La comunicadora Arana Agostina apela a la ayuda solidaria para solventar el tratamiento médico de su padre que debe someterse a una intervención quirúrgica de manera urgente. Se requiere de insumos para la colocación de dos stents (endoprótesis) al paciente y no hay forma de adquirirlos a través de la Dirección de Beneficencia y Ayuda Social (Diben).
“En octubre del año pasado mi papá nuevamente ingresa con un cuadro de insuficiencia cardíaca. A él le piden dos stents pero medicados que tiene una complejidad y un costo más elevado. Entonces, yo voy a la Diben a meter mi solicitud y me dicen que no se hace la compra anual todavía”, dijo al canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
La locutora comentó que también acudió a la Itaipú Binacional pero tampoco recibió una respuesta. Al no tener insumos disponibles, señaló que pidió ayuda económica a la Diben, que tampoco se concretó. “Ellos también dependen del Ministerio de Economía y aún no hacen también el pago. Entonces, voy a Itaipú y ahí también me dicen que tienen un proceso, pero que lastimosamente no están haciendo este tipo de ayudas porque muchas personas adquirieron el dinero en otras ocasiones y no usaron para sus parientes para el problema de salud que tenían”, refirió.
En cuanto al estado de salud de su papá, Arana mencionó que hace 8 días fue ingresado nuevamente de urgencias al Hospital de Clínicas, donde se está tratando su patología cardiaca y ya cuenta con tres bypass.
“Mucha gente me dice no fuiste al Hospital San Jorge y ahí hay por ejemplo una lista de espera de 400 personas. El está siguiendo su tratamiento en el Hospital de Clínicas donde hay profesionales buenísimos donde nos atendieron super bien. Lastimosamente ellos no nos pueden dar estos insumos y únicamente yo tengo que costear esto”, subrayó.
Arana apela a la solidaridad de la gente para comprar los insumos que demandarían unos G. 25 millones de guaraníes.
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La lucha diaria de una madre por sostener la vida de su hijo enfermo
En Paraguay, muchas historias de esfuerzo y resiliencia transcurren lejos de los reflectores. La de Daisy Guerrero es una de ellas: una madre soltera que enfrenta, prácticamente sola, el desafío de cuidar a su hijo de 11 años, cuya condición de salud requiere atención permanente.
Jesús Daniel Guerrero cursa el sexto grado, pero su rutina dista mucho de la de otros niños de su edad. Nació con mielomeningocele abierto, tiene una válvula implantada, padece vejiga neurogénica y ya fue sometido a nueve cirugías. Su día a día implica cuidados constantes: debe ser sondado cada tres horas, utiliza varios pañales al día y depende de medicamentos para sostener su calidad de vida.
A pesar de ese escenario, intenta llevar una vida lo más normal posible. Va a la escuela, comparte con sus compañeros y, como cualquier niño, quiere jugar. Sin embargo, las limitaciones físicas y el contexto económico muchas veces se interponen.
“Ayer, por ejemplo, él ya preparó todo su uniforme, pero yo no sabía cómo decirle que no tenía para su merienda”, relató su madre, reflejando una realidad que se repite con frecuencia. Aun así, lo acompaña todos los días a la escuela, sosteniendo no solo sus cuidados médicos, sino también su desarrollo emocional.
Daisy trabaja, cuida y resuelve, en soledad, cada aspecto de la vida de su hijo. La carga no es solo física, sino también emocional. “Como mamá tengo que aguantar todo esto sola”, expresó, evidenciando el peso de una responsabilidad que no se detiene.
El caso también expone una realidad más amplia: la de muchas familias que enfrentan enfermedades complejas sin una red de apoyo suficiente. En estos contextos, los costos médicos, los insumos diarios y las necesidades básicas se convierten en desafíos permanentes.
Más allá de las dificultades, la historia de Daisy y Jesús Daniel es también una muestra de perseverancia. Sin embargo, su situación requiere acompañamiento. El acceso a insumos médicos, alimentos y apoyo económico puede marcar una diferencia concreta en su calidad de vida.
En medio de esa realidad, cualquier ayuda puede significar un alivio. Porque, aunque la lucha es diaria, no debería ser en soledad. Para ayudarlos, podés contactar al 0981 482 868.
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Sueño internacional: bailarines paraguayos salen a las calles para costear viaje a Europa
Jóvenes vestidos con trajes típicos y ejecutando diversos números de danza paraguaya ante los vehículos circulantes sobre la avenida Aviadores del Chaco es un fenómeno particular que empezó a observarse a inicios de este 2026.
