Al iniciar este nuevo año, el cardenal Adalberto Martínez invitó a realizar un balance sincero de nuestra vida. Fue durante la primera misa del año realizada en la Catedral Metropolitana.
“Un balance interior, personal y comunitario. No para acusarnos ni condenarnos, sino para mirarnos con verdad delante de Dios”, expresó.
En primer lugar, recomendó mirar nuestra vida espiritual. “Este balance espiritual se prolonga en nuestra pertenencia concreta a la comunidad parroquial, a las capillas y a los centros comunitarios”, indicó.
Añadió que el balance alcanza también nuestra vida familiar. “La fe no se transmite solo con palabras, sino con el testimonio cotidiano. En el amor entre los esposos, en la paciencia con los hijos, en el perdón”, reflexionó.
Apuntó que la familia cristiana está llamada a ser buen samaritano de otras familias, construyendo redes de cuidado donde nadie quede solo.
“Este espíritu samaritano nos confronta con una herida profunda de nuestro tiempo: las adicciones, especialmente entre los jóvenes. Apostar por la rehabilitación, la acogida y el acompañamiento es apostar por la vida”, subrayó.
Este balance alcanza también la vida comunitaria y eclesial. “¿Hemos cuidado verdaderamente a los niños, adolescentes y jóvenes? ¿Hemos acompañado a los adultos en situación de vulnerabilidad? ¿Hemos creado ambientes sanos y seguros?, cuestionó.
También es momento de asumir resoluciones concretas, aclaró. “No promesas vacías, sino decisiones posibles, más tiempo para la oración, mayor fidelidad a la Eucaristía, escucha más atenta de la Palabra de Dios, compromiso real con la comunidad y con los más necesitados”, precisó.
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En otro momento de su homilía, hizo un pedido especial con motivo de la Solemnidad de María, Madre de Dios.
“Nos encomendamos María, Madre de Dios, para que nos ayude a desatar los nudos de las guerras, de los conflictos, de las violencias, de los homicidios y de los feminicidios que tanto dolor causan. Le pedimos que los niños puedan habitar hogares seguros, hogares que cuiden”, puntualizó.
En ese sentido, mencionó a los niños por nacer. “Pedimos que encuentren abrigo y protección en el vientre de sus propias madres, y acompañamiento solidario en sus familias y en la sociedad. Que nunca se les niegue el derecho a nacer”, manifestó.
Finalmente, llamó a asumir el compromiso de iniciar este nuevo año dispuestos a trabajar por el bien común, construyendo una sociedad más justa, más fraterna y más humana.
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