El Centro Cultural El Cabildo y el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) invitan a visitar la exposición “Pesebres artesanales tradicionales del Paraguay”, una muestra colectiva que celebra la creatividad y el arte religioso en el marco de las fiestas navideñas.
Habilitada en la sala de exposiciones temporales de El Cabildo (avenida de la República, entre Río Tebicuary y Río Manduvirá, Asunción), la exhibición reúne los trabajos de artesanas y artesanos de todo el país, con diversidad de técnicas, materiales y sensibilidades del arte pesebrista paraguayo.
Aníbal Saucedo Rodas, director general de El Cabildo, destacó el nivel de las obras y el compromiso de los creadores en esta propuesta especial. “El excelente trabajo de los artesanos, provenientes de ciudades como Areguá, Itá, Tobatí y otras localidades del país, reafirma la vigencia del pesebre como una expresión profundamente identitaria de nuestra esencia y tradiciones", expresó durante la habilitación de la muestra.
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Los visitantes pueden apreciar delicadas piezas realizadas en cerámica modelada a mano, madera, palo santo, piedras e ysypo, entre otras expresiones que combinan tradición y miradas contemporáneas, todas cargadas de la riqueza simbólica de la cultura nacional.
La exposición también pone en valor la labor de la Dirección de Gestión de Acervo y Patrimonio Cultural del Cabildo, cuyo equipo llevó adelante un cuidadoso montaje que permite a los visitantes disfrutar de las piezas en toda su dimensión artística y simbólica.
“Pesebres Artesanales Tradicionales del Paraguay” estará disponible al público durante todo diciembre, con acceso libre y gratuito, de lunes a viernes, de 07:30 a 18:00, y los fines de semana de 09:00 a 17:00. Una invitación para celebrar la identidad, la creatividad y la tradición artesanal del Paraguay.
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Fotografías de arte rupestre paraguayo: 5 mil años de historia en exposición
La una por mantener vivos signos de hace más de 5 mil años, la otra por revelarlos, por ello se llama la muestra “La piedra y la luz”. Son imágenes tomadas hace 15 años en el marco de un estudio prospectivo en el que el fotógrafo Fernando Allen trabajó haciendo registro. Las inscripciones, las huellas de ancestros de 5 mil años exponen sus misterios en el emblemático centro europeo del arte prehistórico, el Museo de Altamira, en España.
- Por Jorge Zárate
- Jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Hasta el 18 de octubre se puede asistir en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, a la muestra “La piedra y la luz” del fotógrafo compatriota Fernando Allen. El espacio, situado en la localidad de Santillana del Mar, Comunidad Autónoma de Cantabria, España, es uno de los centros de investigación y estudio de arte prehistórico más importantes del mundo. Allí se protege la historia de célebre Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, mediante una réplica exacta donde se muestran dibujos de más de 36 mil años, que se inscriben entre los más antiguos de la tierra.
De allí la importancia de mostrar el arte rupestre del Amambay y el Guairá en ese sitio emblemático. Las imágenes que se exponen se obtuvieron cuando Allen acompañó un estudio de los arqueólogos del Museo de Altamira. Ese equipo estuvo encabezado por el entonces director del centro, José Antonio Lasheras, fallecido en 2016, y realizó un completo estudio del arte rupestre de la región Oriental.
En la tarea realizada hace 15 años, Allen fue fotógrafo y colaborador local del equipo e hizo prospección y documentación junto a los investigadores españoles. Así mientras registraba los pedidos científicos, fue buscando distintas tomas de acuerdo a las diferentes intensidades de luz que le daban las jornadas.
Estas magnéticas imágenes presentadas en un especial soporte textil y en gran tamaño, ahora pueden disfrutarse en esta muestra elogiada por medios españoles.
Comentó el Museo de Altamira: “Las personas que poblaron esta región hace milenios nos dejaron signos inscritos en piedra, grabados en abrigos rocosos o en rocas aisladas que usaron como lienzo. Ahí plasmaron su pensamiento simbólico, expresión de su subconsciente colectivo. Hoy en día este arte supone un enigma, ya que el código que permitía descifrar su significado se perdió en algún momento a lo largo de sus miles de años de historia.
Con este proyecto, el fotógrafo Fernando Allen trata de arrojar luz sobre el arte rupestre de Paraguay, no para descifrar su significado, sino para hacernos sentir de alguna forma los secretos que albergan estas piedras”.
