Este martes, la Policía Nacional recibió el reporte sobre un cadáver que se encontraba flotando en aguas del río Paraguay en zona del Puente Héroes del Chaco. El cuerpo lleva puesta ropa que sería similar a la vestimenta que llevaba el joven Elías, que se encuentra desaparecido desde el pasado 19 de mayo.
Según el reporte policial el hallazgo se produjo cerca de las 14:00 de hoy y se dio aviso al Ministerio Público que ordenó que el cuerpo sea trasladado hasta la costa. Hasta el lugar ya fueron convocados los padres de Elías Gabriel Giménez, de 20 años, joven con autismo y esquizofrenia que se encuentra con paradero desconocido.
“La sospecha que se tiene es que se trataría de una persona que había desaparecido días atrás. Ya nos pusimos en contacto con sus familiares a los efectos de la identificación. Por la vestimenta que tienen puesta, se está relacionando, pero es a confirmar”, explicó el comisario Misael Aguilera, en entrevista con la 1080 AM.
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Detalló que el cadáver lleva puesto una remera roja y una bermuda de color negro, el cuerpo ya se encuentra en la orilla del río, se aguarda por la presencia de la Fiscal. “Son las vestimentas declaradas por los denunciantes a la hora de la desaparición del joven de que se tiene sospecha”, indicó.
El pasado 19 de mayo, el joven Elías Giménez, de 20 años, que tiene Trastorno de Espectro Autismo (TEA) y, además, cuenta con diagnóstico de esquizofrenia, salió de su casa ubicada en la ciudad de Mariano Roque Alonso y subió a un vehículo de plataforma de viajes con dirección al puente Remanso. Sus familiares lo buscaban incesantemente.
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Villa Elisa: hallan sin vida a reciclador de 32 años en la vía pública
Este miércoles, vecinos de la ciudad de Villa Elisa reportaron que un conocido reciclador de la zona aparentemente estaba inconsciente al costado de una estación de servicio, pero paramédicos constataron que no tenía signos de vida. Esta persona aparentemente era adicta a las drogas y desde hacía tiempo se encontraba en situación de calle.
Según el reporte policial, cerca del mediodía recibieron la llamada de un vecino del barrio Rosedal, que informó que el hombre no estaba reaccionando y que parecía que se había desvanecido. Sin embargo, al llegar hasta el sitio pudieron constatar que aparentemente estaba convulsionando.
Se trata de Ronaldo Javier Trinidad Sanabria, de 32 años, quien estaba en lo que sería una cama improvisada, totalmente tapado con unas sábanas, a su lado se encontraban todas sus pertenencias. El joven sería un reciclador y aparentemente era adicto a las drogas en situación de calle.
“Llegamos al lugar y encontramos a una persona cianótica, a quien le practicamos el RCP, pero se constató su fallecimiento. Es una conocido de la zona, tenía en su poder su registro de conducir de Lambaré que venció en el 2021. Siempre deambulaba por la zona recolectando materiales reciclables”, indicó el bombero Víctor Ortiz, en entrevista con C9N.
Trinidad contaba con antecedentes penales por robo, hurto y hurto agravado, pero los vecinos manifestaron que no solía causar problemas en la zona, solo se dedicaba a reciclar. Hasta el momento se desconocen las causas de su fallecimiento y la Fiscalía ordenó el levantamiento del cuerpo a quien se le practicará la autopsia.
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Joven de 17 años dejó una carta a su mamá y desapareció
Buscan a un joven de 17 años. Dejó una carta y desapareció. Se trata de Jorge Ignacio Domínguez Medina, quien fue reportado como desaparecido el martes 1 de setiembre.
Fue llevado al colegio por su madre al mediodía y veinte minutos después volvió a la casa. “Me dijo que no tenían clases”, dijo la mamá. Sin embargo, posteriormente supo a través de la directora de la institución, que las clases se desarrollaban con total normalidad.
Ante el reclamo de su madre, el chico se cambió de ropa y salió diciendo que iba a la despensa, pero no volvió. “Él me dejó una carta diciéndome que yo no le entiendo, que él quiere trabajar, que me quiere ayudar”, relató su madre en diálogo con la 680 AM.
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El adolescente dejó a su madre un escrito con el siguiente mensaje: “Pensá bien mamá las cosas que me hacés sentir siendo así conmigo. Nunca me querés escuchar ni entender. Cuando sepas, vas a encontrarme mamá. Voy a estar bienestar”.
Hasta el momento se desconoce su paradero. “No sé nada de él y estoy desesperada, quiero saber dónde está mi hijo, si está bien, que vuelva a casa”, dijo llorando la acongojada mujer.
El joven, supuestamente, acudió a una barbería para trabajar. Fue visto por última vez en el barrio 29 de Setiembre de Villa Elisa y se encuentra activada la alerta Mafe de búsqueda y localización de personas desaparecidas.
Es de contextura física delgada, de tes trigueña, cabello negro y alto de estatura. Cualquier información al 911 o la comisaría más cercana. El agente fiscal Marco Antonio Amarilla, de la Unidad número 1 de la Fiscalía zonal de Villa Elisa, requirió a la comisaría interviniente un informe detallado sobre las diligencias investigativas para hallar al menor.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
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Hallaron sin vida a un hombre que estaba desaparecido desde el lunes
La Policía Nacional reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de una persona que fue denunciada como desaparecida, en el departamento de Amambay. Se presume que el hombre fue asesinado el mismo día de su desaparición, fue envuelto con una bolsa negra y arrojado en una zona boscosa.
Según el reporte de los intervinientes, un vecino que estaba recorriendo el área en búsqueda de remedio avisó que encontró el cadáver de una persona en una zona boscosa en Zanja Pytã, de la Colonia Virgen de Caacupé, localidad del citado departamento. El cuerpo ya estaba en avanzado estado de descomposición.
Al llegar al sitio se pudo constatar que se trataba del cuerpo de un hombre y convocaron a la esposa de Eleuterio Espinoza Borba, de 54 años, quien estaba desaparecido desde el pasado 24 de agosto. La mujer, identificada como Cristina Mendoza Medina, reconoció al cadáver como el de su marido y se procedió al levantamiento.
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Hasta el lugar llegó el fiscal Emilio Álvarez y un médico forense, este último inspeccionó el cuerpo y pudo determinar que estaba totalmente embalado con la bolsa, lo que aceleró su descomposición y presentaba múltiples heridas de arma blanca, lo que habría provocado su muerte.
El hombre estaba desaparecido desde el mediodía del lunes, luego de haber salido de su vivienda para buscar señal y poder realizar unas llamadas, pero ya no volvió. Su esposa lo llamó en reiterada ocasiones y no respondió, por lo que fue a denunciar que estaba con paradero desconocido.
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