Un incendio de grandes proporciones consumió por completo una vivienda en la ciudad de Ypané, donde los miembros de la familia lograron salir a tiempo, pero desafortunadamente perdieron todo lo que tenían y quedaron con lo que tenían puesto. Hoy apelan a la solidaridad para recuperar elementos valiosos porque la dueña se dedicaba a la pastelería.
El hecho se registró ayer en el barrio San Cayetano de la ciudad en la que residían doña Nilda, su marido y tres hijos menores. Actualmente, la familia vive en una pequeña habitación en la casa de un pariente, pero tienen la esperanza de reconstruir su casa y poder volver a trabajar.
“Todo pasó en cuestión de segundos. Los niños no estaban en la casa y yo estaba preparando para la merienda, pero salí un rato para meterle a mi perro. En ese momento una chispa salió del cableado y el aire acondicionado explotó, salpicó a mi cama que se incendió enseguida”, dijo Nilda, en entrevista con canal Trece.
Lea también: Caacupé: Hospital Regional recibe equipamiento que optimizará diagnósticos
Afirmó que los vecinos llegaron para ayudarla y que afortunadamente lograron sacar la garrafa para que no se produzca una explosión, pero que en minutos las llamas se propagaron por toda la casa. Gracias a los pobladores el fuego fue controlado, pero la familia perdió todo lo que tenía.
“Es sacrificio de 10 años y en un segundo perdimos todo. Batallamos mucho junto con mi pareja porque no es fácil conseguir las comodidades, la vida es cara y el sueldo mínimo no alcanza. Tengo que hacer algo para seguir ayudando a mi pareja”, puntualizó. Para ayudar a la familia pueden comunicarse al (0984) 953-948.
Apela a la solidaridad de la ciudadanía para recuperar los objetos perdidos porque ella se dedica a la repostería y todos sus elementos de trabajo se perdieron, por lo que no puede trabajar para ayudar a su hogar. “Tengo a mis padres que nos están ayudando en lo que se puede ahora”, concluyó.
Dejanos tu comentario
Gobierno refuerza ayuda alimentaria a comunidades afectadas por inundaciones
La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) concretó varios operativos de entrega de alimentos no perecederos a comunidades del Chaco paraguayo que sufrieron los efectos de inundaciones y quedaron incomunicadas de los centros de abastecimiento.
De acuerdo al informe de la institución, en Carmelo Peralta, departamento de Alto Paraguay, la SEN reportó asistencia a familias de las comunidades Ayugui, Tiogai 2, Tiogai 1, 24 de Marzo, Atapi, Guidaicahi y Santa Margarita.
Informaron que en el distrito de General Bruguez, en el departamento de Presidente Hayes, la asistencia alcanzó a un total de 90 familias de las comunidades Km 200, Km 180, San José y Carmencita, mediante la entrega de kits de víveres.
Le puede interesar: Sancionan acuerdo de cooperación consular del Mercosur
Así también, mencionaron que en coordinación con las Fuerzas Armadas, la asistencia llegó a familias que quedaron aisladas por las inundaciones en las zonas de Río Verde, Puerto Pinasco y General Bruguez.
El informe señala ademaś que la intervención se realizó mediante la distribución de kits de víveres, colchones y frazadas, además del acompañamiento de profesionales de la salud, con el objetivo de atender las necesidades básicas y brindar asistencia integral a las familias afectadas por la emergencia.
Instrucción del Gobierno
Al respecto, el ministro de Emergencia Nacional, Arsenio Zárate, indicó que aproximadamente 1.200 familias de los distritos de Filadelfia y Bahía Negra fueron beneficiadas con este operativo desplegado por instrucción del Gobierno Nacional.
El alto funcionario destacó que en estas localidades se entregaron más de 1.200 kits de alimentos de 33 kilos cada uno, permitiendo a las familias contar con alimentos suficientes mientras se recuperan las condiciones de transitabilidad de los caminos.
No obstante, mencionó que actualmente ya llegan nuevamente comerciantes a las comunidades, lo que permitirá a las familias tener otras fuentes de abastecimiento, pero que anteriormente solo contaban con los insumos proveídos por la SEN.