AQUÍ LA CHARLA DEL EXPOSITOR CON NACIÓN MEDIA:
–El Museo de Altamira es referencia en el arte prehistórico. ¿Qué sensaciones te deja estar exponiendo allí?
–Supongo que es un honor para mí, tanto en lo personal como en el plano artístico y cultural. La muestra pone en cartelera internacional al arte rupestre del Paraguay, lo cual significa visibilizar el arte prehistórico presente en varias regiones de nuestro país, como el Amambay y el Guairá.
–Contanos por qué elegiste el original soporte textil para tus imágenes ¿Tiene que ver con lo táctil?
–Sí, tiene mucho que ver con lo experiencia táctil, ya que las telas reproducen de manera muy particular las texturas y contrastes de las piedras que son el soporte de las inscripciones rupestres. Además de ello, la impresión por sublimación sobre textiles ofrece una sensación tridimensional que al papel le cuesta. Por todo esto, propuse a la dirección del Museo que las obras puedan ser tocadas, como si se tratara casi de una piel adornada con antiguos tatuajes. El diseño expositivo, a cargo de Elefante Mental, lo planteamos en base a estas configuraciones, para aprovechar al máximo las posibilidades expresivas del soporte. Las fotos, que son enormes modificando ex profeso la escala de las inscripciones originales, están montadas sobre una base de espuma fina que permite al tacto una sensación suave, como la de tocar la superficie de una piel.
–¿Qué devoluciones te van dando los que visitan la muestra?
–La propuesta conceptual en general, ha sido muy bien recibida por el público. Esperamos que durante los 4 meses que dura la muestra, el retorno siga siendo positivo.
–Acompañaste al equipo científico que estudió este arte rupestre. ¿Recordás algunas conclusiones de ese estudio?
–En palabras de la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás Monforte: “Este trabajo fue posible gracias a la colaboración entre especialistas españoles y paraguayos, unidos por un objetivo común: descubrir, documentar, conservar, investigar y difundir este valioso patrimonio cultural.
Hasta entonces, el arte rupestre paraguayo era prácticamente desconocido en el ámbito científico y, además, estaba rodeado de interpretaciones erróneas dentro del propio país, donde su origen y autoría se atribuían, de forma infundada, a la época vikinga.”
–¿A qué grupo étnico se adjudican los signos?
–De manera genérica, a grupos de cazadores - recolectores que poblaban estas regiones. Recordemos que la datación realizada por los técnicos del Museo de Altamira, registran una antigüedad mayor a 5.200 años antes del presente. Las clasificaciones por grupos étnicos tal como las conocemos hoy, comenzaron a utilizarse en tiempos más recientes.
–¿Qué recordás de aquellos días en que registraste estos grabados?
–Al realizar estas fotografías a lo largo de varios años, sentí siempre la conmoción de saberme en lugares extraordinarios. “Solo en los sitios en que se ha cometido un hecho tremendo, merodean fantasmas” (Sigfried Krakauer, “La fotografía”). Los he sentido (o quizás, presentido) en todos estos espacios, cada vez que he trabajado en ellos. Fantasmas de personas, jaguares, aves, bosques, aromas, murmullos y fogatas prehistóricas iluminando inimaginables rituales permanecen aún, delicadamente, en estos sitios. Fragmentos de aquellas expresiones sensibles que han sostenido un vasto universo simbólico, son hoy frágiles vínculos a ese pasado. Lo saben sus actuales guardianes, los Paí Tavyterã, quienes resguardan estos santuarios de la memoria para proyectarlos al futuro, junto con las claves que contienen el origen del mundo. Esta exposición está dedicada a ellos.
-–Tenés también importantes colaboradores en esta muestra.
–Sí, es muy importante mencionar que la muestra incluye la participación de la diseñadora Ofelia Aquino (cuya marca profesional es Ofelia Otello), con quien hemos desarrollado 3 piezas textiles que tienen un espacio propio en el montaje de la exposición. Estas 3 piezas han sido diseñadas y confeccionadas por Ofelia utilizando diferentes tipos de textiles previamente impresos con fotografías de arte rupestre de mi autoría. En palabras de Ofelia: “Del mismo modo en que los grabados ancestrales fueron trazados por la mano sobre la superficie de la piedra, cada una de las piezas textiles fue construida mediante técnicas de amasado y drapeado realizadas manualmente. Un gesto que recupera la huella del hacer, donde la mano actúa como herramienta de inscripción y transformación de la materia, estableciendo un diálogo entre el acto ancestral de grabar la piedra y el proceso contemporáneo de modelar el textil”.
