Un hombre fue detenido en San Lorenzo, sindicado como el presunto autor de varios robos dentro del campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). El mismo cuenta con varios antecedentes penales, según informe de la Policía Nacional.
En la mañana de este viernes se procedió al allanamiento de una vivienda en la zona, en prosecución a un hurto de motocicleta, ocurrido el 10 de noviembre en el predio de la Universidad Nacional.
En el lugar se detuvo al sospechoso, identificado como Gerardo Coronel Villalba (36), con orden de detención por transgresión de la Ley de Armas y varios antecedentes por hurto y hurto agravado.
“Según el trabajo investigativo y los datos que están manejando los investigadores, en el predio de la Universidad Nacional ya fueron cometidos varios hechos por esta persona, y en el predio del Hospital de Clínicas”, refirió el comisario Flaminio Quinteros en declaraciones a C9N.
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La vivienda allanada pertenece al detenido y el mismo ya se encuentra a disposición de la Fiscalía en relación con este caso. “Se le acusa de varios hurtos de motocicletas en la UNA, tanto de alumnos como de funcionarios, y se pudo obtener filmaciones y fotografías del mismo”, mencionó el agente policial.
Añadió que el delincuente andaba operando desde hace bastante tiempo por la zona. Recorría el estacionamiento de la UNA y de Clínicas, cometiendo sus actividades delictivas. “Rondaba por la zona y se apoderaba de las motocicletas”, subrayó Quinteros.
Por su parte, ante cámaras, el sujeto dijo en su defensa que supuestamente “le regalaron” el biciclo. Sin embargo, a los intervinientes habría confesado que la motocicleta ya habría sido reducida. En ese sentido, los intervinientes investigan sobre posibles cómplices involucrados en el hecho.
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FPUNA: denuncian que actas eleccionarias son retenidas por la decana
Este martes, alumnos y graduados de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) se manifestaron para solicitar la liberación de las actas de las elecciones que se realizaron el pasado 20 de agosto, a modo de poder conocer quiénes son las nuevas autoridades. Ambos sectores denunciaron que la decana Silvia Leiva León está reteniendo los documentos para retrasar la entrega de mando y continuar ella en el cargo.
La medida fue tomada a raíz de que ya pasó un tiempo considerable tras las elecciones de las nuevas autoridades de la facultad para el periodo 2026 - 2031 y denunciaron que la decana Leiva León no ha remitido los resultados oficializados del acto eleccionario.
“Nuestro pedido fue concreto de que se remitieran las actas del acto eleccionario al Rectorado de la UNA. Es el paso que resta para que puedan proclamarse las autoridades electas”, expresó Fernando Moreno, miembro del consejo de la FPUNA, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Agregó que las autoridades electas asumirán el primer día hábil de setiembre y encontrarán una contraparte exigente, atenta y dispuesta a colaborar. “Nos reunimos en plenaria a comentar un poco todo lo que venía pasando y acercamos las copias de las actas al Rectorado. Con eso, entendemos que se comunica y corresponde según el estatuto”, apuntó.
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Resaltó que la fuerza del proyecto siempre ha sido la transparencia y la unidad de todos los estamentos. “Las medidas de fuerza seguirán hasta que esto se pueda solucionar. Reitero, queremos que se remitieran las actas del acto eleccionario para que puedan proclamarse las autoridades del próximo periodo”, apuntó.
El 20 de agosto pasado el Consejo Directivo de la Facultad Politécnica eligió a sus nuevas autoridades, en un proceso conducido por el Tribunal Electoral Independiente Ad Hoc y desarrollado conforme al Reglamento General aprobado por el Consejo Superior Universitario: padrón publicado, candidaturas inscriptas sin impugnaciones, presentación de programas de gobierno en sesión pública transmitida por los canales oficiales de la Facultad, voto secreto y escrutinio público.
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“Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca”
“Sociología paraguaya: dos momentos” es la última publicación del sociólogo Carlos Aníbal Peris que fue presentado el pasado viernes en el marco del Simposio de Sociología 2026. El material aborda el devenir de la disciplina en el país, que tras un largo periodo de orfandad logró institucionalizarse y busca consolidarse planteando una mirada crítica sobre el presente.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos Archivo / Gentileza
“Dos veces le prohibieron a la sociología paraguaya mirar al país”, recuerda Carlos Peris en este este libro publicado desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
La obra investiga un primer hecho entre 1900 y 1913 cuando Cecilio Báez intenta la primera cátedra y es resistida por la Iglesia católica y un segundo entre 1972 y 1983 en la Universidad Católica: “La institución que había combatido a la disciplina es ahora la única capaz de alojarla, porque bajo la dictadura es también el último espacio con algún margen. Pero el margen tiene un límite y en 1983 la carrera se cierra”.
