La joven Macarena Ruiz evocó la figura de su padre -el extinto artista plástico Delfín Roque Ruiz Pérez más conocido como “Koki”- como una persona generosa y servicial tanto con su familia como con la gente de su pueblo, San Ignacio, Misiones y al que dejó como legado “Tañarandy”, que se convirtió en una de las celebraciones religiosas más importante del país.
“Él era ese artista todo el tiempo, él como padre, su manera de mostrar cariño era preocupándose porque no te falte nada. Todo el tiempo estaba pendiente de que no estés desamparado. Lo mismo también era con su equipo de trabajo”, destacó.
La hija mayor de Koki habló del amor que tenía su papá al grupo de artistas y artesanos que formó a lo largo de tres décadas. “Él era muy generoso y ese era su mayor demostración de amor. Esa generosidad que tenía para que no te falte nada”, expresó.
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Involucró a su familia
Su amor quedó impregnado en su arte con innumerables obras expuestas a lo largo de su carrera artística. “Lo que más le interesaba era hacer arte con la gente. Como hizo cuando vino el Papa que le incluyó a la gente. O sea, le hizo parte firmando los cocos, con Chiquitunga donando los rosarios”, recordó.
Macarena resaltó igualmente que en Semana Santa también Koki le hizo partícipe de la obra Tañarandy a su comunidad. “Y así también en la familia. El era el artista de todo el tiempo, él estaba creando todo el tiempo y nos hacía parte a todos. Por lo menos quería que todos formemos parte. Para él era importante que la familia también forme de eso”, afirmó en entrevista con Unicanal.
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“El arte tiene la seriedad del juego de los niños”
El artista plástico cubano-paraguayo Ricardo Álvarez viene proponiendo un cruce de lenguajes donde los trabajos en cerámica, óleo y dibujo “convergen en narrativas particulares”, describe el texto curatorial de su última muestra. Su obra impacta por su colorido y formas, pero también en lo narrativo, por el contenido que deviene de sus profundas preocupaciones espirituales.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Ricardo Álvarez entiende que en torno a lo artístico “falta una posibilidad mayor de crear un hábito de interactuar con el arte –para no decir consumir, porque consumir tiene una connotación de terminar con algo–. Sin embargo, con el arte se interactúa, porque cuando estás frente a la obra ella te propone sensaciones, pensamiento, reaccionas y esto es una interacción, un diálogo”, recuerda.
Lo espiritual es omnipresente, porque la expresión es algo que, principalmente, nos anima, nos moviliza: “Cualquier obra de cualquier arte, ya sea un filme, una pintura, una escultura, una música, danza, performance, teatro, todo eso llega a mover el alma, el arte es un asunto del alma y la vida. Según algunas tradiciones, es solo una experiencia de esta última y no una experiencia última”, agrega.
La plástica tiene en su génesis la posibilidad de atrapar y liberar tiempos: “En todo caso, en la vida puedes cuidar de cada instante y eso es saber hacer, eso es arte aplicado a la vida misma, cuidar de cada instante, como uno cuida cada detalle de una obra cuando la crea, sufre y se exalta por ella, te angustia o te brinda paz, como la vida misma”, reflexiona.
Aquí su diálogo con La Nación/Nación Media:
–¿Cómo va la actualidad de tu plástica?, ¿en qué trabajás?
–Estoy encarando una muestra en donde hay objetos de guerra como aviones, por ejemplo, convertidos en objetos cotidianos, con decoraciones de porcelana china o matrioshkas rusas, son aviones y objetos de guerra que se convierten en parte de la cotidianidad, que son parte de la cultura y la estética del poder y que portan belleza a pesar de su función y su finalidad. Además, trabajo en una serie sobre el mundo invisible, muy presente en la cultura afrocubana y en la cultura indígena del Paraguay, como por ejemplo los ishir-chamacocos. He leído el libro “La maldición de Nemur”, de Ticio Escobar, y las descripciones sobre los Anábsoro y las descripciones que recogió de los relatores ishir son fascinantes. Ya las había visto representadas por el artista chamacoco Ogwa, del cual hicimos un documental con mi esposa Silvana Nuovo cuando vinimos a Paraguay, pero al leer el libro las descripciones son increíblemente ricas y estoy tratando de representar lo que he leído…
CAPITAL POÉTICO Y SIMBÓLICO
–Hace poco realizaste la muestra “Tres ojos ven más que dos”. ¿Qué nos podés comentar?
