En el marco del Día Nacional de la Democracia, se llevará a cabo un concierto conmemorativo el domingo 2 de febrero, a partir de las 18:30, frente a la Plaza de los Desaparecidos, sobre la calle El Paraguayo Independiente entre Ayolas y Montevideo. Esta actividad es organizada por la Presidencia de la República y la Secretaría Nacional de Cultura.
Bajo el lema “Unión e Igualdad”, el evento reunirá a la Gran Orquesta del Gobierno del Paraguay, conformada por la Sinfónica Nacional, la Banda de Músicos de la Policía Nacional, la Banda de Músicos de las Fuerzas Militares y la Orquesta Nacional de Música Popular (ONAMP). Estas destacadas agrupaciones actuarán unificadas, ofreciendo un tributo sonoro al fortalecimiento de la democracia.
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La Serenata tiene como objetivo principal celebrar los 36 años del retorno democrático en el Paraguay, en concordancia con la Ley n.° 6.654, que establece el 3 de febrero como el Día Nacional de la Democracia. Este evento resalta la importancia de la cohesión entre civiles y miembros de las fuerzas públicas, utilizando la música como un lenguaje común para promover la unidad y el compromiso con los valores democráticos.
El concierto será abierto a todo público. Se invita a toda la ciudadanía a participar de esta actividad, que busca consolidar la memoria y la relevancia de la democracia como fundamento esencial para el desarrollo nacional.
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“Michael”, sobrino del Rey del Pop protagoniza biopic sin controversias
Un biopic supervisado por la familia Jackson repasa la primera parte de la vida de Michael Jackson y su ascenso al éxito, aunque no aborda los aspectos más polémicos que rodearon al cantante. Estas son cinco cosas que hay que saber sobre “Michael”, que se estrena esta semana en España y Latinoamérica, y que aspira a rivalizar con el biopic musical “Bohemian Rhapsody” (2018), sobre Freddie Mercury, el mayor éxito del género.
La película arranca en 1966 en Gary, Indiana, la ciudad donde nació en 1958 el Rey del Pop, y termina en 1988, en Londres, durante un concierto de su gira Bad World Tour. Un plazo de tiempo que permite evitar los temas más controvertidos, sobre todo los casos judiciales que empezaron a empañar la imagen del icono a partir de 1993.
El adolescente Jordan Chandler presentó entonces una denuncia contra él por abusos sexuales. El caso se resolvió en 1994 con un acuerdo económico con la familia del joven. Lo mismo ocurrió con el juicio penal de 2005 en Santa Maria (California), en el que se enfrentaba a diez cargos tras las acusaciones de otro adolescente. La estrella fue absuelta.
Un guión retocado
Según la revista estadounidense especializada Variety, que cita a una persona cercana a la producción, un tercio de la película estaba inicialmente dedicado a los problemas judiciales de la estrella. Tan sólo después del rodaje, los abogados a cargo del legado de Michael Jackson se dieron cuenta de que existía una cláusula en el acuerdo firmado con la familia de Jordan Chandler que prohibía cualquier representación o mención suya en una película.
El final del largometraje tuvo que hacerse de nuevo totalmente. En la versión que se estrenará, el filme termina con dos conciertos: el último de Michael Jackson con sus hermanos como parte de los Jackson Five en 1984 en Los Ángeles, y el de Londres en 1988 para la gira Bad, cuando estaba en la cumbre de su gloria.
El clan Jackson
Un tema ampliamente abordado en la cinta es la dimensión familiar de la leyenda Jackson, con el patriarca Joseph Jackson, que maltrataba a su hijo prodigio, en el centro de la historia. MJ, que empezó a actuar en los escenarios a los 6 años, nunca tuvo amigos de su edad. Vivía rodeado de sus ocho hermanos y hermanas, todos artistas. Este biopic lleva la marca del clan con Jaafar Jackson, el sobrino de Michael, que interpreta a la estrella.
A nivel de la producción, figuran Graham King (“Bohemian Rhapsody”), y sobre todo los albaceas testamentarios del Rey del Pop, John McClain y John Branca, este último también representado en la película. Los hermanos y hermanas Jackson que todavía están vivos están en los créditos como productores ejecutivos.
El negocio
Según Variety, Lionsgate, el distribuidor, espera recaudar 700 millones de dólares con esta película, cuyo presupuesto asciende a 200 millones de dólares. Esto situaría a “Michael” muy por delante de todas las producciones del género, excepto por “Bohemian Rhapsody” (910 millones de dólares).
