Agrónomo indígena expande su formación universitaria en la comunidad de Acaraymi
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Ciudad del Este. Agencia regional
Un indígena de Acaraymi, de Hernandarias (Alto Paraná), hace un año celebraba con su comunidad haber culminado una carrera universitaria formándose como ingeniero agrónomo y convertirse en el primer profesional en ese rubro de su pueblo de la parcialidad ava guaraní. Hoy sigue estudiando y culminó su primer año en Licenciatura Intercultural Indígena en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila) de Foz de Iguazú, en Brasil.
Se trata del ingeniero Leonardo Alfonso Martínez, de 34 años, quien es parte de un grupo de nueve personas de pueblos originarios de diferentes comunidades de Paraguay que accedió a una beca en la citada universidad brasileña. Contó que, a la vez del estudio, sigue trabajando en la chacra familiar.
Explicó que está siendo una experiencia muy importante en dos aspectos, para que se conozca sobre la cultura guaraní, compartiendo con alumnos de diferentes países de Latinoamérica, y también para trabajar en sus comunidades.
“Es una experiencia importante, estoy compartiendo con personas de otros países, tanto indígenas y no indígenas, su lengua, su cultura, especialmente de pueblo originarios de otros países con leyes distintas. Estoy aprendiendo mucho, creo que ellos de nosotros también”, manifestó Leonardo Alfonso.
Los 9 indígenas que cursaron el primer año de Interculturalidad proceden de Acaraymi, Hernandarias; Puesto Kue de Presidente Franco; Remanso Toro de Yguazú y Yapo 1 de Corpus Christi (Canindeyú).
Leonardo Alfonzo refirió que una de las experiencias más ricas de la carrera es la interacción con las comunidades originarias porque se presentan en las clases trabajos sobre investigación de sus pueblos y luego esos trabajos son expuestos de nuevo ante la propia comunidad con presencia de los profesores.
La historia de la comunidad, el acceso a la tierra, relacionamiento con población no originaria, respeto a la cultura, asistencia, servicios, de qué y cómo viven son aspectos abordados en esos trabajos, según contó.
“Esto me permite compartir con mi familia y mi comunidad lo que aprendí; tal es así que ya están en curso algunos emprendimientos en agricultura y producción animal. La formación me está ayudando mucho. La necesidad me obligó, pasé muchos obstáculos, aproveché la oportunidad y sigo estudiando”, remarcó Alfonzo.
Destacó el papel que jugó la supervisión del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), que le avisó sobre la oportunidad en Unila, “seguramente porque me tenía confianza, me presenté y fui seleccionado”.
Para el ingeniero Leonardo Alfonso, su prioridad es seguir formándose e incentivar a los pobladores de su comunidad y a otros vecinos, así como a su familia, a trabajar en la producción, ya sea de hortalizas, animales, chacras. Considera que, muchas veces, por falta de conocimiento no se aprovechan los recursos naturales para mantenerla y producirla.
Cree que la falta de capital es otro factor y señaló que el programa de alimentación escolar del Gobierno, Hambre Cero en las escuelas, está ayudando a muchos pobladores de su comunidad a tener su propia huerta y estuvieron vendiendo su producción por primera vez. Él y su familia mantienen una huerta con producción variada de tomates, locotes, lechugas, etcétera.
Víctor Miranda fue reelecto recientemente para cumplir un nuevo periodo al frente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay
(AIAP). Foto: Matías Amarilla/LN
“El ingeniero agrónomo es fundamental para producir de manera eficiente y sostenible”
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Luis Noguera
El titular de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP), Víctor Miranda, habla sobre el rol sustancial de los profesionales que acompañan el crecimiento del floreciente sector agrícola paraguayo, subrayando la importancia de fortalecer la investigación, la extensión, la capacitación permanente y la generación de mayores oportunidades, especialmente para los jóvenes.
El presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP), Víctor Miranda, conversó con La Nación/Nación Media sobre lo que hace a su gestión al frente del gremio y su visión acerca de la profesión, una de las más preponderantes en términos de relevancia e impacto en el sistema productivo nacional. Destacó el crecimiento del agro paraguayo, señalando que hay una gran evolución, con una agricultura mucho más tecnificada, de precisión, nuevas herramientas y mayores exigencias productivas.
–¿En qué se encuentra abocada su nueva gestión al frente de la AIAP?
–En esta nueva gestión estamos enfocados principalmente en seguir fortaleciendo nuestro gremio y en la presencia del ingeniero agrónomo en los distintos ámbitos donde se toman decisiones vinculadas al sector. También estamos trabajando mucho en capacitación y actualización profesional, en generar mayores beneficios para los asociados y en seguir fortaleciendo institucionalmente a la AIAP. Venimos de una gestión con avances importantes y queremos dar continuidad a ese trabajo, siempre buscando que la AIAP esté más cerca del colega y también de las necesidades del sector productivo.
–¿La profesión está siendo más valorada ahora que en el pasado, considerando el crecimiento del agro en Paraguay? ¿Cómo puede evaluar eso?
–Creo que sí. Hoy existe una mayor valoración porque también se entiende mejor el papel que cumple el ingeniero agrónomo dentro de la producción. El agro paraguayo fue evolucionando muchísimo. Hoy hablamos de una agricultura mucho más tecnificada, con mayor precisión, nuevas herramientas y mayores exigencias productivas y ambientales. Y detrás de todo eso necesariamente tiene que existir un profesional capacitado. Nuestro desafío es seguir posicionando al ingeniero agrónomo no solamente como alguien que acompaña la producción, sino como un profesional fundamental para producir de manera eficiente, responsable y sostenible.
A TONO CON LOS CAMBIOS
–¿Qué se puede añadir a los procesos de formación actual?
–La formación tiene que acompañar permanentemente los cambios que está teniendo el campo. La base técnica sigue siendo fundamental, pero hoy también necesitamos profesionales preparados en nuevas tecnologías, agricultura de precisión, herramientas digitales, biotecnología, manejo sostenible de los recursos y gestión. También considero muy importante fortalecer la práctica y el contacto con la realidad productiva. El profesional tiene que salir preparado no solamente desde lo teórico, sino también para resolver los problemas que se presentan todos los días en el campo.
–¿Es una carrera profesional fundamental considerando el modelo de desarrollo que plantea hoy el país? ¿Hay políticas que acompañan al desarrollo de los profesionales del rubro? Si no hay, ¿qué se necesita?
–Sin dudas, es una profesión fundamental para el Paraguay. Somos un país con una economía fuertemente vinculada al sector agropecuario y gran parte de nuestro desarrollo depende de lo que somos capaces de producir. Hay instituciones que vienen acompañando al sector, pero siempre hay espacio para mejorar. Necesitamos fortalecer la investigación, la extensión, la capacitación permanente y generar mayores oportunidades para los profesionales, especialmente para los jóvenes. También es importante que en las políticas públicas relacionadas con la producción agropecuaria se respete y valore cada vez más la participación del profesional competente.
DESAFÍOS
–¿Cuáles son los desafíos que enfrentan actualmente en el día a día?
–Tenemos varios desafíos. El clima probablemente sea uno de los principales porque cada campaña presenta condiciones diferentes. A eso se suman los costos de producción, los precios internacionales, la necesidad de incorporar tecnología y producir cada vez de manera más eficiente. Otro desafío importante es llegar con mayor asistencia técnica al pequeño y mediano productor. Ahí el acompañamiento profesional puede marcar una diferencia muy grande en productividad y rentabilidad. En definitiva, el gran desafío que tenemos es producir más y mejor, utilizando eficientemente los recursos que tenemos y cuidando al mismo tiempo la sostenibilidad de nuestro sistema productivo.
–¿Considera que el rubro agrícola tiene todavía espacio o margen para crecer en el país?
