Policías argentinos acabaron con la vida de un hombre identificado como José Augusto Galeano Mendoza (47), de nacionalidad paraguaya, quien hace 20 años reside en la zona de Neuquén. El compatriota sufre de síndrome de pánico y ansiedad que le produce ataques repentinos desde hace 20 años aproximadamente, según referencia de familiares.
El hombre falleció tras ser reducido violentamente por policías en la ciudad de Neuquén, Argentina. El hecho ocurrió frente al Hospital Heller, adonde había acudido por un episodio de pánico.
Según testigos, fue esposado, arrastrado hasta el exterior, y uno de los agentes le apretó el tórax con la rodilla mientras era inmovilizado, causándole una asfixia.
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De acuerdo al relato de lugareños, el 18 de noviembre pasado la víctima estaba con su pareja, cenando en su casa, cuando empieza a sentir ataque de pánico. Pierde el control y desesperado termina llevando un cuchillo de la mesa en la mano.
Sale corriendo en medio del episodio y busca ayuda en el hospital, al cual él solía ir para tratarse de esta condición. Pero llega con el cuchillo y eso genera pavor entre la gente del hospital y llaman a la policía. Sin embargo, los intervinientes actuaron con extrema violencia. Lo redujeron, lo esposaron, lo sacaron cargándolo hasta la vía pública.
Luego, le dieron una patada en el pecho y cuando estaba en el piso supuestamente para intentar calmarlo, uno de los agente se arrodilla sobre el pecho del compatriota y le termina asfixiando. El connacional termina falleciendo. Se calificó el hecho como aparente xenofobia.
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Publicación internacional destaca el gran rescate de animales liderado por paraguayo durante la construcción de Itaipú
La BBC News Mundo se hizo eco del operativo Mymba Kuéra, consistente en el rescate de más de 30.000 animales cuando se construyó la represa de Itaipú.
El material, elaborado por Alejandra Martins, recordó que el ingeniero agrónomo paraguayo Darío Pérez Chena lideró uno de los mayores rescates de fauna silvestre en la historia de América Latina.
El compatriota, quien entonces trabajaba para la Entidad Binacional Itaipú, dirigió el equipo que en 1982 salvó a miles de animales, entre monos, armadillos, víboras, tarántulas.
La construcción de la represa de Itaipú llevó nueve años y en ella trabajaron cerca de 40 mil personas. Para realizar las obras en terreno seco fue necesario excavar un canal para desviar temporalmente el río.
En 1982, finalizados los trabajos, todo estaba listo para abrir las compuertas del canal y comenzar a llenar el gigantesco embalse de la represa, de unos 1.350 km cuadrados.
Pero la zona que quedaría inundada estaba en un enorme ecosistema, el Bosque Atlántico del Alto Paraná, una de las áreas de biodiversidad más ricas del planeta. Alberga cerca de 20.000 especies de plantas y al menos 2.000 especies de animales, incluyendo jaguares y pumas, además de 400 especies de aves.
La construcción de Itaipú coincidió con una nueva era en ecología. Brasil y Paraguay asumieron la tarea de rescatar la fauna silvestre. En el lado paraguayo, el proyecto de recuperación de fauna fue llamado Mymba Kuéra, expresión guaraní que significa “los animales”.
Los preparativos para el rescate llevaron varios años, e incluyeron realizar un inventario de toda el área afectada en la que trabajaron botánicos, zoólogos e ingenieros forestales, entre otros.
“El relevo permitió constituir un gran archivo de la fauna paraguaya, contribuimos mucho al conocimiento sobre esa zona”, relató el ingeniero Pérez Chena a la BBC.
El inventario fue la base del operativo de rescate, que sería realizado por un equipo de 189 personas lideradas por Pérez Chena. Los rescatistas se desplazaban en lanchas y se comunicaban entre sí por radio, a menudo en guaraní.
“El personal fue muy bien seleccionado. Tratamos de llevar toda gente joven, no más de 40, 45 años, que sepa nadar, que tenga buena vista, buen oído”, recordó.
Además había un equipo de apoyo de otras 150 personas, entre médicos, enfermeros, pilotos de helicóptero, mecánicos y bomberos.
Los rescatistas fueron entrenados por técnicos brasileños y de otros países.
“Con ese bagaje de conocimiento y de recursos humanos nos largamos a la aventura un día 13 de octubre del año 82”, contó el agrónomo.
Aquel 13 de octubre se cerraron las compuertas del canal de desvío y comenzó a inundarse la zona del embalse.
