Durante la homilía en la misa central del día de la Virgen de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, pidió practicar la solidaridad hacia el prójimo sin buscar nada a cambio. Hizo además un llamado a erradicar la corrupción, fortaleciendo la educación, pero con calidad, y promover a través de leyes una vida equitativa.

Remarcó que cuando se ayuda a un necesitado “ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha, tu limosna quedará en secreto y tu padre que vela en secreto te premiará”.

Así también, el obispo afirmó en su reflexión ante miles de fieles que acudieron hasta la Villa Serrana este lunes que “lo que hacemos o dejamos de hacer al necesitado, se lo hacemos o le dejamos de hacer al mismo señor Jesús. Todo lo que ustedes hagan al otro, a mí me lo hacen. Y él será el que nos da la recompensa”.

La Virgen de Caacupé fue recibida con aplausos y pañuelos blancos en la misa central. Foto: Matías Amarilla

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En otro momento, Valenzuela resaltó la importancia de una educación de calidad, además de crear más empleos dignos y asegurar lo necesario en cuanto a los servicios básicos como la salud, el acceso a una vivienda digna, pero sobre todo aprender a dar y “nunca ser tacaños ni amarretes”.

Misericordia

El obispo también reflexionó sobre la misericordia y llamó a hacer el bien. “Es cierto que Jesús no vino a solucionar problemas económicos ni a satisfacer necesidades corporales. Pero fue sensible ante la miseria humana y muchas veces obró milagros en favor de ellos. La Biblia anuncia graves daños para los que olvidan la misericordia: Habrá juicio sin misericordia para quien no ha sido misericordioso. Y proclaman bienaventuranzas para el misericordioso: El misericordioso se hace bien a sí mismo”, expresó.

Sostuvo que “la misericordia no es un consejo, sino un mandato: Guarda la misericordia y la justicia, y pon siempre en Dios tu esperanza”. Acotó que “para ser misericordioso, no basta compadecerse de la miseria del prójimo: es necesario ayudarlo a salir de ella. La misericordia nace del amor y se exterioriza en la limosna, es decir, nos impulsa a dar, a favorecer, a prestar auxilio”.

Propiedad privada

El derecho a la propiedad también formó parte de la homilía. En ese sentido, el obispo de la diócesis de Caacupé sostuvo que “Dios exige el desprendimiento, el derecho de propiedad individual no es un derecho de los más rigurosos”.

Agregó que “el que posee abundancia de bienes ha de pensar que su derecho sobre ellos es relativo. Dios es el único creador y señor absoluto. Por lo tanto, no debe concebirse la propiedad privada en un sentido exclusivo e individualista. La propiedad tiene una función social. Los bienes han sido creados para bien de todos los hombres".

Miles de fieles llegaron hasta la Villa Serrana este lunes para participar de la misa central de Caacupé. Foto: Jorge Jara

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