Este sábado 31 de enero se cumplen 33 años de la tragedia de Acahay, uno de los episodios más conmocionantes de la historia reciente del Paraguay. El hecho fue protagonizado por el escribano José Vidal Céspedes Estigarribia, conocido luego como “el loco del volante”, quien a bordo de una camioneta Mitsubishi Montero mató a siete personas y dejó nueve heridas durante un furioso arrebato que aterrorizó las calles de la ciudad de Acahay.
La tragedia ocurrió en 1993, mientras la comunidad celebraba la tradicional fiesta del Oropel, un evento que reunía a familias y vecinos en un ambiente festivo. Vidal Céspedes, de 39 años, había llegado ese día desde La Paloma (Canindeyú), donde residía con su familia, para visitar su ciudad natal.
Horas antes del ataque, el escribano compartió un encuentro familiar en un arroyo de la zona junto a su esposa e hijos. Durante el almuerzo consumió bebidas alcohólicas, pese a tenerlo estrictamente prohibido debido a una reciente cirugía de páncreas y al tratamiento con medicamentos fuertes, indicaciones médicas que decidió ignorar.
Según declaraciones de sus familiares, tras el mediodía su comportamiento comenzó a cambiar, pues tenía la mirada perdida y se mostraba alterado, aunque continuó participando de la reunión mientras ingería alcohol y medicación. Cerca de las 16:00, de forma violenta y prepotente, obligó a su esposa e hijos a subir a la camioneta para regresar, generando temor y tensión en el grupo.
Durante el trayecto, Vidal comenzó a acelerar bruscamente, provocando el llanto y los gritos de sus hijos, lo que lo alteró aún más. En un punto del camino se detuvo y obligó a bajar a su familia. A partir de allí, volvió a arrancar el vehículo y se dirigió a gran velocidad hacia el casco urbano.
En su recorrido, arremetió deliberadamente contra todas las personas que se cruzaban en su camino, dejando un saldo de siete fallecidos, nueve heridos y la muerte de un caballo. Las víctimas fatales fueron Sergio Domínguez, Roberto Salvador Segovia, la niña Shirley Andrea Acuña, de apenas 4 años, Édgar Domingo Maldonado, los hermanos Francisco y Félix Bordón, y finalmente Rubén González.
El caso generó una profunda conmoción nacional, agravada por el hecho de que el autor era una persona conocida en la zona, de trato cordial con sus compueblanos y con intenciones de postularse como diputado.
Tras abandonar el vehículo, que fue hallado con rastros de sangre, Vidal se escondió en un cañaveral y fue detenido horas después por la Policía Nacional, con apoyo de militares. Durante su arresto afirmó no recordar nada de lo ocurrido, versión que no convenció a los investigadores del Ministerio Público.
El escribano fue condenado inicialmente a 25 años de prisión, pena que luego fue reducida a 22 años. Falleció en 2011, tras ser internado en un sanatorio privado por complicaciones derivadas de la diabetes. A más de tres décadas del hecho, la tragedia de Acahay sigue viva en la memoria colectiva como un recordatorio del horror que puede desatar la violencia sin control.
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“Murió por la Patria” revive historia de 5.100 soldados caídos en la Guerra del Chaco
Por Lourdes Torres - Periodista - lourdes.torres@nacionmedia.com
En un esfuerzo por rescatar del silencio y el olvido los nombres de los paraguayos que dieron su vida en defensa del Chaco paraguayo, el historiador Fabián Chamorro y el actual director del Registro del Estado Civil, Maximiliano Ayala, presentaron esta semana el libro titulado “Murió por la Patria”.
Una obra literaria que recopila datos de más de 5.100 soldados fallecidos durante la contienda, rescatando la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.
El material bibliográfico se presenta como un acto de patriotismo y gratitud con esos héroes, en su mayoría jóvenes de entre 17 y 25 años que dieron sus vidas defendiendo el suelo chaqueño.
