Una mujer de nacionalidad paraguaya y su pareja, un brasileño, fueron condenados a 47 años de prisión en el Brasil tras ser acusados por trata de personas, violación de una menor y por mantener a otras mujeres, todas de nacionalidad paraguaya, en condiciones similares a la esclavitud.
La compatriota, procesada por la justicia brasileña, fue identificada como Mercedes López Sosa, ya que habría captado a mujeres jóvenes del interior del país con la promesa de que irían a trabajar en una guardería, que funcionaba en su vivienda. Ya una vez en Río de Janeiro, no solo las obligaba a trabajar por 11 horas seguidas, sino que no recibían remuneración y, al final del día, eran abusadas sexualmente por Mercedes López, su pareja, un brasileño identificado como Rodrigo Moreira de Araujo y otras personas.
Según la denuncia de las jóvenes, quienes fueron auxiliadas por los padres de los niños que acudían a la guardería, ellas tenían prohibido salir de la casa o tomarse días libres. Las mantenían constantemente realizando trabajos del hogar y eran abusadas emocional y sexualmente, por lo que se trató el caso bajo el agravante de privación de libertad.
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Las investigaciones y datos recolectados en el marco del caso en cuestión demostraron que este esquema de trata de personas estaría funcionando desde el 2015, y que, inclusive, existe una víctima que fue obligada a interrumpir su embarazo, producto de una de las violaciones que habría sufrido en la vivienda de la pareja, ahora condenada.
Las víctimas rescatadas serían jóvenes de diferentes puntos del interior del país que necesitaban una salida laboral rápida y que habrían sido contactadas por Mercedes López, quien les prometió una excelente oportunidad laboral, con buena remuneración. Además, de un lugar donde quedarse en Brasil, por lo que las jóvenes rápidamente aceptaron.
La fiscal Karina Sánchez, en conversación con la 1020 AM, destacó que normalmente los esquemas delincuenciales como estos cuentan con tentáculos en el Paraguay y otros países. Esto son reclutadores, los que le prometen a las víctimas trabajo y alojamiento, no solo en el Brasil, sino que en otros países vecinos, como Argentina y Chile.
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Luz Marian, la artista paraguaya que desafía el tiempo y reinventa el clásico “Bésame mucho”
La cantante Luz Marian, artista paraguaya radicada actualmente en Argentina, plantea una reinvención de “Bésame mucho”, una deslumbrante versión del clásico de Consuelito Velázquez.
El lanzamiento estará disponible desde el próximo viernes 24 de julio en todas las plataformas digitales.
La producción cuenta con la participación y producción de Robot Mojado y el destacado pianista Eduardo Báez.
La calidez, la nostalgia y la modernidad se fusionan en el nuevo lanzamiento de la cantante paraguaya Luz Marian, quien el próximo 24 de julio estrenará en todas las plataformas digitales el inmortal bolero, escrito originalmente en 1932 por la célebre pianista y compositora mexicana Consuelito Velázquez, que cobra una nueva y sorprendente vida en esta propuesta.
En esta ocasión, la obra se viste de electrónica de la mano de Robot Mojado, que es el alter-ego del músico y productor Gustavo Luque combinándose a la perfección con la sofisticación sutil del piano de Eduardo Báez.
Esta potente base instrumental sirve como el lienzo ideal para desplegar toda la calidez, sensualidad e interpretación vocal que caracterizan a Luz Marian.
Esta reversión no solo respeta la esencia romántica y apasionada de la pieza original, sino que la traslada de las famosas pistas de lentos a los ambientes chill-out contemporáneos, tendiendo un puente generacional entre la época de oro del bolero y la actualidad de la música digital.
“Reinterpretar una obra tan inmensa como ‘Bésame mucho’ siempre es un desafío, pero queríamos llevarla a un universo sonoro actual sin perder la intimidad del tema original. La electrónica de Robot Mojado con el piano de Eduardo crearon la atmósfera perfecta para dejar fluir la voz de Luz”, expresa Gustavo Luque sobre el proceso creativo.
El single promete convertirse en uno de los lanzamientos más distintos de la temporada, demostrando que los clásicos son eternos cuando se tratan con respeto, innovación y talento.
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Emotivo homenaje: delegación brasileña trae cartas, dibujos y obsequios a víctimas de grave accidente
Un emotivo acto se realizó en la Academia de Danzas Bethania de Independencia en memoria de las integrantes de la comitiva fallecidas en el trágico accidente de tránsito ocurrido en Brasil, así como en reconocimiento a las sobrevivientes.
