Semana Santa: ofertan ramas de palma a G. 5.000 en el Paseo de los Yuyos
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Los vendedores del Paseo de los Yuyos del Mercado 4 en Asunción ponen a disposición de la feligresía las ramas de palma, un elemento central en la celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa. En esta ocasión, los olivos ya están adornados y cuestan tan solo G. 5.000 cada ramo.
El punto de acceso al mercado municipal ya está repleto de palmas y remedios yuyos, tales como ruda y romero, que en nuestro país usualmente se utilizan en la misa para conmemorar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, un acontecimiento trascendental dentro del calendario litúrgico cristiano que culmina con la celebración de la Pascua de Resurrección el domingo siguiente.
“Vendemos mucho las palmas, aunque se compra menos. Depende del tamaño, el más grande vendemos a 30.000 la docena, pero hay más chicos, los adornados están a cinco mil”, dijo una vendedora a Unicanal.
Comentó que la mayor cantidad de ventas generalmente se concreta en la víspera del Domingo de Ramos. “Se mantiene la tradición”, destacó. En su puesto de venta, la señora también cuenta con una variedad de remedios yuyos para todo tipo de dolencias.
Mientras otras yuyeras seguían elaborando los ramos de palma, esperanzadas de comercializarlos con mayor éxito que en años anteriores. “La venta está bastante bien. La gente que lleva para revender viene temprano y ya llevaron bastante por docena”, comentó otra comerciante.
La mujer mencionó que se preparan diversos modelos, acorde a la demanda y exigencia de la gente. “Dependiendo del modelo y con el adornito cuesta 5.000 guaraníes. Y el que es sin adorno se le puede hacer tres por diez mil guaraníes. La gente lleva en cantidad para revender”, subrayó.
Adelantó que en el Paseo de los Yuyos estarán trabajando hasta el Miércoles Santo. Los compradores pueden acceder a los locales por la avenida Silvio Pettirossi donde pueden hacer sus compras incluso desde sus respectivos vehículos.
En la Catedral Metropolitana de Asunción, la arquidiócesis de la Santísima Asunción ha dispuesto un calendario especial para la imposición de cenizas. Foto: Archivo
Miércoles de Ceniza: la Iglesia católica inicia el tiempo de Cuaresma
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Este miércoles 18 de febrero, la comunidad católica celebra el Miércoles de Ceniza, una jornada que marca oficialmente el inicio de la Cuaresma. Este tiempo litúrgico, que se extiende por 40 días, constituye una etapa de preparación espiritual, penitencia y conversión orientada a la celebración de la Pascua de Resurrección.
En la Catedral Metropolitana de Asunción, la arquidiócesis de la Santísima Asunción ha dispuesto un calendario especial para la imposición de cenizas.
Los fieles podrán participar de las celebraciones eucarísticas en cinco horarios diferentes: a las 06:15, 09:00, 11:00, 15:00 y 19:00, facilitando así el acceso a este rito que simboliza la fragilidad humana y el arrepentimiento.
El significado de esta fecha reside en la conversión personal y el retorno a Dios. Durante la ceremonia, el celebrante marca la frente de los fieles con cenizas obtenidas de la quema de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior. Este acto se acompaña de las exhortaciones bíblicas: "Convertíos y creed en el Evangelio" o "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", recordatorios de la caducidad de la vida terrenal.
Desde el arzobispado de Asunción, se enfatiza que la Cuaresma no es solo un rito externo, sino una oportunidad para fortalecer el espíritu a través del ayuno, la oración y la limosna.
En este contexto, las autoridades eclesiásticas instan a los creyentes a purificar el alma y afianzar la caridad, evitando caer en la hipocresía y trabajando activamente en la resolución de conflictos familiares y sociales.
La homilía de esta jornada suele enfocarse en la realidad social, haciendo un llamado a eliminar la “inmundicia” de la violencia y los litigios internos. Se busca que el signo de la ceniza sacuda el pensamiento de los fieles para que no vivan «corriendo detrás del polvo que se desvanece», sino que enfoquen sus acciones en la dignidad humana y la reconciliación antes de los misterios de la Semana Santa.
