El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) informó que, desde el inicio de la veda pesquera el pasado 2 de noviembre, ya retiró del río Paraguay y río Paraná más de 41.000 metros de espineles y redes. Así también, decomisó varios lotes de pescados que fueron donados a hogares y hospitales.
La veda se inició este noviembre y se mantiene en aguas compartidas con Brasil y Argentina. Durante ese periodo no se puede pescar ni vender pescado. Los tiempos establecidos son: en aguas compartidas con Brasil, hasta el 31 de enero de 2026, y con Argentina, del 2 de noviembre al 20 de diciembre de este año.
“Se obtuvieron resultados contundentes en los operativos de veda pesquera, con el retiro de 27.100 metros de espineles y 14.380 metros de redes de monofilamento en el río Paraná, río Paraguay y otros cauces, entre el 2 y el 25 de noviembre”, expresó el ministro Rolando De Barros Barreto.
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En cuanto a los controles, estos se realizan en rutas, puntos de venta y pescaderías. Así también, los funcionarios realizan patrullajes nocturnos en zonas críticas para frenar la pesca furtiva. Durante este periodo se decomisaron varios lotes de pescado que fueron donados a hospitales, hogares y centros de atención.
“Estos resultados reflejan el compromiso firme del Mades con la protección de los ríos y la conservación de la fauna ictícola. Destacamos el apoyo de la Armada y la Policía Nacional para el cumplimiento de esta resolución”, indicó.
Las personas a las que se les decomisaron bienes o que violen las restricciones son consideradas en infracción, lo que implica decomisos, sumarios y sanciones. Se insta a la ciudadanía a respetar las normas para la recuperación de las especies y asegurar la sostenibilidad de los recursos naturales del país.
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Remanso liquida stock de pescado con descuentos por veda pesquera
Comerciantes y pescadores de la zona de Remanso se alistan para sus últimas jornadas de comercialización masiva ante el inicio de la veda pesquera 2026, estipulada a partir de este lunes 2 de noviembre hasta el 21 de diciembre en todo el territorio nacional. Conforme a las normativas ambientales, los trabajadores del sector cuentan con un periodo de gracia hasta el 10 de noviembre para vender la totalidad del stock acumulado en sus depósitos antes de que rija la prohibición absoluta de comercializar especies de río.
Para incentivar la rotación de los productos antes del límite fijado por la autoridad ambiental, las pescaderías de la ribera anunciaron descuentos significativos en las variedades más demandadas. Especies emblemáticas como el Dorado, que anteriormente cotizaban en torno a los G. 75.000 por kilo, pasaron a venderse a G. 55.000 el kilo, incluyéndose además el servicio de corte, limpieza y empaquetado para el almacenamiento prolongado en congeladores domésticos durante los cincuenta días que durará la restricción legal.
Los puesteros señalaron que el objetivo central de esta liquidación es evitar pérdidas económicas severas y movilizar el circulante financiero antes de la clausura temporal de los puestos de venta directa. En ese contexto, la vendedora Isabel Oviedo instó a los compradores a aprovechar las promociones de la temporada: “Recomiendo a la gente que pase a buscar porque el pescado es fresco. Nosotros le limpiamos, cortamos y empaquetamos todo para que puedan congelarlo por los 50 días de veda. El Dorado bajó de 75.000 a 55.000 y, si conseguimos mejor costo, bajaremos más los precios para liquidar todo”, relató una comerciante a Unicanal/Trece.
Comedores seguirán abiertos
A diferencia de los puestos de venta directa de ejemplares crudos, los tradicionales comedores de Remanso mantendrán sus puertas abiertas y su atención regular durante toda la extensión de la veda. Para ello, los locales gastronómicos tramitaron las autorizaciones correspondientes ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) con el fin de prestar servicio de manera continua a los visitantes.
Considerando que queda estrictamente prohibida la extracción de los cauces hídricos, el menú gastronómico de estos establecimientos se nutrirá de ejemplares de piscicultura provenientes de granjas y criaderos habilitados por el MADES, garantizando la provisión de variedades como tilapia, carpa y bagre de estanque durante el periodo de restricción.
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Rescatan a un ejemplar de aguará guazú que ingresó a un local comercial en Caaguazú
Este fin de semana, Bomberos Voluntarios de la ciudad de Caaguazú rescataron de forma segura a un ejemplar de aguará guazú que intentó ingresar a un local comercial en la zona céntrica. El animal está catalogado como en peligro de extinción en Paraguay y permanece bajo resguardo del Ministerio del Ambiente.
La inesperada aparición de la especie protegida en pleno casco urbano de la capital departamental de Caaguazú sorprendió a los vecinos y transeúntes, quienes rápidamente dieron aviso a las autoridades para que puedan rescatarlo. La intención es que el ejemplar pueda ser devuelto a su hábitat natural.
La rápida respuesta de los bomberos voluntarios, que aplicando técnicas de manejo de fauna silvestre lograron reducir y asegurar al ejemplar sin causarle ningún tipo de daño físico, los convirtió en los protagonistas de un rescate clave para la fauna local.