Mientras el agua subía se inició el rescate de animales. Al comienzo se recuperaron pocos, pero la cifra aumentó rápidamente hasta alcanzar un máximo de más de 600 en un solo día. “Salvamos solamente los animales que no sabían nadar. Hemos salvado monas con su hijo pequeñito colgado en el cuello. Parecía que lloraban de perder su libertad”, relató el entrevistado.
Los trabajadores estaban entrenados para lidiar con animales agresivos o tarántulas y serpientes venenosas. “En cada lancha teníamos un kit con suero antiofídico para ser usado en casos de emergencia”, recordó.
Pérez Chena no esperaba tener que rescatar aves, pero también salvaron a muchas. “Encontramos aves en el agua chapoteando. Subían a las ramas de los árboles a buscar insectos y a veces se les mojaban las plumas de la cola, que es el timón. Tuvimos que comenzar a buscar jaulas especiales para recoger las aves”.
El operativo de rescate se prolongó hasta el 10 de enero de 1983.
“En total salvamos 27.150 animales. El 45 % fueron víboras. Y de esas la mitad eran ponzoñosas”.
En el lado brasileño había menos bosque y más áreas de cultivo, por lo que se rescataron menos animales, unos 11.000. “Si sumamos todo son casi 39.000 animales, un récord para América del Sur hasta hoy día”.
Muchos de los animales fueron trasladados a más de 100.000 hectáreas de áreas protegidas en el mismo ecosistema de Bosque Atlántico.
Cientos de víboras fueron enviadas al Instituto Butantán en Sao Paulo, un centro líder en investigaciones biológicas y en la elaboración de sueros antiofídicos y otros fármacos.
Algunos armadillos negros (o armadillos de seis rayas) acabaron en Japón.
Pérez Chena reconoce que, a pesar del vasto operativo, muchos animales no pudieron ser rescatados. “Hemos salvado a muchos animales, pero probablemente hayan muerto muchos más. Por ejemplo, insectos. No sabemos cuántos animales con su guarida bajo tierra pasaron a formar parte de la materia orgánica del suelo”, señaló.
Pérez Chena tiene ahora 87 años y vive en Asunción con su esposa Lucina. El matrimonio tiene cuatro hijos y 12 nietos.
El rescate de fauna de 1982 sentó las bases para reservas y proyectos de biodiversidad actuales como el Centro Ambiental Tekotopa de Itaipú, en la ciudad paraguaya de Hernandarias.
A lo largo de los años el operativo Mymba Kuéra ha tenido numerosos reconocimientos. “Fuimos galardonados con algunos títulos internacionales como grandes defensores de la naturaleza. Pero lo más lindo tal vez es que hemos hecho algo positivo por la biodiversidad de esa zona”.
Darío Pérez Chena cree que es importante seguir dando a conocer cómo fue aquel histórico rescate. “A veces la gente dice lo pasado pisado. Sin embargo, el pasado debe enseñar a no cometer los mismos errores”, dijo el ingeniero paraguayo a la BBC.
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Gatillo fácil: condenan a 8 policías a entre 7 y 12 años
El hecho de doble homicidio había ocurrido el 19 de noviembre de 2022 y el juicio oral comenzó en julio de 2026.
- Ciudad del Este. Agencia regional.
Ocho policías fueron condenados y dos quedaron absueltos tras el juicio oral desarrollado en el Palacio de Justicia de Ciudad del Este, sobre un hecho de doble homicidio ocurrido el 19 de noviembre del 2022. Fueron víctimas de “gatillo fácil” Álex Enrique Alejandro Ortiz Estigarribia y Gloria Yétsica Espínola Cáceres.
El tribunal estuvo integrado por los jueces Herminio Montiel (presidente), Édgar Lezcano y Emilia Santos, mientras que los acusadores fueron los fiscales Estela Mary Ramírez, Elvio Aguilera Vázquez y Gabriel Segovia Villasanti.
El juicio oral comenzó el 28 de julio de 2026 y concluyó este jueves 17 de setiembre, tras extensas jornadas de deliberación. Los agentes fueron hallados culpables como coautores del doble homicidio ocurrido durante un procedimiento policial en Minga Guazú.
Los condenados a 12 años de prisión son el subcomisario Manuel Ramón Villalba Gómez y el suboficial principal Richard Antonio Sebriano Silvero, quienes prestaban servicios en el Departamento de Investigación de Delitos de Alto Paraná.
