Las innovaciones, los cambios geopolíticos y las nuevas tecnologías están obligando a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias. Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, identificó cinco tendencias que serán determinantes para los negocios en los próximos años.
Las nuevas tecnologías y su impacto. La inteligencia artificial se encamina a convertirse en un factor transversal para la economía y su impacto alcanzará a las empresas, gobiernos, los empleos, las cadenas de valor y las decisiones de inversión, en un contexto marcado además por una creciente fragmentación geopolítica.
Philipe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, compartió cinco tendencias que deberían ser consideradas por empresas y gobiernos para enfrentar los cambios que vienen.
1. La IA llegará a todas las industrias: Mientras que todavía es posible imaginar actividades que funcionen sin teléfonos inteligentes o incluso sin internet, resulta mucho más difícil pensar en una industria moderna que pueda prescindir de la energía.
En esa línea, sostuvo que ninguna actividad quedará al margen de la IA. Si una profesión, empresa, industria o proceso todavía no fue impactado por esta tecnología, será cuestión de tiempo para que ocurra.
La adopción, por tanto, dejará de ser una opción para convertirse en un componente necesario de la competitividad.
2. Menores barreras para crear nuevos negocios: La revolución digital también está modificando las condiciones para emprender. Según Moura, nunca fue tan sencillo y barato poner a prueba una idea y desarrollar una empresa con potencial de crecimiento global.
A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, que requerían grandes cantidades de tierra, capital, infraestructura y mano de obra, la economía digital permite comenzar con recursos mucho más reducidos. Basta con una computadora, conexión a internet, herramientas tecnológicas y una buena idea.
Esto abre oportunidades especialmente para los jóvenes y para emprendedores ubicados fuera de los grandes centros tecnológicos. La próxima empresa con una valuación de miles de millones de dólares podría surgir desde una ciudad pequeña y no necesariamente desde Silicon Valley, Londres o Shanghái, señaló.
3. La IA producirá concentración, pero también nuevas oportunidades: El avance tecnológico tendrá dos efectos aparentemente contrapuestos. Por un lado, Moura señaló una creciente concentración en determinados mercados digitales, especialmente en aquellos vinculados con infraestructura tecnológica y servicios en la nube.
Pero, al mismo tiempo, la reducción de las barreras de entrada genera una oportunidad inédita para nuevos competidores. La tecnología permite que más personas experimenten con ideas, desarrollen productos y busquen nuevos modelos de negocio con una inversión inicial mucho menor.
Para el especialista, esta combinación puede acelerar tanto la concentración de determinados mercados como el surgimiento de nuevas compañías capaces de disputar espacios a los grandes actores.
4. La resiliencia dependerá de identificar las cadenas críticas: En un escenario de mayor fragmentación geopolítica, las empresas no pueden pretender controlar completamente todas sus cadenas de valor. El secreto estará en identificar cuáles son realmente estratégicas y decidir dónde es necesario reducir la exposición al riesgo.
Moura planteó que gobiernos y empresas deben determinar qué insumos, proveedores y procesos son críticos para sus operaciones y cuáles pueden quedar sujetos a mayores niveles de dependencia. La estrategia no pasa por buscar una soberanía absoluta, sino por administrar de manera consciente los riesgos.
Esto implica diversificar proveedores, alianzas y mercados cuando sea necesario, especialmente en sectores considerados estratégicos para la economía.
5. La economía digital también necesita activos físicos: La última tendencia apunta a una aparente contradicción, ya que mientras el mundo avanza hacia una economía cada vez más digital, aumenta la importancia de los recursos físicos que permiten sostenerla.
Moura destacó la necesidad de invertir en los llamados hard assets, como energía, agua, agricultura y minerales estratégicos. Estos recursos serán cada vez más relevantes para sostener el crecimiento de centros de datos, inteligencia artificial, industrias tecnológicas y nuevas cadenas de valor.
Para Paraguay, esta tendencia representa una oportunidad particular. El especialista identificó a la energía como una de las principales fortalezas que el país puede potenciar, no solo para cubrir la demanda actual, sino también para atraer nuevas inversiones vinculadas con la economía digital.
En un mundo donde tecnología y geopolítica avanzan de manera cada vez más conectada, la competitividad ya no dependerá únicamente de quién tenga la mejor tecnología, sino también de quién sea capaz de garantizar los recursos y las condiciones necesarias para sostenerla.