Una familia fue víctima de un ataque armado cuando llegó a su vivienda ubicada en la Colonia Alborada, distrito de Puente Kyjhá, departamento de Canindeyú. El hecho dejó como resultado una víctima fatal y otra con varias heridas de arma de fuego.
En imágenes de circuito cerrado se pudo constatar que las víctimas, identificadas como Eliane Dalazen Zatt, de 41 años, y Odair Bueno Da Silva, de 43 años, llegaron hasta su vivienda en compañía de una hija mayor de edad y que tras ellos ingresó al lugar un hombre armado.
Luego de amenazar a los habitantes del lugar, se inició un forcejeo y, posteriormente, el hombre empezó a disparar. La mujer recibió dos impactos de arma de fuego, mientras que el hombre resultó con cuatro impactos en diferentes áreas; este último se encuentra estable y con pronóstico reservado tras ser derivado de urgencia a un nosocomio de la zona.
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El atacante, tras perpetrar los disparos, huyó del lugar a pie, y hasta el momento se desconocen más características del mismo. Del lugar se levantaron cinco vainas servidas calibre 9 milímetros, las cuales serán procesadas y cotejadas con otras evidencias levantadas del lugar.
Tanto efectivos del Departamento Especializado en Investigación de Homicidios, personal de Criminalística y agentes de la comisaría jurisdiccional acompañan a la joven, quien sería la testigo principal del hecho. Los intervinientes aclararon que las diligencias investigativas están en curso y se espera contar con mayores detalles en el transcurso de la mañana.
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Presumen que muerte de embarazada en Curuguaty no se habría dado por un rayo
Este miércoles, familiares de una mujer que habría fallecido tras la caída de un rayo en Curuguaty, departamento de Canindeyú, denunciaron que no creen que esta fuera la causa de muerte. Piden a las autoridades que investiguen el caso porque presumen que tuvo una discusión con su pareja y que a raíz de esto falleció.
El fin de semana pasado falleció Jorgelina Ruiz Díaz, de 37 años, quien estaba embarazada de siete meses y que tenía cuatro hijos pequeños. El reporte del médico forense del Hospital de Curuguaty determinó como causa de muerte una arritmia cardiaca severa por causa de un golpe o descarga eléctrica.
“Sus familiares llegaron hasta la casa ubicada en la colonia San Óscar Romero, donde revisaron el sitio y tienen ciertas dudas de que la mujer hubiera muerto por una descarga eléctrica, porque en la casa no hay ninguna secuela de algún choque eléctrico o que haya saturado las instalaciones”, expresó Juan Alcaraz, corresponsal de “Dos en la Ciudad” de canal Gen y Universo 970/Nación Media.
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Apuntó que la hermana de la mujer resaltó que las instalaciones están intactas y que en ese momento estaba teniendo una acalorada discusión con su expareja, que la abandonó tras dos embarazos. “No lo acusan de que la haya matado, pero que esa discusión puedo ser lo que haya provocado alguna crisis y hubiera caído muerta”, resaltó.
La familia adelantó que van a solicitar la investigación para determinar qué fue lo que ocurrió realmente. “Aseguran de que no hay rastro de que el rayo que cayó haya causado la muerte de su hermana. Además, que los niños estaban durmiendo en la otra pieza y no escucharon ninguna explosión mientras ocurrió el hecho”, resaltó.
Piden a las autoridades que visiten la casa de Jorgelina para levantar evidencias y pueda corroborar que todo el cableado así como también el celular de la víctima que estaba conectado funcionan correctamente y que en el caso de la caída de un rayo estarían quemados.
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Máximo despliegue militar y policial en Canindeyú tras la brutal ejecución en Naranjito
El comandante de la Policía Nacional, César Silguero, anunció que se reforzará la seguridad en la zona de Naranjito, Canindeyú, ante el temor que existe en la comunidad, tras el ataque al puesto policial.
Las subcomisarías apostadas a lo largo de la Ruta PY 03 también serán resguardadas, en tanto la cúpula policial trabaja en el lugar con el objetivo de identificar y capturar a los responsables del atentado.
“Nosotros vamos a estar reforzando la seguridad en la zona. Estamos coordinando eso con el director de Policía, justamente por la gravedad del hecho nos estamos constituyendo aquí con toda la cúpula de la Policía. Y por supuesto es una preocupación nuestra, del gobierno, del ministro del Interior, por eso estamos aquí abocados a poder resolver este caso”, señaló Silguero en conferencia de prensa.
Condolencias
Insistió que se buscará resolver el caso identificando a los sospechosos y poniéndolos a disposición de la Justicia.
Precisamente, informó que los fiscales designados del caso, Federico Delfino y Lorenzo Lezcano, de Asunción, se instalarán en la zona del ataque terrorista para iniciar la investigación en colaboración con la Policía.
Dijo que ahora queda para las instituciones de seguridad interpretar cuál es el mensaje enviado por los terroristas.