–Sí, todavía tenemos mucho margen para crecer, pero ese crecimiento no necesariamente tiene que venir solamente de ampliar la superficie agrícola. Tenemos un enorme potencial para crecer en productividad. El camino pasa por producir más en el mismo espacio, incorporando tecnología, genética, mejores prácticas de manejo y mayor conocimiento. Paraguay ya demostró que puede ser un productor importante a nivel mundial y todavía tenemos condiciones para seguir aumentando nuestra producción de manera sostenible.
RUBROS ALTERNATIVOS
–¿El productor paraguayo puede pensar en desarrollar rubros alternativos con mayor decisión, además de la soja, maíz y trigo? ¿Hace falta un incentivo para esto?
–Por supuesto. Paraguay tiene condiciones para diversificar mucho más su producción. La soja, el maíz y el trigo tienen un peso muy importante y forman parte de un sistema productivo que funciona, pero también existen oportunidades en otros rubros. Para que una alternativa realmente se consolide, no alcanza solamente con producir. Tiene que existir mercado, logística, industria y una rentabilidad que le dé seguridad al productor. Los incentivos pueden ayudar, pero considero que lo fundamental es generar condiciones para que esos nuevos rubros sean competitivos y tengan una cadena comercial que pueda sostenerlos en el tiempo.
“TRABAJAMOS CON SISTEMAS ALTAMENTE COMPETITIVOS”
–En términos de profesionales, ¿Paraguay está al nivel de otros países de la región?
–Sí. Paraguay cuenta con profesionales muy capacitados y con mucha experiencia práctica. Nuestros ingenieros agrónomos trabajan con sistemas productivos altamente competitivos y con tecnologías similares a las utilizadas en los principales países agrícolas de la región. Por supuesto que debemos seguir capacitándonos permanentemente porque la agricultura cambia muy rápido. Pero considero que el profesional paraguayo está preparado y tiene capacidad para competir perfectamente a nivel regional.
El ingeniero agrónomo Víctor Miranda consideró que en la formación de los profesionales es importante fortalecer la práctica y el contacto con la realidad productiva. Foto: Matías Amarilla/LN
–Alguna reflexión final que nos pueda brindar
–El Paraguay tiene un enorme potencial productivo y el ingeniero agrónomo tiene un papel fundamental dentro de ese desarrollo. Tenemos el desafío de seguir produciendo más y mejor, incorporando tecnología, cuidando nuestros recursos y haciendo que ese crecimiento llegue también al pequeño y mediano productor. Desde la AIAP vamos a seguir trabajando para fortalecer nuestra profesión, generar oportunidades y acompañar al sector productivo, porque detrás de una agricultura cada vez más eficiente y competitiva, necesariamente tiene que haber conocimiento, tecnología y profesionales preparados.
PERFIL
VÍCTOR MIRANDA
Ingeniero agrónomo, con maestría en Agronegocios.
Especialista en cuestiones regulatorias de defensivos agrícolas, aportando al desarrollo normativo y técnico del sector.
Vicepresidente de la Asociación Panamericana de Ingenieros Agrónomos (Región Cono Sur).
Más de 10 años de compromiso gremial, impulsando la representación, fortalecimiento institucional y la defensa del ejercicio profesional de los ingenieros agrónomos en Paraguay y la región.
El Ing. Agr. Víctor Miranda Cáceres es un líder del agro paraguayo, formado en la técnica y guiado por la coherencia, la visión y el compromiso. Ese perfil le valió ser reelecto como presidente de la AIAP.
¿Qué hace que un gremio técnico, formado por miles de ingenieros agrónomos en todo el país, vuelva a elegir a la misma persona para liderarlo en un sector donde la exigencia es permanente y el error tiene impacto directo en la vida productiva del país? En Víctor Miranda Cáceres parece haber una respuesta que no se dice en voz alta, pero se nota en su trayectoria: la convicción y la confianza construida en el tiempo. Esto le valió su reelección como presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP) para el periodo 2026-2028.
