La Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneas) informa que existen 119 carreras de grado en enfermería habilitadas por el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), de las cuales 49 cuentan con acreditación vigente, 48 en el modelo nacional y una en el Sistema Arcusur.
En el informe sobre la situación actual de las carreras de grado en enfermería en Paraguay, el ente rector detalla que las 119 carreras son ofertadas por 45 instituciones de educación superior, de las cuales 6 pertenecen al sector público y 39 al sector privado. En tanto, las 49 carreras de grado en enfermería acreditadas se distribuyen entre 5 universidades de gestión pública y 21 instituciones de gestión privada. De estas, 9 son ofertadas en instituciones de gestión pública y 40 en instituciones privadas.
La carrera de enfermería se encuentra entre las carreras de grado con acreditación obligatoria. Esta exigencia se fundamenta en la Resolución n.° 195/2016 de la Aneaes, la cual reglamenta el Artículo 2 de la Ley n.° 2072/2003. De acuerdo con esta normativa, las carreras de grado en enfermería deben someterse obligatoriamente al proceso de evaluación y acreditación.
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El informe detalla la ubicación geográfica, el tipo de gestión, los periodos de acreditación entre otros puntos de gran relevancia para el análisis y toma de decisiones. El informe amplía su alcance para incluir un análisis comparativo de la información obtenida de la página del Consejo Nacional de Educación Superior (CONES), específicamente en lo que respecta a la habilitación de ofertas académicas.
La publicación de informes sobre el estado de las carreras, que es llevada adelante por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) cumple con los fines misionales que le fueron asignados por la Ley n.° 2072/2003, garantizando la calidad y la excelencia académica en la formación de futuros profesionales.
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Lanzan Hippy Empresas: herramientas sobre educación temprana para padres trabajadores
- Fotos: Mariana Díaz/Gentileza
La plataforma que ayuda a empoderar a los padres en la educación de sus hijos pequeños pega el salto de los hogares a las empresas, ofreciendo herramientas educativas valiosas a los trabajadores con niños de entre 2 y 5 años. Te contamos todo sobre esta nueva propuesta de Hippy, el revolucionario programa de educación temprana que llegó desde Israel para apoyar el fortalecimiento de las familias paraguayas.
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
El programa internacional de educación temprana desarrollado en Israel, Hippy Paraguay, anunció el lanzamiento oficial de Hippy Empresas, una iniciativa que busca sumar al sector privado como aliado estratégico para fortalecer a la primera infancia y apoyar a los colaboradores que son padres de niños aún muy pequeños.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, incluyendo comunidades de: Luque, Paraguarí, Cambyretá, Chaco, Remansito y Concepción, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
María Laura Duarte, directora general de Hippy Paraguay, destacó a La Nación/Nación Media que esta herramienta se enfoca en padres, ya que no existe nada más significativo que el aprendizaje que viene de los mismos. “El vínculo con papá y con mamá o un cuidador puede ser un propulsor del aprendizaje o una barrera, ya que es el canal más importante”, explicó.
EMPRESAS QUE APUESTAN POR LAS FAMILIAS
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
“Creímos que sería importante sumar al sector privado a esta cruzada por la primera infancia, ya que sabemos que funciona en el mundo y también en Paraguay, y poder contribuir a la comunidad y al funcionamiento interno de la empresa”, mencionó.
A su vez, indicó que las actividades de Hippy cuentan con un triple impacto ya que se realiza la estimulación en niños, el acompañamiento y capacitación a padres, y brinda empleabilidad con enfoque de género. “Las empresas hoy en día necesitan tener un proyecto de responsabilidad social empresarial y Hippy tiene un valor agregado de trabajar con los colaboradores, contribuyendo a la educación del país, pero también creando un espacio de bienestar para sus colaboradores”, mencionó.
APLICACIÓN EN CECON
El primer plan piloto se implementó en Cecon, empresa de materiales para la industria de la construcción, donde 15 familias participan del programa a través de un modelo híbrido, que combina encuentros dentro de la empresa con visitas domiciliarias.