Las hijas de Koki Ruiz, Macarena y Almudena Ruiz, junto con otros artistas ya se encuentran trabajando en las primeras obras que próximamente saldrán a la venta
Casa Taller Koki Ruiz: lugar de memoria y pulsión artística
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo/Gentileza
Como una manera de seguir su legado, las hijas del recordado maestro de las artes plásticas planean generar un espacio de arte colectivo en La Barraca, San Ignacio Guasu, Misiones, donde tradicionalmente culmina la procesión de Tañarandy cada Viernes Santo desde hace más de 30 años. Están dando sus primeros pasos, concibiendo las primeras obras y planean habilitar una fundación para luego perseguir el sueño de habilitar un museo permanente de la obra de su padre.
Las primeras tallas de madera reproducen a varias lavanderas que fueron pintadas en el estilo colorido de Koki Ruiz
“Abriremos las puertas de la Casa Taller Koki Ruiz, en La Barraca”, cuenta Macarena Ruiz, hija del querido artista plástico, explicando que lo hacen buscando mantener su legado en “el lugar donde él vivió, creó y soñó”
Según comenta, “vamos a empezar vendiendo piezas de arte inspiradas en la obra de mi papá, para continuar con el sueño de tener un taller de artesanos, una comunidad de artistas”, apunta.
Una tarea que el propio Koki inició con el taller Felipe Santiago Apocatú, nombrado así en homenaje a un artesano indígena de la época de las reducciones, donde, acompañado de amigos artistas de San Ignacio, buscaban recuperar el espíritu creador de aquellos aprendices que se hicieron verdaderos maestros.
“Hacían reproducciones de piezas decorativas y algunas tallas de la época jesuítica como ángeles querubines, músicos, con volutas, con flores, una experiencia muy rica”, dice Macarena desde Tañarandy, “la tierra de los irreductibles”, colonia vecina a San Ignacio, Misiones, a 230 kilómetros de Asunción.
Koki inició su labor comunitaria en el taller Felipe Santiago Apocatú, nombrado así en homenaje a un artesano indígena de la época de las reducciones
Esa tarea fue un antecedente importante para lo que desarrollaría luego en el intenso trabajo comunitario que alumbró los afamados retablos que prepararon para la visita del papa Francisco y se emplazaron en el parque Ñu Guasu en 2015 y en los actos por la beatificación de Chiquitunga realizados en la Nueva Olla del Club Cerro Porteño en junio de 2018.
CONTINUIDAD
“Queremos que eso continúe, honrar el sueño que tenía”, apunta señalando que los primeros trabajos irán enfocados a la creación de “piezas inspiradas en sus cuadros, con las temáticas de canoeros y lavanderas que caracterizaron a Koki”.
Tal es así que en la casa taller ya se encuentran trabajando Macarena, su hermana Almudena; el tallador Ramiro Corbalán, Joel Maidana y Muñeca Rodríguez con las primeras obras que próximamente saldrán a la venta.
“No está todavía abierta al público, pero esta semana publicaremos en nuestras redes fotos de las piezas y a partir de cuándo la gente puede acercarse a adquirirlas”, explica.
La idea es, a partir de los recursos que se generen, abrir una fundación que les permita reactivar talleres y residencias en la casa taller “para que todo sea tal cual como en el inicio, donde más cantidad de artesanos puedan aprender, formarse y hacer piezas que tengan que ver con el estilo barroco de las reducciones jesuíticas, por ejemplo”, dice.
“Si bien Koki vivía de los cuadros que hacía, lo que le gustaba era tener a su equipo y trabajar en conjunto. Su sueño fue poder tener ese estilo de vida y creó sus trabajos más importantes junto al equipo y queremos recrear eso”, apunta.
En el año 1998 Koki Ruiz decidió volver al paisaje de su infancia, La Barraca, en el que se asentó junto con su familia con la intención de dedicarse al arte en su comunidad
INSPIRACIÓN
“Las primeras tallas de madera reproducen a varias lavanderas que fueron pintadas en el estilo con el que él lo hacía, cuadros muy coloridos de las mujeres lavando la ropa”, adelanta.