Una delegación de Maravilha llegó con el homenaje trayendo cartas, dibujos y regalos para las víctimas como muestras de cariño y acompañamiento. Asimismo, tuna placa especial fue hecha para inmortalizar la historia y la memoria de la delegación de danza.
“Cada mensaje transmitía un poco del amor, la solidaridad y el cariño de nuestra comunidad. Fue conmovedor ver cómo gestos sencillos pueden trascender fronteras y brindar consuelo en tiempos tan difíciles”, explicó Ivana Román, quien se ocupó de la entrega de obsequios.
En ese sentido, agradeció a todos los niños, familias y personas que se sumaron a la iniciativa. “Más que regalos, brindamos afecto, esperanza y la certeza de que las víctimas y sus familias no están solas”, apuntó.
Asimismo, expresó su deseo de que este gesto fortalezca aún más los lazos entre esta comunidad brasileña y el pueblo paraguayo.
La directora de la Academia Bethania, Eva Cristaldo, agradeció el gesto de la comunidad brasileña. “Para toda la gente de Maravilha, para todos los hospitales, para todos los bomberos, médicos, toda la gente de Brasil, les decimos de corazón muchas gracias”, expresó.
Recordó que desde el primer momento de la tragedia, recibieron asistencia, alimentos, abrigo y un permanente acompañamiento por parte de los pobladores.
“Gracias por la humanidad, por el amor, por las caricias, por el abrazo, por los abrigos, por el plato de comida, por todo su amor, la hospitalidad, la solidaridad de toda la gente”, agregó.
Agradeció en nombre de las alumnas, los padres, profesores y demás acompañantes que tuvieron el accidente.
“Y en memoria de nuestra bailarina, de su madre, de la profe y de la tía que ya no están que también sean ángeles para toda Maravilha, muchísimas gracias de corazón, por hacernos sentir acompañados y no solos en tan triste tragedia”, concluyó.
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Sumba, la isla indonesia donde se adopta la esclavitud por el peso de la “tradición”
A dos horas en avión de las playas de Bali, en la isla indonesia de Sumba, hay hombres y mujeres que viven como esclavos desde que nacen hasta que mueren, de generación en generación, por el peso de la “tradición”. Trabajan para sus amos sin percibir salario, pasan de unos a otros como herencia, a veces sufren maltrato y en el caso de las mujeres, algunas son víctimas de violaciones.
Sus hijos correrán la misma suerte porque esta condición “no se puede borrar”, afirma Kanisius Kanyali Hambarita. Este joven de 34 años es esclavo de Umbu Ana Rara, tres años menor que él. Para llegar a su pueblo de Tengeddu, conocido por sus espectaculares cascadas, hay que recorrer una carretera de baches que serpentea entre el mar y las colinas áridas, a 50 km de Waingapu, la principal ciudad de Sumba. Por el camino se ven cabras y vacas y hasta manadas de caballos salvajes.
En una mañana de junio los dos hombres mastican nueces de betel, de efectos euforizantes, sentados frente a la casa del amo, con su típico tejado cónico. A simple vista, nada los distingue. Visten camiseta y sarong, viven en la misma casa, donde crían gallinas y cerdos y se cocina con leña. Ambos duermen sobre el mismo tipo de estera en el suelo y ninguno tiene cobertura para el móvil.
Umbu Ana Rara dice que trata a su esclavo “como a un miembro de la familia”. Le permite ganar un poco de dinero como mototaxista y le confía un pedazo de tierra que cultiva para su propio sustento.
¿Qué opina Kanisius Kanyali Hambarita? “No me opongo a ello, así son las cosas. No es una carga. No es más que el símbolo de una tradición heredada de nuestros antepasados”, afirma a la AFP delante de su amo, quien a menudo termina sus frases por él.
Aquí la esclavitud se remonta al siglo XVI, según los historiadores. Indonesia la abolió oficialmente en 1860, cuando el país se encontraba bajo dominio neerlandés, pero sigue muy arraigada en la cultura de Sumba, sobre todo en el este.
La isla cuenta con 685.000 habitantes, de los cuales el 80 % son cristianos en un país de mayoría musulmana.
La sociedad se divide en tres castas: “los nobles, llamados maramba, a menudo grandes terratenientes, la gente corriente, llamada kabihu, y los esclavos o sirvientes, los atas”, explica Martha Hebi, experta en el tema.
