Este lunes fue lanzado el Programa Nacional de Atención Integral para el desarrollo de la Primera Infancia Semillas del futuro, el cual prevé el acceso oportuno a todos los servicios del Estado, enfocado en la atención integral de niñas y niños en la primera infancia, desde la concepción hasta los 8 años.
En el marco de este proyecto está estimada la construcción de 100 centros de atención en Asunción y los 17 departamentos del país mediante la inversión de 100 millones de dólares de la Itaipú Binacional. Así también incluye la instalación de una bebeteca y un bibliobús en cada departamento del país, más Asunción.
En total se contará con 36 servicios móviles para fomentar la lectoescritura y el fortalecimiento de entornos seguros, inclusivos y estimulantes, que favorecen el aprendizaje, el juego, la socialización y compartir con la familia en general.
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El presidente de la República, Santiago Peña, manifestó durante el lanzamiento que con esta iniciativa se busca que el trabajo interinstitucional pueda transformar miles de vidas en el Paraguay a los efectos de promover mejores condiciones de vida para los niños y niñas en todo el territorio nacional.
“Éxito de la política pública”
“Este es un éxito de la política pública, de la democracia, porque hoy venimos a cumplir una promesa electoral, de que queríamos mejorar la primera infancia, porque estamos seguros de que no hay inversión pública más rentable que invertir en nuestros niños”, remarcó el jefe de Estado.
La ejecución de este proyecto se llevará a cabo durante esta administración y se prolongará hasta el 2028, para la construcción de 100 centros de atención integral a nivel país, incluyendo a Asunción, así como la contratación de 1.900 profesionales especializados en la formación de los primeros 1.000 días de vida del bebé.
En los centros se implementará una metodología de educación no formal con enfoque comunitario, por lo que además la atención en dicho espacio será para niñas y niños de 0 a 4 años, con servicios integrales gracias a la articulación con otros organismos del Estado, además contará con la modalidad itinerante de visita domiciliaria, con la llegada de los educadores a las comunidades y las familias.
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“Estado 360 grados”: Caipi impulsa desarrollo de niños y familias, explica ministro
El gobierno de Santiago Peña apunta a beneficiar a 280.000 niños a través del programa “Semillas del Futuro”, que ayer miércoles inauguró su séptimo Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi), en la ciudad de Concepción. Esta ambiciosa iniciativa social aglutina por primera vez los servicios de diversas instituciones estatales para el desarrollo integral de niños y sus familias desde la gestación y la infancia.
“Este es el séptimo a nivel país, previendo uno por cada departamento. Estamos en proceso de inauguración de los primeros veinte y ya empezaron a construir los siguientes treinta, que son los primeros cincuenta que están en marcha”, relató Walter Gutiérrez, ministro de la Niñez y la Adolescencia (Minna) al programa “Así son las cosas” del canal GEN y Universo 970 AM. “Y ayer en el departamento de Concepción, una fiesta total. Sinceramente, muy lindo lo que vimos. La recepción también de la ciudadanía, de los padres, de las madres, de la familia, de los niños, muy positiva”.
El alto funcionario describió en que consiste este programa: “Esta es una política pública que estamos llevando adelante con el presidente Santiago Peña, con la primera dama Leticia Ocampos, que venimos diciendo siempre va a romper esquemas porque viene a atender a un segmento muy, pero muy importante de la población, que es la primera infancia. Realmente, este programa, que es de 360 grados, que nuclea acciones desde la concepción hasta los 8 años de vida, viene a cambiar el paradigma de una atención fragmentada, de una atención donde cada institución atiende al niño en el marco de su competencia”.
“Y, sin embargo, ahora nosotros estamos reuniéndonos todos y entre todas las instituciones estamos coordinando cómo es mejor atender a los niños en esa primera infancia, pero con un énfasis muy prioritario en lo que son los 1.000 primeros días de vida. Es decir, desde la concepción hasta cumplidos los 4 años, que es el momento donde después va a la escuela, pero donde queremos que vaya con toda la artillería ya”, aseveró.
