El Ministerio Público solicita ayuda de la ciudadanía para identificar a la mujer que fue hallada sin vida el viernes por la noche en un baldío del barrio Universo de la ciudad de Mariano Roque Alonso. El fiscal Itálico Rienzi indicó que se trata de una joven de entre 24 y 27 años.
En comunicación con el programa “Arriba hoy” de canal Gen y Universo 970 AM/Nación Media, el agente del Ministerio Público señaló que debido al avanzado estado de descomposición fue imposible tomar las huellas dactilares. “No tenemos mayores datos, pero estamos avanzando”, expresó.
Dijo que se trataría de una joven con posibles rasgos indígenas de aproximadamente 1,60 metros. Explicó que la misma fue estrangulada con una calza que se encontró cerca del cuerpo y se presume que habría sido abusada sexualmente, ya que fue hallada sin tenía ropa interior.
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Agregó que de acuerdo a la autopsia realizada en la Morgue Judicial el fallecimiento se habría dado entre el 3 y 8 de enero pasado al tiempo de afirmar que se encuentran trabajando de manera conjunta con el equipo de Homicidios y Criminalística de la Policía Nacional para intentar recabar más datos y esclarecer el caso.
La zona donde fue hallado el cuerpo es frecuentada por adictos a las drogas y camioneros extranjeros que suelen pasar la noche, según mencionó el fiscal. El cadáver fue encontrado por agentes policiales durante un rastrillaje. Las autoridades mencionaron que la víctima tenía una prenda de vestir alrededor del cuello.
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Aumentaron las denuncias de hechos punibles en comunidades indígenas
Un total de 2.402 denuncias relacionadas con los pueblos originarios reportó la Oficina de Estadísticas de la Fiscalía al presentar un análisis de 2.443 causas ingresadas entre los años 2023, 2024 y 2025, en las que estarían involucradas víctimas indígenas de hechos punibles y, en otras, como presuntos autores. Esto en el marco del Día del Aborigen Americano, que se celebra cada 19 de abril.
El informe señala que el año 2023 cerró con 665 denuncias; en 2024 aumentaron a 767, y en 2025 se registró un incremento considerable, alcanzando 970 denuncias. En cuanto a los días de mayor frecuencia, los sábados, domingos y lunes concentran la mayor cantidad de denuncias, según el análisis del Observatorio del Ministerio Público.
En 1.245 denuncias aparece al menos un presunto autor perteneciente a una comunidad originaria, mientras que en 484 causas figuran dos o más, incluso con la participación de grupos de personas, según datos de la Oficina de Estadísticas de la Fiscalía. Los departamentos con mayor cantidad de denuncias en los últimos tres años son: Canindeyú (593), Caaguazú (410), Amambay (368), Concepción (179), Alto Paraná (135), Boquerón (126) y San Pedro (120).
Los 15 hechos punibles más frecuentes: violencia familiar, lesión, amenaza, homicidio doloso, abuso sexual en niños, lesión grave, hurto agravado, daño, hechos punibles contra la ley N.º 716/96 (delitos contra el medio ambiente), coacción, estupro, hurto, violación del deber de cuidado o educación, violación de domicilio.
Drama sin fin
El Ministerio Público puntualiza que los casos de abuso sexual en niños, el embarazo precoz en adolescentes, la violencia familiar y la influencia del crimen organizado son algunos de los hechos que más afectan a las comunidades de pueblos originarios. A esta situación se suman las migraciones hacia las ciudades, lo que genera discriminación y exclusión social. Al encontrarse fuera de sus comunidades, sin la guía y contención de sus líderes naturales y de la familia extendida, muchas personas pierden su identidad y autoestima étnica.
Ante hechos considerados de gravedad o faltas leves cometidos por miembros de estas comunidades, sus líderes analizan cada caso y solicitan que las sanciones se apliquen conforme a la legislación nacional o al derecho consuetudinario.
Trámite para denuncias
1- Comunicación inmediata: la Oficina de Denuncias Penales debe comunicar de forma inmediata el ingreso de la causa al agente fiscal competente y a la Dirección de Derechos Étnicos.
2- El agente fiscal debe solicitar la intervención de la Dirección de Derechos Étnicos, incluyendo la designación de un consultor técnico, y remitir todos los antecedentes del caso.