–Allí hubo obras recientes y no tan recientes, pero de los últimos tres años y quizás alguna algo más antigua, pero que presentan un cuerpo de obra organizado en una narrativa curatorial de Sophia Ruiz, que la lee y trata de poner a dialogar varias series y varios mundos simbólicos que se manifiestan todo el tiempo en mi trabajo artístico. Para mí fue también muy satisfactorio ver mucha obra fuera del taller, donde está almacenada y apilada y podemos verla en un lugar neutro y, sobre todo, con espacio para respirar, existir y que cada una despliegue su capital poético y simbólico.
–Vimos la muestra “Todo es vacío, todo es ilusión”, donde intervenís cerámicas. ¿Seguís con esa búsqueda?
–Sí, continúo con la búsqueda en la cerámica, que ha devenido un lenguaje y un soporte incorporado a mi proceso creativo, en parte porque me siento atraído y muy cómodo con él y, por otro lado, por su significación como material, al ser al final tierra cristalizada. Las clases de cerámica son las únicas que no recuerdo de la Escuela de Bellas Artes en Cuba y te confieso que tengo muy buena memoria. Debe ser un olvido conveniente en todo caso, amo la materialidad de la tierra y me recuerda mi primer contacto con “lo plástico” que fue en el colegio con la plastilina y donde gané un concurso de escultura en plastilina. Después olvidé todo eso y hasta mucho más grande no pensé que ser artista era una opción o el arte una práctica posible para desentrañar las preguntas de la existencia.
–¿Confeccionás también las cerámicas?, ¿te interesan la alfarería, la escultura?
–Sí, confecciono cerámicas. Me interesa siempre el trabajo artesanal en el sentido del hacer, me parece que crea una intimidad con la obra que solo es posible perder en proyectos que se alejan de las propias posibilidades técnicas o donde se necesitan intervenciones de otros especialistas o procesos industriales como suele suceder con algunas obras de arte contemporáneo y ahí el artista queda como creador de un concepto que deben materializar otros, que sería como hacer cine u otras artes donde necesitas del concurso de otros especialistas, pero en estos casos yo puedo aún y disfruto mucho construir las piezas y tener ese contacto con la materialidad de la arcilla o la porcelana. Sí me interesa la alfarería y la escultura en arcilla y porcelana.
ESPACIO TRIDIMENSIONAL
–Son materiales que abren la puerta a otras dimensiones también, ¿no?
–Sí, estoy experimentando y disfrutando mucho por ahora y creo que son muy interesantes. Me encanta ver algunos soportes simbólicos de mi obra que antes estaban en dos dimensiones, vengan a existir en el espacio tridimensional y también que ello me sirva de soporte para la pintura. Hay mucho para hacer todavía y todos los días me levanto con el entusiasmo con que se levanta un niño para jugar, esa sensación amo de hacer arte, que cuando hay algo que quieres crear y quieres verlo terminado y materializado sientes la misma sensación de que cuando eras niño y te levantabas para estrenar juguete, algo así, pero más serio y con preguntas más adultas y existenciales. El arte tiene ese encanto, parece que estás jugando, pero estás jugando muy en serio como juegan los niños.
–¿Cómo ves la plástica en Paraguay?, ¿qué cosas te gustan de lo que estás viendo?
–La plástica en Paraguay o la creación artística en general tiene un crecimiento exponencial y es de altísima calidad. Podría crecer más si las personas se interesaran en qué les aporta una obra de arte, de estar en ese espacio de quizás incomprensión o extrañeza, pero que no los dejará indiferentes y de rodearse también de cosas que lo interpelen, que les hablen y que les recuerden. No hay suficientes eventos ni espacios para poder ver todo lo que se hace y la variedad y riqueza y compromiso del arte que se produce, lo cual es una lástima porque el arte encanta a la gente. Aunque no seas un entendido, te hace entrar en un espacio que si bien no entiendes o te deja con muchas interrogantes, ese es su cometido y su naturaleza y es por eso que nos deja un aura de reflexión y de poética y flotamos en algo extraño y a la vez atractivo cuando nos hemos sumergido en su encanto o en su incomodidad.
–Aparece importante valorar su intangibilidad.
–Claro, porque el arte es necesario, nos recuerda que somos humanos y nos mantiene cerca de las preguntas esenciales de la existencia, lo cual nos permite no perdernos en la inercia de lo cotidiano y los fenómenos que se nos presentan como importantes o imprescindibles. También es responsabilidad de los artistas no divagarnos demasiado, como es responsabilidad de los ciudadanos no confundir lo político con la política o la existencia con la economía de mercado o el amor con el deseo. El arte nos ayuda a construir una existencia más coherente con “ser humanos”, algo con que podamos discernir las cosas importantes en el proceso que relata el budismo como nacer, vivir, enfermar y morir. Arte etimológicamente es hacer algo con habilidad o técnica o saber hacer, así como la vida hay que saber vivirla.