Tres puntos de contacto
Gutiérrez señaló el programa tiene su aspecto tangible a través de la infraestructura que se viene edificando, a lo que suman la modalidad itinerante y los bibliobuses. “El centro brinda servicios de cuidado, en primer lugar, de estimulación, que es algo que muchas veces está siendo olvidado, pero que es tan importante en ese momento de la vida, y protección, obviamente. Y solamente en esas tres áreas serían alrededor de ciento cincuenta por año, Después egresan 45 e ingresan otros 45 por año. Pero el centro no es solamente el lugar donde los niños van y se quedan ahí diariamente mientras los padres trabajan. O muchas veces no es necesario que los padres trabajen, sino que van y dejan a los niños para trabajar este proceso de estimulación”, puntualizo.
Luego, siguiendo exponiendo: “Nosotros también vamos a estar atendiendo a otros 150 niños en la modalidad itinerante, se llama. Es decir, con funcionarios que van a ir a las casas más alejadas y trabajar todo lo que estamos trabajando en los centros, que van a estar trabajando en las casas de estas familias que no pueden llegar a los Caipi. Y el tercer punto de contacto de los Caipi es a través de los bibliobuses, estas bibliotecas buses que están equipados también con juegos de estimulación, que en un mes han llegado ya a más de 3.000 niños, en menos de un mes, a más de tres mil niños en los diecisiete departamentos”, detalló.
Respecto al alcance del proyecto estatal, comentó: “Y, por otra parte, cuando hablamos de números de impacto, de llegada, también que los Caipi tienen oficina del Registro Civil adentro, que tienen consultorios y también que tienen un área de psicopedagogía. Entonces, no necesariamente los ciento cincuenta que van en forma permanente al servicio de cuidado, atención, estrictamente es para ellos estos servicios. Ahí puede ir un niño de seis años que no se va todos los días al Caipi, pero va a realizar su jornada de consulta, por ejemplo. Entonces, nosotros estimamos que, en estos tres años, una vez que habilitemos los cien, en estos próximos dos, tres años, nosotros estaremos atendiendo a través del programa a 280.000 niños en primera infancia”.
Trabajo desde la concepción
En relación a que “Semillas del futuro” abarca desde el año 0 de los niños, dijo: “Desde la concepción consiste en que este centro va a servir también como núcleo para todas las instituciones para que puedan realizar un plan local o municipal de atención a los niños de primera infancia. Y ese plan arranca identificando, a través de estos recursos humanos que tenemos en los Caipi y todo el equipo que integra también las otras instituciones que trabajan en el área, la identificación de las mujeres embarazadas que existen en el municipio”.
“Una vez que se le identifica, se le pone en el registro, se le deriva con el sistema de salud para que puedan controlar de que accedan efectivamente a sus evaluaciones prenatales, a los 4 controles prenatales que se recomienda que tengan las mujeres gestantes. Después que esa misma mujer que recibió los 4 controles prenatales pueda acceder a un parto seguro en una institución pública. Después que, al nacer el niño dentro del primer mes, pueda acceder a la identidad, que es el acceso a la identidad oportuna”, refirió.
Sobre esto último, amplió: “Eso está dentro del radar también con la identidad, un derecho que muchas veces no lo tenemos como prioritario, pero es la puerta de entrada para muchos otros derechos. Entonces, vimos también el alto índice, según el censo del 2002, de subregistro en materia de identidad. Dijimos que iba a ser uno de los pilares también de este programa Semillas del Futuro y que posteriormente pueda continuar ya después el niño con su esquema regular vacunatorio, que pueda ir al Caipi si tiene algún otro requerimiento, alguna necesidad, que pueda estar recibiendo también otros servicios del Estado”.
“Si la familia está en condición de vulnerabilidad, vincularle con programas como Tekopora. Entonces, es un servicio de atención del Estado 360 grados. Miramos al niño, pero no desde una dimensión, desde todas sus dimensiones, y miramos a la familia también desde todas sus dimensiones. Por eso, incluso, es importante también recordar que cada Caipi cuenta con una sala de usos múltiples, un salón de un tamaño importante, donde se está trabajando capacitaciones con la familia, se está trabajando cursos de SNPP, formación de mano medios, se está trabajando educación financiera, donde se está trabajando charlas de prevención contra la violencia, pautas de cuidado adecuadas hacia los niños”, puntualizó Gutiérrez.
