Cuatro de los seis jóvenes atletas cubanos que desertaron de los Juegos Panamericanos en Asunción compartieron por primera vez sus motivaciones para quedarse en Paraguay y proyectar aquí su carrera deportiva.
El grupo está integrado por los remeros Keiler Ávila, Félix Puente Batista y Robert Landy Fernández, y el lanzador de bala Emmanuel Ramírez, quienes destacaron que la decisión haya sido espontánea y fruto de un proceso de análisis sobre sus oportunidades de crecimiento y las dificultades que enfrentan en Cuba.
Emmanuel Ramírez, especialista en lanzamiento de bala, resumió la perspectiva de todos: “Quisiera que me dieran la oportunidad de seguir avanzando en el deporte, eso me haría muy feliz y si me dieran la oportunidad, representaría a Paraguay, creo que acá se pueden abrir muchas puertas”.
“Me ha gustado mucho Paraguay. Desde marzo, cuando vine por primera vez, ya sabía que quería quedarme. La vida del deportista en Cuba es muy dura por la alimentación, la falta de recursos y muchas cosas más”, comentó Ávila, quien dejó atrás a toda su familia.
Puente Batista añadió que su motivación es continuar con el deporte en condiciones más favorables. “En Cuba la situación es muy difícil y buscamos mejorar nuestra vida y nuestro deporte. Yo practico remo desde hace nueve años y quiero seguir haciéndolo aquí. Estos días hemos estado tranquilos, bajo techo, comiendo, y ahora nos sentimos más relajados para enfocarnos en nuestro futuro”.
Por su parte, Fernández agradeció el apoyo recibido en Paraguay y remarcó el deseo de superación: “La primera ayuda que recibimos fue de los paraguayos, que se portaron muy bien con nosotros. Queremos retomar nuestra vida y hacer algo mejor. Nos gustaría nacionalizarnos y seguir entrenando para competir, porque aquí se pueden abrir muchas puertas”.
Los jóvenes deportistas resaltaron que, pese a la incertidumbre inicial, la decisión fue tomada pensando en su futuro y en la posibilidad de desarrollarse plenamente en un entorno que les brinde mejores condiciones para entrenar, estudiar y competir.
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El día que el régimen cubano mató a cuatro anticastristas al derribar sus avionetas
La reciente imputación en Estados Unidos del expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996 ha reavivado uno de los episodios más tensos en la historia reciente entre ambos países. El 24 de febrero de ese año, cazas MiG cubanos derribaron dos aeronaves civiles causando la muerte de cuatro personas.
Un tercer avión, donde viajaba José Basulto, el jefe de la organización fundada por exiliados cubanos anticastristas, logró escapar. Washington sostiene que el ataque se produjo sobre aguas internacionales, mientras La Habana afirma que actuó en legítima defensa en sus aguas territoriales.
Treinta años después, la justicia estadounidense acusa a Castro —entonces ministro de Defensa— de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, en medio de una fuerte presión de la administración de Donald Trump sobre Cuba. René González, piloto y exagente de inteligencia cubano infiltrado en Estados Unidos entre 1991 y 1998, participó en la fundación de Hermanos al Rescate y da a la AFP su versión de los hechos.
Un grupo “humanitario”
En una entrevista en su casa en La Habana, González cuenta que la organización era conocida por sus misiones de búsqueda de balseros cubanos que intentaban llegar a Florida en embarcaciones precarias. Sin embargo, sostiene que tras esa imagen humanitaria había otros objetivos.
“Detrás de un concepto humanitario de salvar vidas se esconde toda una serie de esquemas que no son públicos”, dijo en referencia a supuestos planes violentos de la organización en Cuba. El exespía afirma que esta radicalización comenzó a desarrollarse a mediados de los 1990.
“Fueron escalando (...) bajo la percepción de que a esto (el gobierno comunista) ya le quedaban días”, explica, en referencia a la dura crisis económica que atravesaba Cuba por la caída de la Unión Soviética. El exagente matiza, no obstante, que no todos los integrantes compartían esas intenciones. “Dentro de los que cayeron hay dos muchachos que a mí me duele: Carlos Costa y Mario de la Peña, que lo que querían era hacer horas de vuelo y salvar balseros” y “no tenían nada que ver con el resto de los otros planes”, afirmó.
También recordó una incursión aérea sobre La Habana en 1994 en la que participó con la organización: “Volamos a unas tres millas del malecón, lanzando bengalas, bombas de humo (...) fue una violación flagrante (del espacio aéreo cubano) muy publicitada” por medios estadounidenses.
El día del derribo
Sobre el 24 de febrero de 1996, González recuerda el momento en que conoció la noticia. Estaba en la cocina de su casa en Miami: “Para mí fue un shock”. Como espía cubano en Florida “fueron días difíciles de estar constantemente en alerta, transmitiendo información, recibiendo orientaciones (desde La Habana) sobre cómo manejar el tema”, cuenta González, detenido en Estados Unidos en 1998 y condenado a 15 años de prisión.
