Cada 6 de enero, el Día de los Reyes Magos se vive en Paraguay como una jornada de regalos, juegos y sonrisas infantiles. Sin embargo, detrás de esta tradición persiste una realidad que interpela a la sociedad: miles de niñas, niños y adolescentes no celebran ni juegan, porque siguen atrapados en la práctica del criadazgo, una forma de trabajo infantil doméstico aún naturalizada en el país.

Con el objetivo de visibilizar esta problemática, organizaciones de la sociedad civil realizaron una activación simbólica que llamó la atención por su fuerte carga visual y emocional.

La intervención simuló una promoción de juguetes, con cajas que replicaban la estética de un producto infantil. No obstante, al abrirlas, el mensaje era otro: jornadas extensas, silencio, desarraigo, daños físicos y emocionales, y la ausencia de derechos básicos como la educación, la salud, la protección y la recreación.

La acción buscó generar una pausa reflexiva en una fecha emblemática. “La idea fue detenernos en medio de un día marcado por los regalos, para pensar en las infancias que hoy no están jugando ni celebrando. Porque mientras algunos niños reciben juguetes, otros continúan trabajando en casas ajenas, lejos de sus familias”, explicó Marta Benítez, directora de Global Infancia.

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El criadazgo implica el traslado de niñas, niños y adolescentes, en su mayoría provenientes de zonas rurales o en situación de pobreza, a hogares de terceros, donde realizan tareas domésticas a cambio de comida, techo o la promesa de acceso a la educación.

Aunque suele presentarse como un “acto de ayuda” o una “costumbre cultural”, la práctica expone a estas infancias a situaciones de abuso, explotación, aislamiento familiar y abandono escolar, con consecuencias profundas y duraderas.

Según la última Encuesta Nacional de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, realizada en 2011, al menos 47.000 menores se encontraban en situación de criadazgo en Paraguay. La falta de datos actualizados agrava el problema, ya que dificulta el diseño y la implementación de políticas públicas efectivas para su erradicación.

“Esta campaña busca interpelar y recordar que el juego también es un derecho, y que junto a muchos otros se les está privando a niñas y niños en situación de criadazgo”, sostuvo Cynthia Florentín, directora de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA).

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Durante la jornada, la intervención generó reacciones de impacto entre quienes transitaban por el lugar. El espacio incluyó instancias de sensibilización e interacción, donde las personas pudieron dejar mensajes y compromisos en favor de una infancia libre de criadazgo.

La acción se enmarca en el proyecto Mombyry che tapyigui: Abordaje integral del criadazgo, impulsado por Global Infancia, Enfoque Niñez, Fundación Buen Pastor y la CDIA, con el apoyo de la Unión Europea. La iniciativa apunta a erradicar esta práctica mediante la concienciación ciudadana, la generación de información y el fortalecimiento de las políticas públicas.

En un día que celebra la ilusión y la magia, la campaña recuerda que ninguna tradición puede justificar la vulneración de derechos, y que el verdadero regalo pendiente para miles de niñas y niños en Paraguay es una infancia protegida, libre y con oportunidades.

La iniciativa apunta a erradicar esta práctica mediante la concienciación ciudadana. Foto: Mariana Diaz

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