De forma sorpresiva, este jueves de mañana tres comitivas realizaron allanamientos en Ciudad del Este en busca de los supuestos asesinos del Tte. Cnel. Guillermo Moral.
Como resultado, una persona, que sería financista del asesinato del teniente coronel, fue detenida.
En horas de la tarde, los investigadores revelaron la identidad del supuesto financista, cómplice de los jóvenes que efectuaron el crimen.
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Según la Policía Nacional, se trata de Ángel David González, quien sería el encargado de la parte logística del hecho, ocurrido el 2 de octubre en Asunción, frente a la Facultad de Derecho de la UNA.
Los supuestos autores materiales de la muerte de Moral serían Rogelio Lemuel Díaz, de 18 años, y un adolescente de 16 años, cuyo nombre se obvia por ser menor de edad.
El presunto financista, Ángel González, fue capturado durante uno de los allanamientos realizado en el barrio San Antonio de Ciudad del Este.
Las autoridades que investigan los cruces de llamadas y pistas sospechan que González envió dinero a los jóvenes que actuaron como sicarios y que luego giró efectivo para que los asesinos se trasladen hasta el departamento de Alto Paraná.
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Indignante: condenado evita nombrar a Fernando Báez porque le “hace mal” e insiste que “no fue un asesinato”
A seis años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, Argentina, uno de los condenados por los hechos volvió a generar conmoción con su declaración. Lucas Pertossi, sentenciado a 15 años de prisión, aseguró que su condena es “injusta”, criticó su defensa y reiteró que no considera que lo ocurrido haya sido un asesinato, pese a que su víctima murió a golpes frente a un grupo de agresores.
En la entrevista publicada por Resumidoinfo, Pertossi relató que su rol durante la madrugada del 18 de enero de 2020 fue grabar parte de lo ocurrido: “Tuvimos involucrados en algunas peleas. Yo no me peleaba. ¿Qué hacía? Lamentablemente, cosa que también me arrepiento, grababa”, dijo.
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Cuando el periodista le preguntó por qué le cuesta nombrar a Fernando, respondió: “Porque me hace mal. Un chico de nuestra edad, donde por circunstancias que se fueron de las manos, terminó muerto”. Además, insistió en que “ninguno tuvo intención de matarlo” y calificó el hecho como una tragedia derivada de una pelea que se descontroló.
Pertossi también cuestionó la estrategia de defensa aplicada en el juicio. “Me siento muy mal defendido. La estrategia fue todo juntos en bloque y no todos hicimos lo mismo ni tuvimos la misma participación. Yo nunca lo toqué, pero nadie lo dijo. Nadie salió a defenderme”, aseguró, intentando diferenciar su responsabilidad de la de los demás condenados.
El testimonio provocó una nueva ola de indignación, dado que ni reconoce la magnitud del hecho ni nombra a la víctima, lo que reaviva el dolor de la familia y de la sociedad que siguió el caso.
Fernando Báez Sosa, asesinado a la salida de una discoteca, tenía apenas 18 años cuando fue atacado por un grupo de jóvenes. Su muerte generó conmoción en Argentina y en Paraguay, de donde sus padres son oriundos. El juicio de 2023 concluyó con penas de prisión perpetua para cinco de los agresores y 15 años para Pertossi y otros dos acusados por participación secundaria.
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La defensa de Pertossi ya presentó ante la Corte Suprema de Justicia un pedido de nulidad de la sentencia, argumentando que la estrategia de defensa conjunta no reflejó las diferencias en la participación de cada acusado. Sin embargo, la declaración del condenado evidencia la dificultad de asumir plenamente la gravedad de su acto y subraya la persistente indignación social frente a un crimen que marcó un antes y un después en la opinión pública.
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Hay que retornar por el camino de la rectitud y la moral política
La política nuestra ha sido contaminada con los más condenables vicios. En términos más sencillos, estamos hablando de conductas y costumbres reprobables que se ubican en extremos opuestos de la moral y la ética. Es lo contrario a la rectitud, a la voluntad de obrar de acuerdo con las normas que favorecen la construcción de una sociedad cimentada sobre la honestidad, el carácter y la virtud.
Es como si la única motivación para incursionar en esta actividad relacionada con el poder fuera la codicia. Ese deseo descontrolado, excesivo, casi desesperado, por acumular bienes materiales de manera insaciable. Pocos liderazgos se preocupan por la justicia social y el bien común.