Así también, el comisario Silguero comunicó que se harán las reparaciones correspondientes en el puesto policial atacado, donde también quedará apostado el personal policial para resguardar el sitio.
Por último, el comandante de la Policía Nacional dio un mensaje a los familiares de los agentes fallecidos en este ataque.
“Nosotros ya hicimos un comunicado, por supuesto lo más importante para nosotros es hacer llegar nuestras condolencias en este momento. Sabemos de que la pérdida de un ser querido no se puede reparar. Sabemos que también el policía está juramentado en dar la vida si necesario fuere en cuanto a la función propia del policía”, subrayó.
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Educar es más ejemplo que discurso
Por: Adelaida Alcaraz
En un ecosistema empresarial que suele medir el éxito en términos de crecimiento, rentabilidad y expansión, Pedro Ayala propone una lectura más profunda: la del legado. Miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, nuestro protagonista pertenece a esa generación de ejecutivos que ya no separa con nitidez la vida corporativa de la personal. En su caso, la paternidad no es un capítulo paralelo a su carrera, es el eje que reordena su forma de entender el liderazgo, el riesgo y el éxito.
“Construir una empresa tiene mucho que ver con la autorrealización”, afirma Pedro Ayala, pero rápidamente amplía la idea hacia un territorio más íntimo: la familia. Allí, sostiene, el legado deja de ser una marca o una estructura organizacional para convertirse en algo más difícil de cuantificar y que se define en personas, valores y vínculos.
Padre de cuatro hijos -Arami, Mauri, Agus y Ale, de apenas cuatro meses- Pedro reconoce que la experiencia no inmuniza frente a la paternidad. Cada hijo, dice, vuelve a inaugurar el proceso. “Cada llegada trae nuevas emociones… la paternidad no se domina, se aprende todos los días”, enfatiza dejando entrever la idea de que la experiencia no elimina la incertidumbre, pero sí afina la sensibilidad.
En su recorrido, Pedro retoma una idea filosófica para describir la paternidad y la resumen en la idea de que nadie entra dos veces al mismo río. Así como las personas cambian, también lo hacen los padres. En ese marco, cada hijo encuentra una versión distinta de su padre, moldeada por la experiencia, pero también por las propias transformaciones internas.
Ese mismo principio, sostiene, se traslada al mundo corporativo. La estabilidad es más una ilusión que una condición. Equipos, contextos y decisiones están en permanente movimiento. En ese flujo, el liderazgo no puede ser rígido.
La paternidad, en ese sentido, opera como un entrenamiento emocional involuntario. Desarrolla paciencia, empatía, escucha y coherencia. “Las personas observan mucho más lo que uno hace que lo que uno dice”, resume.
El éxito más allá de los indicadores. Quizás uno de los desplazamientos más significativos en la mirada de Pedro tiene que ver con la noción de éxito. En el mundo empresarial, admite, suele medirse en resultados. Pero la paternidad introduce una métrica alternativa, menos visible y más persistente: la calidad de los vínculos.
“El éxito empieza a tener más que ver con la tranquilidad de conciencia”, asegura. No se trata de abandonar los resultados, sino de integrarlos en una visión más amplia, donde también importan las personas que se forman dentro de una organización y el impacto que esta genera en sus entornos familiares.
En esa línea, introduce una idea que tensiona la separación clásica entre lo profesional y lo personal, no existen compartimentos estancos. “Somos una sola persona durante todo el día”, afirma. Lo que ocurre en la casa influye en la empresa, y viceversa. El liderazgo, entonces, también se construye desde el equilibrio interno.
Riesgo, protección y responsabilidad. Si algo modifica la paternidad, según nuestro protagonista, es la relación con el riesgo. No lo elimina, pero lo reconfigura. La ambición sigue presente, pero aparece filtrada por una capa adicional de responsabilidad.
“No desde el miedo, sino desde la responsabilidad”, aclara. La diferencia está en que no se trata de volverse conservador, sino de entender que cada decisión tiene efectos que trascienden lo individual.
Esa conciencia introduce una nueva pregunta en la toma de decisiones. No solo qué es posible hacer, sino para qué y con qué impacto. El riesgo deja de ser un gesto individual para convertirse en una decisión con consecuencias extendidas.
Liderar personas, no solo equipos. En su rol profesional, Pedro reconoce una enseñanza directa de la vida familiar. Y es que detrás de cada persona hay una historia completa. Padres, hijos, preocupaciones, aspiraciones.
Esa mirada, lejos de suavizar el liderazgo, lo complejiza. Obliga a pensar en la empresa no solo como una estructura de objetivos, sino como un espacio de desarrollo humano. “Liderar no es solamente resolver problemas, sino formar y acompañar procesos”, señala.
En ese punto, la paternidad y el liderazgo convergen, pues ambos implican educar desde el ejemplo, no desde el discurso.
El legado. Cuando piensa en el futuro de sus hijos, él no habla de herencias materiales ni de trayectorias predeterminadas. Su idea de legado es más abierta. Consiste en dar herramientas, no caminos.