–¿Sentís que hay alguna tendencia especial o las búsquedas son heterogéneas?
–Entre las tendencias hay muchas. El arte contemporáneo ha moldeado mucho y abierto nuevas posibilidades hacia la materialización de obras, pero me parece que lo esencial siempre en el arte es sentir el pulso de lo que se piensa y se siente en la sociedad y hoy en día con la globalización comunicacional y cognitiva, en el mundo. El arte ofrece mucho de ese espacio inasible del pensamiento como substancia al que todos tenemos acceso, nos muestra eso que todos estamos sintiendo y pensando de alguna manera, nos lo materializa, e imagina mucho más. Es por eso que es interesante, porque la imaginación suele adelantarse a lo que el presente propone.
INFLUENCIAS AFROCUBANAS
Entre las búsquedas artísticas de Ricardo Álvarez aparece la necesidad de acercarse “a formas de representación de lo invisible de la cultura afrocubana que conozco desde niño porque mi madre iba a misas espiritistas y yo la acompañaba”.
El artista cuenta: “Iba por la curiosidad de esos rituales y por la cualidad histriónica que contenían, pero cuando tenía 11 o doce años uno del médium con un espíritu montado –quiere decir poseído por un espíritu– me llamó, me hizo una limpieza con ramas, humo de tabaco y aguardiente y me dijo muchas cosas que en su momento me parecieron tonterías, pero que hasta ahora se han cumplido todas menos una y eso me dejó una gran incertidumbre”, cuenta.
“En mi espiritualidad me he inclinado más hacia el budismo, del cual he leído mucho y practicado y también se refleja mucho en mi obra, pero no puedo negar la influencia de esa cultura afrocubana, de la santería como se le conoce en Cuba”, apunta.
“Todo lo que me interpela lo pongo en obra, es una manera poética de reflexionar y es como un ritual de conocimiento que mezclado todo hace un cuerpo de obra en donde puedo reflexionar con lo que ella me brinda y al final puedo compartirlo el espectador, que hará sus propias lecturas o partirá con sus propias preguntas y no hay nada que interrogue tanto como lo que no hemos podido responder”, concluye.
SOBRE EL ARTISTA
Ricardo Álvarez nació en La Habana, Cuba, el 12 de mayo de 1970, es artista plástico y documentalista. Se formó en la prestigiosa Escuela Nacional San Alejandro de su ciudad natal, y posteriormente estudió escritura y dirección de documentales en París, Francia.
Se lo puede seguir en Instagram en @ricardoalvarez_art y sus obras se encuentran en las principales colecciones de Paraguay. A lo largo de su trayectoria, expuso en diversas galerías de Venezuela, París y Asunción. Fue artista invitado en Oxígeno Feria de Arte (2019), seleccionado para el programa “Genealogías, Puerto Casado” (2016), obtuvo una mención especial en el Premio Invernadero: Arte, Política y Experimento (2015) y logró el Primer Premio en el Concurso de Artes Visuales de la Embajada de la República Federal de Alemania en Asunción.
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Exponen obras de Cecilio Thompson y otros artistas de Tañarandy
La Fundación Migliorisi inaugura la exposición “Cecilio Thompson, obrero de imagen”, habilitada desde el jueves 11 de junio pasado, en la Sala Cira Moscarda (Grabadores del Cabichuí 2714). Con curaduría de Mirna Robles Armoa la exposición reúne registros fotográficos de murales y carteles de Thompson y otros artistas de la comunidad, un documental que reconstruye la biografía del artista y algunos carteles del autor intervenidos por su hija Chely Thompson.
Según la curadora: “El arte de Cecilio Thompson se asienta en la sinceridad. Acude a su entorno para repetir el mundo rural que vive y se dirige a sus compueblanos para mostrarnos cómo son en su realidad habitual. Quizá para Cecilio eran el pincel y la madera, el papel y sus manos herramientas que dignificaban la forma de ser de su comunidad”.
La exposición podrá ser visitada de martes a sábados de 14:00 a 20:00 horas. El acceso a la Fundación Migliorisi se da a través del Museo del Barro. Las entradas tienen un costo de 50.000 guaraníes de martes a sábados y son gratuitas los viernes y sábados.
Cecilio Thompson (Tañarandy, San Ignacio, Misiones) fue un artista autodidacta paraguayo dedicado al dibujo, la pintura y la talla en madera. Desarrolló desde la infancia una estrecha relación con la creación manual y el imaginario popular de su comunidad.
A mediados de la década de 1990 se integró al taller Felipe Santiago Apokatu, impulsado por Koki Ruiz, y se convirtió en una figura clave de las intervenciones artísticas comunitarias de Tañarandy. Sus pinturas y murales contribuyeron a construir una iconografía local centrada en historias locales y la representación de los habitantes de la comunidad.