Víctor es ingeniero agrónomo y Magíster en Agronegocios y Desarrollo Rural, pero su perfil no se agota en la formación académica. Se ha consolidado como un profesional que entiende el agro paraguayo no como un sistema abstracto, sino como una red viva donde convergen producción, conocimiento, decisiones técnicas y vidas concretas que dependen de ellas.
En un país donde el agro representa una parte central de la economía, del empleo y de las exportaciones, el rol del ingeniero agrónomo es estructural. Y en ese escenario, su figura ha sido asociada a un liderazgo que construye y se orienta al proceso que al protagonismo.
Quienes lo han acompañado en espacios gremiales destacan una forma de conducción que se sostiene en la coherencia. Escuchar antes de decidir, buscar equilibrio antes de imponer, y entender que en el mundo técnico los consensos valen tanto como los resultados.
“La confianza depositada por los colegas constituye una gran responsabilidad. Los ingenieros agrónomos tenemos un papel fundamental en la producción de alimentos y en el desarrollo del sector agropecuario. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo la profesión, impulsando la capacitación permanente, defendiendo nuestros espacios de ejercicio profesional y consolidando a la AIAP como una voz técnica de referencia para el agro paraguayo”, expresó.
Detrás de esa frase no hay solo formación: hay método de vida. La idea de que el conocimiento se construye en movimiento, pero el liderazgo se sostiene en algo más profundo: el respaldo humano que lo acompaña. En ese equilibrio entre técnica y humanidad, entre gestión y permanencia, se entiende su reelección. No como un punto de llegada, sino como la continuidad de un proceso donde la credibilidad se construye, se sostiene y, sobre todo, se demuestra en el tiempo.
Varios gremios de la producción y sociedad científica lamentaron la muerte del ecólogo e ingeniero agrónomo Norman Breuer Moreno, que se dio en la fecha. Foto: Archivo
Falleció Norman Breuer, apasionado defensor de los sistemas de producción en Paraguay
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Desde la Unión de Gremios de la Producción anunciaron a través de sus redes sociales, el fallecimiento del doctor Norman Breuer Moreno, destacado ecólogo y referente de la adaptación climática. Igualmente, la Sociedad Científica del Paraguay lamentó la partida del renombrado profesional.
Al respecto, destacaron que Breuer Moreno contaba con un doctorado en Ecología Interdisciplinaria por la Universidad de Florida y una carrera dedicada a la resiliencia de los sistemas agropecuarios. Destacado ingeniero agrónomo que fue muy respetado por sus amplios conocimientos sobre el clima y la producción agropecuaria.
Asimismo, mencionan que el profesional fue un destacado promotor de los sistemas de producción del Paraguay. “Su compromiso y aporte al sector agropecuario serán recordados como fuente de inspiración para todos los que trabajamos por el desarrollo del Paraguay”, expresa el breve pero sentido comunicado del gremio de productores.
Igualmente, desde la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible expresaron a través de sus redes sociales las sentidas condolencias ante la triste noticia sobre la partida terrenal de uno de sus miembros. “Lo recordaremos como un gran profesional de profundo conocimiento técnico que aportó mucho para el reconocimiento de los sistemas de producción sostenible del Paraguay”, resalta a través de sus cuenta en X.
Leonardo Tupa Mba’eretavy Alfonso Martínez, indígena ava guaraní, de 33 años, de la comunidad acaraymi de Hernandarias, egresó como ingeniero agrónomo, siendo el primer universitario de su familia y su comunidad. Su historia es la de sortear obstáculos y también aprovechar oportunidades. Admite que muchas veces hasta lloraba en medio de las dificultades.
Alfonso Martínez se sumó a la nómina de nativos que en los últimos años se han formado como profesionales. Sueña con trabajar en alguna institución importante, con la finalidad de ayudar como profesional a la producción campesina e indígena, para mejorar la economía de los sectores menos favorecidos del campo.
Es lo que explicó a La Nación/Nación Media, al poco tiempo de culminar su carrera en la universidad privada (Uninter), de Ciudad del Este mediante una beca de la institución.