–¿La podremos ver en Paraguay en algún momento?
–Me encantaría, pero dependerá de lograr el apoyo necesario para hacerla posible.
MENSAJES DE MÁS DE 5 MIL AÑOS
“Por un sistema de datación absoluta y de radiología hemos obtenido la fecha más antigua para este tipo de arte, en todo el continente”, dijo el arqueólogo José Antonio Lasheras durante la presentación del estudio en el que se tomaron las fotografías que componen la muestra de Allen.
En aquel mayo de 2012 se entregó a la Secretaría de Cultura (SNC) el Informe Final del “Plan de Registro y Realización del Inventario Nacional del Patrimonio Arqueológico Pre-cerámico y del Arte Rupestre en la Región Oriental del Paraguay”.
El equipo recorrió todos los sitios con inscripciones en los cerros del Amambay, a orillas del Aquidabán, del arroyo Ypané y del arroyo Yguasu, también los ubicados en la zona más norte de ese departamento cerca del Parque Nacional de Cerro Corá, algunos dentro del propio parque y otros en sus alrededores y un sitio aislado en el Ybyturusu, cerca de Villarrica, en el sitio de Ytororo y en el sitio de Ita Letra, que es conocido desde hace años.
Lasheras, fallecido en 2016, era director del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira-España al momento de la realización del trabajo y al comentar sobre la tarea expresó: “En Brasil no está bien datado, no se conoce bien la cronología de este tipo de arte de signos grabados”, para recordar que en Argentina los arqueólogos piensan que los grabados más antiguos pueden ser de hace 4 mil años, cuando mucho. “Nuestra fechación es de 5.202 años. La tenemos asociada a la industria lítica, que es la más antigua del continente”.
Siguiendo con la idea expuso: “Creemos que quizás en Amambay, se generó un discurso, unas ideas que se acompañaban de unos signos, que esos signos se ordenaron aquí y luego se extendieron por todo el continente, y esta es una aportación muy importante que en este momento hace Paraguay a la Prehistoria del continente”.
Otro dato relevante en la consideración del arqueólogo fue que “además hay que pensar que esa fechación se obtuvo en el cerro sagrado de los Paí Tavyterã, en Jasyka Vendá, el Cerro Guasu, donde ellos saben que Dios creó el mundo y creó la humanidad, que todo se originó allí; entonces, que los arqueólogos descubramos ahora que algo quizá tuvo su origen allí, nos sorprende a nosotros, pero no sorprende a los Paí, que ya lo sabían que todo tuvo allí su origen”, consideró.
CÓMO SE HIZO
“La piedra y la luz” reúne a artistas, investigadores y técnicos de Paraguay y España en una experiencia inmersiva, cuenta Fernando Allen. Se incluyen Apykas, asientos ceremoniales realizados por la artista Silvia Arce de la Comunidad Paĩ Tavyterã de la localidad de Ita Guasu, en Amambay.
También reproducciones de arte rupestre realizadas por los especialistas Alfredo Prada Freixedo (del Museo de Altamira) y Anabel Panzuela Rodríguez (de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Cataluña). La exposición se apoya en textos elaborados en conjunto por el crítico de arte Ticio Escobar, Pilar Fatás y Alfredo Prada.
Las fotos pasaron al textil mediante el sistema de impresión por sublimación en los laboratorios especializados de la firma DLife en Asunción. El guion expositivo, la identidad visual y la gráfica de sala estuvieron a cargo del estudio paraguayo Elefante Mental, integrado por Javier Palma, Lucas González, Jimena Riso y Natalia Villar.
La impresión final, logística de sala y montaje en los pabellones de Cantabria fueron ejecutadas por la empresa Serisan Comunicación Gráfica, bajo la coordinación general de la plataforma NEXO.
La gestión institucional estuvo bajo la coordinación de Pilar Fatás Monforte y Adela González Arroyuelo con el apoyo del Ministerio de Cultura de España en alianza con el Museo de Altamira.
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Paraguay, un país pequeño con un alma enorme: las razones para sentirnos orgullosos de ser paraguayos
Hay algo que quienes visitan Paraguay suelen decir casi de inmediato: “La gente es diferente”. No tardan en destacar la calidez, la hospitalidad y esa manera tan particular de hacer sentir a cualquiera como en casa.
Pero la identidad paraguaya va mucho más allá de un buen tereré o una chipa caliente. Está construida sobre una mezcla de historia, cultura, tradiciones y valores que hacen del Paraguay un país único.