La herencia del Rey del Pop genera varios cientos de millones de dólares cada año gracias a espectáculos como el musical “MJ” o “Michael Jackson ONE”, del Cirque du Soleil. El documental “This is It”, sobre los ensayos de la gira que Michael Jackson preparaba justo antes de su muerte, recaudó casi 270 millones de dólares en todo el mundo en 2009.
“La historia continúa”
La película se termina con una imagen en la que se lee: “La historia continúa”. La productora dejó entrever que una segunda entrega está en preparación. Según el productor Graham King, la historia se centrará en los álbumes “Dangerous” (1991) e “Invincible” (2001), así como en la compra y construcción de Neverland, su rancho en California adquirido en los años 1980. La finca, de 1.100 hectáreas, cuenta con cuatro casas, un lago con cascada y varios espacios para los animales, la pasión de Michael Jackson.
Fuente: AFP.
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“Subacuática”, “Cumbre mundial” y “9 minutos” se despiden de la agenda teatral
Antes de su participación en el Festival Internacional de Encarnación (FITE), el elenco de “Los 3 mosqueteros” presenta este clásico del dramaturgo francés Alexandre Dumas (1802-1870) para toda la familia, en el Arlequín Teatro (Antequera casi República de Colombia, en Asunción), este domingo 19 de agosto, a las 17:30, con entradas a G. 70.000 y anticipadas a G. 50.000.
Acción, humor, valentía y amistad en una adaptación pensada para que niños, jóvenes y adultos disfruten de una historia llena de emoción. Cuenta con las actuaciones de Javier Lacognata, Joaquin Díaz Sacco, Raúl Dionisi, Richard Quintana, Sebastián Pebriz y la participación especial de Sandy Molas, bajo la dirección de Juan Carlos Cañete. Informes y venta de entradas a través de la línea telefónica 0991 322 213.
“9 minutos”
El thriller teatral “9 minutos” ofrece su última función este domingo 19 de abril, a las 20:30, en el Espacio Mayor, ubicado en Malutín casi Guido Spano, en el barrio Villa Morra de Asunción, con entradas generales a G. 100.000 y anticipadas a G. 85.000. Informes a través del WhatsApp: 0991322213. Actúan Dai Acosta, Lidia López, China Padrón Rossi y Susy Panizza, con dirección y producción general de Juan Carlos Cañete y Javier Lacognata.
La obra presenta a cuatro mujeres y un vínculo atravesado por años de historia, secretos y tensiones silenciadas. Tras una caída que ocurre en apenas nueve minutos, lo que parecía un accidente comienza a revelar una verdad mucho más incómoda: los recuerdos no coinciden, las versiones se contradicen y la confianza se desmorona. Con diálogos filosos, tensión creciente y un clima cargado de sospecha, “9 minutos” expone cómo el dinero, la memoria y las heridas del pasado pueden convertir el amor en traición.
“Subacuática”
La obra teatral “Subacuática” se despide este domingo 19 de abril, a las 19:30, con las actuaciones de Lali González, Andrea Quattrocchi, Ato Gómez y Guadalupe Lobo, bajo la dirección de Fátima Fernández Centurión, en el Natatorio Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas, ubicado en avenida General Santos 258 casi Mariscal López, en Asunción. Una producción de Blue Art.
Cuatro personajes llevan a los espectadores a un viaje visceral en el que el agua no solo es el escenario, sino que también un protagonista esencial. Subacuática es una obra en donde los personajes se enfrentan a sus propios miedos, deseos y desafíos mientras interactúan con el agua mezclando así lo físico y emocional en una experiencia energética y real.
La adaptación teatral de la novela de la argentina Melina Pogorelsky combina teatro, sonido y audiovisual en una piscina real, creando una experiencia teatral y sensorial única. Las entradas se encuentran a la venta en Tuti.com.py con un precio de G. 190.000 para Preferencia y G. 160.000 para Generales. Abonando a través de Personal Pay, las entradas tienen un costo de G. 155.000 para Preferencias y 125.000 para Generales. Informes al 0971 898 400.
“Cumbre mundial”
El Teatro Carmelitas reabrió sus puertas con la obra teatral “Cumbre mundial”, una comedia absurda para terminar con los pobres, del dramaturgo español Jorge Jimeno. El elenco está compuesto por Hugo Robles, Silvio Rodas, Ana Banks y Meche Rivas, con dirección de Carmen Briano y la producción de Luca producciones.