En 1998 representó a Paraguay en la Bienal de São Paulo con la instalación Pesebre koygua, una obra que incorporaba elementos contemporáneos a la tradición del pesebre paraguayo. Su legado permanece vivo en murales, carteles y expresiones visuales que transformaron el paisaje de Tañarandy y marcaron profundamente la vida cultural de la comunidad.
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Turismo religioso, un verdadero motor económico
El departamento de Cordillera demostró que el despliegue que genera el turismo religioso resulta en un verdadero motor económico, tras movilizar a más de 20.000 visitantes, con niveles de ocupación al 100 % en Semana Santa.
Cordillera cerró una de sus temporadas más dinámicas durante la Semana Santa, con un flujo de turistas tanto nacionales como del exterior, que se concentró en destinos con fuerte identidad religiosa y cultural, consolidando al departamento como uno de los principales polos de turismo religioso del país.
La zona cordillerana recibió a más de 20.000 visitantes, llegando a niveles de ocupación que llegaron hasta el 100% en los principales puntos turísticos del departamento, además de los atractivos ya conocidos por la riqueza natural.
Algunas localidades lideraron el movimiento, como ser Altos que atrajo a cerca de 10.000 visitantes, Atyrá unos 5.000, Valenzuela a 3.000 y otras ciudades alrededor de 2.000 en conjunto.
En cuanto a las actividades más demandadas, los circuitos turísticos en ciudades como Caacupé, San Bernardino, Tobatí, Piribebuy, Santa Elena, Arroyos y Esteros, Eusebio Ayala y Caraguatay formaron parte del recorrido religioso y cultural.
El reflejo de esta gran apuesta fue el impacto económico, ya que el departamento registró una ocupación hotelera de entre 80 % y 100 %, además de una alta demanda en gastronomía, hospedaje y comercio. El beneficio directo fue para los emprendedores, artesanos y prestadores de servicios de la zona.
“Este movimiento confirma el peso del turismo interno como dinamizador clave en fechas estratégicas, por el impacto económico, la ocupación plena y dinamización local”, expresaron desde la gobernación.
Pero más allá de los números, la Semana Santa volvió a posicionarse como una vitrina cultural, con celebraciones litúrgicas, manifestaciones populares y promoción de la gastronomía típica. Todo esto contribuyó a reforzar la identidad local y la preservación del patrimonio cultural del departamento.
El trabajo conjunto entre la Gobernación de Cordillera y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), permitió ordenar la oferta, reforzar la promoción y acompañar el flujo de visitantes durante toda la semana.
Es así que, Cordillera no solo tuvo una Semana Santa masiva, pues mostró que el turismo religioso puede ser un motor económico real, con impacto directo en comunidades locales.
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Salud registró más de 155.000 atenciones en Semana Santa
Los principales motivos fueron cefaleas, hipertensión arterial y controles de presión, además de accidentes.
El Ministerio de Salud Pública registró un total de 155.361 atenciones como resultado del Operativo Semana Santa 2026, que fue implementado a nivel nacional para garantizar la atención de la población durante el largo feriado.
La cartera sanitaria informó que entre los principales motivos de consulta fueron cefaleas (dolor de cabeza), hipertensión arterial y controles de presión, diabetes, parasitosis, dolores musculares, enfermedades respiratorias, enfermedades gastrointestinales, accidentes de tránsito y traumatismos.
Entre el 30 de marzo y el 5 de abril se registraron atenciones en todas las regiones sanitarias, reflejando el mayor número de atenciones en Central con 39.322 personas, seguido por Alto Paraná con 19.467 pacientes y Caaguazú unas 11.467.
Asimismo, en los hospitales especializados dependientes del Ministerio de Salud, se contabilizaron un total de 32.294 atenciones durante el operativo Semana Santa 2026. El total de atenciones en todo el país alcanzó 155.361.
De acuerdo con el reporte de la Dirección General de Desarrollo de Servicios y Redes de Salud, la cobertura se mantuvo activa no solo en los 31 puestos fijos en cuatro regiones sanitarias priorizadas, sino en las 18 Regiones Sanitarias, hospitales especializados del país y clínicas móviles estratégicamente ubicadas en zonas de mayor afluencia.
ALTA MOVILIDAD CIUDADANA
Los datos recogidos reflejaron una demanda acorde al contexto de alta movilidad ciudadana y actividades propias de la Semana Santa, lo que demuestra la importancia del operativo para dar respuesta oportuna a las necesidades de salud.
En ese sentido, la implementación del Operativo Semana Santa visibiliza el compromiso del Ministerio de Salud de brindar atención a la población ininterrumpidamente.