Barrio Santa Ana: repartidor mató a asaltante e investigan si actuó en legítima defensa
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Este jueves, un joven de 18 años fue asesinado luego de que intentó asaltar al conductor de un camión repartidor en el barrio Santa Ana de la ciudad de Asunción. El supuesto autor de la muerte, que sería conductor del camión, alega que actuó en legítima defensa y la Policía Nacional investiga cómo ocurrieron los hechos.
Según el reporte policial, el intento de asalto se reportó durante la jornada de hoy jueves, y que cu ando llegaron a la zona donde se registró ya encontraron el cuerpo tendido del presunto asaltante.
Sin embargo, cuando llegaron al sitio no pudieron recabar mayores datos porque los vecinos tienen miedo de represalias y prefirieron no brindar declaraciones a los intervinientes.
“Lo que nos manifestaron fue que esta persona fallecida, identificada como Jhonatan Franco, de 18 años, junto con otro hombre intentaron asaltar a un camión repartidor. Tengo entendido que en este caso el repartidor reaccionó e hirió a la víctima fatal a la altura de la cabeza”, detalló el comisario Francisco Caballero, en entrevista con C9N.
Indicó que hasta el momento no tienen datos del hombre que realizó el disparo y tampoco de su camión, por lo que están recabando imágenes de cámaras de seguridad de la zona para poder identificar al presunto autor. Además, de aclarar si actuó o no en legítima defensa como expresaron los testigos.
“Cuando llegamos al lugar los repartidores ya no se encontraban en el lugar. El lugar en sí es zona baja, donde se manejan por los pasillos y en uno de esos lugares el acompañante del fallecido se dio a la fuga. Todos los datos son a confirmar, porque son solo manifestaciones de los vecinos”, puntualizó.
Bombero asesinado: “Le preguntó su nombre y le disparó”, contó la mamá
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La Policía investiga la muerte del joven bombero y analiza cámaras de seguridad para identificar a los responsables. Abel Antonio Duarte Núñez (21), bombero voluntario y guardia de seguridad, fue asesinado en Ñemby tras salir de su turno laboral en la madrugada del domingo.
Cinthia Núñez, madre de la víctima, relató que su hijo fue asesinado a la salida de su trabajo e indicó que estaba recibiendo amenazas por parte de la expareja de su novia.
“Él es guardia de seguridad, salía acompañado de su pareja y a una cuadra y media pasó esto. Llegó, le preguntó si era Abel Duarte y le disparó. Si es un asalto nadie te va a preguntar tu nombre", exclamó la mujer en declaraciones a la 1080 AM.
El joven deja una pequeña huérfana. “Su nena tiene dos años. Soñaba con ser policía, igual que su abuelo, ayudaba muchísimo”, mencionó la mamá durante la entrevista.
El lamentable hecho ocurrió alrededor de las 5:00 del domingo, cuando la víctima salía de su turno laboral en un local nocturno. Según datos de los investigadores, se dirigía a su domicilio en compañía de su novia cuando fueron interceptados.
La pareja señaló a los intervinientes que tres motocicletas con seis ocupantes habrían intentado asaltarlos, produciéndose un forcejeo y luego un disparo. El joven fue herido en el pecho.
Sin embargo, existe otra versión de una testigo, quien señaló que se trató de un solo motociclista que habría agredido primero a la mujer. “Según la manifestación de la novia (del fallecido), fueron tres motocicletas con dos ocupantes cada uno. Pero consultamos con la amiga y desmiente lo que dice ella”, informó a los medios el subcomisario José Pintos.
Las autoridades analizan cámaras de seguridad para identificar a los responsables y esclarecer el crimen.
Ñemby: asesinan a un joven bombero y sospechan de la expareja de su novia
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Un joven bombero fue asesinado por un grupo de desconocidos cuando volvía a su casa tras salir del trabajo. Se trata de Abel Antonio Duarte Núñez (21), miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Acceso Sur.