Se trata de 30 bailarines pertenecientes a la compañía artística “Desde el Alma”, que se encuentra en la ciudad de San Lorenzo. Los mismos fueron invitados a participar en representación de Paraguay en dos festivales en el extranjero: el “International Folk Meetings” a realizarse en la ciudad de Myslenice, Polonia, del 13 al 20 de julio y el “Etno Fest” a realizarse en la ciudad de Cacak, Serbia, del 21 al 28 de julio.
Este último es organizado por la CIOFF, el Consejo Internacional de Organizaciones de Festivales de Folklore y Artes Tradicionales, fundada en 1995. Esta organización es una ONG sin fines de lucro que busca preservar el patrimonio cultural inmaterial de alta calidad y de todo el mundo, colaborando activamente con la Unesco.
Cabe mencionar que es la segunda vez que Paraguay es invitado a formar parte de estos festivales, siendo la primera vez en el año 2017.
Y es aquí la razón por la que bailan en las calles. Lo hacen en busca de apoyo y donativos. Las jornadas son diarias y a veces hasta altas horas de la noche. El objetivo no es mejor, requieren USD 3.500 por persona.
Rafael Da Silva Mello y Diana Jasinski, quienes forman parte del grupo, aseguran estar comprometidos con la misión de enaltecer al país y al mismo tiempo emocionados por demostrar su pasión por la danza, por lo que se propusieron a tocar las puertas que sean necesarias para llegar a su objetivo como grupo.
“Nuestro objetivo es llevar la bandera tricolor en alto, pero como artistas de una compañía privada debemos cubrir gastos de pasaje aéreo, transporte, alojamiento y alimentación durante varios días estando allá, por lo que los gastos rondan los USD 3.500 para cada uno (aproximadamente G 23.000.000)”, manifiestan a La Nación/Nación Media.
Hoy, estos jóvenes están alojados en el semáforo de la avenida España y San Martín. Quienes deseen colaborar con ellos pueden acercarse al punto o contactarlos a través de sus redes sociales @rafa_.dsm @didij._, para ayudarlos a llevar la cultura paraguaya a lo más alto.
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Sector agrícola enfrenta escenario complejo por guerra y caída del dólar
Ante el conflicto en Medio Oriente, el sector agroexportador está en alerta por el aumento de costos en insumos clave, como combustibles y fertilizantes. Sumado a la caída del dólar, plantea un escenario más ajustado para la próxima campaña agrícola.
El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, advirtió que la situación internacional está presionando directamente los costos del sector. “La guerra en Irán complica más todo. Suben los combustibles y también los fertilizantes. Irán es un proveedor importante de urea y eso empuja los precios”, explicó a la 780 AM.
Según indicó, se prevé un aumento de entre 30 % y 40 % en fertilizantes para la próxima campaña, lo que encarece de forma importante la producción. A esto se suma la suba de los fletes marítimos, que también ronda esos niveles, haciendo más costosa tanto la importación de insumos como la exportación.
“Traer o enviar mercaderías será más caro. Los márgenes están cada vez más ajustados”, afirmó.
A este escenario se suma la caída del dólar, que golpea directamente al sector exportador. Los ingresos del agro se generan en dólares, pero gran parte de los costos se paga en guaraníes, lo que complica el equilibrio financiero. “El dólar vale cada vez menos y tenemos compromisos en guaraníes. Eso hace más difícil sostener los números”, dijo.
Cristaldo también advirtió que el contexto actual es muy cambiante y difícil de prever, lo que complica la planificación. “Hoy todo cambia rápido. Uno arma un presupuesto y en poco tiempo ya no es el mismo”, expuso.
Campaña 2026/2027
En ese sentido, sostuvo que el impacto completo de esta situación aún no está del todo claro, especialmente de cara a la campaña 2026/2027 si se mantienen estas condiciones. “Todavía no se dimensiona todo lo que puede pasar”, indicó.
El titular de la UGP subrayó la necesidad de trabajar en conjunto con el gobierno y a nivel regional para reducir riesgos. Entre las alternativas, mencionó buscar nuevos mercados para exportar y diversificar proveedores de insumos.
Además, insistió en la importancia de contar con reglas claras a nivel interno, teniendo en cuenta que los tiempos del sector no se detienen.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.