“Estaremos atentas a la repercusión que podamos tener, entender si estamos en el camino correcto, es como una prueba y estamos avanzando de a poquito”, señala.
En este momento “estamos trabajando con gente que conocemos, se comunicó un grupo de artistas que quería venir a conocer, pero les dijimos que todavía no será en esta etapa. Ahora damos este paso para ver si se venden las obras y poder ir al siguiente paso, que sería habilitar la fundación”, concluye.
El sueño de un museo
“Este es un primer paso para poder abrir la fundación y hacer posible más adelante un museo de Koki Ruiz”, describe Macarena Ruiz sobre el inicio de actividades en la casa taller en La Barraca, donde el gran artista nacional concebía sus obras.
Con miras al museo, se están buscando obras para incorporar al acervo. “Tenemos tres cuadros que pudimos conseguir y queremos que el museo tenga un lugar fijo para exponer siempre sus obras, pero sería el último paso de este proyecto”, señala.
Macarena cuenta que hay galeristas que tienen una importante cantidad de obras de Koki y que algunos esbozan la posibilidad de una muestra de sus obras, difíciles de conseguir y de buen precio en el mercado de arte local.
“Casa Taller le llamamos porque es en La Barraca donde hoy él descansa y donde creó todas las obras que más conocemos”, destaca del espacio.
“Sus inicios fueron en Asunción, donde le iba bien pintando y vendiendo individualmente. De hecho, lo podía seguir haciendo, pero al venir aquí a San Ignacio dio otro paso más en su creación, al estar en comunidad, en su casa taller, todo partía de aquí, así que para nosotros es un espacio/refugio de su memoria y hogar del pulso de su arte”, expone.
“Aquí seguimos trabajando con nuestras manos, transformando la materia humilde –la misma que siempre estuvo presente en este lugar– en obra viva. Cada pieza que nace en este taller busca mantener vivo su espíritu, su mirada y su forma de entender el mundo. Porque hoy, la casa taller no es solo un lugar: es una proyección de sus obras y un homenaje de quienes lo recordamos a través de su arte”.
Durante la Semana Santa 2025 en Paraguay se experimentó un importante impacto económico. Según datos de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) se registró un ingreso de USD 71 millones generado por el turismo receptivo y aporte del turismo interno.
En detalles, entre el 12 y el 20 de abril pasado llegaron al país 45.500 turistas extranjeros, y un aproximado de 355.322 paraguayos que hicieron turismo interno. Esto significó un movimiento de USD 30,5 millones por parte de los extranjeros y USD 40,6 millones por parte de los locales.
La Dirección de Migraciones refiere que durante esos días, visitaron el país 35.562 personas de Argentina; de Brasil 6.928 personas; Uruguay 633 personas; de España 275 personas; de Estados Unidos 247 personas y de otros países 1.875 personas. En comparación al 2024, este año se registró un aumento del 15 % en la visita de extranjeros a nuestro país.
Respecto al turismo interno, la estimación de ingresos se calculó con base en el relevamiento de la cantidad de pasajeros en la Terminal de Ómnibus de Asunción y vehículos movilizados entre el 16 y el 19 de abril. La Dirección de Estación de Buses de Asunción (DEBA) registró 65.430 pasajeros; mientras que los puestos de peaje del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y concesionarias registraron un total de 289.892 vehículos durante las fechas mencionadas.
SECTORES
En cuanto a la ocupación hotelera, según el reporte brindado por los gremios del sector, se registraron los siguientes niveles de ocupación: 60 % en Asunción, 80 % en Ciudad del Este y 95 % en Itapúa.
La Semana Santa se presentó con un clima cálido en todo el país, lo que favoreció para visitar los atractivos turísticos de las distintas zonas, y entre los más visitados fueron Itaipú Binacional, que, en todas sus áreas abiertas al público, recibió un total de 16.506 visitantes; mientras que la Entidad Binacional Yacyretá recibió 6.000 visitantes.
Entre los atractivos más visitados a nivel nacional se destacan Tañarandy, en San Ignacio, Misiones, que recibió a unos 30.000 visitantes; los destinos de naturaleza, con 31.439 visitas; y las experiencias culturales, que convocaron a 35.386 personas.