Uno de los mayores logros conseguidos en el año en materia de educación universitaria fue el alcanzado por estudiantes de la Facultad de Politécnica (UNA), quienes rompieron la barreta del sonido con un cohete desarrollado íntegramente en Paraguay.
El cohete, bautizado como Yaguarete 2, alcanzó los 11.907 pies de altitud (aproximadamente 3,6 kilómetros) y superó los 1.230 km/h, rompiendo así la barreta del sonido.
Los universitarios paraguayos se destacaron durante la International Engineering Competition (IREC) 2025, que se celebró en junio, en el desierto de Midland, Texas, Estados Unidos.
El equipo Gispa, conformado por los estudiantes Marcos Garay, Marcelo Galeano, Kevin Lezcano, Hugo Colmán, Héctor Solís, Esteban Vallejos, Brenda Cantero y Sol Fariña, recibió apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
La participación fue posible gracias al apoyo académico de los profesores Félix Kanazawa y Adolfo Jara, quienes guiaron el proceso de diseño, desarrollo y validación del cohete.
“Es muy destacable nuestro cohete, porque hicimos a puro pulmón, desde cero con nuestro propio recurso y con ayuda de algunos amigos apasionados de los temas aeroespaciales y gracias a la inteligencia y los estudiantes pudimos construir el cohete”, señaló el ingeniero Félix Kanasawa en diálogo con La Nación/Nación Media.
El evento internacional, del cual participaron los compatriotas, es considerado una de las competencias más prestigiosas del mundo en el ámbito de la ingeniería aeroespacial universitaria.
“Nos codeamos con las mejores universidades aeroespaciales del mundo. Y los estudiantes se dieron cuenta de que la única diferencia con ellos, es que nosotros no tenemos financiamiento, apoyo en tema investigación. En cambio, ellos tienen equipamientos por miles de millones de dólares”, resaltó el docente.
En ese sentido, mencionó la necesidad de contar mayor apoyo de parte de las autoridades universitarias. “Nuestro país está en pañales en el tema aeroespacial por la falta de interés de parte de la facultad de apoyar este tipo de investigación. La Facultad no nos dio ningún apoyo. Todo fue hacer ‘vaquita’ ‘vaquita’ para irnos”, manifestó.
Sin embargo, la delegación paraguaya dejó muy buena impresión. “Y se abrieron las puertas para futuras investigaciones a través de conversaciones con científicos de la Nasa y estudiantes de países muy desarrollados en cohetería”, precisó.
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El profesor universitario remarcó la trascendencia mundial de Paraguay compitiendo por primera vez en una competencia de muy alto nivel. “Sería como la Copa del Mundo”, acotó.
Además, los estudiantes de la UNA impresionaron debido a que el cohete que construyeron sobrepasó la barrera del sonido.
“Nunca un cohete llegó a esa velocidad, y eso implica mucha ingeniería espacial porque se tiene que hacer un cálculo muy detallado en la mezcla del combustible utilizado y la estructura tiene que tener la aerodinámica y la resistencia para soportar la velocidad”, explicó.
También se abrieron puertas que pueden beneficiar ampliamente al país, destacó el experto. “Para el año que viene están haciendo contactos para poder trabajar a más nivel el tema de la investigación con combustible líquido, que puede abrir muchas puertas en el tema de la industria aeroespacial de Paraguay”, sentenció Kanazawa.
Finalmente, apuntó a la capacidad y el trabajo en equipo de los jóvenes. “Aquí hay muchísimo potencial. Fue icónico lo que hicieron los chicos este año y son un ejemplo para otros jóvenes”, concluyó.