Tras un rápido operativo, el aguará fue puesto a salvo y se comunicó el caso a las autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), quienes tomaron intervención para su evaluación médica y posterior análisis para su liberación.
El aguará guazú es una especie emblemática de la fauna sudamericana, categorizada en Paraguay como una especie en peligro de extinción debido a la reducción y pérdida de su hábitat. El animal habría llegado hasta la capital departamental tras un desplazamiento hacia la zona del mercado.
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El futuro incierto del jaguareté: la lucha por preservar al mayor felino de América en Paraguay
Verónica Giménez
vgimenez.comunica@gmail.com
El jaguareté, uno de los animales más representativos del patrimonio natural paraguayo, enfrenta un futuro incierto. La última estimación nacional difundida públicamente, correspondiente a 2017, situaba su población en Paraguay entre 600 y 800 ejemplares, una cifra que, casi una década después, sigue sin actualizarse, lo que impide determinar con precisión cuántos sobreviven actualmente en libertad y cómo evolucionó su población durante estos años.
Pese a las amenazas que enfrenta la especie, el Chaco paraguayo conserva extensiones de bosque que resultan fundamentales para su permanencia en estado silvestre. Así lo destacó el titular del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando De Barros Barreto, en entrevista con La Nación/Nación Nación Media. “Paraguay todavía conserva importantes extensiones de bosques, principalmente en el Chaco, que representan una oportunidad para asegurar la supervivencia del jaguareté”, sostuvo.
Mientras el Chaco se mantiene como el principal refugio de la especie, en la Región Oriental su presencia es mucho más reducida, aunque todavía existen registros de ejemplares silvestres en remanentes del Bosque Atlántico del Alto Paraná. Esta diferencia refleja las dificultades que enfrenta el jaguareté para conservar sus territorios en un país donde la transformación del paisaje reduce progresivamente sus espacios naturales.
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El Chaco, un refugio bajo amenaza
“No podemos hablar de una sola amenaza. La fragmentación de los bosques, la caza ilegal, la disminución de sus presas naturales y los conflictos con las actividades ganaderas son factores que afectan directamente la supervivencia del jaguareté”, señaló el ministro Rolando De Barros Barreto.
La reducción de su hábitat y los conflictos con la producción ganadera representan desafíos para la conservación de este felino, fundamental para el equilibrio de los ecosistemas. Ante esta situación, el Mades impulsa el proyecto Ñande Chaco, con acciones en la Reserva de la Biosfera del Chaco, que abarca más de 4,7 millones de hectáreas entre Alto Paraguay y Boquerón, orientadas a proteger áreas naturales, conservar corredores biológicos y promover la convivencia con las comunidades.
El ministro mencionó que estas acciones incluyen la protección de los hábitats, el monitoreo de la especie y la conservación de corredores biológicos que permiten conectar sus poblaciones. Este trabajo también desarrolla de manera coordinada con otras instituciones, entre ellas las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá. “El jaguareté no debe ser visto como un enemigo de la producción, sino como parte de la riqueza natural que tenemos la responsabilidad de proteger”, afirmó el entrevistado.
Caza ilegal y desafíos para su protección
Aunque Paraguay cuenta con la Ley N.º 5302/2014, de Conservación del Jaguareté, la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre continúan representando serias amenazas para la especie. El ministro recordó el rescate de un cachorro en Concepción, en agosto de 2025, ante indicios de un posible caso de tráfico ilegal, y advirtió que cualquier acción contra estos animales debe ser investigada y sancionada conforme a la legislación vigente.
Por su parte, Santiago Molina, coordinador del Centro de Investigación de Animales Silvestres de Itaipú (CIASI), manifestó que el tráfico ilegal del jaguareté se concentra principalmente en la comercialización de partes de su cuerpo, como dientes y pieles, más que en la captura y venta de ejemplares vivos. Según indicó, existe un mercado ilegal de estos productos que representa otra amenaza para la conservación de la especie.
El Mades también realiza monitoreos mediante cámaras trampa en áreas protegidas para registrar la presencia de ejemplares y sus movimientos. “Estos avances todavía no significan necesariamente que la población de jaguaretés esté aumentando. La recuperación de una especie requiere tiempo, seguimiento y resultados verificables”, expresó el ministro.
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Tekotopá: jaguaretés bajo protección
En Tekotopá Centro Ambiental, de Itaipú Binacional, cuatro jaguaretés reciben atención y cuidados especializados como parte de las acciones de conservación de la especie. Bota y Luna pueden ser observados por los visitantes del Sendero del Jaguareté, mientras que Kunu y Jerovia permanecen en un sector restringido al público.
El veterinario Santiago Molina, también integrante del equipo de Tekotopá, explicó a La Nación que cada ejemplar tiene una historia y un comportamiento particular. “Bota es súper tranquilo, y Luna es mucho más de carácter fuerte”, mencionó sobre los dos felinos que pueden observar los visitantes, a diferencia de Kunu y Jerovia, que permanecen en un sector cerrado al público y, al igual que Luna, fueron víctimas del tráfico ilegal.
