Luciano Giménez regresaba de la ciudad de Limpio, hasta dónde había ido para pagar una cuenta que tenía, cuando de forma sorpresiva desde atrás se le abalanzó un colectivo de la línea 34, le pasó encima y terminó estrellándose contra un árbol. Si las imágenes, del video son fuertes, mucho más es el estado en que quedó el cuerpo del hombre.
“El colectivo le pasó por encima, se estrelló contra unos árboles y mi hermano quedó completamente destrozado debajo de sus ruedas”, relató Nancy, la hermana de Luciano.
Más aún, si pudiera describir en una palabra cómo quedó Luciano, ella definiría como grotesco. Este concepto es solo una parte de lo sucedido, porque a continuación contó todo el calvario que debió pasar para encontrar el cuerpo y luego pedir que alguien se haga responsable.
“Es muy doloroso, sobre todo porque no nos hace caso el agente fiscal. No le imputó al chofer que mató a mi hermano. Estuvo dos horas en la comisaría y después ya salió libre”, dijo.
A continuación indicó que consiguió el video de cuando el colectivo atropelló a su hermano, que sin ninguna razón se desvió y le pasó encima.
La mentira
“Los policías me mintieron. Dijeron que a Luciano lo habían llevado a Emergencias, pero no querían que viera cómo quedó el cuerpo de mi hermano. Fui a Emergencias y no estaba, fui a la comisaría y me dijeron que debía estar en el hospital. Iba y venía y no encontré a mi hermano, por eso volví a mi casa y allí una amiga me dijo que le habían comentado que había regresado a Limpio”.
Tuvo que ir hasta el hospital de Limpio y ahí encontró que estaba muerto. “Ahora ya tuvimos que enterrarlo, pero nadie se hizo responsable de lo sucedido. Ni fueron capaces de dar un solo guaraní para los gastos del cajón, somos personas humildes, nuestros padres también ya fallecieron”, recordó.
Dos hijos desamparados
Agregó que ahora rezan por Luciano, pero que en todos los sitios donde acudieron en busca de justicia les cerraron las puertas y “ni la denuncia quisieron que se tome”, comentó.
Luciano tenía dos hijos a los cuales mantenía, un niño de 9 años y una adolescente de 17, quienes ahora quedaron desamparados. Luciano era el único que trabajaba para mantenerlos.
“Los responsables de la empresa se hacen de los desentendidos”, reiteró Nancy.

