Integrantes de la comunidad musulmana Ahmadía realizaron un encuentro días pasados en la ciudad brasileña de Foz de Yguazú, en la Triple Frontera, una de las regiones más observadas y estigmatizadas del planeta.
En la Triple Frontera confluyen Ciudad del Este, Foz de Iguazú y Puerto Iguazú.
En esta región asociada al contrabando y al extremismo, la comunidad Ahmadía -rama islámica muy extendida en el mundo - plantea una narrativa distinta: la de la fe que construye puentes en lugar de muros, y la del Islam entendido como mensaje de armonía y servicio. “Amor para todos, odio para nadie” reza su slogan internacional.
“El Islam es una religión de paz, señaló Wasin Ahmad Zafar, imam de la comunidad en Brasil, cuya sede se encuentra en Petrópolis (Río de Janeiro) para referirse al verdadero mensaje que representa la religión fundada por Mahoma.
Es un credo que “esparce amor y respeto en todo el mundo” aseguró durante su alocución y recordó que la casa de un musulmán, la mezquita, “está abierta a toda la humanidad, está abierta a todos. Los que lo niegan no son ejemplos del profeta y del Islam”, sentenció.
El segundo disertante fue Ghalib Baten, el misionero en jefe en Paraguay, que durante su intervención sobre el camino de la paz, dijo que no hay mejor regla que la que pregona la Biblia al enseñar que nadie es un verdadero creyente sino quiere para su prójimo lo que quiere para sí mismo.
Evocando conceptos presentes en diversas religiones y a personajes históricos como Gandhi, el imam Baten instó a no apelar a la regla del ojo por ojo, o la retaliación, como forma en que las naciones se relacionan entre sí, y recordó que “no puede haber paz en medio de la injusticia”.
“La paz no es solo ausencia de guerra. La paz es activa. La paz es energía. Es acción, es compasión. Hay que tener la capacidad de emitir paz y sentir paz, aseguró el misionero.
Por su parte, Marwan Gill, imam y presidente de la comunidad musulmana Ahmadía en Argentina, recordó que las bases que guían al credo que profesa no tiene que ver con riquezas ni con ayuda del Estado, sino “vinimos para ayudar y acompañarlos” y para transmitir a la humanidad la luz para que “las sociedades salgan de la oscuridad”, según afirmó.
Recordó que el que profesa amor por su prójimo debe expresarlo con gestos solidarios y ser un pacificador en su propio entorno, porque de nada sirve el discurso cuando no hay acciones que reflejen esa cercanía por su semejante.
La Triple Frontera ha sido señalada desde los atentados del 11 de setiembre de 2001 como una zona de posible financiamiento y presencia de grupos extremistas, a las que asocian a elementos islamistas, que nada tienen que ver con la religión.
Señalan que los musulmanes en general, y los ahmadíes en particular, han tomado distancia de expresiones de violencia y muestran un aspecto más fraterno y solidario con el resto de las religiones existentes en el mundo, y en especial en esta parte del globo.