Siga informado con: Senadores postergan decisión sobre emergencia del IPS por un mes
Dejanos tu comentario
Rep. Dom.: incendio de hotel deja una fallecida y trunca vacaciones a 1.700 turistas
Los cerca de 1.700 turistas evacuados del hotel que se incendió el viernes en República Dominicana regresan poco a poco a sus países, luego de perder casi todo lo que llevaban incluidos sus documentos, en un siniestro que causó la muerte de una italiana. Gran parte del hotel Viva Dominicus Beach, en Bayahibe, una ciudad turística al sureste de República Dominicana, lucía ayer domingo en ruinas, entre cenizas, muros calcinados, fierros retorcidos y una piscina a pocos metros de una playa de aguas cristalinas.
La mujer fallecida se llamaba Francesca Valentino, confirmó el domingo la cancillería italiana en una nota de prensa. El canciller Antonio Tajani se comunicó con su esposo para ofrecerle las condolencias del gobierno italiano, añadió. La italiana de 46 años fue traslada por su esposo a un hospital local, donde murió por una inhalación masiva de humo, según autoridades dominicanas.
La cancillería italiana precisó que el sábado partió un avión y que 83 italianos más están viajando ayer domingo en salidas programadas, mientras que otros 90 se marcharán en los próximos días.
Añadió que su embajada en Santo Domingo realiza las gestiones para repatriar a sus ciudadanos.
Fernanda Chiappori, una administradora argentina que trabaja en la AFP y estaba hospedada en el hotel con su esposo, narró que fueron de los pocos que alcanzaron a recoger sus cosas en su cabaña.
“Salimos con la valija abierta y la ropa colgada en los hombros”, indicó Chiappori vía WhatsApp, quien regresó el mismo día a Argentina.
“Sin un protocolo”
Los huéspedes estaban en el agua, otros habían ido a una excursión o buceaban, algunos aún dormidos en sus habitaciones. Dijo que el fuego se expandió en minutos. “La gente corriendo para todos lados sin un protocolo visible de evacuación, de emergencia”, señaló.
Todos los huéspedes fueron reubicados en otros hoteles.
Algunos se acercaban aún el sábado para tratar de recuperar sus pertenencias, tras el masivo incendio que provocó grandes columnas de humo y una fuerte movilización.
Fue “tremendo, pasamos unos días hermosos y después pasó esto, y tenemos todo allá dentro y no nos dejan entrar”, dijo a la AFP Agustina Torres, otra turista argentina en traje de baño que se aproximó a la cinta amarilla que acordona las ruinas del hotel. “Nos vamos hoy así con lo puesto”, señaló.
La cancillería argentina informó en un comunicado que el consulado realiza gestiones “para asistir a los más de 100 ciudadanos argentinos afectados por la pérdida de documentación y efectos personales”. También coordina la emisión de documentos de emergencia.
Medios de República Dominicana reportaron preliminarmente que el incendio afectó a un grupo de 97 turistas franceses, quienes perdieron sus documentos personales.
Carlos Rodríguez, un trabajador del hotel dijo a la AFP que el incendio inició en la recepción. “En el escritorio, la parte trasera es una estructura de madera techado en cana (bambú), como usted sabrá la cana es prácticamente un combustible natural y el siniestro hizo un trabajo rápido”.
Todo fue “repentino, de manera asombrosa (...) Realmente una tragedia que ningún ser humano quisiera volver a vivir”, indicó Rodríguez, que se encontraba en el lugar en el momento del siniestro. El 8 de abril de 2025, el techo del club Jet Set, en Santo Domingo, se derrumbó durante un concierto de Rubby Pérez, con un saldo de 236 fallecidos, entre ellos el popular cantante de merengue.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
Dejanos tu comentario
“El mayor legado que quiero dejarle es mi ejemplo”
Por: Adelaida Alcaraz
Acostumbrado a asumir riesgos y construir proyectos, Paulo Duarte enfrenta hoy el desafío más importante de su vida: formar a un hijo. En esta entrevista, el CEO de Broterra reflexiona sobre el legado, la familia y el Paraguay que espera ver florecer junto a una nueva generación.