En su opinión, el derribo fue utilizado políticamente por los sectores del exilio más radicales en su postura hacia Cuba. “Ellos se sentían felices porque realmente lo lograron. Bueno, hicieron que se murieran cuatro personas, pero lograron una ley que nos ha hecho mucho daño”, afirma, en referencia a la Helms-Burton, que convirtió en ley federal el embargo contra Cuba. Esa norma fue adoptada por el gobierno de Bill Clinton (1993-2001) como respuesta al derribo de las aeronaves.
“No me sorprende”
González asegura que la acusación contra Raúl Castro, de 94 años, responde a la coyuntura política actual y forma parte de una “estrategia más amplia” de Washington para aumentar la presión sobre Cuba. “No me sorprende dado el contexto de agresividad que ha generado el gobierno de Trump”, afirma.
Para el exagente, la imputación se inscribe en una lógica impulsada por sectores del exilio anticastrista. “Este indictment (imputación) no es más que (...) la acción de ese sector (exilio anticastrista) para ver si definitivamente empuja al gobierno norteamericano contra Cuba”, sostiene.
A su juicio, algunos grupos de ese entorno “sueñan” desde hace décadas con una confrontación directa entre ambos países, lo que “sería una tragedia para Cuba y para los Estados Unidos”. “Yo no quisiera tener que dispararle a un joven norteamericano”, afirma González.
Fuente: AFP.
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Rubio dice que Cuba aceptó la oferta de USD 100 millones en ayuda de EE. UU.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dijo el jueves que Cuba aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, pero agregó que no estaba claro si La Habana había avalado las condiciones de Washington.
“Dicen que la han aceptado. Veremos si eso significa que” se concretará, dijo Rubio a los periodistas.
Estados Unidos ha logrado distribuir millones de dólares en ayuda humanitaria desde principios de año en Cuba mediante la Iglesia católica, una situación que despierta fricciones con La Habana.
“No vamos a entregar ayuda humanitaria que cae en las manos de su empresa militar, y que luego se apodera del material y lo ponen a la venta y se meten el dinero en los bolsillos”, advirtió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Rubio ha denunciado en varias ocasiones a la empresa conocida como Gaesa, directamente bajo control del ejército cubano, que domina sectores enteros de la economía de la isla, como los hoteles.
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Gaesa fue incluida hace dos semanas en la lista de empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro estadounidense. Washington también anunció el miércoles la histórica inculpación del expresidente Raúl Castro, por el derribo de dos avionetas en 1996.
“Nuestra preferencia para Cuba, y en cualquier parte del mundo, es un acuerdo diplomático negociado”, añadió Rubio.
El presidente Donald Trump, que ha asegurado varias veces en los últimos meses que Cuba sería el próximo objetivo tras la operación militar contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y la actual guerra en Irán, precisó el miércoles que no veía necesaria “una escalada”.
“Tengo en el bolsillo una carta de una organización humanitaria que ya opera dentro de Cuba, que está dispuesta a ocuparse de la distribución” de la ayuda, aseguró Rubio.
- Fuente: AFP
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Imputado por EE. UU., Raúl Castro encarna el poder comunista en Cuba
Raúl Castro, imputado el miércoles por la justicia estadounidense en un caso que data de 1996, es a sus 94 años la encarnación del poder comunista en Cuba. Oficialmente retirado de todos sus cargos oficiales, el líder revolucionario conserva una influencia decisiva en el rumbo de la isla. Tras permanecer durante décadas a la sombra de su hermano Fidel Castro, que gobernó Cuba durante casi medio siglo y murió en 2016, Raúl Castro dirigió el país entre 2006 y 2018.
Al igual que Fidel, ocupó simultáneamente la presidencia y el cargo de primer secretario del Partido Comunista (PCC), cuyas riendas cedió al presidente Miguel Díaz-Canel en 2021. A sus casi 95 años de edad, que cumplirá el próximo 3 de junio, Raúl Castro todavía realiza apariciones públicas ocasionales, siempre ataviado con su uniforme militar, aunque cada vez se ve más frágil al caminar.
Durante la más reciente, el acto por el Primero de Mayo celebrado frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, tuvo que sentarse antes de que terminara la ceremonia. Al asumir la presidencia en 2008, emprendió reformas económicas que abrieron un mayor espacio a la iniciativa privada y autorizó a los cubanos a viajar al extranjero, así como la compraventa de automóviles o viviendas.
Pero nunca cedió en el dogma del sistema de partido único ni en la represión de las voces disidentes. “Nadie lo dude que mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo para defender la patria, la revolución y el socialismo”, declaró en 2021, al dejar la dirección del PCC.
Raúl Castro ha sido imputado por Estados Unidos, en momentos en que La Habana y Washington atraviesan uno de los periodos más tensos de sus relaciones. Desde enero, la administración de Donald Trump aplica una política de máxima presión contra la isla, donde las sanciones de Washington han agudizado la crisis económica y energética.