La investigación, que arrancó allá por el año 2016, llevó casi 10 años hurgando actas de defunción que guarda el Registro Civil de las personas y registros olvidados como los obituarios. Para ello, se recurrió a las hemerotecas de la Biblioteca Nacional y del Congreso Nacional, así como al testimonio de algunos pocos familiares que facilitaron algunos documentos como cartas.
En una entrevista exclusiva con La Nación/Nación Media, los autores destacaron que lograron documentar no solo los nombres, sino las historias truncadas de miles de paraguayos que dieron su vida defendiendo la soberanía.
Tanto Ayala, como Chamorro coincidieron en señalar que este trabajo no busca ser solo un registro frío para engrosar las estadísticas; sino que sobre todo busca rescatar esas historias de los hombres que en su mayoría no dejaron descendencia, y que con el tiempo quedaron olvidados.
“Este es un acto de patriotismo por sobre todas las cosas, un homenaje a quienes dieron la vida por la patria en la Guerra del Chaco. Devolver la dignidad que el olvido les arrebató. Cada uno de esos nombres representa una vida que amó, trabajó y soñó; una historia truncada, pero no borrada. Honrarlos es abrazar su memoria y reconocer el precio que pagaron por nuestro presente y por la soberanía nacional", expresó Maxi Ayala.
Recopilar es hacer justicia
Igualmente, el historiador Fabián Chamorro indicó que el libro “Murió por la Patria”, surgió con la idea de recuperar los nombres de los paraguayos que murieron durante la conflagración chaqueña.
Además, señaló que buscan lograr tener números más exacto con respecto a la cantidad de baja que tuvo Paraguay durante la contienda. Explicó que siempre se tuvo mucha dificultad con respecto a lograr esos datos por los archivos dispersos o muy incompletos.
“Recopilar es hacer justicia, en especial con estos más de 5.000 hombres que dieron sus vidas por la patria. Creo que no hay ideal más sublime que dar la vida para mantener la soberanía y la libertad de nuestro país. Estos hombres dieron sus vidas; y vidas muy jóvenes, porque fueron a la guerra a corta edad y no volvieron nunca más", expresó Chamorro.
Rescatarlos del olvido
El historiador explicó que el contacto con familiares de estos más de 5000 nombres, realmente fue muy escaso, justamente, porque al tratarse de personas muy jóvenes que murieron en combate, la gran mayoría no dejó descendencia.
“Con el tiempo, solo sus padres y hermanos mantuvieron viva su memoria hasta hace unos años, pero muchos de ellos ya fallecidos a este tiempo, por lo que esos nombre fueron quedando aún más en el olvido. Cuando se pierde la memoria de la gente que los conoció, ahí esos nombres se pierde. Entonces, este trabajo lo que busca es rescatarlos de ese olvido", acotó.
Chamorro destacó que este trabajo de investigación, más que recopilar los nombres y apellidos de los combatientes caídos en el frente de batalla; lo que se buscó es recuperar el sentimiento de aquellos padres, hermanos, tíos y padrinos, de esos jóvenes que ya no volvieron a sus hogares, y que fueron publicados en los diarios de aquel entonces en la sección de los obituarios.
Al respecto, señaló que la recopilación arrancó en el 2016 y está viendo hoy la luz. Indicó que han encontrado historias muy interesante, señalando la canción 13 Tuyutí, de Emiliano R. Fernández, que estuvo en esa batalla de la Unidad de Aká Karajá, que con machete desalojaron una trinchera.
“En ese desalojo murió el comandante de Aká Karajá, que se llama Víctor Rodríguez, y logramos rescatar su historia, gracias a las cartas de su señora, las cartas que le envió a ella. También rescatamos la historia del soldado paraguayo que pidió ser enterrado con su par boliviano, que conoció en combate, recuperamos su nombre. Bueno y así hay muchísimas historias que logramos recuperar", resaltó el historiador.