Bota llegó desde un zoológico de Encarnación cuando era cachorro y lleva 14 años bajo cuidado profesional. Por su parte, Jerovia fue encontrado en Concepción con múltiples fracturas y heridas de bala, recibió tratamiento en el refugio Urutaú y posteriormente fue trasladado a Tekotopá, donde permanece bajo protección.
El especialista destacó que el Sendero del Jaguareté permite conocer de cerca a la especie y comprender la importancia de protegerla en su entorno natural. “Viendo a los jaguaretés, uno se da cuenta realmente de la magnificencia de la especie, de lo imponentes que son”, puntualizó.
¿Por qué no pueden regresar al bosque?
Los jaguaretés que nacen o crecen bajo cuidado humano tienen pocas posibilidades de regresar a su hábitat natural, debido a las dificultades para adaptarse a la vida silvestre y a la falta de territorios seguros donde puedan establecerse. Según mencionó el veterinario Santiago Molina, los parques nacionales tienen espacios limitados, donde ya habitan otros ejemplares, por lo que incorporar nuevos animales podría generar conflictos territoriales
En Tekotopá, los cuatro ejemplares reciben atención veterinaria, alimentación especializada y participan en programas de enriquecimiento ambiental que buscan estimular sus comportamientos naturales y favorecer su bienestar, mediante espacios acondicionados con plantas, árboles, troncos, rocas y diferentes alturas para explorar.
“Ponemos especias, como manzanilla o café, que den olores diferentes. A veces la comida la entregamos dentro de cajas o escondida en algún lugar, de tal manera que ellos tengan que buscar para poder comer”, relató el veterinario Molina, al destacar que estas actividades permiten ofrecer nuevas experiencias a los animales.
Conservar también significa educar
Más allá del cuidado de los animales, Tekotopá promueve la educación ambiental mediante el Sendero del Jaguareté, donde los visitantes pueden observar a Bota y Luna y conocer los desafíos que enfrenta la especie. El centro también participa, junto con el Mades y otras instituciones, en el Plan de Manejo del Jaguareté y desarrolla investigaciones vinculadas a su conservación y genética.
“No medimos el éxito de Tekotopá Centro Ambiental por la cantidad de animales, sino por el cuidado que les brindamos”, remarcó Molina, al resaltar que el bienestar de los ejemplares constituye una prioridad para la institución. Asimismo, subrayó que la protección del jaguareté también implica preservar una parte de la identidad paraguaya y advirtió que “con la desaparición de una especie tan importante, se llevaría también parte de la cultura con ella”.
Además de los cuatro jaguaretés, Tekotopá alberga otras especies de la fauna silvestre nativa del Paraguay, que reciben atención y cuidados especializados. A través de sus espacios de conservación y educación ambiental, el centro ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer la riqueza natural del Bosque Atlántico del Alto Paraná y reflexionar sobre la importancia de proteger su biodiversidad.
Ubicado en Hernandarias, Alto Paraná, Tekotopá Centro Ambiental recibe visitantes de martes a domingo, con entrada gratuita y reserva previa. Los interesados pueden agendar su recorrido a través del Portal de Visitantes de Itaipú o comunicarse a los teléfonos (061) 599 8040 y (061) 599 8094, para disfrutar de una experiencia que combina naturaleza, aprendizaje y conservación. Portal de Visitantes de Itaipú https://apps.itaipu.gov.py/PWAP/
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Veda pesquera: Mades fija inicio de restricciones para el 2 de noviembre
El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) emitió la Resolución N.º 511, mediante la cual establece oficialmente el periodo de veda pesquera 2026-2027 en todo el territorio nacional, abarcando las modalidades de pesca deportiva y comercial en cualquier cuerpo de agua.
De manera general, la prohibición regirá desde el 2 de noviembre y se extenderá hasta el 21 de diciembre de 2026 en los tramos fronterizos compartidos con la República Argentina, así como en los ríos, arroyos, lagos y lagunas interiores del país. Por otra parte, en las aguas compartidas con la República Federativa del Brasil, la restricción se prolongará hasta el 31 de enero de 2027, cumpliendo con los acuerdos binacionales para asegurar la sostenibilidad de las poblaciones ícticas.
Durante este lapso quedan terminantemente prohibidas la extracción, el transporte y la comercialización de productos pesqueros silvestres, además del uso de artes de pesca no autorizadas, buscando resguardar el ciclo biológico y reproductivo de las especies.
La normativa contempla excepciones exclusivas para la pesca de subsistencia practicada desde la ribera por moradores ribereños autorizados, con un límite diario de 5 kg de especies variadas, quedando prohibido el empleo de embarcaciones. Asimismo, los establecimientos comerciales que posean stock declarado dispondrán de un plazo perentorio de 10 días corridos para vender sus productos remanentes, mientras que la acuicultura habilitada mantendrá su comercialización regulada.