Al respecto, Romina Vera, gerente de Talento y Cultura de Cecon SAE, mencionó a LN/NM que ya llevan adelante el segundo año de implementación, y a través del programa los padres se involucran en la educación de sus hijos dentro del hogar. “La idea es terminar esta primera camada que empezó el año pasado su formación y el año que viene duplicar ya que con la aplicación dentro de la planta empezaron a aparecer nuevos interesados”, dijo.
Igualmente, subrayó que además se realizó la formación de dos tutoras que son esposas de los colaboradores que fueron identificadas para adquirir conocimientos para luego ser capacitadoras y que hoy ayudan a implementar el programa dentro de la empresa.
FRIGORÍFICO VICTORIA COMENZÓ ESTE AÑO
El programa amplió esta experiencia junto al Frigorífico Victoria este año, empresa paraguaya dedicada a la comercialización y exportación de productos cárnicos, donde el acompañamiento a las familias se realiza principalmente dentro de la empresa en horario laboral, complementado con visitas domiciliarias esporádicas para mantener la esencia del modelo.
Estas experiencias buscan explorar nuevas formas de acercar el programa a las familias trabajadoras sin perder los principios fundamentales de Hippy: presencia, participación y progreso en el aprendizaje de los niños.
Yrene Páez, gerente de Recursos Humanos y Responsabilidad Social del Frigorífico Victoria, mencionó que se realizó una preselección de 54 familias y 7 tutoras que son colaboradoras del frigorífico que tendrán a su cargo a las familias. “El lunes pasado arrancamos con el programa y esto va hasta noviembre”, comentó.
Resaltó que mediante Hippy se logran momentos de calidad y los padres se involucran en la formación y desarrollo de sus hijos, mientras que el beneficio para la empresa es el mayor compromiso y facilidad para la retención de los colaboradores, el impacto social, y el desarrollo comunitario de las zonas vulnerables.
INVERSIÓN EN BIENESTAR FAMILIAR Y DESARROLLO DEL PAÍS
El programa parte de una realidad cada vez más visible: muchos padres enfrentan el desafío de equilibrar las demandas laborales, con el acompañamiento educativo de sus hijos durante los primeros años de vida. A través de actividades simples que pueden realizarse en pocos minutos al día, Hippy ayuda a los padres a transformar momentos cotidianos en oportunidades de aprendizaje y desarrollo para sus hijos.
Además de beneficiar a los niños, iniciativas como esta también generan impactos positivos para las empresas, contribuyendo al bienestar familiar de los colaboradores, al fortalecimiento del vínculo entre familia y trabajo, además de una cultura organizacional más comprometida con el desarrollo social.
INVITACIÓN A NUEVAS EMPRESAS
Hippy Paraguay invita a empresas interesadas en fortalecer el bienestar de sus colaboradores y contribuir al desarrollo de la primera infancia a conocer esta iniciativa y explorar posibles alianzas. El objetivo es que cada vez más familias puedan acceder a herramientas que les permitan acompañar el aprendizaje de sus hijos desde los primeros años de vida.
SOBRE EL PROGRAMA HIPPY
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa internacional de educación temprana que fortalece el rol de los padres como primeros educadores de sus hijos.
El modelo combina materiales educativos, acompañamiento semanal y talleres para padres, promoviendo el desarrollo del lenguaje, habilidades cognitivas y socioemocionales en niños de 2 a 5 años. Actualmente el programa se implementa en 15 países y ha alcanzado a más 600.000 familias en todo el mundo.
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Datos, empleo y migración: los desafíos estructurales que enfrenta Paraguay
Paraguay enfrenta un desafío clave para mejorar la calidad de sus políticas públicas, fortalecer su sistema estadístico y avanzar hacia estándares internacionales como los que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así lo planteó el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, quien advirtió que el país debe producir más y mejores datos para tomar decisiones más precisas.