Material de estudio y difusión nacional
En otro momento, el director del Registro Civil, Maximiliano Ayala destacó que este libro de 800 páginas que fue lanzado recientemente tiene por objetivo que este trabajo de recopilación sea utilizado como objeto de estudio en universidades y colegios de todo el país.
Indicó que apunta a una distribución en todo el país, llegando a cada ciudad, sobre todo de donde fueron oriundos estos más de 5.000 combatientes paraguayos; de tal modo sus comunidades locales le puedan honrar. Presentar el libro en universidades, en colegios y municipios de donde fueron oriundos estos compatriotas.
“La mayor parte de la vida de estos héroes que quedaron en el olvido y que hoy son reivindicados después de tantos años. Mucha gente desconoce, que fueron jóvenes de 16, 17, 18 años que fallecieron en combate; y que casi nadie conoce, ni conoció su historia. La idea de esto es presentar ante la sociedad primero en Asunción y luego llevar a las diferentes ciudades de donde fueron algunos de estos 5.000 héroes", expresó Ayala.
Finalizó resaltando que les llena de emoción personal muy gratificante este trabajo realizado junto con el historiado. “Este trabajo lo hicimos con honor y gratitud a los soldados caídos. Realmente para nosotros es cumplir una deuda de gratitud y mantener viva la lección para futuras generaciones, eso es lo que realmente se busca con este trabajo", concluyó.
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Jefe de Gabinete señala el “sentido de urgencia” en la gestión del Gobierno
- Por Lourdes Torres, lourdes.torres@nacionmedia.com.
El gobierno del presidente Santiago Peña está entrando en una etapa decisiva donde la ejecución y los resultados marcan el ritmo de gestión. El jefe de Estado mantuvo una reunión clave del gabinete ministerial, el 30 de abril, que si bien forma parte de la coordinación permanente sirvió para alinear prioridades, revisar avances y ajustar estrategias.
En una entrevista exclusiva con La Nación/Nación Media, el jefe de Gabinete, el ministro Javier Giménez, destacó el “sentido de urgencia” que el presidente Peña está marcando como hoja de ruta a los efectos de acelerar las políticas públicas y lograr impactos concretos en la vida de la gente.
No obstante, Giménez resaltó el alto nivel de compromiso de los ministros que forman el Poder Ejecutivo, señalando que son conscientes con el momento político. Indicó que existe claridad en los objetivos y presión constante por rendimiento además de una evaluación permanente del trabajo de cada cartera.
- Esta reunión de los ministros con Santiago Peña, ¿por qué se dio, en el marco de que situación?
- El Consejo de Ministros se da dentro de la lógica de coordinación permanente del gobierno del presidente Santiago Peña. Es el espacio donde alineamos prioridades, revisamos avances y aseguramos que cada institución esté empujando en la misma dirección.
Estamos entrando en una etapa donde ya no solo hablamos de planificación, sino de ejecución y resultados. Entonces, estas reuniones cobran aún más relevancia porque permiten ajustar el rumbo, destrabar cuellos de botella y garantizar que las políticas públicas lleguen con impacto real a la gente.
- Se le escuchó al presidente Peña exigir mayores resultados, ¿cuál es el plan de ahora en más y como serán medidos esos resultados algún objetivo específico?
- El presidente tiene un estilo muy marcado, reconoce avances, pero siempre pone el foco en lo que falta. Es un liderazgo con sentido de urgencia, orientado a lograr las metas de gobierno.
El mensaje es simple, los resultados tienen que sentirse cada vez más en la vida de la gente. Ya avanzamos en temas como reducción de pobreza, empleo formal y programas sociales, pero estamos en el segundo tiempo de gestión y eso exige acelerar aún más. La gestión se mide en resultados, y esos resultados tienen que ser visibles, medibles y sostenibles en el tiempo.
