En la madrugada de este lunes, se confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida de un chofer que habría ingresado al río Paraguay para nadar en la zona de balsas del puerto Itá Enramada. El área donde se encontraba el hombre no está habilitada para uso recreativo.
En la tarde de este domingo se dio aviso a las autoridades policiales y navales de la desaparición de Joel Marcelo Báez Gamarra, de 34 años, oriundo de J. Augusto Saldívar y conductor de la firma Transporte Internacional “El Rombo” Import Export, luego de ser visto nadando en la zona de embarco a las balsas del puerto de Itá Enramada.
Horas más tarde, su cuerpo fue hallado por un equipo de búsqueda conformado por efectivos del destacamento de la Prefectura Naval. La denuncia de su desaparición la realizó un grupo de compañeros de trabajo del hombre, quienes lo vieron desde la orilla, pero ya no pudieron ayudarlo a tiempo.
Podés Leer: Resaltan la importancia de la donación de órganos
Según la declaración de un testigo, Gamarra tenía turno de partida para la mañana del lunes con destino a Argentina, y mientras aguardaba, decidió ingresar a nadar; pero tras unos minutos empezó a pedir ayuda. Desde la orilla se percataron de que lo arrastraba la corriente.
“El hecho se habría dado en la zona donde embarcan y desembarcan las balsas de traslado de camiones y es realmente un área profunda y también se da una fuerte corriente. El lugar no está habilitado para el baño, puesto que es un sitio dentro del puerto de embarque”, indicó uno de los oficiales intervinientes de la comisaría 13 de Asunción.
Tanto la desaparición como el hallazgo del cuerpo fue inmediatamente notificado al personal del Ministerio Público y posteriormente a los efectivos del Departamento de Criminalística e Investigaciones de la Policía Nacional, quienes investigan el hecho como un ahogamiento.
Lea También: Imputan a adolescente de 15 años por supuesto abuso de una niña de 13 años
Dejanos tu comentario
Bajante del río Paraguay obliga a reducir carga de embarcaciones, según Cafym
La tendencia a la baja en el nivel del río Paraguay está reduciendo la capacidad de carga de las embarcaciones, confirmó el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), Bernd Gunther. Aclaró que por el momento no hay mayores problemas en la navegación; sin embargo, dijo que esperan que el nivel suba con la ayuda de las lluvias que pueda traer el fenómeno El Niño.
“Los niveles del río están bajando, como es de esperar en esta época del año; a partir de julio a agosto tiende siempre a tener una tendencia decreciente hasta fines de año”, explicó en conversación con La Nación/Nación Media.
Leé más: Armadores aguardan a empresa concesionada para tratar la tasa de peaje en la hidrovía
“La navegación en el tramo de Asunción al norte está limitada a 9 pies y medio de calado de embarcaciones, y en el sur está a 11 pies y medio. Entonces, en el tramo sur estamos relativamente bien, sin mayores limitaciones. En el tramo norte sí ya se observa una limitación; al acercarnos a 9 pies, ya vemos que está más limitada la capacidad de carga de los barcos”, precisó.
Aclaró que hasta el momento no hay ningún tipo de corte en la navegación, pero “ya se ve una capacidad reducida en el tramo al norte de Asunción. Al haber 9 pies y medio, quiere decir que ya se reduce la capacidad de carga de las embarcaciones en la barca”.
Aguardan lluvias de El Niño
Con relación a la tendencia, indicó que se está dando a la baja, considerando que no se observa ningún tipo de efecto con el ingreso del fenómeno El Niño. Agregó, además, que el caudal depende mucho de ciertas precipitaciones en zonas puntuales, una de ellas en el Pantanal brasileño.
Si el panorama se mantiene como en la actualidad, citó que se llegaría con un calado menor ya en diciembre, pero “en esa época debieran venir ya las lluvias para que vuelva a repuntar de vuelta”, según sus previsiones.
También te puede interesar: La hidrovía apunta a duplicar su movimiento
Dejanos tu comentario
Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
Te puede interesar: Expo Yguazú abrió sus puertas con la participación de más de 100 empresas
Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
Leé también: Presentan proyecto para sumar nueve km al Corredor Suroeste
Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
Dejanos tu comentario
Accidente fatal en Pedrozo: conductor pidió perdón a las familias
Este lunes, el conductor del camión que perdió los frenos y cegó la vida de cinco personas en zona de Pedrozo, Ypacaraí, declaró que no fue su intención pasar de largo la rampa de frenados y aclaró que los frenos recién fallaron cuando estaba llegando al semáforo. Otras 10 personas siguen internadas a consecuencia del terrible accidente.
