Ciudad del Este. Agencia Regional.

La defensora pública del fuero penal y adolescente de Hernandarias, Miriam Díaz, escribió en su red social una larga reflexión en memoria del joven Richard Aiub Ovando, quien falleció tras ser quemado por un grupo de adictos supuestamente.

El joven es una de las víctimas de la adicción y andaba en situación de calle con algunos antecedentes de detenciones por hechos punibles.

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“Hoy nos duele profundamente la muerte de Richard Aiud, un joven cuya historia refleja una realidad que, lamentablemente, conocemos muy de cerca quienes trabajamos como operadores del sistema penal. Richard fue uno de tantos que cayó en las redes de la adicción, uno de tantos que buscó -sin éxito- una salida en un sistema que no le ofreció más que rejas, procesos penales y estigmas”, dijo la funcionaria judicial.

Asimismo manifestó que “durante años, he visto desfilar ante los estrados judiciales a adolescentes, jóvenes y adultos que cometen hechos punibles menores, motivados no por la maldad, sino por la desesperación que genera la dependencia a las sustancias psicotrópicas”.

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“Son personas enfermas, atrapadas en un círculo de consumo, exclusión y reincidencia; la sociedad los señala, pero pocas veces se pregunta por qué vuelven, una y otra vez, al mismo camino”, agregó.

Centros de Rehabilitación

Para la defensora pública de Hernandarias, las causas son evidentes: “La proliferación impune de los puntos de distribución de drogas y la ausencia de verdaderos centros de rehabilitación capaces de ofrecer un tratamiento integral, eficaz y humano”.

Indicó que en Paraguay, no existen espacios de internación adecuados, con infraestructura, profesionales y programas que permitan recuperar a quienes están en etapas avanzadas de adicción. Asimismo, dice que los centros de desintoxicación y rehabilitación exigen “voluntariedad” para recibir tratamiento, y olvidan que la adicción, en sí misma, anula esa voluntad.

“Richard, días atrás, fue exhibido públicamente como un -peligro - tras haber sido liberado y llevado por sus padres a un centro del que volvió a escapar. Hoy murió, con el 80% de su cuerpo quemado, víctima del abandono, del miedo y de la indiferencia social. Su muerte no debe pasar inadvertida ni ser reducida a una estadística más”, sostiene la defensora pública.

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No criminalizar la enfermedad

Apela a que “su inmisericorde final sea un llamado urgente a la reflexión y a la acción” y agrega que “no podemos seguir criminalizando la enfermedad, ni construyendo discursos de odio hacia quienes necesitan ayuda”.

La abogada explicó a La Nación/Nación Media que ella llegó a atender a Richard Aiub en uno de los casos penales y cree que el tiempo en que estuvo en la cárcel empeoró su situación porque no recibió ninguna asistencia.

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