Aludiendo a casos de violencia juvenil, indicó: “Estos casos terribles que vamos viendo ahora se empiezan a trabajar desde ese minuto 0, que es lo que nosotros estamos, estamos haciendo ahora y dándole un perfil también muy comunitario a nuestra intervención a través de los Caipi. Sin olvidar que los niños, este es el programa previo a Hambre Cero, por ejemplo, si en la casa, cuando realizan una visita nuestros educadores itinerantes de esos niños que no están yendo al Caipi, porque tal vez no necesitan, porque estaban bajo el cuidado de una abuela, por decirte, y no necesitan el servicio del Caipi, o necesitan un servicio de alimentación y todavía no van a la escuela, nuestros profesionales le pueden vincular, por ejemplo, con el programa PANI, en caso de que tenga algún riesgo de desnutrición. Y dentro del Caipi reciben 4 servicios de alimentación de calidad: desayuno, media mañana, almuerzo y merienda”.
Niños con TEA
Ante la consulta de si estos Caipi están preparados para asistir a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), respondió: “Están 100 % pensado en ellos. Está adaptado tanto en materia de infraestructura física para lo que guarda relación con niños con discapacidad en general, discapacidad motora, por ejemplo. Pero también tiene una fuerte inspiración en lo que hace al abordaje, a la detección temprana y al abordaje de niños con algún tipo de neurodivergencia, TEA y otras. Por eso es que nosotros tenemos dentro de nuestro plantel central aquí terapeutas ocupacionales. Esto es algo totalmente novedoso en la función pública. Y solamente tenemos 70 a nivel país, y ahora se están abriendo otras carreras en algunas universidades. Pero nosotros hoy, dentro del programa Semillas del Futuro, tenemos algunos profesionales de terapia ocupacional, tenemos fonoaudiólogos y en cada uno de los Caipi tenemos psicopedagogos y psicólogos”.
“El objetivo es detectar en forma temprana, en forma oportuna, abordar lo que se pueda también dentro del Caipi y en algunos casos donde tenemos el sistema DIT, que es Desarrollo Infantil Temprano de Salud, principalmente en los municipios más grandes, también hacer la derivación para que la atención a esa población sea oportuna. Con esto podemos mencionar que estamos pensando realmente en forma inclusiva, estamos pensando en toda la población de niños y niñas de 0 a 8 años, con principal énfasis en los mil primeros días de vida, pero desde todas las perspectivas”, concluyó.
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Cuidado del suelo, la clave para el futuro de la agricultura paraguaya
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba encabezó una investigación sobre salud del suelo cuya principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. Los resultados demostraron que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad a largo plazo.
El Ing. Agr. Carlos Alcides Villalba se encuentra realizando estudios de doctorado en Suelos y Nutrición de Plantas en la Universidad de São Paulo (Brasil) en su carácter de investigador del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), Centro de Investigación Capitán Miranda. En ese marco, realizó una investigación que dio pie a varias publicaciones científicas sobre el manejo de suelo en territorio paraguayo, aportando conclusiones propias aplicadas a la realidad del país.
En este diálogo con La Nación/Nación Media, el investigador aporta elementos para pensar en una producción sostenible que considere el suelo como elemento fundamental que requiere un manejo adecuado y normado a partir de evidencias científicas aplicadas a la realidad local.
–¿Cuál es la línea de investigación que estás realizando actualmente?
–Mi línea de investigación se centra en la salud del suelo y la sostenibilidad agrícola. Trabajo con indicadores físicos, químicos y biológicos del suelo, buscando entender cómo las prácticas de manejo influyen en su funcionamiento integral. Es decir, no evaluamos el suelo solo como soporte para producir, sino como un sistema vivo y multifuncional, capaz de reciclar nutrientes, almacenar carbono, regular el agua, sostener raíces y mantener la productividad en el tiempo. Ese enfoque es importante porque permite pensar la agricultura desde una mirada más completa: producir, pero al mismo tiempo conservar el recurso suelo y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.
–Recientemente vimos una publicación en la revista internacional Soil Systems sobre actividad biológica del suelo en sistemas agrícolas de Paraguay. ¿En qué contexto surge esta investigación y cómo se desarrolló?
–Se trata de un estudio que utilizó un experimento histórico del IPTA iniciado en 1991 en Capitán Miranda (departamento de Itapúa), donde evaluamos cinco sistemas agrícolas representativos de la región con diferentes formas de preparación del suelo, intensidades de diversificación de cultivos y uso de especies de cobertura. Esto nos permitió generar evidencia científica propia para comprender cómo las decisiones de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas. Ese escenario nos permitió generar evidencia propia, bajo condiciones reales de producción, sobre cómo distintas estrategias de manejo influyen en la actividad biológica del suelo después de más de tres décadas.
