Paola Ferrari destaca éxito del stand de Paraguay en la Expo Osaka
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Paola Ferrari, capitana de la selección paraguaya de básquetbol y embajadora de la Marca País, visitó el pabellón de Paraguay en la Exposición Universal de Osaka 2025. “Hola a todos, estoy por aquí porque quiero contarles mi experiencia en la Expo Osaka”, compartió en un mensaje en redes sociales, resaltando su emoción por la cantidad de visitantes que atrae el espacio nacional.
“Tuve la suerte de conocer el stand de Paraguay, que me pareció espectacular. Saber que 20.000 personas pasan por nuestro stand a diario y conocen más sobre nuestro país es maravilloso”. La deportista, que ha brillado en equipos de Italia y es una de las figuras más queridas del deporte paraguayo, destacó especialmente el trabajo artesanal con Ñandutí, el encaje tradicional que se enseña en vivo en el pabellón.
“Me gustó mucho la parte del Ñandutí, ver cómo se promueve nuestra cultura y también Itaipú, una de nuestras grandes fortalezas”, añadió. Además de su paso por la Expo, Ferrari visitó la Embajada de Paraguay en Japón, donde fue recibida por parte del staff diplomático. “Les recomiendo que vengan y conozcan la Expo Osaka. Es una experiencia única”, concluyó.
El pabellón paraguayo, titulado “Ikigai Paraguay: Energía que conecta”, se inspira en el concepto japonés de ikigai, que representa el propósito de vida. Bajo este lema, Paraguay se presenta como un país vibrante, con una cultura rica, liderazgo en energías renovables y una visión sostenible del futuro
Ubicado en la isla artificial de Yumeshima, el stand ofrece una experiencia multisensorial que incluye: Exhibiciones de artesanía indígena, como cerámica y tallas en maderas; Clases de Ñandutí, impartidas por tejedoras japonesas y nikkei; Promoción de Itaipú Binacional, una de las mayores hidroeléctricas del mundo y souvenirs y pines de regalo, que encantan a los visitantes.
La Expo Madera se desarrolló entre el 10 y el 12 de setiembre, ocasión en la que se expuso lo mejor que tiene Paraguay en términos de industria madedera. Foto: Néstor Soto
Eucalipto paraguayo se pondrá a prueba para erigirse en casas en Japón
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Uno de los resultados arrojados en la Expo Madera, organizada por la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), consiste en el avance obtenido en la potencial exportación de madera de eucalipto a Japón para la construcción de casas, un estilo habitacional muy arraigado en ese país.
En ese sentido, se puede mencionar que representantes de System Design Limited Inc. e Innosho Forestry presentaron resultados favorables de ensayos realizados con madera paraguaya y explicaron los pasos necesarios para avanzar hacia su certificación.
El siguiente paso contempla el envío de laminados de eucalipto paraguayo al país asiático para completar pruebas técnicas de pegado, adhesión y resistencia. La eventual homologación permitiría explorar nuevas posibilidades para la exportación de productos forestales con mayor transformación y valor agregado.
Justamente en el marco del evento y como una de las novedades, se dio a conocer una arquitectura en madera, originaria de Japón, que permite construir una casa en 24 horas.
Vinculación con el mundo
El evento contó con participantes de 25 países y especialistas de Paraguay, Suecia, Uruguay, Chile, Argentina, Bolivia y Japón. Además, cuatro delegaciones oficiales llegaron mediante la articulación con Business Sweden, ProChile, la Cámara Binacional de Comercio e Industria Boliviano-Paraguaya y ADE de la República Argentina.
Las ruedas de negocios, reuniones bilaterales y presentaciones empresariales facilitaron contactos entre productores, industrias, proveedores, potenciales compradores e inversionistas. La organización señaló que los resultados comerciales seguirán contando con seguimiento.
La Expo Madera Paraguay 2026 cerró su sexta edición con una participación récord cercana a las 2.000 personas y una importante presencia empresarial, técnica, académica e internacional. Fue organizada por la Fepama y Cedial, y desarrolló del 10 al 12 de setiembre en el Comité Olímpico Paraguayo.
Japón supera por primera vez la cifra de 100.000 personas centenarias
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El número de personas de más de 100 años de edad en Japón superó por primera vez los 100.000, informó este martes el Ministerio de Salud. Con una edad promedio de 49,9 años, Japón es el segundo país con la población más envejecida, después de Mónaco, según el Banco Mundial.
El último sondeo del gobierno reveló que al 1 de septiembre había 107.677 personas de 100 años o más. Es la primera vez que el número de centenarios supera la marca de 100.000 desde que comenzaron los registros en 1963. Alrededor de 90 % son mujeres, según el ministerio. La población de este grupo etario ha aumentado por 56 años consecutivos.
Cifras de junio revelaron que la tasa de fertilidad de Japón cayó el año pasado a un mínimo histórico, una señal de la crisis demográfica que afecta a la cuarta mayor economía del mundo. Tal situación ha provocado escasez laboral, crecientes costos de seguridad social y una base tributaria en declive.
Los representantes de Innosho Forestry se reunieron con los titulares del MIC y de Rediex para conversar sobre los avances de la inclusión de esta variedad a la certificación JAS. Foto: gentileza
Japón evalúa importar eucalipto rosado paraguayo para el sector de la construcción
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El ministro de Industria Marco Riquelme, en compañía del viceministro de Rediex, Eduardo Gustale, mantuvieron una reunión con representantes de la empresa japonesa Innosho Forestry con quienes avanzaron en el proceso de negociación enfocado en que la especie eucalyptus grandis sea incluida en la lista de materia prima certificada dentro del standard JAS (Japanese Agricultural Standard).
La inclusión de la especie mencionada representaría un paso clave para lograr la comercialización de la misma al país asiático, tanto para construcción como para otros fines. Según informaron representantes de la firma, ya vienen estudiando el mercado paraguayo, al punto de analizar el desarrollo del sector forestal de los últimos años.
El país asiático cuenta con gran demanda de madera, especialmente para su empleo en construcción.
Según declaraciones del titular de Rediex, representantes de la empresa japonesa se encuentran realizando pruebas como parte del proceso de certificación, con la finalidad de habilitar esta especie en el mercado.
“Hoy vienen a conocer el mercado paraguayo, hablar con distintos proveedores, para que luego podamos en los próximos meses obtener esa certificación y enviar esta madera a un mercado que consume casi 300.000 toneladas de madera al año”, indicó Gustale.
De acuerdo con la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), si se logra integrar esta variedad de eucalipto en la certificación JAS, significaría alcanzar un mercado con un potencial enorme y con alta exigencia para el valor agregado de la madera paraguaya.
La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra. Foto: Gentileza
De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
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A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Foto: Gentileza
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.