Según las declaraciones de Víctor Raúl de la Cruz, conductor del camión que provocó el trágico accidente, los frenos dejaron de responder recién al llegar al semáforo y aseguró que el percance rutero fue inevitable. Pidió perdón a las familias y sostuvo que jamás fue intención suya cometer este acto tan terrible.
“Pasó de repente en un segundo, habrá reventado una manguera o el pulmón o algo y bajó totalmente el aire, mi pedal sentí en el piso, ya no podía más frenar. El vehículo fue tomando velocidad, pero de una forma rápida, ahí no quedó ni un minuto para llegar”, detalló el conductor, en entrevista con la 730 AM.
Lea también: “Paraguay Sonríe” entra en la etapa final con las pruebas de prótesis dentales
Indicó que a la hora de bajar el cerro, tiene dos picos, el inicial que es cuando pasa por Kurusu Peregrino y luego la rampa de frenado; en el caso de sentir algo raro en el sistema del camión, decide usar la rampa. No obstante, reconoció que recién cuando pasó el sistema de frenados el vehículo tomó velocidad, por lo que no pudo usarla.
“Pasando la rampa de frenados, a unos 200 ó 300 metros perdí todo el aire del freno. Le dí a todo dar al freno, pero el freno, la bocina y las luces después de la rampa fallaron, no con el cambio. De lejos se ve el semáforo y desde allí intenté frenar, pero no hubo caso”, puntualizó.
Agregó que desde Tobatí hasta Caacupé hay varias pendientes y todo ese trayecto no presentó problemas. “Solo les pido que me perdonen por favor. No fue intención mía, jamás en el sano juicio de una persona va a estar el haber enlutado a tantas personas así, de esta manera y de esa forma tan terrible. Expresarles mi más profundo pesar y estoy a disposición de la justicia”, concluyó.
Antecedentes
El fiscal Juan Ledesma confirmó que el chofer Víctor Raúl De la Cruz está imputado por homicidio culposo, luego de que el camión cargado de ladrillos quedara sin frenos, cruzara al carril contrario y embistiera a varios vehículos que se encontraban aguardando en el semáforo.
En el lugar falleció la pareja conformada por Marcelo Ávalos, de 48 años y Fátima Silva Galeano, de 45 años, y sus hijos Fernando Jesús, de 18 años y Fátima Sabrina, de 9 años. La quinta víctima fue identificada como María Concepción Domínguez Fernández de 58 años, quien murió en la tarde de ayer en el Hospital de Trauma.
Le también: Paraguay reúne a exbecarios de Israel en un congreso mundial por la paz y la cooperación
Dejanos tu comentario
Tragedia en Pedrozo: decretan prisión preventiva para chofer del camión que causó fatal accidente
La Justicia ordenó la prisión preventiva de Víctor Raúl De la Cruz, chofer del camión que causó el fatal accidente en Pedrozo y que está imputado por homicidio culposo. De la Cruz cumplirá la medida en el Centro Nacional de Prevenidos (antiguo penal de Tacumbú). La resolución judicial se dictó tras la audiencia de imposición de medidas cautelares, donde se decidió privar de la libertad al conductor.
El fiscal Juan Manuel Ledesma imputó por homicidio culposo a De La Cruz tras el siniestro vial donde murieron cinco personas, el pasado sábado 15 de agosto en la compañía Pedrozo, Ypacaraí. Según el acta de imputación, el camión se habría quedado sin frenos luego de descender el cerro Caacupé, llevándose por delante a varios vehículos que detuvieron su marcha en el semáforo del cruce sobre la Ruta PY02.
Autopsia
El director de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público, Pablo Lemir, informó que culminaron los procedimientos de identificación y autopsia médico-legal de cuatro de las víctimas fatales. Los estudios se realizaron en la Morgue Judicial de Asunción y finalizaron aproximadamente a las 22:00 del domingo 16 de agosto. Debido a las condiciones en que fueron recuperados los cuerpos, fue necesario un abordaje médico-legal multidisciplinario.
Las cuatro víctimas pertenecían a una misma familia: un hombre de 49 años, una mujer de 45, un joven de 18 y una niña de 9 años. Por disposición de la investigación, sus identidades no fueron divulgadas. El vehículo en el que viajaba la familia sufrió un incendio tras el impacto con el camión de gran porte. Los resultados de los análisis médicos ya fueron remitidos a la unidad penal interviniente y serán incorporados como antecedentes técnicos de la investigación. Posteriormente, se realizará la autopsia de la quinta víctima fatal del grave siniestro ocurrido en Pedrozo.