La misa central del cuarto día del novenario a la Virgen de Caacupé fue presidida esta mañana por monseñor Pedro Collar, obispo de Ciudad del Este, quien basó su homilía en “la construcción de la fraternidad”.

En ese sentido, mencionó la responsabilidad del cristiano hacia “los más frágiles”. Manifestó la preocupación de la Iglesia por el bienestar integral de las personas y de la sociedad en su conjunto.

Añadió que para que la fraternidad sea un hecho es necesario mirar al país en su conjunto y reconocer las realidades que contradicen la fraternidad. “No podemos permanecer indiferentes ante la pobreza extrema, el hacinamiento en las penitenciarías, los indígenas que deambulan las calles y piden limosnas en los semáforos”, expresó el celebrante.

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Señaló que todos estamos llamados a cooperar para que haya condiciones que dignifiquen a la persona en nuestra nación. “Este enfoque integral se basa en el compromiso por construir una sociedad justa y solidaria”, afirmó el religioso.

Se refirió además a la violencia en sus distintas facetas, los abusos de poder, de conciencia y de menores. “El narcotráfico, la trata de personas, las divisiones y polarizaciones que fragmentan nuestro tejido social”, apuntó.

Muestras de fe se pueden observar durante las misas en el marco del novenario a la Virgen de Caacupé. Foto: Matías Amarilla

Actitud de conversión

Ante estos hechos, el representante dela Iglesia católica sugirió asumir una actitud de conversión, espíritu de servicio, diálogo social y sinodalidad. En ese sentido, dijo que la tarea del ministro consiste en acompañar a las personas hacia esa conversión, ofreciendo un testimonio creíble de la justicia y la misericordia de Dios, y sosteniendo con esperanza al pueblo frente a las dificultades.

“La Iglesia necesita de pastores que traten bien a todos, especialmente a los pobres. La sociedad necesita de autoridades honestas que trabajen por el bien de todos. Estos requieren conversión”, subrayó.

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En otro momento de su extenso prédica, reflexionó sobre la misión de los sacerdotes y manifestó que los mismos no pueden esperar detrás de las puertas de los templos, sino ir a la acción.

“Un sacerdote que no escucha, no podrá hablar al corazón. Un sacerdote que no se arrodilla, no podrá levantar a los caídos. Cristo camina. El sacerdote también debe caminar hacia los alejados, heridos, rotos, los olvidados y abandonados”, precisó.

El obispo del Este resaltó que el diálogo social es un elemento esencial para construir la fraternidad y la amistad social. “Es la vía para lograr una reconciliación y construir un mundo más justo, humano y pacífico, reconociendo que todos somos hermanos y hermanas, independientemente de nuestras diferencias”, expresó.

La misa de las 19:00 estará a cargo del obispo emérito Guillermo Stecklin.

Gran concurrencia se registró en la misa de la mañana de este lunes. Foto: Matías Amarilla

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