La Albirroja: el reflejo de un país que nunca se rinde
La Selección Paraguaya es el mejor reflejo de la esencia de nuestro pueblo. La histórica actuación en el Mundial 2026 volvió a demostrar la famosa garra guaraní: un equipo que nunca se rinde, que lucha hasta el último minuto y que representa con orgullo los valores de esfuerzo, humildad y resiliencia que caracterizan a los paraguayos.
Detrás de cada camiseta albirroja hay historias de sacrificio, familias trabajadoras y sueños construidos con perseverancia. Por eso, cuando la Albirroja salta a la cancha, no solo representa a once futbolistas, sino a todo un país que encuentra en ellos el reflejo de su identidad y una razón más para sentirse orgulloso de ser paraguayo.
Dos idiomas y un tercero que solo entendemos nosotros
Paraguay es uno de los pocos países del mundo donde dos idiomas oficiales conviven de manera natural: el español y el guaraní. Sin embargo, en el día a día existe un tercero que representa la esencia del paraguayo: el jopara, esa mezcla espontánea de español y guaraní que nace en una misma conversación y que cambia de frase en frase sin que nadie tenga que pensarlo.
No importa la profesión, la edad o la condición social. En Paraguay es común escuchar un “mba’éichapa”, un “eju”, un “na”, un “piko”, un “rohayhu”, un “ha upéi” o un “iporã” en medio de una conversación en español. Recientemente, el país tuvo como lema “ndaipori kyhyje”, que significa “no hay miedo”. El guaraní no es solamente un idioma: es una forma de sentir.
El cariño también se habla
Otra característica muy paraguaya es la manera de dirigirse a los demás. En Paraguay es habitual escuchar expresiones como “che reina”, “che rey”, “che amigo”, “che hermana”, “jefecito”, “patronita”, “doña”, “don”, “mi socio”, “mitã’i”, “abuelita”, “mami” o “papi”, incluso entre personas que apenas se conocen.
Los diminutivos forman parte del habla cotidiana y convierten cualquier conversación en algo más cercano. El paraguayo tiene una facilidad especial para romper el hielo con una sonrisa y una palabra amable.
El tereré: mucho más que una bebida
Si existe un símbolo nacional capaz de reunir generaciones, ese es el tereré. No importa si hace 20 o 40 grados de temperatura. Siempre aparece un termo, una guampa y una ronda de amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Compartir el tereré es compartir tiempo. Es escuchar, conversar, hacer una pausa y fortalecer vínculos. Por eso muchos dicen que el tereré es la red social más antigua del Paraguay.
Tradiciones que iluminan los pueblos
Las fiestas populares conservan costumbres que siguen emocionando generación tras generación. En las celebraciones de San Juan todavía sobreviven espectáculos como el Judas Kái, donde se quema un muñeco que simboliza el fin de lo malo; el Toro Candil, que recorre las calles con fuego y música despertando risas y adrenalina; y el inconfundible Kamba Ra’anga, personaje enmascarado que anima las fiestas con bailes, bromas y travesuras.
A estas tradiciones se suman los juegos típicos, las comidas tradicionales, la música paraguaya y la participación de toda la comunidad, que convierte cada fiesta en un encuentro familiar.
Solidaridad que aparece cuando más se necesita
Hay una palabra que define muy bien al paraguayo: solidaridad. Cuando ocurre una inundación, un incendio o una enfermedad, rápidamente aparecen las comilonas, polladas, tallarinadas, hamburgueseadas, rifas y colectas para ayudar.
Vecinos que quizás nunca habían hablado terminan organizándose para reconstruir una vivienda o asistir a una familia. La ayuda comunitaria forma parte del ADN del país.
Humildad y garra
Los paraguayos también son reconocidos por su capacidad para sobreponerse a las dificultades. La palabra “garra guaraní” no nació por casualidad. Es una forma de describir esa perseverancia que aparece tanto en el deporte como en el trabajo, el estudio o la vida cotidiana.
Muchos de los futbolistas que hoy brillan en las mejores ligas del mundo crecieron en barrios humildes o comunidades del interior, y aun después del éxito siguen regresando a sus escuelas, compartiendo con sus vecinos o apoyando causas sociales. La humildad sigue siendo uno de los valores más admirados.
La familia siempre primero
En Paraguay, la familia ocupa un lugar central. Los almuerzos de domingo, las reuniones improvisadas, los cumpleaños multitudinarios, las visitas sin previo aviso y el respeto por los abuelos siguen siendo costumbres profundamente arraigadas.