El hecho ocurrió el domingo en horas de la mañana sobre la calle Tres Fronteras casi 29 de Septiembre, zona de Mbocayaty, límite entre las ciudades de Ñemby y San Antonio.
De acuerdo con el informe policial, la víctima regresaba a su domicilio con su pareja cuando fueron interceptados por alrededor de seis hombres, quienes se desplazaban en motocicletas.
El joven vivía en el barrio Cañadita y estaba junto a su pareja, Rocío Gianina Rojas Pérez, luego de salir de su trabajo como guardia de seguridad en el conocido local El Rancho, del barrio Mbocayaty.
La víctima recibía amenazas del exnovio de su pareja, según investigación preliminar. Foto: Gentileza
Al llegar a la esquina fueron interceptados por los los motociclistas, quienes los obligaron a bajar del biciclo y comenzaron a agredirlos. A la mujer la golpearon, mientras que al joven le propinaron varios golpes, hasta que uno de los atacantes sacó un arma y le disparó en el pecho.
Tras el ataque, los agresores se dieron a la fuga sin llevarse ninguna pertenencia. Vecinos auxiliaron a la pareja y trasladaron al joven al hospital de Ñemby, donde se confirmó su fallecimiento. La mujer también recibió asistencia médica por las lesiones sufridas durante el ataque.
Según informaciones que manejan los investigadores, el trasfondo del ataque podría estar relacionado con problemas sentimentales, ya que el joven habría recibido amenazas previas por parte de la expareja de su novia.
Agentes del área de Investigaciones ya están trabajando para identificar a los responsables y dar con el principal sospechoso. El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la zona de Acceso Sur lamenta profundamente la pérdida de uno de sus miembros más jóvenes.
El caso ha generado indignación y dolor entre familiares, allegados y vecinos, quienes exigen justicia ante este trágico suceso. Recordaron al joven como una persona trabajadora, alegre y servicial. Además de ser bombero voluntario, trabajaba como guardia de seguridad y delivery. Deja una hija huérfana de 2 años.
Un repartidor circula en motocicleta por una carretera mientras tras él se alza una gran columna de humo tras una explosión en la zona industrial de Fujairah el 3 de marzo de 2026. Foto: Fadel Senna/AFP
Delivery en Oriente Medio, un oficio de alto riesgo bajo los proyectiles iraníes
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Desafiando los chillidos de las sirenas y las explosiones, los repartidores a domicilio de los países del Golfo siguen entregando comida a los habitantes confinados en sus casas para evitar los ataques de represalia iraníes. A lo largo de la semana, aeropuertos, embajadas, zonas residenciales e instalaciones militares fueron atacados en toda la región por misiles y drones iraníes, desde que el sábado estalló el conflicto entre la república islámica, Israel y Estados Unidos.
Circular en el denso tráfico de las metrópolis del Golfo nunca fue muy seguro, pero los repartidores se enfrentan ahora a un nuevo peligro proveniente del cielo, en particular las caídas de escombros de drones interceptados. Miles de repartidores en moto llevan sin embargo comida o productos domésticos, satisfaciendo así los incesantes pedidos de los clientes que usan sus aplicaciones favoritas.
Agyemang Ata, repartidor de 27 años, entró en pánico al escuchar las primeras explosiones el sábado, cuando esperaba un pedido para entregar en un gran centro comercial de Dubái. “Salí corriendo del centro comercial tras recibir una alerta en mi teléfono y escuché tres explosiones”, relató.
“Mi madre, mi hermana y mi familia me llamaron, pero les dije que iba bien y no se preocuparan por mí”, dijo el joven a la AFP, y subrayó su firme intención de “quedarme aquí y seguir trabajando”. “Para mí, Dubái es un lugar seguro”, añadió. Para la mayoría de los habitantes, los repartidores como Ata pertenecían hasta ahora solo a un ejército anónimo que evita los problemas de la vida cotidiana y se enfrenta a las rutas muy frecuentadas.