“Quiero que sean mejores que yo”, dice sin matices. La frase, que podría parecer simple, encierra una lógica potente. Y es que el éxito del padre se mide, en parte, por la capacidad de los hijos de superarlo.
Ese mismo criterio lo traslada a su rol profesional. El verdadero impacto de una organización no está solo en su desempeño presente, sino en lo que deja instalado para el futuro: cultura, talento y oportunidades.
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“El mayor legado que quiero dejarle es mi ejemplo”
Por: Adelaida Alcaraz
Acostumbrado a asumir riesgos y construir proyectos, Paulo Duarte enfrenta hoy el desafío más importante de su vida: formar a un hijo. En esta entrevista, el CEO de Broterra reflexiona sobre el legado, la familia y el Paraguay que espera ver florecer junto a una nueva generación.
Hace apenas una semana nació Octavio. Todavía es demasiado pequeño para entender el mundo que lo rodea. No sabe qué es una empresa, qué significa emprender o por qué su padre pasa horas pensando en proyectos, fábricas y futuros posibles, pero sin saberlo, ya cambió la vida de un hombre acostumbrado a convivir con los desafíos.
Paulo Duarte, CEO de Broterra, lleva años tomando decisiones difíciles. Como emprendedor aprendió a caminar sobre terrenos inciertos, a apostar cuando otros dudaban y a convertir ideas en realidades. Sin embargo, reconoce que ninguna experiencia se compara con la que vive hoy.
“Siento que toda la vida tuve que aprender a disfrutar de lo que me genera incertidumbre y emociones al mismo tiempo”, reflexionó. “Probablemente no tenga todas las respuestas para las preguntas que se me van a presentar como padre, pero el entusiasmo, la emoción y el amor que me generan son muy superiores a cualquier duda”, afirmó el CEO.
Y cuánta verdad hay en todo esto. Detrás del empresario que proyecta triplicar la capacidad industrial de Broterra para 2027, hay un hombre que acaba de descubrir que el desafío más importante de su vida no se mide en facturación, metros cuadrados ni balances; se mide en ejemplo.
La llegada de Octavio cambió su forma de entender el éxito. “Hace mucho tiempo aprendí que el éxito no es sinónimo de cosas materiales ni de cuentas bancarias llenas de dinero. El éxito es libertad, bienestar emocional, bienestar físico y poder compartir la vida con las personas que queremos”, aseguró.
Pero hay una enseñanza que desea transmitirle por encima de todas. “El éxito está en no abandonar, en continuar a pesar de que muchas veces no queremos o sentimos que ya no damos más”, sostuvo enseñando su filosofía de vida.
En un tiempo donde el mundo premia los resultados rápidos, Paulo apuesta por valores menos visibles, pero mucho más duraderos: disciplina, resiliencia, coherencia y humildad. “El mayor legado que quiero dejarle a Octavio es mi ejemplo. Que vea a una persona honesta, íntegra, coherente, que se juega por lo que sueña y por lo que cree”, confesó.
Con esto, Paulo no habla de herencias materiales sino más bien de carácter, valores y enseñanzas con valor real, aquellas que sobreviven a cualquier éxito empresarial.
Como padre reciente, también reconoce que la paternidad modifica la manera de liderar. “Nos obliga a convertirnos en mejores personas y mejores líderes. Me genera más hambre, más ganas de crecer y de ofrecerle todo lo mejor. Y no me refiero solamente a lo material, sino al tiempo, la reputación y el legado”, reflexionó.
Quizás por eso la llegada de un hijo también amplía la mirada sobre el país, ya que cuando Paulo habla de Paraguay, tras haber sido presidente de UIP Joven y de liderar proyectos de gran envergadura, imagina que el Paraguay que recibirá Octavio, no mostrará únicamente crecimiento económico. Significará orgullo, identidad y futuro.
“Espero que él encuentre un Paraguay integrado a la economía mundial, competitivo, prestigioso y del que pueda sentirse orgulloso. Un país que le genere autoestima por ser paraguayo y donde sienta la necesidad de ser protagonista de su construcción”, afirmó.
Su optimismo forma parte de una generación de empresarios que ve al Paraguay atravesando uno de los momentos más prometedores de su historia. Un país que atrae inversiones, desarrolla industrias, genera empleo y comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en los mercados internacionales.
Y mientras Octavio da sus primeros días de vida, Broterra también se prepara para una nueva etapa. La empresa acaba de regresar de un viaje por Asia y avanza en un ambicioso plan de expansión que contempla casi triplicar su capacidad industrial para 2027.
Pero incluso frente a semejante desafío, Paulo tiene claro cuál es el proyecto más importante. No está en una fábrica ni en una inversión, está en su casa, durmiendo en una cuna.
Para Paulo Duarte, la mayor obra que comienza hoy no es la próxima expansión de Broterra, es ayudar a formar a un niño que algún día pueda sentirse orgulloso del país que heredó y del ejemplo que recibió.