- ¿Cómo siente usted a sus colegas ministros luego de escuchar las exigencias del mandatario?
- Veo un gabinete comprometido, con responsabilidad y consciente del momento que estamos atravesando. Hay claridad en los objetivos y eso parte del tipo de liderazgo del presidente que genera exigencia. Creo que comprende que debemos ajustar la velocidad y que tanto su ritmo como sus resultados están en una evaluación continua.
- Como jefe de Gabinete, ¿cuál es su prioridad luego de esta reunión que se tuvo en la fecha?
- Mi prioridad es asegurar que esa alineación se traduzca en acción concreta. Eso implica fortalecer la coordinación entre ministerios, hacer el seguimiento cercano de los compromisos asumidos y garantizar que los proyectos estratégicos avancen en tiempo y forma.
El rol del Gabinete es justamente ese, ordenar, articular y destrabar. Que las decisiones no se queden en la mesa, sino que se conviertan en resultados.
- ¿Algún aspecto que usted considere relevante resaltar como producto de esta reunión con los ministros y el jefe de Estado?
- Mi reflexión es que el tiempo importa. Estamos en una etapa donde la presión por resultados aumenta, y eso es positivo, debemos verlo así, porque cuando el líder del equipo marca ese ritmo, ese nivel de exigencia, las cosas pasan.
Se trata de honrar la confianza de la gente con trabajo, con ejecución y con resultados concretos. Ese sentido de urgencia es el que finalmente permite que los proyectos se materialicen y que el país avance.
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Josefina Otero: “La integración no puede medirse solo en números, sino en confianza”
En un momento de reconfiguraciones económicas en la región, Josefina Otero asumió la presidencia de la Cámara de Comercio Paraguayo Argentina (Campyarg) con la misión de transformar el vínculo bilateral en una plataforma de oportunidades reales.
En esta nueva entrega de Hacedores, Otero destacó a La Nación/Nación Media que su elección como titular del gremio representa una señal de evolución en el ecosistema empresarial de ambos países y una oportunidad para liderar una institución “dinámica, moderna y cercana al empresario”. Para la nueva presidenta, el objetivo central es que el relacionamiento deje de ser meramente social para convertirse en negocios, inversiones y resultados concretos.
-¿Qué significa para usted ser la mujer que lidera este puente comercial y qué impronta personal busca imprimirle a su gestión?
Asumir la presidencia de la cámara representa para mí una enorme responsabilidad y también una oportunidad histórica. Ser la primera mujer en liderar este espacio no lo vivo solo como un logro personal, sino como una señal de evolución de los sectores empresariales de ambos países.
Mi impronta estará enfocada en transformar la cámara en una plataforma dinámica, moderna y cercana al empresario. Quiero una cámara que no solo genere networking, sino conexiones reales que se traduzcan en negocios, inversiones y oportunidades concretas. También quiero aportar una mirada más humana, colaborativa y estratégica, donde la integración regional no se mida solamente en números, sino también en confianza, innovación y construcción de largo plazo.
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-¿Cómo se encuentra hoy el comercio entre ambos países?
La relación entre Paraguay y Argentina atraviesa un momento muy interesante. Hay un vínculo histórico, cultural y económico muy fuerte, pero todavía existe muchísimo potencial por desarrollar.
-¿Cuáles son los sectores donde ve una oportunidad que todavía no está siendo aprovechada?
Hoy vemos un creciente interés de empresarios argentinos en Paraguay por su estabilidad macroeconómica, su régimen tributario competitivo y las oportunidades de expansión regional. Pero creo que todavía hay sectores subexplotados, especialmente en turismo, hospitalidad, logística, tecnología, economía del conocimiento, energías renovables y desarrollo inmobiliario con servicios.
También veo una gran oportunidad en generar alianzas entre empresas paraguayas y argentinas para exportar juntas al mundo. Paraguay tiene competitividad y capacidad de crecimiento; Argentina tiene talento, escala y know how en muchas industrias. La combinación puede ser muy potente.