La última presentación será este domingo 19 de abril, a las 20:00, en el segundo piso del supermercado Salemma Carmelitas, sobre la avenida San Martín casi España, un espacio que vuelve a abrirse al público después de 15 años y que cuenta con estacionamiento, seguridad, aire acondicionado y ascensor. Las entradas están en venta por Ticketea o llamando al 0981 999090
En esta comedia los representantes de Naciones unidas, de los países ricos, de los países pobres y de la sociedad civil se dan cita en una Cumbre Mundial para terminar con la pobreza y lo harán, como siempre, con su mejor voluntad y escasos o nulos resultados. Sin embargo, este importantísimo encuentro se verá interrumpido por una simpática camarera que resulta ser una luchadora antisistema que tiene en su poder una mochila cargada de explosivos, y puede hacer que todo termine saltando por los aires.
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Proyecto venezolano llevó a Qumra la desaparición de una lengua indígena
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que llegan a un mercado o a un laboratorio para buscar financiación, alianzas o visibilidad. Y hay otras que llegan también para recordar que el cine sigue siendo una herramienta de memoria frente a aquello que desaparece. En Qumra 2026, uno de los proyectos que mejor encarnó esa segunda posibilidad fue “Language of Water”, del realizador venezolano Jeissy Trompiz, una propuesta que parte de un hecho tan concreto como devastador: la existencia del último hablante de una lengua indígena en Venezuela.
La fuerza de la presentación de Trompiz no estuvo solo en el tema, sino en la manera de formularlo. “Solemos hablar de animales o plantas en peligro, pero no de lenguas en peligro. Y las lenguas también están desapareciendo”, dijo durante la rueda de prensa. Esa frase bastó para situar su película en un territorio singular: uno donde la pérdida no es solo lingüística, sino también histórica, cultural y política.
Qumra volvió a celebrarse en formato online, con ruedas de prensa virtuales en lugar de encuentros presenciales en Doha. El contexto condicionó el tono de las sesiones: tiempos ajustados, moderación estricta, respuestas en inglés o árabe según el idioma de cada intervención, y una sensación general de que el encuentro se sostenía a distancia pero no por ello con menor intensidad. Lejos de vaciar el sentido del evento, el formato confirmó la capacidad del programa para seguir siendo un espacio de acompañamiento a películas en desarrollo y de diálogo entre cineastas, prensa e industria.
En ese marco, Trompiz —cineasta venezolano afincado en República Dominicana— presentó Language of Water como una película que trabaja simultáneamente con la memoria, la percepción del mundo a través del lenguaje y la soledad del último hablante. Pero también quiso precisar que no se trata de una aproximación cerrada o puramente observacional. “Buscamos explorar los límites entre ficción y documental, tanto narrativa como cinematográficamente”, explicó.
Lo más interesante de su intervención fue la insistencia en desmontar cualquier lectura reduccionista del proyecto como si se tratara de un problema aislado o local. Ante la duda de si un tema así podía resultar lejano para públicos de Doha o del mundo árabe, Trompiz fue tajante: “Sí, es un tema universal”. Y desarrolló esa idea en una dirección muy clara: “La película trata sobre minorías, periferia, globalización”. La desaparición de una lengua no aparece entonces solo como una tragedia patrimonial, sino como una forma concreta en que se manifiestan la exclusión y la erosión de mundos culturales enteros.
Esa dimensión política del film apareció también cuando habló de las dificultades para levantarlo. “Es un acto de resistencia”, afirmó al referirse al equilibrio entre la libertad creativa y las exigencias del mercado global. Según explicó, se trata de un tipo de cine que no suele entrar fácilmente en las lógicas de rentabilidad ni de visibilidad inmediata. “Pasamos años sin financiación, pero es necesario seguir”, resumió. La frase no se limita a describir una dificultad productiva; funciona también como una definición ética de lo que significa sostener un proyecto cuando el sistema parece no estar hecho para él.
En términos estéticos, Trompiz describió su mirada desde la noción de periferia. “Mi enfoque está ligado a la idea de ‘periferia’”, dijo. De ahí deriva una mezcla de materiales y registros en los que lo real convive con lo onírico y lo espiritual. “La película mezcla lo real, lo onírico, lo espiritual”, añadió. En ese punto, Language of Water se perfila no solo como una película sobre una lengua en extinción, sino sobre un modo de experimentar la realidad que no puede separarse del sueño, la visión y la memoria.
A su lado, la sesión reunió otros proyectos que, aunque formal y temáticamente distintos, dialogaban con esa misma sensación de urgencia.