“Es un logro personal muy grande para mí porque no fue fácil conseguir ser ingeniero agrónomo, es mucha la lucha, incluso a veces ñande rasê ya estudiahape hina (a veces, hasta lloramos cuando estamos estudiando)”, expresó Lorenzo, haciendo alusión a las adversidades.
Contó que se trata de un logro muy grande para su familia y también para la comunidad indígena, habiendo recibido muchos saludos de sus exprofesores, excompañeros de colegio y de personas que le han orientado a seguir por el camino del estudio.
Comenzó su carrera en 2018 y la pandemia le impidió seguir con regularidad. Trabajó ayudando a su familia en la agricultura familiar y también ingresó a Itaipú Binacional como aprendiz durante tres años, pero salió al terminar su contrato como aprendiz.
“La pandemia fue una dificultad para muchos, incluso varios dejaron la carrera, algunas materias no pude llevar en forma virtual y tuve que dejar para luego retomar, hasta que se normalizó todo. Eso me hizo atrasar mucho, terminé la carrera casi en siete años”, manifestó el nuevo ingeniero agrónomo indígena.
Desde el aspecto económico, dijo que fue difícil porque, si bien obtuvo becas y trabajó un tiempo en Itaipú, hubo épocas que se manejaba con lo que podía producir con su familia en el campo para asumir los gastos de traslados, alimentación y prácticas que implicaban el estudio.
TRABAJAR EN LA CHACRA
Leonardo Alfonso cuenta que sigue trabajando con sus padres en su comunidad, “ayudándoles en la chacra para producción de animales domésticos, también trabajo en mi barrio, hicimos recientemente una asociación, ya reconocida por la municipalidad y tenemos proyectos de desarrollo para la comunidad”.
“Trabajé todo el tiempo en la agricultura familiar”, refirió el ingeniero contando que producía mandioca, kumanda, manduvi (poroto y maní), arroz y otros productos de autoconsumo.
Su aspiración es poder ingresar a alguna institución para trabajar en proyectos de desarrollo en el campo, ya sean públicas o privadas, “con tal de trabajar en mi profesión y que eso ayude a la gente en el campo”.
“El Ministerio de Agricultura y Ganadería puede ser un sitio de trabajo, tienen proyectos, las comunidades indígenas necesitan asistencia y mi sueño es poder trabajar en planes que cambien la situación actual de los sectores campesinos e indígenas”, sostuvo.
“Se me dio la oportunidad y estudié. Ahora culminé esa etapa, quiero ser agrónomo de una institución importante para poder ayudar a los productores campesinos y a nuestras comunidades”, agregó Alfonso.
SELECCIONADO PARA ESTUDIAR EN UNILA
Leonardo no levantó el dedo de la tecla del estudio. Fue seleccionado para seguir Profesorado en Intercultural Indígena, en la Universidad de Integración Latinoamericana (Unila) de Foz de Iguazú, Brasil. Es uno de los nueve nativos paraguayos calificados para seguir la carrera en Brasil.
“Fue un concurso y yo me postulé, muchos nos presentamos. Estoy completando los documentos para poder adquirir la beca”, contó el ingeniero Alfonso, además de mencionar que se enteró de la convocatoria a través de la supervisión de educación indígena del Ministerio de Educación.
Informó que, de acuerdo a los datos preliminares que tiene, va a poder estudiar y trabajar a la vez. “Mi idea es poder trabajar ya y también seguir estudiando”, acotó.
COMUNIDAD ACARAYMI
La comunidad acaraymi, de Hernandarias, a la que pertenece Leonardo, cuenta con unas 200 familias, según el último censo, con un promedio de siete miembros por familia. Cuenta con puesto de salud, cuatro escuelas y un colegio técnico agropecuario Arnold Janssen, con alumnos también de otras comunidades.
Los padres de Leonardo Alfonso tuvieron 8 hijos, de los cuales las cuatro mujeres ya formaron pareja y viven en otros sitios, mientras que los dos hermanos menores siguen estudiando. Leonardo cree que sus hermanos lo ven como ejemplo y también buscarán ser universitarios.