Peris cuenta que “una ironía metodológica atraviesa todo el libro y que me parece la mejor razón para leerlo: el aparato que vigilaba es el que conservó. Terminé reconstruyendo un capítulo de la vida intelectual paraguaya con los papeles de quienes la reprimieron. Eso obliga a una conclusión práctica: los archivos –el del Terror, pero también los universitarios y los eclesiásticos– son patrimonio público y hay que abrirlos y digitalizarlos, porque cada expediente que se pierde es una parte de nuestra historia intelectual que queda explicada para siempre como desinterés. Por eso el libro incluye los documentos en facsímil: quiero que el lector juzgue por sí mismo, no que me crea a mí”, apunta.
–En el primer momento es la Iglesia católica la que se opone a una cátedra. ¿Por qué pasó?
–Hago una precisión que importa: la Iglesia no se opone a la cátedra por vía administrativa –no hay un expediente que la clausure–, se opone a lo que la cátedra enseña y lo hace en el terreno público. La cátedra de Sociología se crea por decreto del Poder Ejecutivo en el año 1900, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, y su titular es Cecilio Báez, que en 1903 publica el primer manual paraguayo de la disciplina. Báez es masón y librepensador, y enseña una explicación del orden social que no necesita de la providencia: monismo, evolución, desnaturalización de la familia bíblica. Eso, en el Paraguay de 1900, no era una discusión de aula, era una guerra cultural.
TOMA DE POSICIÓN
–¿Cómo llega la sociología al Paraguay?
–La sociología paraguaya no llega al país como una importación académica neutra, una novedad europea que se enseña porque queda bien en un plan de estudios. Llega como una toma de posición sobre quién tiene derecho a explicar la sociedad. Y el detalle decisivo es que el hombre que abre la cátedra en 1900 es el mismo que en 1913 firma el manifiesto: no hay un Báez profesor y un Báez militante, hay un solo dispositivo intelectual funcionando en dos escenarios, el aula y la plaza. Lo que se enseñaba adentro es exactamente lo que sangraba afuera.
–Luego aparece la intervención de la dictadura a una cátedra en marcha por unos 10 años. ¿Cómo fueron los hechos de acuerdo a tu investigación en las fuentes?
–Es la parte más incómoda del libro: no hay una intervención de la dictadura en el sentido clásico, no hay tanque ni decreto de Alfredo Stroessner cerrando una carrera. Hay un procedimiento interno, estatutario, impecable en la forma. La carrera de Sociología se abre en la Universidad Católica en 1972 –la institución que setenta años antes había combatido a la disciplina es ahora la única con margen para alojarla, porque bajo la dictadura es el último espacio con algo de aire–. El deterioro empieza antes del final: en 1978 se rechaza un proyecto de reformulación y una circular disuelve la Facultad de Ciencias Sociales dentro de la nueva Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas. Lo que reconstruyo con los expedientes es que en 1982 se inscribe un solo alumno y la carrera ya no figura en los folletos de oferta de la Universidad ni de 1982 ni de 1983. Es decir: dejó de ofrecerse antes de que existiera una resolución que la cerrara.
LÍNEAS DE ESTUDIO
–¿Cómo ves la sociología en el presente?, ¿qué estudios destacás?
–Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca, y con menos épica. Destaco tres líneas. La cuestión agraria y ambiental, donde el trabajo de Ramón Fogel sigue siendo la referencia obligada para entender la expansión del agronegocio y el desplazamiento campesino e indígena. La sociología de la estructura social y la educación, donde Luis Ortiz ha mostrado cómo la desigualdad se reproduce por vía escolar en un país que se cuenta a sí mismo como igualitario. Y la agenda de ilegalidad, crimen organizado y captura territorial, que es donde yo trabajo. Sumaría el trabajo historiográfico sobre la propia disciplina –Javier Caballero Merlo, Lorena Soler– y la producción del CPES, que sostuvo la investigación social cuando la universidad no podía.
–¿Sentís consolidada a la sociología en el país?
