El ministro de Educación, Luis Ramírez, advirtió que no serán complacientes con el paro de docentes anunciado por los gremialistas para el próximo 23 de enero, fecha establecida para el inicio de clases en las escuelas públicas. Los sindicatos se posicionan en rechazo a la reforma aprobada en Diputados para la Caja Fiscal con el objetivo de salvar su deficitario sistema de jubilaciones.
Si bien, reconoció el derecho de los maestros a manifestarse, explicó que frenar el inicio del ciclo lectivo generará un escenario complejo, por la dificultad de implementar un plan alternativo inmediato. Manifestó que los sectores más radicalizados deberán asumir las consecuencias de sus decisiones.
No descartó la virtualidad, pero se dará prioridad a las clases presenciales. “Es muy difícil arrancar sin presencialidad. Prefiero agotar todos los medios para que las clases comiencen de manera presencial”, expresó el titular de la cartera educativa en entrevista con la 730.
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A fin de buscar una salida al inconveniente, adelantó que buscará un acercamiento con los gremios docentes para evitar la suspensión del inicio del año lectivo. Sin embargo, insistió en que se aplicarán las medidas correspondientes si no se acompaña el arranque de clases, porque “las medidas de fuerza no deben afectar a los alumnos”, apuntó.
Sobre el conflicto generado con el sector del magisterio por la reforma de la Caja Fiscal, el secretario de Estado aseguró que el MEC mantuvo reuniones permanentes con los gremios en el marco del debate de la propuesta legislativa.
Esta posición se da luego de que gremios docentes anunciaran que no acompañarán el inicio del ciclo lectivo en instituciones públicas, tras la aprobación en Diputados del proyecto de reforma de la Caja Fiscal, y que será analizado por el Senado la próxima semana.