3- Un equipo de funcionarios de dicha Dirección debe constituirse en la comunidad para recabar más datos sobre el hecho denunciado. Asimismo, se debe informar al líder comunitario sobre los alcances de la investigación penal en curso, dejando constancia en acta. En la comunidad, el líder recomienda si corresponde aplicar la legislación nacional o el derecho consuetudinario, según cada caso.
Cuando existen víctimas que requieren evaluación, acompaña una profesional psicóloga. En casos de abuso sexual, coacción sexual o violencia familiar, la atención se realiza dentro de la comunidad, considerando que muchas víctimas no cuentan con recursos para trasladarse.
4- Finalizada la intervención, se elabora un dictamen jurídico-antropológico con recomendaciones al agente fiscal sobre el derecho aplicable, diligencias pendientes, medidas de protección indígena y posibles salidas del caso. Este documento incluye también la evaluación de la víctima.
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Identificar nuestra colonialidad
- Gloria Scappini
- Etnóloga y antropóloga social
- Foto: Gloria Scappini
En los territorios ocupados por el Paraguay, son actualmente 19 los pueblos indígenas que continúan resistiendo a los procesos coloniales de distinta índole, más allá de los regímenes históricos y políticos que definen al estado-nación, cuyo carácter independiente es indefectiblemente relativo.
Repartidos en cinco familias lingüísticas, el desafío de mantener un modo de pensar y vivir propios, incluyendo la reproducción y legitimación de una cultura identificada con la diferencia, sumado a la desventaja que conlleva la identidad minoritaria, interpela cada vez más en una era de crisis y violencias ligados a los modelos hegemónicos a escala global, la destrucción planetaria, y la convulsión en torno a los cambios de paradigmas necesarios para concebir el futuro de la humanidad lejos de lo que el presente escatológico nos muestra.
Los discursos sobre la pérdida de valores y principios que alimentan el pensamiento reaccionario y las discusiones éticas sobre el devenir tanto individual como colectivo son parte del malestar en la civilización, según la célebre expresión de S. Freud.
En este sentido, si bien podemos asumir consciente o inconscientemente el llamado “malestar”, ¿cuestionamos en su justa medida y de manera profunda lo que consideramos “civilización’’? ¿Nos esforzamos lo suficiente por mirar el problema de raíz desde otra óptica que no siga estando de alguna manera asociada a nuestras categorías, representaciones y preconceptos adquiridos en cada uno de nuestros contextos? ¿En cada uno de los marcos culturales a través de los cuales percibimos e interpretamos la realidad?
Hoy en día, afortunadamente también, pareciera que la reflexividad filosófica tiende a fundirse en los postulados antropológicos para encontrar una salida esperanzadora, sino es un horizonte donde la utopía congregue a pensar “el mundo donde puedan caber muchos mundos” (profundo aporte de la imaginación social zapatista), donde la vulnerabilidad pueda habilitarse como fuerza de transformación y no terminar condenada a la revictimización y a la exclusión del pensamiento y del lenguaje.
MEMORIA UNIVERSAL
Es en este quiebre que los símbolos, como recursos para el ejercicio cognitivo y como insumos de memoria universal, ofrecen capacidad de significado y sentido. Es en la grieta revelada que podemos empezar a observar y entender qué falta por hacer y cuáles son las herramientas que tenemos a nuestro alcance. ¿Pero qué o quién nos guía sobre el cómo hacer?
Hoy, otro 19 de abril más en el que se conmemora el Día del Indígena Americano en todo el continente, en recordatorio de la realización del Primer Congreso Indigenista Interamericano en Pátzcuaro, México, en 1940, provocamos una reflexión breve sobre la herramienta a mi parecer más potente con la que cuenta el Paraguay para redimirse.
El “Ayvu Rapyta: cantos míticos de los mbya-guaraní del Guairá”, de León Cadogan, publicado por primera vez a modo de compilación en 1959 en el Boletín de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad de San Pablo, puede considerarse la obra etnográfica y lingüística más profunda de la etnología guaraní en Paraguay y a modo regional de acuerdo al área cultural representada, incluyendo a Brasil, Argentina y Bolivia.