EXPERIMENTO A LARGO PLAZO
–¿Cómo se da ese escenario de registros anteriores y qué oportunidades de ampliarlos en el presente tuvieron?
–El experimento de largo plazo iniciado en 1991 permitió reconstruir más de tres décadas de historia de distintos sistemas agrícolas. Esa continuidad nos dio la posibilidad de evaluar procesos que evolucionan muy lentamente, como la actividad biológica del suelo, algo que no puede entenderse con estudios de corta duración. Además, incorporamos herramientas y enfoques que hace 30 años no estaban disponibles, lo que nos permitió ampliar significativamente el conocimiento generado por ese experimento.
–¿Cómo se documentó el uso de suelo y prácticas agrícolas a lo largo de los años?
–Ese trabajo fue posible gracias al compromiso del Departamento de Suelos del IPTA. Durante más de tres décadas, los técnicos e investigadores dieron continuidad al experimento siguiendo rigurosamente los protocolos establecidos. Año tras año registraron las operaciones de campo, las secuencias de cultivos, las prácticas de manejo, las fertilizaciones, las especies de cobertura y todas las intervenciones realizadas en cada sistema. Ese seguimiento permanente es lo que hoy nos da la confianza de relacionar la condición actual del suelo con una historia de manejo bien conocida. Sin esa continuidad institucional, un estudio de esta naturaleza simplemente no habría sido posible.
–¿Cuáles son las conclusiones más relevantes que obtuvieron a partir de estos estudios?
–La principal conclusión fue que la siembra directa alcanzó su mayor potencial cuando estuvo acompañada por rotación de cultivos, plantas de cobertura y una mayor diversificación del sistema. La diversidad de especies aporta residuos y raíces con características diferentes, lo que amplía las fuentes de energía para los microorganismos y favorece una comunidad microbiana más activa y funcional. Eso se reflejó en un aumento de enzimas fundamentales para el funcionamiento del suelo. Observamos mayor actividad de la β-glucosidasa, responsable de la degradación de la celulosa y del ciclado del carbono; de la ureasa, que participa en la transformación del nitrógeno hacia formas aprovechables por las plantas; y de la fosfatasa ácida, que libera fósforo retenido en la materia orgánica. También evaluamos la arilsulfatasa, relacionada con el ciclo del azufre, aunque en este caso no observamos diferencias significativas entre los sistemas.
DIVERSIFICACIÓN
–¿Qué se infiere a partir de estos resultados?
–En conjunto estos resultados muestran que la diversificación no solo protege el suelo físicamente, sino que fortalece procesos biológicos esenciales para el reciclaje de nutrientes, la formación de materia orgánica y el mantenimiento de la fertilidad del suelo a largo plazo.
–¿Por qué es importante que Paraguay genere sus propios datos sobre salud del suelo?
–Primero es importante diferenciar dos conceptos. La actividad biológica del suelo es uno de los componentes de la salud del suelo, pero no representa la salud del suelo en su totalidad. Para saber si un suelo es realmente saludable es necesario integrar sus componentes físicos, químicos y biológicos, porque todos interactúan para determinar cómo funciona ese suelo. Justamente por eso es tan importante que Paraguay genere sus propios datos. El funcionamiento del suelo es muy dinámico y depende de muchos factores como el tipo de suelo, el clima, los sistemas de producción, los cultivos, las prácticas de manejo e incluso la realidad tecnológica de cada país. Por eso, un resultado obtenido en Brasil, Argentina o Europa no necesariamente representa lo que ocurre en Paraguay. Generar evidencia científica bajo nuestras propias condiciones nos permite entender cómo responden realmente nuestros suelos, identificar qué sistemas son más sostenibles y desarrollar recomendaciones basadas en conocimiento local. Hablamos mucho de agricultura sostenible y de salud del suelo, pero esos conceptos deben estar respaldados por datos científicos. Solo así podremos tomar mejores decisiones, orientar políticas públicas y avanzar hacia una agricultura más productiva, más resiliente y verdaderamente sostenible.
–¿Qué nivel de variación respecto a la presencia de actividad biológica es la normal o la correcta, y qué arrojaron los resultados de los estudios?
