Desde la Pastoral Nacional de Adicciones destacan que la Iglesia católica no permanece indiferente y asiste a las familias ante la amenaza de las drogas. Este sábado, se desarrolló una reunión en la sede en Asunción, ubicada sobre la calle Humaitá casi Alberdi, donde se decidió seguir acompañando a las personas de la periferia.

“Lo más importante es que en este momento la Iglesia del Paraguay está abrazando esa pastoral en forma más institucional y nos estamos ya juntando para coordinar las acciones de servicio y responder en equipo”, señaló la psicóloga Graciela Barreto a La Nación/Nación Media. Dijo que hay lugares donde hay mucha necesidad de tratamiento y donde se brinda asistencia a personas en situación de calle.

“Hay lugares donde hay muchísimos jóvenes y hay que hacer prevención. Una mamá en cualquier barrio de Asunción o en cualquier pueblito o ciudad del interior cuando tiene este problema primero se va a su parroquia y le comenta a su pa´í. Y el sacerdote tiene la posibilidad de hacer el llamado y el pedido”, manifestó.

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Recordó el alcance del manifiesto Aparecida 422, en el que los obispos de Latinoamérica afirmaron que la Iglesia ya no puede estar ausente ante los problemas gravísimos que amenazan no solo a esta generación sino a las próximas generaciones. Este documento define el problema de la droga como “una mancha de aceite que invade todo”.

“Y ese es un mandato para las iglesias de todos los países. Y Paraguay es el último que se está uniendo para hacer un ejercito de personas, nosotros que somos profesionales especializados, pero laicos que apoyamos esta pastoral y también las congregaciones y los sacerdotes”, mencionó.

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