En otro nivel igualmente, se destaca y adscribe al acervo del mundo tupí-guaraní, mucho más extenso en términos continentales. Según Bartomeu Melià, en esta entrega se ve consignada la palabra fundamental, aparecida en un primer tiempo en escritos sueltos desde 1946, representando una “revolución copernicana” en la etnología paraguaya (Melià, 1991). La sabiduría de todo un pueblo, transmitida a través de la narración y creación oral de los interlocutores de Cadogan, dejan testimonio de la grandeza y complejidad de un pensamiento mítico y religioso que inclusive en el mundo de la etnología permanecía poco conocido y cargaba con el estigma de una cierta inferioridad en comparación con los pueblos de las tierras altas sudamericanas (mundo andino y mesoamericano).
Recordamos que con la expresión “civilización guaraní”, el sabio Moisés Bertoni a principios de siglo echaba ya los eslabones de esta reivindicación contra toda concepción evolucionista: el código oral de las culturas tropicales de la selva no representaba menos que los glifos mayas, aztecas o incas; y las herencias intangibles no debían ser subestimadas frente a lo tangible.
La responsabilidad es por lo tanto grande con respecto a la trascendencia de las ñe’ê porã, palabras sagradas trasmitidas en mitos, cantos, rezos, plegarias e invocaciones pertenecientes al pueblo mbyá-guaraní accesibles al mundo okápe (externo, no indígena) mediante el proceso de revelación etnográfica vivenciado por Cadogan bajo reglas de reciprocidad, experiencia que moldea y acentúa su gran modestia frente a las tradiciones secretas a las cuales tuvo parcialmente acceso.
INSTRUMENTALIZACIÓN SIMBÓLICA
Los procesos históricos atravesados por las obras de literatura oral indígena constituyen canales permanentes de reproducción de colonialidad, fácilmente funcionales a los fenómenos de instrumentalización simbólica y apropiación cultural que nos sigue condenando, en adecuación con la lógica extractivista que define nuestra forma de relacionamiento real y simbólico. En este sentido, Melià observa: “En Ayvu Rapyta está documentada una lengua filosófica y una filosofía del lenguaje que por ser tan moderna y tan sugerente da lugar a comentarios más o menos oportunos, generalmente bien intencionados, pero también bastante abusivos” (Melià, 1999).
¿Tenemos la capacidad de construir nuevas formas de relacionamiento con lo diferente? ¿Cuán importante es asumir la dificultad que nos aqueja cuando se trata de desaprender y de deconstruirnos como sociedad, como individuos en crisis y en búsqueda de la tierra sin mal de cada uno-una y la de todos-todas?
Lamentablemente, el Paraguay es el país por excelencia de la recuperación simbólica de la identidad cultural indígena, mediante el dispositivo simbólico guaraní, para fines de reivindicación de un pasado ancestral que da lugar en el imaginario a un presente que le es continuo en total armonía. Sin rupturas ni conflictos, sin genocidios ni despojos, sin etnocidios ni avasallamiento de derechos a una existencia cultural alterna.
Como si los registros de la conquista, la colonia y las colonialidades modernas no existieran, la exaltación de lo guaraní trasciende en patriotismo, nacionalismo, demagogias y retóricas discursivas de poder. No se trata de negar la realidad del mestizaje ni mucho menos abocar a la polarización de identidades, pero sostenemos que urge provocarnos procesos de reflexividad y adquisición de consciencia profunda: este 19 de abril podría marcar el inicio para los que se sientan interpelados por estas líneas.
FUENTES
• Melià, Bartomeu: La obra etnológica de Cadogan, Revista del INDI, 1991
• Melià, Bartomeu: León Cadogan y la lengua guaraní, Suplemento Antropologico Vol. XXXIV Num.2, Ceaduc, 1999
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Desarticulan red de ciberdelincuentes que usaba 1.900 “cuentas mula” para robar dinero
La Policía Nacional y el Ministerio Público desarticularon una organización delictiva dedicada al cibercrimen en el departamento de Itapúa. El presunto líder es un joven de 18 años, quien contaba con la complicidad de sus excompañeros de colegio. El comisario Diosnel Alarcón, jefe del Departamento contra el Cibercrimen, y la fiscal Irma Llano, de la Unidad Especializada contra Delitos Informáticos, brindaron una conferencia para dar a conocer los detalles de la Operación Ícaro.