Ironía de la historia, el líder revolucionario fue en 2014 uno de los dos protagonistas, junto con el expresidente demócrata Barack Obama, del inédito acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que Trump revirtió durante su primer mandato. Su único hijo, Alejandro Castro Espín, que ahora tiene 60 años, desempeñó entonces un papel clave en las negociaciones secretas que condujeron en 2015 al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos enemigos ideológicos.
Actualmente, su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel del Ministerio del Interior y jefe de su seguridad personal, parece desempeñar un papel similar en las conversaciones en curso entre La Habana y Washington. El líder revolucionario sigue esas conversaciones “rigurosamente” y participa en la “toma de decisiones”, dijo en abril a la AFP su hija, Mariela Castro.
“Gran talento”
Nacido en Birán (este), fue el cuarto de siete hermanos, y tenía 22 años cuando se unió a su hermano Fidel en el fallido asalto al Cuartel Moncada en 1953.
Tras dos años en prisión, se exilió en México en 1955 y un año después regresó a la isla a bordo del yate “Granma” para hacer la revolución que finalmente llegó al poder en 1959.
La cárcel, el exilio y la lucha guerrillera, sellarían una historia única de complicidad entre los dos hermanos en la cúspide del Estado: una alianza que logró resistir a la superpotencia estadounidense durante casi setenta años.
Ministro de Defensa por casi 50 años, Raúl Castro es implacable. Ordenó ejecutar por fusilamiento a cientos de agentes de la dictadura de Fulgencio Batista, y posteriormente a aquellos considerados una amenaza para el régimen.
“Frente al enemigo no debemos dar la impresión de tener un alma caritativa”, se justificaría en 1993, en una inusual entrevista con el periódico El Sol de México.
Raúl tejió pacientemente la red de lealtades al régimen. Este lector de Karl Marx fue el principal artífice detrás de la adhesión de Cuba a la Unión Soviética en el punto álgido de la Guerra Fría.
Según Michael Shifter, del centro de análisis Diálogo Interamericano, Raúl Castro “demostró gran talento y capacidad para organizar y dirigir” las fuerzas armadas, a las que confió sectores enteros de la economía, lo que aseguró la supervivencia del régimen durante la crisis económica de la década de 1990.
En este contexto fue creado GAESA, un conglomerado económico-militar que controla más del 40 % de la economía cubana y que dirigió su yerno, Luis Alberto Rodríguez López Callejas, fallecido en 2022. En la mira de Washington, GAESA fue una de las primeras empresas sancionadas bajo una reciente orden ejecutiva de Trump.
Fuente: AFP.
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Rubio dirige mensaje al pueblo cubano y acusa de corrupción al régimen castrista
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció a los cubanos una “nueva relación” entre su país y Cuba, en un mensaje especial en video difundido el miércoles, en el que acusó al liderazgo comunista de la isla de robo, corrupción y opresión. El mensaje muestra a Rubio hablando directamente al pueblo cubano en español. Se divulga cuando se espera que, en horas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anuncie una acusación penal contra el exlíder cubano Raúl Castro, de 94 años.
"El presidente Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, pero tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano", dijo el secretario de Estado. Reiteró además la oferta de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas que debe ser distribuida directamente al pueblo cubano por la Iglesia católica u otro grupo caritativo.
Rubio fustigó además la represión a “cualquiera que se atreva a quejarse”. El secretario de Estado se refirió a los apagones en Cuba. “La razón por la que se ven obligados a sobrevivir 22 horas al día sin electricidad no se debe a un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos”, sostuvo, en relación a los apagones constantes en la isla comunista.
“Como ustedes saben mejor que nadie, llevan años sufriendo de apagones. La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos, es porque quienes controlan su país, han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo", esgrimió Rubio, de origen cubano.
“Todo pasa por sus manos”
Recordó que hace tres décadas Raúl Castro fundó una empresa llamada “GAESA”, que es “propiedad de las fuerzas armadas” y, afirmó, “cuenta con ingresos tres veces superiores al presupuesto de su gobierno actual”. “Hoy, mientras ustedes sufren estos empresarios tienen 18.000 millones de dólares en activos, y controlan el 70% de la economía de Cuba.
Según Rubio, esa “élite” obtendría ganancias de hoteles, bancos, tiendas e incluso de remesas. “Todo pasa por sus manos; de esas remesas ellos retienen un porcentaje”. Según el secretario de Estado, ahora que dejó de llegar “petróleo gratis” de la Venezuela chavista, “ellos compran combustible para sus generadores”.
“En vez de usar el dinero para modernizar las centrales eléctricas, que están dañadas, usan el dinero para construir más hoteles para extranjeros y para enviar a sus familiares a vivir con lujos en Madrid e incluso hasta aquí en Estados Unidos”, afirmó. “Cuba no está controlada por ninguna revolución” sino por “GAESA, un Estado dentro del Estado” que beneficia a una pequeña “élite”.
Fuente: AFP.