Uno de ellos fue When The News Breaks You, de Hamad Al Hajri, centrado en periodistas de Oriente Medio y en las condiciones extremas en las que trabajan. El director definió su film a partir de varias capas: “los riesgos del sistema en el que trabajan”, “el hecho de convertirse en objetivos”, “el impacto en sus vidas personales” y “el sacrificio que implica informar desde el terreno”. Más allá de la actualidad inmediata, Al Hajri insistió en que su película no fue concebida para seguir una coyuntura. “La película no nació para seguir una moda ni un trend”, explicó. Lo que quería era mostrar “la profesionalidad de los periodistas árabes y el sufrimiento que soportan para cubrir las noticias”.
La dimensión material del proyecto resultó igualmente reveladora. Al Hajri habló de los altos costes de producción y de la imposibilidad de filmar en Gaza, lo que obligó a redistribuir parte del trabajo entre Líbano, Turquía y Egipto. “Como cineasta, tienes que adaptarte a la realidad, trabajar con lo que tienes y tener múltiples planes”, dijo. También reveló que DFI fue la única institución que le dio apoyo financiero, algo especialmente significativo en una película atravesada por un contenido político tan frontal. Su proyecto, además, carga con una herida concreta: la pérdida de un personaje central al inicio del film, en referencia a Shireen Abu Akleh.
Si Al Hajri se movía en el terreno del presente y del riesgo, Mohanad Yaqubi proponía con Revolutionaries Never Die un diálogo entre archivo y convicción política. El director palestino, afincado en Bruselas, recordó que la película nació a partir de un correo recibido de Jocelyne Saab en 2018: “Recibí un email suyo en 2018 pidiéndome una colaboración. En ese momento no sabía quién era y no respondí. Dos meses después falleció”. A partir de ese gesto suspendido comenzó una investigación de seis años sobre la obra de Saab, especialmente las 16 películas que filmó entre 1973 y 1983 sobre luchas del mundo árabe.
En su caso, el proyecto se fue volviendo también una pregunta sobre el sentido mismo de hacer cine político. Yaqubi evocó el impacto de ver Beirut, My City poco después de que la casa de su familia en Gaza hubiera sido bombardeada. Desde ahí, Revolutionaries Never Die dejó de ser solo un trabajo sobre materiales de archivo para convertirse en una reflexión sobre la persistencia de las imágenes, la violencia que regresa y la necesidad de seguir filmando incluso cuando el presente parece negar toda eficacia al gesto cinematográfico.
También estuvo Jehad Hallaq, que presentó Until the Rain Stops con una formulación tan sencilla como contundente: se trata de una película “sobre una mujer palestina en Jerusalén que intenta salvar su casa en medio del aumento de la tensión en la región”. En una sesión dominada por temas de memoria, desaparición y archivo, esa frase devolvía la discusión a una realidad material ineludible: la casa como territorio de resistencia, el hogar como última forma concreta de permanencia.
Por su parte, Yassine Ouahrani aportó otro registro con Where the Sun Never Sets, definida como “una especie de romance distópico ambientado en una ciudad árabe futurista”. La película sigue a dos trabajadores que sueñan con escapar de una ciudad gobernada por la lógica fabril hacia “un lugar donde el sol nunca se pone”. El conflicto surge cuando uno decide perseguir el sueño y el otro opta por borrar su recuerdo. La película abre así una vía menos frecuente en el panorama regional: la de una imaginación futurista árabe, no desligada del presente, sino construida a partir de sus tensiones.
Ouahrani fue también uno de los realizadores que mejor sintetizó el valor del propio Qumra. Señaló que no es solo una plataforma para mostrar un proyecto, sino también un espacio donde la cultura gana espesor en “circunstancias difíciles”. Su idea de fondo era clara: incluso cuando la región no encuentra suficiente voz en otros ámbitos, sí la encuentra a través del arte y del relato cinematográfico.
El propio formato online fue comentado por los participantes con una mezcla de resignación y reconocimiento. Trompiz admitió: “Al principio fue frustrante”, porque quería estar físicamente en Doha, pero enseguida destacó el esfuerzo del equipo por mantener “la energía y el espacio de encuentro”. Al Hajri coincidió al decir que “la comunicación humana es muy importante”, aunque valoró la manera en que el evento consiguió preservar reuniones, conversaciones y encuentros útiles.
Visto en perspectiva, el paso de Jeissy Trompiz por Qumra no fue solo la presentación de una película prometedora. Fue también la irrupción de una pregunta incómoda y necesaria: qué significa perder una lengua, quién queda fuera cuando desaparece una forma de nombrar el mundo y qué puede hacer el cine ante esa desaparición. Si a eso se suman los periodistas que arriesgan su vida en When The News Breaks You, el archivo convertido en crisis ética de Revolutionaries Never Die, la casa amenazada de Until the Rain Stops y la ciudad futura de Where the Sun Never Sets, lo que queda es una constelación muy precisa de preocupaciones contemporáneas.