-¿Qué es lo que falta a nivel de políticas públicas para que el flujo comercial sea realmente fluido y previsible?
Todavía necesitamos avanzar mucho en previsibilidad y facilitación. El sector privado necesita reglas claras, estabilidad y menos burocracia. Hay temas estructurales importantes, como la mejora de la logística regional, el fortalecimiento de la hidrovía, la simplificación de procesos migratorios y aduaneros, y una mayor integración digital entre ambos países.
También creo que debemos trabajar más en políticas que incentiven la inversión de largo plazo y acompañen a los empresarios que quieren expandirse regionalmente. La integración no puede depender solamente de la voluntad del privado; necesita una visión estratégica compartida entre ambos Estados.
-¿Cómo ha sido su experiencia para posicionar su liderazgo y qué valor diferencial cree que aporta la mirada femenina a la integración regional?
Mi experiencia estuvo marcada por mucho trabajo, preparación y resultados. Creo que hoy estamos viviendo una evolución muy positiva donde cada vez hay más espacio para liderazgos diversos dentro del mundo empresarial y gremial. En mi caso, siempre intenté posicionarme desde la construcción, el profesionalismo y la capacidad de generar vínculos y equipos sólidos.
La mirada femenina aporta muchísimo valor porque suele tener una visión más integradora, colaborativa y humana. Creo que hoy las empresas y las instituciones necesitan justamente eso: líderes que sepan conectar personas, generar consensos y construir relaciones de largo plazo.
-Para aquellas jóvenes profesionales que hoy están en cargos de gerencia operativa, ¿cuál es la habilidad blanda que deberían empezar a cultivar?
La capacidad de comunicación. Saber comunicar ideas, generar confianza y construir relaciones es una habilidad clave para cualquier líder.
Pero también agregaría la inteligencia emocional. Hoy los grandes liderazgos no se construyen solamente desde el conocimiento técnico, sino desde la capacidad de gestionar personas, adaptarse al cambio y sostener equipos en contextos desafiantes.
-¿Qué significa el éxito para usted, y cómo cambió esa definición con el tiempo?
Antes, quizás asociaba el éxito más con los logros profesionales, el crecimiento o el reconocimiento. Hoy el éxito tiene mucho más que ver con el equilibrio, con construir proyectos con propósito, generar impacto, formar equipos felices y poder crecer profesionalmente sin perder de vista la vida personal, la salud y la familia. También significa sentir que uno está creando algo que trasciende y aporta valor real a otras personas.
-¿A qué mujeres admira dentro del ámbito empresarial, y por qué?
Admiro mucho a mujeres que lograron construir liderazgo desde la autenticidad y la innovación. A nivel internacional, me inspira mucho Mel Robbins, por su capacidad de comunicar, motivar y ayudar a las personas a pasar a la acción con herramientas simples, pero muy poderosas.
A nivel regional, admiro a Sofía Contreras, porque representa una nueva generación de liderazgo emprendedor en Latinoamérica, muy conectado con la innovación, la tecnología y el impacto positivo.
También admiro a muchas empresarias paraguayas que, desde distintos sectores, están generando empleo, impulsando proyectos y transformando industrias con muchísimo compromiso y visión de futuro.
-¿Cómo equilibra la exigencia profesional con su vida personal?
No creo en el equilibrio perfecto, creo más en un equilibrio dinámico. Hay momentos donde el trabajo demanda más y otros donde uno necesita priorizar la familia o el bienestar personal. Con el tiempo aprendí que para liderar bien también hay que aprender a delegar, confiar en los equipos y poner límites.
También me ayudó mucho entender que el bienestar personal no es un lujo, sino una condición necesaria para poder sostener proyectos a largo plazo.
¿Qué le diría a una joven que quiere lanzarse en el mundo empresarial, pero lo ve cerrado?