–En realidad hoy no existe un valor único que permita decir que una actividad biológica es baja, media o alta. Es parecido a la salud de una persona. Dos personas pueden tener valores diferentes en algunos análisis y, sin embargo, ambas estar sanas, porque esos valores dependen de la edad, la alimentación, el estilo de vida y muchas otras condiciones. Con el suelo ocurre algo similar: la actividad biológica depende del tipo de suelo, el clima, el cultivo y el manejo. Por eso, en este estudio no buscamos un número ideal, sino comparar sistemas bajo las mismas condiciones. Observamos que los sistemas más diversificados presentaron una actividad biológica superior, reflejada en enzimas relacionadas con la descomposición de la materia orgánica y el reciclaje de nutrientes, indicando un suelo biológicamente más activo y funcional.
SIMPLIFICACIÓN
–¿Qué tipo de riesgos o deterioros encontraron en suelos donde prácticas como la rotación y la siembra directa no se implementan?
–Paraguay ha avanzado enormemente en la adopción de la siembra directa. Sin embargo, muchas veces esa siembra directa se desarrolla bajo sucesiones simplificadas de cultivos comerciales, principalmente trigo-soja o maíz-soja, con una baja incorporación de rotaciones diversificadas y plantas de cobertura. Según datos nacionales, aunque cerca del 95 % de la superficie agrícola utiliza siembra directa, solo alrededor del 48 % incorpora rotación de cultivos y apenas un 8 % utiliza plantas de cobertura. Con el paso de los años, esa simplificación del sistema comienza a generar problemas. Al reducir la diversidad de especies también disminuye la diversidad de raíces, de residuos vegetales y de procesos biológicos que mantienen el suelo funcionando adecuadamente. Como consecuencia, aparecen con mayor frecuencia problemas de compactación, malezas resistentes, menor aporte de materia orgánica y una menor capacidad del suelo para recuperarse naturalmente. Por eso, el desafío para la agricultura paraguaya ya no es solamente hacer siembra directa. El verdadero desafío es construir sistemas más diversos y equilibrados, porque es esa diversidad la que permite que la siembra directa siga siendo eficiente y sostenible después de décadas de uso.
–Se menciona con frecuencia la alta calidad del tipo de suelo paraguayo en el sur y el este. ¿Existe un registro actualizado que valide eso?
–Es cierto que el sur y el este de Paraguay poseen algunos de los suelos con mayor potencial agrícola de Sudamérica. Pero una cosa es el potencial natural del suelo y otra muy distinta es su estado después de años de producción agrícola. Ese potencial no se mantiene solo; depende del manejo que reciba. Hoy todavía no contamos con suficiente información científica para afirmar con certeza cómo se encuentran los suelos de las distintas regiones del país. Nuestros resultados muestran justamente que no basta con asumir que un suelo es bueno por su origen. Encontramos que factores como el pH estuvieron estrechamente relacionados con la actividad biológica y, en otro estudio, observamos que la acidez del suelo fue una de las principales limitaciones para mejorar su salud. Eso significa que, aunque un suelo tenga un enorme potencial natural, si no corregimos sus limitaciones nunca llegará a expresar todo ese potencial.
EVIDENCIA CIENTÍFICA
–¿Estos resultados podrían servir como incentivo para la consolidación de buenas prácticas de los productores?
–Estos resultados aportan evidencia científica generada bajo las condiciones de Paraguay y ayudan a respaldar decisiones de manejo que muchas veces se basaban principalmente en información de otros países. Ese es uno de los principales aportes del trabajo. Al mismo tiempo, es importante entender que un solo estudio no cambia la agricultura. Este trabajo representa un primer paso dentro de un proceso mucho más amplio. Necesitamos seguir generando investigaciones en diferentes regiones, sistemas de producción y condiciones de suelo para construir una base científica cada vez más sólida.
–¿Qué beneficios obtienen los productores al conservar la salud del suelo?
–Los beneficios son mucho más amplios de lo que muchas veces imaginamos. Un suelo saludable infiltra y almacena mejor el agua, recicla con mayor eficiencia los nutrientes, favorece el crecimiento de las raíces y mantiene una mayor actividad biológica. Todo eso permite que los cultivos aprovechen mejor los recursos disponibles y sean más resilientes frente a sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos que hoy son cada vez más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Si queremos seguir aumentando la producción en las próximas décadas, el camino no puede ser expandir continuamente la frontera agrícola a costa de nuestros bosques y recursos naturales. El gran desafío es producir más y mejor sobre las áreas que ya están siendo cultivadas, aumentando la productividad sin comprometer la capacidad productiva del suelo. Por eso, cuidar el suelo no debe verse como una obligación ambiental, sino como una estrategia para el futuro de la agricultura paraguaya.