Y diríamos, a juzgar por las evidencias, que cada vez son menos. Eso no implica que debamos renunciar a nuestra fe en el futuro, un futuro donde se imponga la grandeza de los estadistas que se ponen al servicio de la nación, y no al revés, como solía repetir el doctor Luis María Argaña, de cuyo asesinato, siendo vicepresidente de la República, se recordó un nuevo aniversario el pasado 23 de marzo.
Argaña fue un crítico implacable de los que él llamaba los “ladrones de guantes blancos”, los militantes de la “patria contratista” y las prácticas expoliadoras del neoliberalismo que empobrecen todavía más a las clases ya empobrecidas por estructuras que vulneran sus derechos y su legítima aspiración a una mejor calidad de vida.
Luis María Argaña fue presidente de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana - Partido Colorado. No solo fue el último caudillo de su partido, en su acepción renovada y positiva, sino que, además, fue el último que se preocupó por promover un debate intelectual sobre la doctrina original del coloradismo, la que no podía mancillarse con las veleidades ideológicas de cada tiempo, definiendo a la centenaria asociación política, a la luz de sus programas, manifiestos y pensamientos de sus más destacados líderes, como de centro izquierda.
Tenía la idea clara sobre las funciones de las empresas privadas y el Estado. Las primeras eran necesarias para el desarrollo económico, y el segundo, era esencial para materializar la justicia social. Una justicia social que no podría concretarse con un Estado débil, ausente y disoluto, prisionero de la voracidad de los hombres a través de los poderes de turno.
Supo, también, diferenciar con meridiana claridad los roles de las autoridades partidarias y quienes llegaron al poder en representación de la Asociación Nacional Republicana. “Doctrinariamente –argumentaba–, el partido y el Gobierno son entidades absolutamente diferentes.
Por tanto, el coloradismo no concede cheques en blanco a los que gobiernan en su nombre, sino que tiene la obligación moral de ejercer la más lúcida crítica para enjuiciar a los que pretenden apartarlo de su línea doctrinaria”. Reivindicó los fundamentos éticos y morales de la política desde la autoridad de un liderazgo austero. Estaba a punto de convertirse en el presidente de la República que el Paraguay reclamaba, cuando un 23 de marzo de 1999 deciden terminar con su vida desde la cobardía de un atentado abominable.
El juicio político al entonces mandatario, ingeniero Raúl Cubas Grau, por la liberación irregular del general Lino César Oviedo, condenado por un intento de golpe de Estado, ya tenía los votos requeridos. Su destitución solo era cuestión de horas. Entonces, elucubran el macabro plan de asesinar al vicepresidente. Los responsables intelectuales –es un decir– del magnicidio sobrevaloraron su potencial de seguidores y menospreciaron la indignación popular.
Inmediatamente, las calles y las plazas ubicadas frente al Congreso de la Nación se llenaron de manifestantes que exigían la renuncia de Cubas Grau. La que finalmente se dio después de que una decena de jóvenes regaron con sangre el árbol de la libertad.
Alguien, alguna vez, escribió que las balas que impactaron en Argaña reventaron en el rostro de sus asesinos. Y así fue. Este auténtico representante del coloradismo histórico los derrotó incluso después de su muerte. En aquellos días de heroísmo y sacrificio, el pueblo paraguayo certificó que ya no había espacios para los autoritarismos en nuestro país.
Y, también, decretó el descrédito final de un diario que pretendió manipular el magnicidio para defender un nuevo proyecto dictatorial. Se le quemaron sus ínfulas de propietario de la verdad y de la opinión pública. El recuerdo de este mártir de la democracia paraguaya debe obligarnos a repensar la política desde la rectitud, la ética y la moral para que su muerte no haya sido en vano.
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Caazapá: investigan muerte de un joven policía
Un joven agente policial perdió la vida en la tarde ayer domingo en zona del arroyo Pirapó-mi del distrito de Gral. Higinio Morínigo, departamento de Caazapá, en circunstancias que están siendo investigadas. Se trata del suboficial Edgar Escurra, quien prestaba servicio en la comisaría de la ciudad.
De acuerdo con el reporte policial, el hombre, que se encontraba de día libre, acusó disparos de arma de fuego y tras resultar herido fue auxiliado hasta el Hospital Distrital de San Juan Nepomuceno donde se confirmó su deceso, pese a los esfuerzos del personal de blanco por tratar de salvar su vida, según publicó 98.1 FM radio Caazapá.
Los investigadores informaron que tras el hecho fue detenido un menor de edad, sindicado como el principal sospechoso del caso. El mismo fue puesto a disposición del Ministerio Público, pero horas después fue liberado.