Le diría que no espere sentirse “lista” para empezar, porque muchas veces el crecimiento sucede justamente animándose a entrar en espacios incómodos. El mundo empresarial está cambiando y necesita nuevas miradas, nuevas formas de liderar y nuevas voces.
Que se prepare, que construya redes, que busque mentores, que aprenda constantemente y, sobre todo, que no subestime el valor de su propia perspectiva. Muchas veces las oportunidades aparecen cuando una deja de intentar encajar y empieza a liderar desde su autenticidad.
Perfil
- Es técnica superior en administración hotelera
- Hizo un perfeccionamiento en gerenciamiento hotelero en la Universidad Torcuato di Tella, Argentina
- Tiene un diplomado en management para empresas en mercados competitivos
- Fue titular de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay (Aihpy),
- Posee capacitación en hotelería de lujo con un consultor italiano
- CEO en Noddo Hotels & Consulting, que opera con cuatro propiedades como Divina Tower, Alula, Cabañas Mi querido viejo y la comercialización al Gran Hotel del Paraguay, entre otros proyectos
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“Murió por la patria” revive la historia de 5.100 soldados olvidados
- Lourdes Torres
- lourdes.torres@nacionmedia.com
- Periodista
- Fotos: Gentileza
Una obra histórica recopila los nombres de miles de combatientes jóvenes olvidados de la guerra del Chaco. El trabajo busca honrar su memoria y visibilizar el sacrificio de una generación. Sus autores, Fabián Chamorro y Maximiliano Ayala, cuentan cómo fue el proceso de investigación para la elaboración de este material, que más allá de una simple recopilación de nombres pretende sobre todo ser un acto de patriotismo y gratitud hacia los héroes que dieron la vida en defensa de la soberanía nacional.
En un esfuerzo de rescatar del silencio y el olvido los nombres de los paraguayos que dieron su vida en defensa del Chaco paraguayo, el historiador Fabián Chamorro y el actual director del Registro del Estado Civil, Maximiliano Ayala, presentaron esta semana el libro titulado “Murió por la patria. Identidad y recuerdo de los paraguayos que murieron sirviendo en la guerra del Chaco”.
La obra recopila datos de más de 5.100 soldados fallecidos durante la contienda, rescatando la memoria de quienes dieron su vida por la patria.
El material bibliográfico se presenta como un acto de patriotismo y gratitud con esos héroes, en su mayoría jóvenes de entre 17 y 25 años que dieron sus vidas defendiendo el suelo chaqueño.
La investigación, que arrancó allá por el año 2016, llevó casi 10 años hurgando actas de defunción que guarda el Registro Civil de las personas y registros olvidados como los obituarios. Para ello se recurrió a las hemerotecas de la Biblioteca Nacional y del Congreso Nacional, así como el testimonio de algunos pocos familiares que facilitaron algún que otro documento como cartas.
HISTORIAS TRUNCADAS
En una entrevista con La Nación/Nación Media, los autores destacaron que documentan no solo los nombres, sino las historias truncadas de miles de paraguayos que dieron su vida defendiendo la soberanía.
Tanto Ayala como Chamorro coincidieron en señalar que este trabajo no busca ser solo un registro frío para engrosar las estadísticas, sino que sobre todo busca rescatar esas historias de hombres que en su mayoría no dejaron descendencia y que con el tiempo quedaron olvidados.
“Este es un acto de patriotismo por sobre todas las cosas, un homenaje a quienes dieron la vida por la patria en la guerra del Chaco. Devolver la dignidad que el olvido les arrebató. Cada uno de esos nombres representa una vida que amó, trabajó y soñó; una historia truncada pero no borrada. Honrarlos es abrazar su memoria y reconocer el precio que pagaron por nuestro presente y por la soberanía nacional”, expresó Maxi Ayala.