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Una política pública de desarrollo integral de la primera infancia
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Semillas del Futuro es una apuesta del Gobierno Nacional dirigida a la primera infancia que busca brindar asistencia en el territorio en los primeros 1.000 días de vida, la etapa de mayor desarrollo del cerebro y de formación de las capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas que acompañarán a una persona durante toda su existencia.
En las últimas semanas, el presidente de la República, Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, entregaron 18 bibliobuses para la promoción de la lectura, los juegos y el aprendizaje a niñas y niños. La iniciativa, que despertó la curiosidad de la ciudadanía, se explica en el marco del programa Semillas del Futuro, una apuesta del Gobierno nacional dirigida a la primera infancia.
Estos buses complementan al eje del programa, que son los 50 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi) planificados en un primer momento, de los que ya se inauguraron los seis iniciales.
El Dr. Walter Emilio Gutiérrez, titular del Ministerio de la Niñez y de la Adolescencia (MINNA), conversó con La Nación/Nación Media respecto a las bases científicas, sociales y estratégicas sobre las que descansa el programa.
–¿Cuál es la visión que plantea el proyecto Semillas del Futuro?
–La visión de Semillas del Futuro es transformar al Paraguay empezando por donde más importa: la primera infancia. Estamos convencidos de que el futuro de un país se construye desde los primeros años de vida. El niño como sujeto de desarrollo en su crecimiento va requiriendo atenciones en sus diferentes dimensiones. Esas atenciones se traducen en respuestas a través de servicios que ofrecen las diferentes instituciones del Estado. Por tanto, esto no es solamente un proyecto de infraestructura. Es una política pública que entiende que el desarrollo infantil debe abordarse de manera integral, acompañando a cada niño y niña desde todas esas dimensiones de su crecimiento: salud, educación, protección, identidad, nutrición, estimulación temprana y acompañamiento familiar. Queremos acercar los servicios públicos a las comunidades, descentralizando la atención para que las familias puedan acceder a ellos cerca de sus hogares y garantizar que ningún niño quede sin oportunidades por el lugar donde nació.
ALTO IMPACTO
–¿Qué impacto tiene actualmente en la población nacional?
–El programa Semillas del Futuro es una política pública de alto impacto y escalable. Hoy ya está llegando a todo el Paraguay. Se prevé por etapa y hasta el final de la gestión llegar a 100 distritos, con la instalación de los Centros de Atención Integral. Ya inauguramos seis de los primeros 50 Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) previstos para todo el país en el año 2026: Capiatá, Encarnación, Villa Hayes, Cambyretá, San Juan Nepomuceno y Mariscal Estigarribia. Además, como una medida de expansión territorial, se implementan ya actualmente los bibliobuses, los cuales fueron adquiridos para los 17 departamentos del país y Asunción. Consisten en bibliotecas buses que trabajan la estimulación a través de la lectura, el juego, la expresión artística, la recreación y el acceso a los servicios del Estado a comunidades donde todavía no existen CAIPI, consolidando la universalidad en el acceso a los derechos. El eslogan es que si el niño no puede acudir a los servicios del Centro, los servicios del Centro deben acudir al niño.
–¿Cuál es el alcance planteado a futuro?
–Nuestra meta es consolidar una red nacional de 100 CAIPI, permitiendo que 280.000 niños y niñas reciban atención integral cerca de sus hogares y que cada departamento cuente con una respuesta concreta para la primera infancia. Pero el impacto principal no se mide solamente por las cantidades. Se mide por las oportunidades de desarrollo para los niños y sus familias y la calidad de los servicios. A la par de que se considere al CAIPI como un espacio seguro para niños y niñas, como una respuesta para que madres y padres puedan trabajar con la tranquilidad mientras que sus hijos están siendo estimulados, atendidos integralmente y protegidos. También es parte de un proceso en el que con la atención y estimulación oportuna los niños y niñas que llegarán a la educación formal con mejores herramientas para aprender y preparados para afrontar esa etapa. La evidencia es clara: lo que no hacemos durante los primeros 1.000 días de vida es muy difícil de recuperar después. Por eso decidimos invertir donde el impacto es mayor.
–¿Qué importancia tiene para las familias?