En ese sentido, explicó que Paraguay ya cuenta con una Estrategia Nacional de Desarrollo Estadístico, pero que el principal reto es consolidar su implementación. Esto implica fortalecer los registros administrativos, como las cédulas de identidad o fichas sociales, estandarizar indicadores y aumentar la producción de estadísticas.
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“Tenemos que ser más transparentes y mejorar la calidad y frecuencia de la información”, dijo a Unicanal. Este proceso cobra aún más relevancia en el marco del llamado “desafío OCDE”.
Ingresar a este grupo de países, considerados entre los más avanzados en materia de desarrollo, exige no solo mejores datos, sino también estándares más altos en políticas públicas. Según Ojeda, este camino obligará a Paraguay a mejorar en áreas clave y a sostener información continua y comparable a nivel internacional. “No es solo tener datos, sino tenerlos con frecuencia y calidad”, señaló.
Migración
En paralelo, el análisis de datos también permite entender mejor fenómenos estructurales como la migración. De acuerdo con el INE, en los últimos 20 años salieron del país unas 700.000 personas más de las que ingresaron, especialmente entre 2002 y 2014, periodo en el que la economía era más pequeña, con un producto interno bruto (PIB) cercano a los USD 8.000 millones. Hoy, con una economía que supera los USD 43.000 millones, la tendencia comenzó a cambiar.
Los principales destinos de los paraguayos siguen siendo Argentina y España. En este último caso, el crecimiento fue significativo: de apenas 2.000 paraguayos en 2002 a unos 127.000 en la actualidad, en su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, desde 2014 se observa una desaceleración en la salida de compatriotas, lo que, según Ojeda, refleja una mejora en las oportunidades dentro del país.
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MEC nombra a nuevo viceministro y redefine estrategia
El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) anunció la designación de Hermenegildo Cohene como nuevo viceministro de Educación Superior, en reemplazo de David Velázquez Seiferheld. La decisión fue comunicada por el titular de la cartera, Luis Ramírez, durante una conferencia de prensa en la que explicó los objetivos de esta reestructuración.
El ministro señaló que el cambio responde a la necesidad de implementar una “estrategia distinta” en esta nueva etapa de gestión. En ese sentido, enfatizó que el enfoque estará puesto en fortalecer el vínculo con las universidades y en profundizar el trabajo con los institutos de formación docente. Según expresó, el perfil de Cohene permitirá avanzar hacia esos objetivos y consolidar una mayor articulación dentro del sistema educativo.
Ramírez también destacó la labor desempeñada por Velázquez durante su gestión, subrayando que continuará colaborando en otros proyectos impulsados por el MEC. Entre ellos, mencionó iniciativas vinculadas al desarrollo cultural, como programas relacionados con la música y la promoción de la lectura, que —según indicó— han adquirido una dimensión significativa y requieren una atención más específica.
“Estamos moviendo los jugadores para lograr un trabajo de equipo más orientado a nuestros objetivos”, afirmó el ministro, al tiempo de recalcar que el desafío actual implica dar un salto cualitativo en la gestión educativa, incorporando nuevas líneas de acción que respondan a las demandas del contexto.
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Por su parte, el nuevo viceministro Cohene remarcó la importancia de la articulación entre los distintos niveles educativos del país. Sostuvo que el principal desafío será lograr una coordinación efectiva mediante el diálogo permanente y el trabajo conjunto en espacios académicos y técnicos.
Asimismo, indicó que su gestión buscará proyectar la educación superior hacia escenarios más competitivos, en un contexto marcado por el avance de las nuevas tecnologías, la globalización y la dinámica propia de la sociedad de la información. En esa línea, aseguró que pondrá su experiencia al servicio del fortalecimiento del sistema educativo nacional.
Con esta designación, el MEC apunta a consolidar una estructura más integrada y alineada con los desafíos contemporáneos, apostando por una educación superior capaz de responder a las exigencias de un entorno cada vez más complejo y cambiante.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.