RECOPILAR ES HACER JUSTICIA
Por su parte, Chamorro indicó que el libro surgió con la idea de recuperar los nombres de los paraguayos que murieron durante la conflagración chaqueña.
Además, señaló que buscan lograr tener números más exactos con respecto a la cantidad de bajas que tuvo Paraguay durante la contienda. Explicó que siempre se tuvo mucha dificultad con respecto a obtener esos datos por los archivos dispersos o muy incompletos.
“Recopilar es hacer justicia, en especial con estos más de 5.000 hombres que dieron sus vidas por la patria. Creo que no hay ideal más sublime que dar la vida para mantener la soberanía y la libertad de nuestro país. Estos hombres dieron sus vidas; y vidas muy jóvenes, porque fueron a la guerra a corta edad y no volvieron nunca más”, expresó Chamorro.
RESCATARLOS DEL OLVIDO
El historiador explicó que el contacto con familiares de estos más de 5.000 nombres realmente fue muy escaso, justamente porque al tratarse de personas muy jóvenes que murieron en combate la gran mayoría no dejó descendencia.
“Con el tiempo, solo sus padres y hermanos mantuvieron viva su memoria hasta hace unos años, pero muchos de ellos ya fallecieron, por lo que esos nombres fueron quedando aún más en el olvido. Cuando se pierde la memoria de la gente que los conoció, ahí esos nombres se pierden. Entonces, este trabajo lo que busca es rescatarlos de ese olvido”, acotó.
Chamorro destacó que este trabajo de investigación, más que recopilar los nombres y apellidos de los combatientes caídos en el frente de batalla, lo que buscó es recuperar el sentimiento de aquellos padres, hermanos, tíos y padrinos, de esos jóvenes que ya no volvieron a sus hogares y que fueron publicados en los diarios de aquel entonces en la sección de los obituarios.
Al respecto, señaló que la recopilación arrancó en 2016 y está viendo hoy la luz. Indicó que han encontrado historias muy interesantes, señalando la canción “13 Tuyutí”, de Emiliano R. Fernández, que estuvo en esa batalla de la Unidad de Akã Karaja, que con machete desalojaron una trinchera.
“En ese desalojo murió el comandante de Akã Karaja, que se llama Víctor Rodríguez, y logramos rescatar su historia gracias a las cartas que le envió a su señora. También rescatamos la historia del soldado paraguayo que pidió ser enterrado con su par boliviano que conoció en combate, recuperamos su nombre. Bueno, y así hay muchísimas historias que logramos recuperar”, resaltó el historiador.
MATERIAL DE ESTUDIO Y DIFUSIÓN NACIONAL
En otro momento, Ayala destacó que este libro de 800 páginas que fue lanzado recientemente, tiene por objetivo que este trabajo de recopilación sea utilizado como objeto de estudio en universidades y colegios de todo el país.
Indicó que apunta a una distribución en todo el país, llegando a cada ciudad, sobre todo de donde fueron oriundos estos más de 5.000 combatientes paraguayos. El objetivo es presentar el libro en universidades, colegios y municipios de donde fueron oriundos estos compatriotas para que sus comunidades los puedan honrar.
“La mayor parte de estos héroes quedaron en el olvido y hoy son reivindicados después de tantos años. Mucha gente desconoce que fueron jóvenes de 16, 17, 18 años que fallecieron en combate y casi nadie conoce ni conoció su historia. La idea de esto es presentar ante la sociedad primero en Asunción y luego llevar a las diferentes ciudades de donde fueron algunos de estos 5.000 héroes”, expresó Ayala.
Finalizó resaltando la emoción personal y lo gratificante que fue realizar este trabajo junto con un historiador. “Este trabajo lo hicimos con honor y gratitud a los soldados caídos. Realmente para nosotros es cumplir una deuda de gratitud y mantener viva la lección para futuras generaciones, eso es lo que realmente se busca con este trabajo”, concluyó.