Ahora la gente saluda su papel esencial, calificándolos incluso en las redes sociales de “héroes” que arriesgan su vida para garantizar el buen funcionamiento del Golfo. En Kuwait, Walid Rabie cuenta que el miedo no lo abandona nunca: “Transportamos nuestras vidas al mismo tiempo que los pedidos”, indicó. Desde el inicio de los ataques iraníes, al menos siete civiles murieron en el país del Golfo, en su mayoría trabajadores extranjeros.
Un repartidor circula en motocicleta por una carretera mientras tras él se alza una gran columna de humo tras una explosión en la zona industrial de Fujairah el 3 de marzo de 2026. Foto: Fadel Senna/AFP
“Tengo miedo”
Los Emiratos indicaron que interceptaron más de 900 drones y unos 200 misiles que tenían como objetivo su territorio. “Tengo miedo, no voy a mentir”, dice Franklin, repartidor en Dubái, que lamenta pese a todo la baja de los pedidos. “Antes me encargaba de entre 10 y 15 pedidos diarios”, precisa el repartidor, quien con dificultad llega ahora a 8 pedidos. La vida de los repartidores contrasta fuertemente con la de muchos influenciadores de la región que pueblan las redes sociales y siguen haciendo sus fiestas, o con los expatriados ricos de la ciudad, algunos de los cuales gastaron fortunas para irse en vuelos chárteres desde países vecinos.
“Salgo a trabajar casi todos los días, sigo la actualidad y espero que la crisis termine”, dice por su parte a la AFP Ajit Arun, repartidor extranjero de 32 años que trabaja en Baréin. “Tomamos precauciones cuando conducimos, en particular cuando suenan las sirenas”, precisa. En los países del Golfo, los gobiernos pidieron a sus residentes no publicar informaciones erróneas sobre la guerra y ceñirse a las fuentes oficiales para informarse. Algunos también trataron de mostrar una imagen de normalidad.
El presidente emiratí, sheij Mohammed ben Zayed Al Nahyan, se paseó con una imponente escolta por un centro comercial de Dubái, deteniéndose a veces para tomarse selfis con la gente. Pero en las calles de la ciudad, la realidad de la guerra pesa fuertemente, y algunos se preguntan si seguirán en el Golfo. “Si las cosas siguen así, yo no puedo arriesgar mi vida”, declara Franklin. “Quisiera mejor regresar a mi país”.
Crimen de Guillermo Moral: detienen al hombre que habría contratado a los sicarios
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La Policía Nacional capturó a un hombre que estaría implicado en el crimen de Guillermo Moral, personal militar que fue asesinado frente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Se presume que el detenido fue quien contrató a los sicarios y luego eliminó a uno de ellos.
Según el reporte dado por los intervinientes, la aprehensión de Carlos Báez Guillén, alias Lulu, se logró en el barrio San Rafael de Ciudad del Este. En el momento de su detención el hombre portaba un arma de fuego e intentó huir, pero finalmente se entregó a las autoridades.
Báez contaba con orden de captura luego de que se descubrió que estaría implicado en el crimen del militar, que fue asesinado por sicarios en octubre del 2025. Tras cometer el crimen, los autores materiales huyeron con destino a Ciudad del Este.
Los sicarios que acabaron con la vida de Guillermo Moral. Foto: Archivo
Actualmente, Báez Guillén ya se encuentra en el Departamento de Homicidios de la Policía en la ciudad de Asunción, donde brindó declaración e indicó que el no tendría vinculación con el crimen. El hombre contaba con orden de captura internacional porque está acusado de matar a tres personas en Argentina.
El personal militar fue asesinado en la tarde del 2 de octubre del año pasado. Uno de los sicarios fue identificado como Rogelio Díaz Brítez, que sigue con paradero desconocido, y un adolescente de 17 años, sindicado como el que realizó los disparos. Este último fue hallado muerto en el río Paraná, el mismo habría sido ultimado por Báez Guillén.