas a El Niño en comunidades de familias que se hallan en situación de mayor vulnerabilidad.
Plantearon la importancia de trabajar de manera articulada, anticipada y coordinada, sumando capacidades y recursos para fortalecer la prevención, la preparación y la respuesta ante posibles situaciones de emergencia.
Los efectos más críticos en Paraguay se prevén a finales del mes en curso, y durante septiembre y octubre.
Desde la Pastoral Social reafirmaron el compromiso de estar cerca de las comunidades, acompañar a las familias y trabajar junto a las instituciones para que la solidaridad y la respuesta lleguen de manera oportuna a quienes más lo necesiten.
Asimismo, encomendaron a Nuestra Señora de la Asunción a las familias de los bañados y comunidades vulnerables.
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