A menos que el amo lo libere, el esclavo “no puede perder su condición ni siquiera a través del matrimonio”, añade.
Los marambas son los propietarios de la tierra, las vacas y los caballos que crían para las carreras antes de ser exportados. Constituye su principal activo económico junto con los esclavos.
Los atas trabajan de la mañana a la noche, cultivan los campos, que aran con búfalos, y se ocupan de la casa, los niños y los animales. El trato que reciben depende del amo que les toca.
“Me pegaban”
“Hay casos de trabajo forzado en otras partes de Indonesia o de servidumbre temporal, como entre los dayak de Borneo en caso de deudas”, explica a la AFP Bondan Kanumoyoso, historiador de la Universidad de Indonesia en Depok. Pero, según él, la esclavitud que se practica en Sumba es única.
Está vinculada al marapu, una religión local que combina el animismo, el culto a los antepasados y el mundo de los espíritus, explica Umbu Remi Deta, sacerdote de esta creencia ancestral.
Cuenta la leyenda “que los marambas obtuvieron atas al llegar a Sumba”.
Es difícil determinar cuántos hay.
Una asistenta social que pidió mantener el anonimato calcula que existen “unos 1.700” en el distrito de Sumba Oriental, que cuenta con 350.000 habitantes. Otros estiman que son miles.
Esta isla alejada de los grandes centros urbanos y turísticos, a 2.000 km de Yakarta y a mil km de Bali, permaneció aislada durante mucho tiempo.
Los portugueses en el siglo XVI y la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en el XVII se abastecían en ella de madera de sándalo y de esclavos, según el antropólogo británico Rodney Needham.
Enviaban los esclavos a Batavia (el antiguo nombre de Yakarta) o a otras regiones de Indonesia, pero también a Madagascar o a Mauricio.
La llegada de la modernidad no ha alterado el sistema.
“He sufrido bastante desde mi infancia”, declara M., un ata de unos cuarenta años a las afueras de su pueblo, Napu, sin la presencia del maramba. La AFP no revela su nombre para preservar su seguridad.
“Me pegaban porque no trabajaba o porque no lo hacía como debía”, añade. “En cuanto regresaba del colegio, tenía que volver a trabajar, arrancar la hierba, dar de comer a los cerdos”.
A día de hoy los esclavos sufren “violencia no solo física, sino también sexual. Porque, según la tradición, el amo tiene derecho, entre comillas, a ‘utilizar’ a su sirvienta”, confirma Marlin Lomi, pastora y presidenta del sínodo protestante de Sumba oriental. Un maramba lo reconoce bajo anonimato.
“Si una esclava me gusta pero se niega [a mantener relaciones] golpearé a su marido”, declara. “Las relaciones sexuales no se consideran una violación. Según ellos, solo se trata de ejercer su autoridad sobre lo que les pertenece”, recuerda Andy Yentriyani, expresidenta de la Comisión Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres (Komnas Perempuan).
Violada desde los 13
Los casos de violencia suelen quedar impunes “porque las víctimas no se atreven a declarar”, según Hebi, fundadora de la oenegé Solidaridad para las Mujeres y los Niños de Sumba (Sopan).
En 2024 una esclava de 18 años, violada desde los 13 por su amo y el hijo de este, quedó embarazada y dio a luz antes de denunciar a sus agresores ante la policía de Waingapu.
Según la prensa local, se interrogó al principal sospechoso y a otras diez personas. Dos años después “la investigación no se ha terminado”, afirmó a la AFP Dian Sasmita, miembro de la Comisión Indonesia para la Protección de la Infancia (KPAI), que sigue de cerca otros casos.
La joven víctima fue acogida inicialmente por una oenegé y ahora vive en su aldea bajo protección.
Según el pastor Marlin Lomi el sínodo “ayuda a las víctimas” siempre que denuncien.
Este sistema está muy arraigado y la presión de la élite local es tan fuerte que “para cambiar la mentalidad de los nobles se necesitará un largo proceso”, reconoce el antiguo jefe de distrito de Waingapu (de 2008 a 2021), Gidion Mbilijora. El tiene “dos atas”.
La AFP se reunió con él durante el funeral de un noble, que contó con 4.000 invitados, incluidos los atas.
Se celebró según el rito marapu, que observan la mayoría de los habitantes de Sumba, tanto cristianos como musulmanes, y contó con el sacrificio ritual de dos caballos.