–Muchas madres y padres deben resignar oportunidades laborales porque no cuentan con un espacio seguro donde dejar a sus hijos durante la jornada. Con los CAIPI recuperan esa posibilidad, con la tranquilidad de que sus niños están siendo cuidados, estimulados y acompañados por profesionales. Eso significa más oportunidades para las familias, mayor autonomía económica, mejor calidad de vida y mejores oportunidades para los niños y niñas.
INVOLUCRAMIENTO FAMILIAR
–¿Qué trabajo planifican desarrollar con los padres?
–Los padres son protagonistas. El desarrollo infantil no termina cuando el niño sale del centro. Por eso buscamos que las familias sean parte activa de todo el proceso. Desarrollamos programas socioeducativos de formación para madres, padres y cuidadores sobre crianza, responsabilidad parental, estimulación en el hogar, nutrición, prevención de la violencia, fortalecimiento del vínculo familiar, primeros auxilios, entre otros. Además, mediante un trabajo conjunto con el Ministerio del Trabajo a través del SNPP, ofrecemos cursos de peluquería, panadería, emprendedurismo, administración financiera, primeros auxilios y otras capacitaciones según las necesidades de cada comunidad. Nuestro objetivo es que los centros no solo impulsen el desarrollo de los niños, sino que también generen más oportunidades para toda la familia y su comunidad, entendiendo que si la familia y su comunidad mejoran sus condiciones de vida, por consecuencia el niño mejorará en su calidad de vida.
–¿Cuál es el trabajo de coordinación interinstitucional que se necesitó hasta ahora para concretar los centros?
–Semillas del Futuro es uno de los programas con mayor articulación institucional del Gobierno del Paraguay. Decíamos que el niño y la niña como sujeto de desarrollo requiere de la atención y de los servicios de varias instituciones. Estos servicios son implementados bajo una mirada de intersectorialidad, integralidad y transversalidad. Pues se ve al niño y la niña como un todo y no en forma aislada. Trabajamos de manera coordinada con la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, el Ministerio de Educación y Ciencias, el Registro del Estado Civil, el SNPP, gobiernos locales como las gobernaciones y municipios, entre otras instituciones públicas. La fortaleza del programa está justamente en esa articulación. Cada institución aporta sus capacidades para que un niño y su familia puedan acceder, en un mismo lugar, a servicios fundamentales para su desarrollo y bienestar.
REDUCCIÓN DE RIESGOS
–¿Qué riesgos se reducen con la ejecución de este programa durante los primeros 1.000 días de vida?
–Los primeros 1.000 días de vida, desde la gestación hasta los dos años de edad, constituyen la etapa de mayor desarrollo del cerebro y de formación de las capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas que acompañarán a una persona durante toda su vida. Es en este período cuando se establecen las bases para el aprendizaje, la salud, la productividad y el bienestar futuro. La inversión en primera infancia durante esta etapa permite reducir significativamente riesgos como la desnutrición, el retraso en el crecimiento y en el desarrollo infantil, las enfermedades prevenibles, las dificultades de aprendizaje, la repitencia y exclusión escolar, los problemas de salud mental, la violencia, la exclusión social y la transmisión intergeneracional de la pobreza. Asimismo, disminuye la necesidad de intervenciones correctivas posteriores, que suelen ser más costosas y menos efectivas.
–¿Qué impacto tiene esta política más allá de lo individual y familiar?
–La evidencia científica y económica demuestra que las intervenciones integrales en salud, nutrición, educación inicial, cuidado sensible, protección y estimulación temprana generan los mayores retornos de toda la inversión pública. Durante los primeros años de vida el cerebro presenta la mayor capacidad para desarrollar conexiones neuronales, por lo que las experiencias positivas y los entornos protectores tienen un impacto decisivo en el desarrollo del capital humano. Esta inversión no solo beneficia a las niñas y los niños y a sus familias, sino que también impulsa el desarrollo económico y social del país. Una población que recibe una atención integral desde el inicio de la vida alcanza mejores niveles educativos, desarrolla mayores habilidades cognitivas y socioemocionales, presenta mejores condiciones de salud y accede a empleos de mayor productividad e ingresos. Como resultado, aumenta la competitividad del país, se fortalece el crecimiento económico sostenible y se incrementa la capacidad de innovación. Al mismo tiempo, la inversión temprana reduce el gasto público futuro en atención sanitaria, educación remedial, asistencia social, seguridad y sistema de justicia, al prevenir situaciones de vulnerabilidad que, de no abordarse oportunamente, generan altos costos para el Estado. En definitiva, invertir en los primeros 1.000 días no constituye un gasto, sino una estrategia de desarrollo nacional. Es una política pública que fortalece el capital humano, promueve la equidad de oportunidades desde el nacimiento, rompe los ciclos de pobreza y sienta las bases para un país más próspero, productivo e inclusivo para las generaciones presentes y futuras.