A 7 años de prisión fueron sentenciados el oficial primero Roberto Samaniego Parquet, el suboficial mayor Rubén Darío Giménez Maidana, el suboficial primero Alder Centurión Céspedes, el suboficial segundo Javier Antonio Martínez Ocampos, y los suboficiales ayudantes César González Agüero y Alfredo Villalba Agüero, quienes prestaban servicios en el Grupo Especial de Operaciones (GEO). Quedaron absueltos el comisario principal Hugo Regis Florentín Stiglich, quien era el Jefe de Investigación en Alto Paraná y el suboficial primero Pedro Osvaldo Brítez Achar, quien pertenecía al GEO.
Los antecedentes de la causa indican que los agentes policiales participaban de un procedimiento en el que perseguían presuntamente a un grupo de delincuentes.
En el desarrollo de esa intervención, los policías efectuaron disparos contra el automóvil Toyota Allion azul, con matrícula AAIG 101, en el que circulaban las víctimas.
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Joven cambió millonario cheque y fue asaltado por delincuentes vestidos de policías
Un joven fue víctima de un violento asalto cuando llegaba a su residencia, tras cambiar un cheque por una cifra millonaria. La denuncia fue presentada por César Andrés Saldívar (23), quien fue interceptado por tres delincuentes armados al intentar ingresar a su vivienda en el barrio Las Mercedes de Asunción.
El informe de la Comisaría 9ª señala que los asaltantes vestían uniformes similares a los de la Policía Nacional y le despojaron de una mochila con una millonaria suma de dinero.
El afectado habría cambiado un cheque de USD 15.000, perteneciente a un amigo residente en el extranjero, efectivizando la moneda extranjera en la sucursal de un conocido banco de plaza ubicado en calle Palma.
Del banco, fue primeramente a comprar algo. Luego, se dirigió a su domicilio y al llegar fue interceptado frente a la puerta de acceso a la casa. Al introducir la llave en la cerradura, fue abordado por tres sujetos con tapabocas que bajaron de un automóvil blanco, presuntamente un Toyota Auris, sin chapa.
Dos de ellos vestían uniformes similares a los de la Policía Nacional del Departamento de Delitos Económicos y Financieros, con guantes negros y kepis negro. Una cuarta persona habría quedado dentro del auto, aparentemente como chofer.
El robo agravado, ocurrido el miércoles en horas de la tarde, quedó registrado en imágenes de circuito cerrado. Las autoridades policiales y del Ministerio Público investigan el hecho. Personal del Departamento de Investigaciones y de Criminalística fue convocado para el estudio de campo.
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Más de 200 policías no superan el polígrafo y son dados de baja
El comandante de la Policía Nacional, comisario César Silguero, se refirió a los alarmantes datos estadísticos que señalan que más de 200 policías fueron dados de baja por no superar la prueba del polígrafo. “El número tiene que ver con todas las promociones, desde el año 2023, que fueron evaluados en el tema de la integridad”, precisó este martes el jefe policial en diálogo con el programa Arriba Hoy de GEN/Universo 970AM.
Estos datos corresponden a un proceso de depuración que abarca a promociones graduadas entre los años 1992 y 1995, incluida la suya, evaluadas bajo el eje de idoneidad durante el actual periodo de gobierno.
Silguero añadió que esta prueba se aplica cada año cuando se habla de ascenso, como parte de la evaluación para que sean promocionados. “En ese sentido, una vez evaluados llegan los informes correspondientes y ahí se evalúa todo el perfil del oficial para que sea promovido, de acuerdo a su trayectoria, su legajo, y también las pruebas de integridad”, explicó.
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El comandante aclaró que la reprobación del polígrafo no implica la existencia de indicios de corrupción o procesos penales abiertos, sino que responde a un filtro de integridad indispensable para obtener la promoción jerárquica.
Por su parte, el jefe de Relaciones Públicas de la institución, comisario Juan Fretes, detalló en primera persona cómo se vivencia el examen. Explicó que el procedimiento mide reacciones corporales como la frecuencia cardíaca y la presión mediante un sensor similar a un electrocardiograma.
Cibercriminalidad
En otro orden, Silguero mencionó que este martes se realiza en nuestro país un evento internacional sobre cibercriminalidad, organizado en Asunción de forma conjunta con la Interpol. Agregó que la cumbre reúne a delegaciones policiales de la región, agentes fiscales de la Unidad de Delitos Informáticos y técnicos especializados del Departamento de Cibercrimen.
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