Cada vez que llueve las calles de Lambaré se convierten en trampas mortales, ya sea por los baches o por el raudal que se acumula rápidamente y pone en peligro la vida de los automovilistas.
Específicamente el punto crítico se da en la avenida Carretera de López casi Tobatí, donde durante el temporal del domingo último, varios vehículos fueron arrastrados por la corriente, pero afortunadamente los ocupantes pudieron salvar sus vidas, trepando incluso sobre el capot de los rodados hasta saltar sobre una superficie arenosa.
Según comentaron los vecinos, con cada lluvia las calles se convierten en arroyos y pese a las insistentes denuncias no hay respuestas por parte de la Municipalidad de Lambaré.
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Las intensas precipitaciones que duraron más de una hora, dejaron las calles totalmente anegadas ocasionado serias dificultades para la circulación vehicular, principalmente en las inmediaciones del Colegio Sek en Lambaré.
En pocos minutos una de las avenidas más transitadas se convirtió en un embudo, con agua proveniente de tres frentes, imposibilitando el paso incluso de los buses e inundando las viviendas y algunos comercios ubicados en el lugar.
Los peligrosos raudales a su paso llevan desechos de todo tipo y ante la falta de un sistema de desague pluvial quedan depositados en las zanjas que va produciendo la fuerza de la corriente.
“Si llueve fuerte es bastante peligroso, inclusive el agua suele entrar en el local. El domingo, el agua llegó hasta la puerta, fue momentánea pero fue intensa la lluvia. Se forma como un remolino en la esquina y se va acumulando el agua, no circula rápido. Siempre venían concejales que decían que se iba a hacer un proyecto, pero hasta ahí, puro proyecto”, señaló un comerciante de la zona al canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
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