RESUMEN DE INVERSIÓN
Infraestructura de 50 CAIPI G. 190.000.000.000
Equipamiento de 50 CAIPI G. 35.000.000.000
Presupuesto anual de 50 CAIPI: G. 50.000.000.000
Bibliobús 18 bibliobuses: G. 18.658.003.968
Total de inversión: G. 293.658.003.968
USD 48.140.657
SEMILLAS DEL FUTURO
EN CIFRAS
50 CAIPI previstos en todo el país
17 departamentos y Asunción
6 CAIPI ya inaugurados
120 niños de capacidad aproximada por centro
18 Bibliobuses
EN PROFESIONALES
Educadores, psicopedagogos, personal de primera infancia, choferes de bibliobuses y equipos de apoyo
EN PRESTACIONES
Estimulación temprana
Ludoteca
Salas por edades
Alimentación
Seguimiento nutricional
Acompañamiento psicosocial
Promoción de la lectura
Orientación de padres, madres y cuidadores
Sala de lactancia
Consultorios
Salón de usos múltiples
Registro del Estado Civil
Jornadas de atención con el Ministerio de Salud
Cursos del SNPP para las familias
Espacios para orientación familiar
EN METODOLOGÍA
Reggio Emilia
Montessori
Pikler
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Peña inauguró en Caazapá el quinto Centro de Atención Integral a la Primera Infancia
Mediante su jornada de gobierno en la localidad de San Juan Nepomuceno, en el departamento de Caazapá, el mandatario Santiago Peña, acompañado por la primera dama Leticia Ocampos, habilitó este jueves el quinto Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI), que tiene como finalidad garantizar el desarrollo integral de los niños.
Su instalación forma parte del programa Semillas del Futuro, cuyo objetivo es construir 100 centros en todo Paraguay. “Yo hablaba mucho en campaña de cómo podemos dar una oportunidad a los niños, a las madres. Las mujeres paraguayas son las que más sufrieron en los años de pandemia, en el encierro, perdieron sus empleos al tener que quedarse a cuidar a sus hijos quienes no podían ir a las escuelas”, comentó Peña.
Agregó que “contábamos con la idea de cambiar toda esa situación, llegamos el 15 de agosto del 2023 con las ganas de transformar el Paraguay, y eso lo hacemos desde lo más pequeños. Se puede hacer mucho, por los jóvenes, los adultos, adultos mayores, tenemos que hacerlo y lo estamos haciendo, pero el mayor impacto que se generará en el Paraguay será mediante la dedicación a la primera infancia, a nuestros niños”.
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El nuevo centro está destinado a la atención integral de niñas y niños desde los 3 meses hasta los 4 años de edad y posee salas especialmente diseñadas para la estimulación temprana, consultorios médicos, comedor, sala de lactancia, dependencia del Registro Civil, sala de monitoreo, parque inclusivo y espacios destinados al acompañamiento de madres, padres y cuidadores.
“Yo me preguntaba qué podemos hacer, que sea tan grande para que dentro de 20 o 30 años se pueda recordar lo que nosotros hicimos y ahí empezó a gestarse el programa Semillas del Futuro, esto es mucho más que ladrillos y un techo. Nosotros buscamos dejar una política pública que se pueda replicar“, puntualizó.
El centro tiene como fin brindar cuidado, estimulación temprana, nutrición y educación a niños desde sus primeros meses hasta los 8 años, permitir que madres adolescentes, madres solteras y padres trabajadores puedan estudiar o laborar con la tranquilidad de que sus hijos están en un lugar seguro.
A la vez, tiene como función integrar en un solo lugar la atención médica, el sistema de salud, el registro civil y el apoyo social. El Centro inaugurado en San Juan Nepomuceno se suma a los ya habilitados en Capiatá, Encarnación, Villa Hayes y Cambyretá, consolidando la expansión del programa en distintos puntos del país.
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