El traslado de las internas de la cárcel del Buen Pastor al complejo penitenciario de Emboscada que se concretó por la madrugada del lunes no causó molestias a la ciudadanía debido a que las autoridades aseguraron un sólido dispositivo de seguridad que involucró a 1.210 agentes, entre policías, militares y guardiacárceles, además de funcionarios administrativos del Ministerio de Justicia.
La cobertura se dio en simultáneo tanto para garantizar la salida de Asunción como para la llegada de las mujeres privadas de libertad al nuevo reclusorio.
En entrevista con el programa “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media, el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, dio cifras exactas de lo que implicó el histórico operativo y que marcó el cierre definitivo del Centro Penitenciario de Mujeres Casa del Buen Pastor tras una vigencia de 106 años.
“Al momento del traslado de las mujeres teníamos 569 mujeres para un centro penitenciario que tenía una capacidad de albergue máximo para 350 mujeres privadas de libertad. Estamos hablando de casi el doble de hacinamiento”, afirmó.
Nicora destacó que por el horario en que se hizo el traslado no se generó “ninguna molestia a la ciudadanía”, además se estableció un fuerte dispositivo de seguridad.
“Yo quiero dar los números: hubo 400 policías, 520 agentes de las Fuerzas Armadas de la Nación, 200 agentes penitenciarios y 90 funcionarios administrativos del Ministerio de Justicia, repartidos en el Buen Pastor y también en el nuevo complejo de mujeres privadas de libertad de Emboscada. Desagotar el Buen Pastor nos llevó dos horas y media, fue mucho más rápido de lo que nosotros teníamos pensado. Sin precedentes, realmente, y yo quiero dejar bien claro: nada de esto es posible si no tenemos el apoyo del poder Ejecutivo”, resaltó.
Coordinación fue “perfecta”
La coordinación entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de la Nación “fue perfecta”, según manifestó. “La Policía se encargó de ingresar al centro penitenciario, entrar a cada uno de los módulos de los pabellones con funcionarios del Ministerio de Justicia, con agentes penitenciarios a informar lo que estábamos haciendo, entregarles una mochila a las mujeres privadas de libertad para que guarden sus pertenencias y una bolsa de basura para que guarden sus mantas”, detalló.
Así también, el ministro de Justicia admiró la colaboración de las mujeres que “entendieron que iban a ir a un lugar mejor”. La sigilosidad en el manejo de la información también incidió en el éxito de la operación policial-militar.
“En todos los operativos que llevamos adelante siempre la información se mantuvo en reserva hasta los días previos del operativo. Y se sabía en líneas generales que había una intención de mudar a un grupo de mujeres privadas de libertad, pero no se sabía cuándo, dónde, no se sabía si iban a ser todas o solamente el grupo de condenadas o procesadas”, mencionó.
Finalmente las internas acompañaron las directivas de las autoridades sin poner objeciones y de las mujeres privadas de libertad ninguna sufrió rasguños y “todas llegaron en orden” al nuevo sitio de reclusión.
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