Este miércoles, un niño de 4 años procedente de Itakyry, departamento de Alto Paraná, fue dado de alta luego de que un equipo médico logró extraer de su laringe un grano de maíz que había aspirado. El paciente presentó dificultad para respirar y babeo, lo que alertó a sus padres.
Según el doctor Carlos Morínigo, el paciente llegó el martes hasta el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram) luego de que sus padres detectaron que presentaba dificultad para respirar, chillido de pecho y babeo excesivo. Hoy, el niño fue dado de alta con buen estado de salud.
“El paciente presentaba los signos clásicos, estridor laríngeo al inspirar, retracción supraesternal y babeo. Él se encontraba previamente sano sin ningún síntoma. Cuando ingresamos, encontramos atascado el maíz en subglotis a punto de obstruir totalmente la tráquea”, confirmó el médico en sus redes sociales.
Resaltó sobre la importancia de que los médicos hablen con los padres del paciente para poder obtener mejores detalles sobre la situación. “Para la formación de los médicos es importante la empatía y el interrogatorio asertivo, el conocimiento de la semiología respiratoria es fundamental, esto llevó al buen diagnóstico del colega”, aclaró.
Indicó que actualmente el paciente se encuentra estable y fuera de peligro, por lo que fue dado de alta y ya está en su casa. “El niñito llegó a la urgencia con dificultad respiratoria y ruidos al respirar, se observa inflamación importante después de 18 horas post evento. El niño está súperbien y en su casa”, puntualizó.
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Investigadores rescatan seis tipos nativos de maíz para su uso como cultivo de renta
Investigadores paraguayos del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) y del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas (Cemit) trabajaron en rescatar seis tipos nativos de maíz, para su uso en cultivos de renta. Los resultados fueron presentados en el 35° Congreso de Nacional de Maíz y Sorgo de Brasil.
La labor realizada estuvo enfocada en mostrar el desempeño agronómico y productividad de accesiones de las variedades autóctonas de Paraguay, luego del proceso de recolección, caracterización y multiplicación de los mismos.
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Para los investigadores, estos materiales nativos cumplen una función estratégica y apuntan al mantenimiento como identidad nacional, además de mejorarlos de modo a poder reintroducirlos como cultivos de renta y autoconsumo en la agricultura familiar, dando la posibilidad de extender su utilización y consumo. Los cereales fueron resultados de una recolección en zonas específicas del territorio nacional donde aún se mantenían como recurso histórico las semillas de este cultivo, tanto en asentamientos campesinos como indígenas, entre otros.
Cualidades
Para el trabajo desarrollado por Lourdes Cuba, del Inbio; Antonio Samudio, Grisel Peralta y Héctor Nakayama, de Cemit, se enfocaron en Avati Morotĩ “AM”, Avati Tĩ “AT”, Tupi Morotĩ–Locro “TM”, Pichinga ou Pipoca “PI”, Tupi Pytã “TP” e Avati Sape “SA”, de los cuales se evaluaron ciclo fenológico, altura de planta, aspecto de granos, rendimiento y caracteres asociados bajo un diseño de bloques completamente aleatorizados.
“Con respecto al aspecto del tipo de grano, todas las poblaciones exhibieron una calificación excelente, a excepción de algunas poblaciones dentro de PI y AM que presentaron un aspecto intermedio. A su vez, los maíces criollos de mayor productividad fueron TM (4.476 kg/ha) y TP (3.743 kg/ha), sin diferencias significativas entre las poblaciones de un mismo tipo de maíz criollo.
Los promedios en SA oscilaron entre 2.903 y 5.469 kg/ha, y en AM entre 2.276 y 4.067 kg/ha. La menor productividad promedio se registró en PI (2.572 kg/ha). Estos últimos tres tipos de maíz criollo mostraron diferencias altamente significativas entre las poblaciones”, indica parte del trabajo presentado en Brasil, según informó Inbio.
En conclusión, estos maíces criollos se posicionan como recursos fitogenéticos que poseen atributos agronómicos sobresalientes para el desenvolvimiento de nuevas variedades con buen rendimiento, calidad organoléptica tradicional, constituyendo una fuente estratégica de germoplasma para explorar variabilidad genética disponible.
Como se sabe, el maíz es uno de los rubros más importantes del cultivo extensivo a nivel local, siendo explotado en diversas partes del país.
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De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
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Maíz y almidón para la chipa y el mbejú
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.
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Rescatan a niño de 3 años con signos de desnutrición en Trinidad
Un niño con rasgos de desnutrición severa fue rescatado y quedó internado en un centro asistencial tras la intervención de la Policía Nacional y las autoridades de la niñez en el barrio Trinidad de Asunción. El hecho se descubrió luego de que una médica de un dispensario local denunciara la negativa de la madre para que el niño recibiera atención profesional.
El procedimiento se realizó ayer viernes, alrededor de las 13:45, cuando el personal policial recibió la denuncia formal por parte de una doctora que presta servicios en un dispensario médico, informó el comisario Bernardo Aquino a canal Trece. Mencionó que según el relato de la profesional, la madre del niño acudió a la sanidad con el único propósito de consultar por un cuadro personal de hipertensión.
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Fue durante esa consulta cuando la médica observó el delicado estado físico del niño, quien presentaba signos evidentes de desnutrición severa. Ante la alarmante situación, la doctora le recomendó a la mujer que hiciera evaluar al menor en ese mismo momento. Sin embargo, la madre se negó rotundamente a que su hijo fuera atendido, retirándose del lugar.
Ante el inminente riesgo para la salud del niño, la médica se trasladó de inmediato a la sede policial para radicar la denuncia pertinente y se activó todo el protocolo para poder rescatar al niño y que reciba asistencia médica.
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Campaña agrícola 2026/27: ¿Cómo se proyecta la producción de granos en Paraguay?
La campaña agrícola 2026/27 se perfila con desafíos para Paraguay debido a la posible llegada del fenómeno El Niño y los elevados costos de los fertilizantes, que continúan presionando los márgenes de los productores.
A pesar de este escenario, las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) muestran una expansión de la soja paraguaya, mientras que el maíz y el trigo registrarían menores volúmenes en comparación con la campaña anterior.
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La producción de soja alcanzaría 11,1 millones de toneladas, acompañando el crecimiento previsto para el Mercosur, cuya cosecha conjunta llegaría a 250,2 millones de toneladas. Paraguay mantendría además una posición destacada dentro del bloque con exportaciones estimadas en 7,35 millones de toneladas.
En contraste, el maíz mostraría una reducción. La producción paraguaya se ubicaría en 5,2 millones de toneladas, mientras que el volumen conjunto de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay alcanzaría 201,1 millones de toneladas, por debajo de los 210,6 millones previstos para el ciclo 2025/26.
El trigo presentaría el ajuste más pronunciado. Paraguay produciría 1,1 millones de toneladas, en un contexto de caída regional que llevaría la producción del Mercosur de 38,4 millones a 29,4 millones de toneladas.
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El informe advierte que un eventual retraso en la siembra de soja por condiciones climáticas podría acortar la ventana para el cultivo de maíz de segunda (safriña), aumentando la exposición de ambos granos a riesgos productivos. De esta manera, aunque la soja mantiene perspectivas favorables, el resultado final de la campaña dependerá en gran medida de la evolución del clima y de los costos de producción.
Las cifras y proyecciones forman parte de un material elaborado por MF Economía e Inversiones, tomando como referencias las estimaciones del USDA y el análisis de Bank of America sobre el escenario climático regional.