Siempre hay un plato más en la mesa para quien llegue de sorpresa. Y nadie se va sin comer.
La riqueza del interior
Hablar de Paraguay también es hablar del interior del país. De la tierra colorada, los caminos rurales, las casas con amplios corredores, las hamacas bajo los árboles, los atardeceres tranquilos y las plazas donde todavía los niños juegan hasta que cae la noche.
Es un país donde conviven la modernidad de las ciudades con tradiciones que permanecen intactas en cientos de comunidades.
Identidad enorme
Quizás la mayor fortaleza del Paraguay sea precisamente esa mezcla de sencillez y orgullo. Un pueblo bilingüe que conserva una de las lenguas indígenas más vivas del continente; que recibe al visitante con una sonrisa; que convierte cualquier encuentro en una ronda de tereré; que celebra sus tradiciones con alegría y que nunca olvida tender una mano al que más lo necesita.
Porque ser paraguayo no es solamente haber nacido en esta tierra. Es llevar el guaraní en el corazón, abrir las puertas de la casa sin preguntar demasiado, emocionarse con una polca o una guarania, celebrar las fiestas populares, enfrentar las adversidades con garra y demostrar, todos los días, que la mayor riqueza del país sigue siendo su gente.
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Cadam Motor Show lanzó su edición 2026
La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), realizó el lanzamiento de la 29ª edición del Cadam Motor Show. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Cámara, Dr. Miguel Carrizosa, el vicepresidente, Dr. Víctor Servín, el gerente general, Econ. Diego Lovera y representantes de las empresas auspiciantes que acompañan esta edición.
Cadam Motor Show es la mayor exposición del mundo automotor en un solo lugar, la propuesta contempla más de 11.000 metros cuadrados de exposición, con lo mejor del mundo automotor en un solo lugar, y la participación de más de 40 marcas y 300 modelos de vehículos, entre camionetas, SUV, furgones de carga y pasajeros, entre otros.
En su 29ª edición, el evento se caracteriza por presentar lo último en tecnología e innovación automotriz, con el respaldo de los representantes oficiales de las marcas. Esta muestra, dirigida a las familias paraguayas, permite a los visitantes comparar opciones en un entorno seguro y climatizado, así como acceder a condiciones de financiamiento preferenciales, gracias a las alianzas con bancos, cooperativas y concesionarias participantes.
Las marcas presentes con distintos modelos son Audi, Bestune, BYD, Chery, Chevrolet, Citroën, Fiat, Ford, Foton, GAC Motor, GWM, Honda, iCAUR, JAC, Jeep, Jetour, Kia, Leapmotor, Lexus, Mazda, MINI, Mitsubishi, Nissan, Peugeot, Porsche, RAM, Renault, Soueast, Subaru, Suzuki, Toyota, Volkswagen y Volvo.
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Fundación Texo presenta la exposición “Clínica de Arte 2026”
La Fundación Texo para el Arte Contemporáneo presenta la exposición Clínica de Arte 2026, una muestra colectiva que reúne los proyectos desarrollados por los artistas participantes de la cuarta edición de este programa formativo. La Clínica de Arte es una plataforma de formación, producción e intercambio que fomenta el diálogo crítico y el desarrollo de obras en un contexto colaborativo.
A través de esta exposición, se visibiliza el proceso creativo llevado adelante por los artistas seleccionados durante el programa. Los artistas participantes de esta edición son: Karina Palleros, Lucas Elvira, Adriana Duarte, Verónica Bernal, Adriana Peralta, Victoria Cañete, Paula Miltos, Federico Cardozo, Leticia Villalba, Alejandra Rivero, Colectivo Ñakyra, Gabriela Benítez, Ángel Barreto, Enmanuel López y Antonella Román.
La inauguración se realizó ayer miércoles 3 de junio en la sede de la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, ubicada sobre Paraguarí 852.
La muestra permanecerá abierta al público de manera gratuita de miércoles a sábados, de 16:00 a 20:00.
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Sobre Fundación Texo
Fundación Texo es una entidad sin fines de lucro dedicada a promover y fortalecer el arte contemporáneo paraguayo. Su visión es mostrar al Paraguay aquello que hace único al arte en el mundo y, al mismo tiempo, mostrar al mundo lo que hace único al arte paraguayo.
La institución cuenta con un patrimonio artístico en constante crecimiento, conformado mediante aportes y donaciones, y administra además la Colección Nasta de arte moderno y contemporáneo paraguayo.
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