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El caso continúa en proceso de investigación por parte de la Policía Nacional y la Fiscalía, que siguen recabando datos, evidencias y testimonios que permitan esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el trágico suceso.
El hecho generó una fuerte conmoción entre los habitantes de la comunidad de Gral Higinio Morínigo. En tanto, las autoridades reiteran que el proceso sigue abierto y que cualquier información adicional proporcionada por testigos o personas que puedan aportar datos relevantes será fundamental para avanzar en el esclarecimiento del caso.
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Hijo del cineasta Rob Reiner se declaró no culpable del crimen de sus padres
El hijo menor del cineasta estadounidense Rob Reiner se declaró no culpable del asesinato de sus padres, al comparecer ayer lunes ante un tribunal de Los Ángeles. Nick Reiner, de 32 años, enfrenta dos cargos de asesinato en primer grado por el doble homicidio que conmocionó a Hollywood unos días antes de Navidad.
El joven fue arrestado el 14 de diciembre, horas después de que su padre, de 78 años, y su madre, la fotógrafa Michele Singer Reiner, de 70, fueran encontrados muertos en su casa en el lujoso vecindario de Brentwood, en Los Ángeles. Reiner, de 32 años fue acusado el 16 de diciembre con dos cargos de asesinato, y ha permanecido en detención sin derecho a fianza desde entonces.
El sospechoso de parricidio comparecerá ante el tribunal el 29 de abril, cuando está previsto que se decida la fecha para la audiencia en la que se determinará si hay suficiente evidencia para enfrentar un juicio. Enfrenta cargos agravados por el uso de un cuchillo, un arma letal, y por tratarse de más de un homicidio.
De ser declarado culpable, Nick Reiner podría enfrentar una cadena perpetua sin derecho a fianza, o la pena de muerte. Pero la Fiscalía de Los Ángeles no se ha pronunciado sobre qué castigo buscará para el caso. Este lunes, el titular del despacho, Nathan Hochman, dijo a los medios de comunicación que estudiarán las circunstancias del caso antes de pronunciarse al respecto.
La jornada de Nick Reiner ante la justicia desde su detención ha enfrentado varios retrasos. Su primera audiencia en diciembre fue pospuesta a solicitud de su entonces abogado Alan Jackson. El 7 de enero, cuando debía producirse la nueva audiencia, Jackson, un reconocido litigante que ha llevado casos de figuras como Harvey Weinstein, abandonó el caso y argumentó estar imposibilitado a ofrecer explicaciones.
“Circunstancias que escapan de nuestro control, pero más importante aún, que escapan del control de Nick, determinaron que lamentablemente es imposible para nosotros continuar con su representación”, dijo entonces Jackson a los periodistas. El tribunal asignó a Kimberly Greene, una abogada del servicio público, como estipula la ley estadounidense cuando el acusado no tiene medios de defensa. Greene pidió posponer la comparecencia de Reiner para responder a los cargos en aras de conversar a profundidad con su cliente.
“Devastadora”
Rob y Michele Reiner tenían tres hijos. Su hija, Romy Reiner, los encontró sin vida en su residencia, y llamó a la policía. De acuerdo con medios locales, ella habría advertido sobre su hermano Nick, quien tenía antecedentes de adicción, y quien, según informes, registraba un comportamiento errático que se incrementó en los días previos a la muerte de la pareja.
Romy y su hermano mayor, Jake, calificaron de “devastadora” la muerte de sus padres. Rob Reiner tenía además una hija adoptiva con su primera pareja. Nick Reiner, quien vivía de forma intermitente con sus padres, hablaba abiertamente de su larga batalla contra las adicciones que atravesaba desde la adolescencia.
Inspirándose en su propia experiencia, coescribió una película dirigida por su padre, “Being Charlie” (2015), que narra la difícil recuperación de un hijo de famosos devastado por las drogas.
Su padre, Rob Reiner, hijo del legendario comediante Carl Reiner, saltó a la fama como actor en la serie de TV de los años 1970 “All in the Family”, para luego convertirse en un prolífico director con unas 23 películas en su currículo.
Firmó clásicos como la sátira rockera “This is Spinal Tap” (1984), “Cuenta conmigo” (1986), “Miseria” (1990), y “Cuestión de honor” (1992). Pero uno de sus trabajos más recordados es la reina de las comedias románticas, “Cuando Harry conoció a Sally” (1989), protagonizada por Billy Crystal y Meg Ryan.
Fuente: AFP.