–Institucionalizada, sí. Consolidada no todavía. Hay carreras, hay posgrados, hay una revista, hay investigadores categorizados: hace treinta años eso no existía y no es poco. Reponer la continuidad histórica es discutir el presente: la sensación de que la sociología paraguaya siempre está empezando de nuevo no es un rasgo de carácter nacional, es el efecto de dos cortes bien fechados. Una disciplina que no conoce sus propias interrupciones cree que su fragilidad es culpa suya. Y por eso también insisto con lo institucional: la consolidación no se decreta ni se declama en un congreso, se construye en un aula que abre todos los años. Mientras la Facso siga formando sociólogos y sociólogas en la universidad pública, la disciplina tiene piso. Ese es el resguardo real que el país no tuvo en 1913 ni en 1983.
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Diputados insta a la UNA a tomar las previsiones presupuestarias para habilitar filial en San Pedro
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de declaración que insta a las autoridades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) a incluir en el Presupuesto General de la Nación (PGN 2027), los recursos necesarios para el funcionamiento de las actividades académicas en la filial de Capiibary, departamento de San Pedro.
Según los proyectistas, la sede universitaria fue construida e inaugurada hace cinco años, pero hasta la fecha permanece sin actividad académica.
Explicaron que la filial en Capiibary pretende dar respuesta a una demanda sostenida por la comunidad, luego de años de gestiones y movilizaciones ciudadanas.
Así también, la facultad permitirá ampliar el acceso a la educación superior pública y de calidad para cientos de jóvenes de San Pedro, especialmente aquellos provenientes de familias de escasos recursos que actualmente deben trasladarse a otras ciudades para continuar sus estudios.
Es por ello que consideran necesario que las autoridades universitarias adopten las medidas administrativas, académicas y presupuestarias que permitan iniciar las actividades en la filial y cumplir con los compromisos asumidos con la comunidad.
La declaración aprobada insta al Rectorado, al Consejo Superior Universitario y a las demás autoridades competentes de la UNA a disponer, con carácter prioritario, el inicio de las actividades académicas en Capiibary, mediante la habilitación de las carreras comprometidas.
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Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 con foco en talento e IA
Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, un espacio que reunió a referentes del sector público, privado y académico para analizar el impacto de la IA en el trabajo, la educación y la generación de nuevas oportunidades.
Talento humano y nuevas tecnologías. La inteligencia artificial está modificando la manera de trabajar, aprender y generar valor, planteando nuevos desafíos para las empresas, las instituciones educativas y el Estado.
En este contexto, Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, bajo el lema “Talento en la era de la IA”, en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El encuentro puso el foco en el desafío del país para desarrollar el talento capaz de aprovechar las nuevas tecnologías y convertirlas en oportunidades de crecimiento económico y social.
Articulación público-privado. Juan Carlos Pepe, CEO de Personal Paraguay, destacó que el objetivo del evento es generar un espacio de articulación entre el sector privado, público y estudiantil, teniendo como ejes la tecnología y el talento humano.
“Este es un espacio que busca juntar al ámbito privado, al ámbito público y al ámbito estudiantil para acercar las dos cosas más importantes que tiene el desarrollo de un país, que son la tecnología y el talento humano”, señaló.
El criterio humano no tiene reemplazo. La jornada comenzó con la exposición de Guillermo Páez, director de Plataformas y Servicios de Personal, quien abordó la evolución hacia una etapa de inteligencia aumentada, donde las personas y la IA trabajan de manera complementaria.
En este escenario, el diferencial ya no está solamente en acceder a la tecnología, sino en desarrollar el criterio necesario para utilizarla y potenciar las capacidades humanas.
También uno de los debates estuvo centrado en la construcción de una IA confiable, con la participación de Alexander Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial, y Rafael Palau, presidente de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial.
Formación de talento. Luis Ramírez, ministro de Educación y Ciencias; Fernando Jasi, director de Servicios Corporativos de Personal Paraguay; y Diego Pinto, presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNA, analizaron el desafío desde las perspectivas del Estado, las empresas y la academia.
Bajo la premisa de que “el talento no aparece por casualidad, se construye”, se destacó la necesidad de fortalecer la formación continua y preparar profesionales capaces de adaptarse a conocimientos y herramientas que evolucionan cada vez más rápido.
Desde el sector empresarial se abordó el papel de las organizaciones en la capacitación de sus colaboradores, mientras que desde la academia se resaltó la importancia de formar profesionales capaces de aprender, desaprender y volver a aprender.