Hasta principios de la década de 1990, la policía vigilaba este tipo de ceremonias fúnebres por miedo a que se produjeran sacrificios humanos, afirma la antropóloga estadounidense Janet Hoskins.
Y es que otrora un noble debía ser enterrado en compañía de uno de sus esclavos, según el ritual marapu.
Prohibida por la Ley
Indonesia prohíbe la esclavitud. Según la Constitución de 1945, “nadie puede ser sometido a esclavitud ni a servidumbre” y el Código Penal tipifica como delito “a toda persona que, de forma intencionada e ilegal, prive a otra de su libertad”. Pero, al mismo tiempo, el código establece que el Estado reconoce ciertas formas de derecho consuetudinario.
“Hay que entender que Indonesia es una sociedad extremadamente plural y que el desarrollo social no es el mismo según los grupos étnicos”, afirma a la AFP el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Yusril Ihza Mahendra.
“El Gobierno no quiere imponer cambios bruscos, sino acompañar el desarrollo social de cada comunidad paso a paso”, añade.
El portavoz de Amnistía Internacional Indonesia, Haeril Halim, afirma que el Gobierno “no ha tomado ninguna medida para eliminar las prácticas esclavistas”.
En la práctica algunos nobles mejoran la situación de sus esclavos, pero a su ritmo.
En su día, el abuelo de Norlina Rambu Jola Kalunga, al frente de la comunidad protestante de Sumba Central, “concedió la libertad a todos los atas” de esa región, afirma esta mujer.
Pero la exrectora de la Universidad Cristiana de Sumba de 54 años no ha podido emancipar a las cinco de las que se hizo cargo al casarse con el hijo de una familia real de la parte oriental de la isla, en Waingapu.
Asegura, eso sí, que en su casa rompe este “sistema rígido”.
Tamu Rambu Margaretha ha enviado a todas sus “atas” al colegio con sus propios hijos, que posteriormente estudiaron en la universidad.
Antes la mayoría de ellos no sabían leer ni escribir.
“Si alguien es analfabeto, hay muchas cosas que no entenderá, no sabrá qué está bien o mal”, afirma.
Mama Margaretha intenta desde hace años romper la cadena de la esclavitud.
Procedente de un pueblo situado a 60 km, esta mujer con fama de progresista llegó con sus cinco sirvientas a Waingapu en 1969 para casarse con un noble.
“Es la tradición aquí en Sumba. Si perteneces a la clase noble, las sirvientas te siguen. Esto existe desde los tiempos de nuestros antepasados”, explica la anciana.
Todos viven con sus hijos en las propiedades de la familia.
Mama Margaretha cubre los gastos de sus atas y dice que “no se opondrá” a que se marchen. Según ella, “ninguna” se lo ha pedido, por razones esencialmente económicas.
“Ser independiente”
“Un día esto cambiará definitivamente. Porque los avances de la ciencia, del conocimiento y de la tecnología permitirán a la gente de clase baja darse cuenta (...) de que este vínculo social ya no es apropiado”, afirma el exjefe de distrito Gidion Mbilijora.
M., el ata del pueblo de Napu que tanto sufrió de niño, lo sabe desde hace mucho tiempo.
“Veía al maramba, su forma de vivir. Me decía a mí mismo: ‘Es tan fácil para ellos darnos órdenes así...’. Pero yo no me rebelé directamente. Me labré mi propio camino”, declaró a la AFP.
Luchó “para ser independiente”, explica.
Sigue siendo esclavo del amo que lo maltrataba, pero M. vive ahora con su esposa y sus cuatro hijos en una casa desocupada del maramba, cultiva maíz y yuca en un terreno que él le presta y tiene gallinas y cerdos.
Ahora “hay leyes que nos protegen, tal vez el maramba lo entienda, ya no nos molesta demasiado”, añade.
Gracias a la venta de animales y a las becas del gobierno, logró enviar a dos de sus hijos a la universidad. “Si tenemos conocimiento, somos libres”, asegura. “Les digo a mis hijos: ‘No quiero que paséis por lo que yo pasé’”.
Fuente: AFP.
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Entró en vigor el nuevo arancel de EE. UU. dirigido a Brasil
El nuevo arancel estadounidense dirigido a Brasil entró en vigor el miércoles, mientras otros socios comerciales de Washington se preparan para una nueva ronda de gravámenes ante el vencimiento esta semana de las medidas arancelarias globales temporales impuestas por el presidente Donald Trump.
