Ciudad del Este. Agencia Regional.
El Tribunal de Apelación, Tercera Sala, integrado por los jueces Marino Méndez, Alba Meza y Fátima Burró, concedió arresto domiciliario al presunto autor de abuso sexual de una niña de 11 años con discapacidad física (Parálisis infantil). Es el padrastro (37 años) de la víctima, quien está imputado por la fiscal Rocío González Alvarenga, de Santa Rita. La niña está bajo resguardo de la abuela y de una tía.
En primera instancia, el juez Bernardo Silva había rechazado la revisión de la medida cautelar para mantener en prisión al imputado. La fiscal Rocío González se había opuesto a que el procesado obtenga el arresto domiciliario, sin embargo, la defensa apeló y ahora consiguió la medida con un nuevo tribunal.
Según el nuevo tribunal, “elementos importantes no fueron tomados en cuenta al momento de rechazar la revisión de medidas, como el informe del médico forense que consigna himen íntegro y No se constatan lesiones”. La fiscal González Alvarenga había solicitado la prisión preventiva debido a la gravedad del hecho, el peligro de fuga y el riesgo de obstrucción a la investigación (presión a la víctima), según sustentó.
En la causa, la madre (27 años) está imputada por violación del deber del cuidado, “al no brindar protección adecuada a su hija y permitir que el agresor continuara en la vivienda tras conocer los hechos”.
La imputación contra el padrastro es por abuso sexual en niños, con una expectativa de pena de 15 a 25 años de prisión. La denuncia fue presentada por una familiar el 6 de setiembre de 2025 y el padrastro fue procesado el 7 de setiembre. El hecho ocurrió en una vivienda de Santa Rita, según en el escrito de la fiscal Rocío Celeste González Alvarenga.
De acuerdo al relato de la menor y el informe de contención psicológica, los abusos habrían ocurrido desde que la niña tenía 6 años. Algunos de los terribles hechos descritos indican que fue objeto de manoseos en su cuerpo, en sus partes íntimas, besos en la boca, además de otros actos.
Ocurrían de madrugada mientras otros dormían y el padrastro le tapaba la boca para que no gritara. El imputado le compraba ropa y juguetes caros para que no contara lo sucedido.