En ese conjunto, Language of Water se impone como un proyecto particularmente poderoso para la mirada hispana, no solo por su procedencia venezolana, sino porque recuerda algo que el discurso público rara vez mira de frente: que la desaparición de una lengua es también la desaparición de una memoria, de una comunidad y de una forma irrepetible de entender la realidad. Y que filmar eso, en palabras de Trompiz, sigue siendo “un acto de resistencia”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Papa Francisco fue homenajeado por el cura DJ en masiva “rave” en Buenos Aires
Jeans, cuello clerical y rosario en la muñeca: así se presentó el padre Guilherme Peixoto, el cura DJ, para mezclar música electrónica este sábado en una masiva “rave” en la plaza más icónica de Argentina, en homenaje al papa Francisco a un año de su muerte. Versiones tecno del soundtrack de Super Mario y de “Ameno (dori me)”, el clásico de los 1990 que emula un canto gregoriano, se mezclaron con fragmentos de discursos de Francisco en la Plaza de Mayo, centro político de los argentinos convertido en un jolgorio católico.
Desde la consola, Peixoto animaba a decenas de miles de personas bajo un show de láseres, con la catedral de Buenos Aires a un lado y la casa de gobierno detrás. Su objetivo: “Que la música logre tocar los corazones a tal punto que los jóvenes regresen a casa con ganas de cambiar el mundo”, dijo a la AFP Peixoto antes del concierto.
En la tarima, una cruz iluminada se elevaba sobre la silueta del cura DJ. En las pantallas, una gran paloma blanca aleteaba como símbolo del Espíritu Santo. El concierto arrancó con un audio de Francisco: “¡La Iglesia no es una ONG!”. Dos horas después, el sacerdote portugués de 52 años recitaba el mandato del papa a los jóvenes: “Hagan lío”.
Una mezcla de “Sólo le pido a Dios” de León Gieco sonó en medio de encíclicas papales. El público cantó. Muchos llevaban aureolas con luces blancas que ofrecían los vendedores ambulantes por menos de 10 dólares.
Tomás Ferreira, un abogado de 25 años, no es católico pero le pareció “rebueno que el cura trate de unir a las personas con el tema de la electrónica y la religión”. “La religión se está modernizando y eso está bueno”, dijo a la AFP. Ya había visto a Peixoto en Lisboa en 2023.
De Guimarães a la cabina
Oriundo de Guimarães, Peixoto es párroco desde 1999 de la arquidiócesis de Braga, en el norte de Portugal. Sus misas dominicales, aclara entre risas, “son normales. Es una liturgia normal”. Fue seminarista a los 13 años, pero siempre mantuvo un pie en la música: de joven tocaba el órgano en una banda de pop-rock con compañeros del seminario. “Estar en la Iglesia y salir a un bar o un club a escuchar música era igual, era normal”, recordó en la entrevista con AFP.
A principios de los 2000 organizó noches de karaoke para recaudar fondos para su parroquia endeudada y fue entonces cuando comenzó a mezclar. Compró un controlador, empezó a ver videos en YouTube y avanzó solo durante años. “Cuando aprendí a mezclar, también empecé a formarme una cultura de música electrónica. Ya no se trataba solo de entender cómo se organiza un set, sino además qué es esto de un viaje de música electrónica. Fue un proceso largo”, contó Peixoto.
El momento clave
La pandemia fue el quiebre: “El mundo se detuvo”, recordó. Comenzó a hacer livestreams en Facebook, sus videos se viralizaron y se instaló el apodo de “cura DJ”. “El tecno empezó a volverse un poco más melódico, que es lo que toco ahora”, dijo Peixoto. “Ya no es tan fuerte como lo tocaba antes, para que también pueda ser un vehículo que transmita mensajes, pensamientos y músicas a lo largo del set”.
¿Qué mensajes? “Mensajes de paz”. El padre Peixoto ha tocado en Lisboa, Beirut, México y Río de Janeiro, entre otras ciudades. Pero, para él, el quiebre fue el concierto en Ibiza en julio de 2024, cuando cumplió 25 años de sacerdocio tocando para miles de personas.
“Estaba muy aprensivo, ¿cómo iban a ver a un cura en la cabina?”, contó. Pero el temor pasó rápido: “Vi jóvenes con un cariño brutal. No sabía si era yo pasándoles energía a ellos o ellos pasándomela a mí”. Esta comunión lo convenció de seguir ese camino. “Se me eriza la piel cuando siento que estamos todos unidos en la pista de baile, que estamos todos en este viaje juntos”.
Fuente: AFP.