El procedimiento se llevó a cabo en la ciudad de Encarnación, donde las autoridades desbarataron una estructura dedicada al vaciamiento de cuentas bancarias y billeteras electrónicas. Un total de ocho personas resultaron detenidas y están acusadas por estafa mediante sistemas informáticos, lavado de dinero y asociación criminal.
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“Se detectó la vulnerabilidad en un sistema y, a través de modalidades con código QR, procedieron a reclutar personas que se prestaran como ‘mulas’, facilitando sus cuentas corrientes para desviar el dinero de las víctimas”, manifestó Llano.
A su vez, el comisario Alarcón explicó que los autores utilizaron más de 1.900 cuentas “mula” —entre billeteras electrónicas y entidades financieras— para mover los fondos tras lograr un acceso indebido. Para impedir la trazabilidad, los cibercriminales convertían el dinero en criptomonedas. Durante el operativo, se lograron recuperar activos digitales por más de USD 400.000.
El perjuicio patrimonial asciende a G. 9.000 millones. Con el botín, los jóvenes ostentaban lujos como vehículos de alta gama y alquileres en departamentos costosos. Las autoridades confirmaron que la banda estaba liderada por el joven de 18 años junto a su círculo de amigos cercanos.
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Ministerio de Defensa impulsa acción penal por presunta agresión en Acosta Ñu
El ministro de Defensa, Óscar González informó este martes que la institución a su cargo presentó ante el Ministerio Público, no una denuncia, sino lo que en el ámbito jurídico se denomina “notitia criminis”, respecto a un presunto caso de agresión física en el Liceo Militar Acosta Ñu.
En conferencia de prensa, el ministro explicó que este término jurídico es una herramienta que se utiliza cuando se tiene conocimiento de la presunta comisión de un delito, y por medio de ella se da inicio al proceso penal para su investigación.
Esto se da, teniendo en cuenta que el caso en particular habría ocurrido en el 2021 y que reapareció en redes sociales desde el 2022, donde se puede observar a un cadete del último año del Liceo Militar Acosta Nu, en perjuicio de otro cadete, en ese tiempo de segundo año.
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González, quien se encontraba en compañía del Gral. del Ejército, César Augusto Moreno Landaira, comandante de las Fuerzas Militares, enfatizó que desde la institución militar solicitaron a la Fiscalía que el hecho no quede impune.
“Lo que queremos que esta presunta violación de los Derechos Humanos no quede impune, a pesar del tiempo transcurrido. Todos sabemos que los delitos en contra de los Derechos Humanos son imprescriptibles y nosotros como autoridad del Estado tenemos la obligación de informar sobre este hecho y a la vez, coadyuvar a la Fiscalía General del Estado, para que el responsable no quede impune”, expresó.
Involucrados identificados
El ministro de Defensa aseguró que el responsable está plenamente identificado e incluso la institución militar elaboró un dosier que está firmado por el comandante actual del Liceo Militar Acosta Ñu, en el cual se detalla la identidad tanto del agresor, como el de la víctima. Indicó que este dosier se adjuntó a la nota que se presentó ante el Ministerio Público.
“Nosotros, y al decir nosotros me refiero al Ministerio de Defensa, Fuerzas Armadas de la Nación, Fuerzas Militares que me acompaña, no vamos a tolerar ningún hecho irregular, y menos hechos de abuso de autoridad dentro de las Fuerzas Armadas de la Nación, porque consideramos que un puño que golpea a un inferior no es el puño de un cadete, ni de un teniente, ni de un general, es el puño del Estado paraguayo, y eso no puede tolerar”, enfatizó.
El ministro de Defensa expresó además su indignación, ya que el joven agresor culminó su formación en el Liceo Militar, se retiró y no siguió con la carrera militar. Mientras que el joven agredido solicitó su retiro en el segundo año de formación en el Liceo Militar. Indicó que hoy estos dos jóvenes, tanto agresor como víctima son personas civiles fuera de la carrera militar cursando sus estudios universitarios correspondientes.
González recordó que el Liceo Acosta Ñu es un instituto de educación superior dependiente de las Fuerzas Armadas de la Nación, donde los cadetes egresan con título de bachiller, y con el rango de Subteniente de Infantería de Reserva. Luego, los que deseen seguir con la carrera militar pueden continuar su formación en la Academia Militar, iniciando como subteniente de carrera.
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