El arancel del 25 % a Brasil llega tras una investigación de Estados Unidos, que acusó al gigante latinoamericano de prácticas comerciales desleales. Esto ha suscitado fuertes críticas, aunque el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, dijo en una rueda de prensa el martes que Brasil buscará resolver el problema mediante negociaciones en lugar de recurrir a represalias.
Varios productos como la carne de res, el café y las piezas de aviones quedarán exentos del gravamen, y aproximadamente la mitad de las exportaciones de Brasil a Estados Unidos seguirán libres de aranceles, estima Valentina Sader, del centro de estudios Atlantic Council. No obstante, la medida llega en momentos en que Trump renueva su apuesta por utilizar los aranceles como herramienta de presión, lo que despierta temores de represalias y mayores tensiones.
Washington podría estar “utilizando a Brasil como ejemplo para enviar un mensaje más amplio sobre sus prioridades y su enfoque de negociación”, dijo Sader a la AFP. Si bien la Corte Suprema de Estados Unidos anuló muchos de los aranceles de Trump en febrero, asestando un golpe a su capacidad de imponer nuevos gravámenes a discreción, Washington ha avanzado en la reconstrucción de su agenda comercial recurriendo a otros poderes.
El hecho de que Estados Unidos afirme que los aranceles a Brasil se impusieron porque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva no negoció de buena fe, “refuerza la percepción de que la medida no se dirige únicamente a las prácticas comerciales de Brasil, sino que además tiene un componente político contra el propio Lula”, apuntó Sader.
El gravamen se perfila como un importante punto de conflicto en la campaña hacia las presidenciales de octubre en Brasil. La Cámara de Comercio Americana para Brasil advirtió recientemente que la medida de Washington afecta a más de 11.000 millones de dólares en exportaciones. Trump anunció el martes la imposición de nuevos aranceles del 100 % sobre los medicamentos genéricos importados, que entrará en vigor a partir de agosto de 2028, y cuya tasa pasará posteriormente al 200 % en 2029.
Aún falta por venir una ofensiva más amplia, ya que en junio las autoridades propusieron aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % dirigidos a 60 socios comerciales por presuntos incumplimientos en la lucha contra el trabajo forzoso. Analistas esperan que los gravámenes vinculados al trabajo forzoso sustituyan al arancel global temporal del 10 % —que expira el viernes— impuesto por Trump tras su revés en la Corte Suprema. “Esperamos ver alguna acción pronto”, dijo a la televisión CNBC el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Preocupación por trabajo forzoso
Greer agregó el martes que las nuevas medidas relacionadas con las condiciones laborales abarcarán la mayor parte del comercio estadounidense, aunque podrían reavivar las tensiones comerciales. El arancel del 10 % afectaría a las importaciones estadounidenses procedentes de socios como Canadá, la Unión Europea, México, Taiwán y el Reino Unido, que se considera que han adoptado algunas medidas contra el trabajo forzoso.
Los productos de más de 40 otros países, como China, India y Japón, se enfrentan a un gravamen del 12,5 %. La UE ha dicho que los aranceles impuestos por este motivo son “injustificados”. Un conjunto separado de investigaciones estadounidenses dirigidas a 16 países por exceso de capacidad industrial sigue en curso y podría dar lugar a nuevos aranceles.
Golpe a Canadá
El gobierno estadounidense anunció otros aranceles en los últimos días dirigidos a Canadá, uno de sus principales socios comerciales. El lunes Ottawa fue objeto de un recargo adicional del 50 %, que entrará en vigor dentro de un mes, debido “al trato discriminatorio de Canadá hacia los productos estadounidenses”.
“Es una respuesta a las medidas de represalia” adoptadas por Ottawa tras los primeros aranceles impuestos por Washington en 2025. “Llevamos un año pidiendo a Canadá que los retire, que los modifique, que los ajuste”, justificó el martes Greer. El primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró el martes que estaba evaluando “todas las opciones” para responder al aumento.
Carney aseguró que había acordado con Trump “intensificar las negociaciones en las próximas dos semanas”. Estos nuevos aranceles se aplicarán a productos como el vino, los palos de hockey o incluso el cemento, e incluirán los bienes que entren en Estados Unidos bajo el acuerdo norteamericano de libre comercio T-MEC, que los dos países mantienen con México.
Fuente: AFP.