Este sábado 31 de enero se cumplen 33 años de la tragedia de Acahay, uno de los episodios más conmocionantes de la historia reciente del Paraguay. El hecho fue protagonizado por el escribano José Vidal Céspedes Estigarribia, conocido luego como “el loco del volante”, quien a bordo de una camioneta Mitsubishi Montero mató a siete personas y dejó nueve heridas durante un furioso arrebato que aterrorizó las calles de la ciudad de Acahay.

La tragedia ocurrió en 1993, mientras la comunidad celebraba la tradicional fiesta del Oropel, un evento que reunía a familias y vecinos en un ambiente festivo. Vidal Céspedes, de 39 años, había llegado ese día desde La Paloma (Canindeyú), donde residía con su familia, para visitar su ciudad natal.

Horas antes del ataque, el escribano compartió un encuentro familiar en un arroyo de la zona junto a su esposa e hijos. Durante el almuerzo consumió bebidas alcohólicas, pese a tenerlo estrictamente prohibido debido a una reciente cirugía de páncreas y al tratamiento con medicamentos fuertes, indicaciones médicas que decidió ignorar.

Según declaraciones de sus familiares, tras el mediodía su comportamiento comenzó a cambiar, pues tenía la mirada perdida y se mostraba alterado, aunque continuó participando de la reunión mientras ingería alcohol y medicación. Cerca de las 16:00, de forma violenta y prepotente, obligó a su esposa e hijos a subir a la camioneta para regresar, generando temor y tensión en el grupo.

En una tarde causó terror y marcó a la ciudad de Acahay. Foto: Gentileza

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Durante el trayecto, Vidal comenzó a acelerar bruscamente, provocando el llanto y los gritos de sus hijos, lo que lo alteró aún más. En un punto del camino se detuvo y obligó a bajar a su familia. A partir de allí, volvió a arrancar el vehículo y se dirigió a gran velocidad hacia el casco urbano.

En su recorrido, arremetió deliberadamente contra todas las personas que se cruzaban en su camino, dejando un saldo de siete fallecidos, nueve heridos y la muerte de un caballo. Las víctimas fatales fueron Sergio Domínguez, Roberto Salvador Segovia, la niña Shirley Andrea Acuña, de apenas 4 años, Édgar Domingo Maldonado, los hermanos Francisco y Félix Bordón, y finalmente Rubén González.

El caso generó una profunda conmoción nacional, agravada por el hecho de que el autor era una persona conocida en la zona, de trato cordial con sus compueblanos y con intenciones de postularse como diputado.

“El loco del volante”, fue detenido en un cañaveral. Foto: Gentileza

Tras abandonar el vehículo, que fue hallado con rastros de sangre, Vidal se escondió en un cañaveral y fue detenido horas después por la Policía Nacional, con apoyo de militares. Durante su arresto afirmó no recordar nada de lo ocurrido, versión que no convenció a los investigadores del Ministerio Público.

El escribano fue condenado inicialmente a 25 años de prisión, pena que luego fue reducida a 22 años. Falleció en 2011, tras ser internado en un sanatorio privado por complicaciones derivadas de la diabetes. A más de tres décadas del hecho, la tragedia de Acahay sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio del horror que puede desatar la violencia sin control.

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