Hace apenas una semana nació Octavio. Todavía es demasiado pequeño para entender el mundo que lo rodea. No sabe qué es una empresa, qué significa emprender o por qué su padre pasa horas pensando en proyectos, fábricas y futuros posibles, pero sin saberlo, ya cambió la vida de un hombre acostumbrado a convivir con los desafíos.
Paulo Duarte, CEO de Broterra, lleva años tomando decisiones difíciles. Como emprendedor aprendió a caminar sobre terrenos inciertos, a apostar cuando otros dudaban y a convertir ideas en realidades. Sin embargo, reconoce que ninguna experiencia se compara con la que vive hoy.
“Siento que toda la vida tuve que aprender a disfrutar de lo que me genera incertidumbre y emociones al mismo tiempo”, reflexionó. “Probablemente no tenga todas las respuestas para las preguntas que se me van a presentar como padre, pero el entusiasmo, la emoción y el amor que me generan son muy superiores a cualquier duda”, afirmó el CEO.
Y cuánta verdad hay en todo esto. Detrás del empresario que proyecta triplicar la capacidad industrial de Broterra para 2027, hay un hombre que acaba de descubrir que el desafío más importante de su vida no se mide en facturación, metros cuadrados ni balances; se mide en ejemplo.
La llegada de Octavio cambió su forma de entender el éxito. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no es sinónimo de cosas materiales ni de cuentas bancarias llenas de dinero. El éxito es libertad, bienestar emocional, bienestar físico y poder compartir la vida con las personas que queremos”, aseguró.
Pero hay una enseñanza que desea transmitirle por encima de todas. “El éxito está en no abandonar, en continuar a pesar de que muchas veces no queremos o sentimos que ya no damos más”, sostuvo enseñando su filosofía de vida.
En un tiempo donde el mundo premia los resultados rápidos, Paulo apuesta por valores menos visibles, pero mucho más duraderos: disciplina, resiliencia, coherencia y humildad. “El mayor legado que quiero dejarle a Octavio es mi ejemplo. Que vea a una persona honesta, íntegra, coherente, que se juega por lo que sueña y por lo que cree”, confesó.
Con esto, Paulo no habla de herencias materiales sino más bien de carácter, valores y enseñanzas con valor real, aquellas que sobreviven a cualquier éxito empresarial.
Como padre reciente, también reconoce que la paternidad modifica la manera de liderar. “Nos obliga a convertirnos en mejores personas y mejores líderes. Me genera más hambre, más ganas de crecer y de ofrecerle todo lo mejor. Y no me refiero solamente a lo material, sino al tiempo, la reputación y el legado”, reflexionó.
Quizás por eso la llegada de un hijo también amplía la mirada sobre el país, ya que cuando Paulo habla de Paraguay, tras haber sido presidente de UIP Joven y de liderar proyectos de gran envergadura, imagina que el Paraguay que recibirá Octavio, no mostrará únicamente crecimiento económico. Significará orgullo, identidad y futuro.
“Espero que él encuentre un Paraguay integrado a la economía mundial, competitivo, prestigioso y del que pueda sentirse orgulloso. Un país que le genere autoestima por ser paraguayo y donde sienta la necesidad de ser protagonista de su construcción”, afirmó.
Su optimismo forma parte de una generación de empresarios que ve al Paraguay atravesando uno de los momentos más prometedores de su historia. Un país que atrae inversiones, desarrolla industrias, genera empleo y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en los mercados internacionales.
Y mientras Octavio da sus primeros días de vida, Broterra también se prepara para una nueva etapa. La empresa acaba de regresar de un viaje por Asia y avanza en un ambicioso plan de expansión que contempla casi triplicar su capacidad industrial para 2027.
Pero incluso frente a semejante desafío, Paulo tiene claro cuál es el proyecto más importante. No está en una fábrica ni en una inversión, está en su casa, durmiendo en una cuna.
Para Paulo Duarte, la mayor obra que comienza hoy no es la próxima expansión de Broterra, es ayudar a formar a un niño que algún día pueda sentirse orgulloso del país que heredó y del ejemplo que recibió.