A partir de un pedido formal de la Dirección del Hogar de Ancianos Santa María, la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE), a través de la carrera de Arquitectura de la Facultad de Ciencia, Arte y Tecnología (Facat), llevó adelante un proceso de acompañamiento técnico y académico que culminó con la entrega formal del anteproyecto integral para el nuevo edificio de la institución.
La solicitud fue realizada por la directora del Hogar, la hermana Griselda Brizueña, junto con su equipo jurídico, quienes plantearon la necesidad de contar con un proyecto arquitectónico que responda a las condiciones reales de vida, cuidado y trabajo de los adultos mayores y del personal que cumple funciones diarias en el lugar. Tras la firma de un convenio de cooperación institucional, suscrito por la doctora Nadia Czeraniuk, rectora de la UNAE, y la directora del Hogar, se estableció un cronograma de trabajo conjunto.
El proceso incluyó múltiples visitas técnicas, entrevistas a los residentes, así como a colaboradores y trabajadores, permitiendo que el diseño se construya desde la escucha y el conocimiento directo de las necesidades específicas del Hogar. Esta metodología aseguró que la propuesta arquitectónica no sea solo formal, sino funcional, accesible y humana.
El anteproyecto contempla el diseño de espacios seguros y accesibles para el adulto mayor, la planificación estructural, las instalaciones, el análisis normativo y la viabilidad económica, todo reunido en un Dossier Técnico Integral, que ya fue entregado oficialmente al Hogar de Ancianos Santa María, constituyéndose en una herramienta clave para futuras gestiones de obras y financiamiento.
La experiencia se desarrolló bajo un enfoque de Aprendizaje Basado en Proyectos y Extensión Universitaria, integrando a estudiantes de distintos años de la carrera de Arquitectura, quienes asumieron responsabilidades profesionales reales y comprendieron el valor social de la disciplina.
Desde la UNAE destacaron que este trabajo refleja el rol de la universidad como aliada de la comunidad, demostrando que la arquitectura, cuando se ejerce con ética y compromiso social, puede convertirse en una herramienta concreta para dignificar la vejez y mejorar la calidad de vida.