Ayer sábado se realizó una intervención en la penitenciaría de Encarnación, donde lograron requisar celulares, armas de fabricación casera, drogas y bebidas alcohólicas. Tras el operativo, que fue desarrollado por el Ministerio de Justicia y la Policía Nacional, se efectuó el traslado de cuatro internos.
Según el reporte policial, el operativo se hizo a tempranas horas en la Penitenciaría Regional de Encarnación – Centro de Reinserción Social (Cereso)- específicamente en el pabellón A, donde se encuentran miembros del grupo criminal denominado Primer Comando Capital (PCC).
Durante el operativo los intervinientes lograron reunir varias evidencias que pueden ser utilizadas para atentar contra la vida de internos y que son de uso prohibido en el interior del penal. Se procedió a la incautación de armas blancas, aparatos celulares, bebidas de fabricación casera, presunta cocaína, balanza, cuadernos con anotaciones varias, cargadores y supuesta marihuana.
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Así también las autoridades del Ministerio de Justicia ordenaron el traslado de cuatro personas privadas de libertad (PPL) a diferentes penitenciarías del país, una de ellas al pabellón de régimen cerrado especial o de máxima seguridad del penal de Minga Guazú.
Los intervinientes resaltaron que el procedimiento se realizó sin ningún tipo de inconvenientes por funcionarios penitenciarios, personal de prevención y seguridad de la Dirección de Policía de Itapúa, Grupo Especial de Operaciones (GEO), Unidad de Operaciones Tácticas Motorizadas (Lince). Los departamentos de Investigación de Hechos Punibles, de Criminalística y Antinarcóticos con apoyo de personal penitenciario.
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PCC y CV, de las cárceles a una macroempresa criminal terrorista
Las organizaciones criminales más poderosas de Sudamérica, el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), nacieron dentro del sistema penitenciario brasileño durante las décadas de 1980 y 1990 y, con el paso de los años, se transformaron en estructuras criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas, sicariato y otros delitos.
Ambas son consideradas organizaciones terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos.
El comisario Pedro Lesme, del Departamento contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional, explicó que el PCC surgió inicialmente como una agrupación integrada por personas privadas de libertad, que aprovecharon la debilidad del sistema penitenciario y la escasa presencia estatal para consolidar una estructura criminal cada vez más poderosa.
“Es una organización criminal con funcionamiento empresarial. Nace dentro de las cárceles y luego expande sus operaciones por toda la región”, señaló el jefe policial a Nación Media.
Según Lesme, en sus inicios el PCC intentó instalarse como una especie de movimiento organizado bajo consignas vinculadas a la libertad, igualdad y justicia. Sin embargo, con el tiempo derivó hacia actividades criminales y comenzó a consolidar poder dentro de los centros penitenciarios.
La organización ganó influencia mediante el control interno de las cárceles, disturbios coordinados y un fuerte sentido de pertenencia entre sus integrantes. Posteriormente, esa estructura se trasladó al exterior mediante redes dedicadas al tráfico de drogas, armas y otros negocios ilícitos.
“El nombre comenzó a generar respeto y poder. Implementaron reglas internas estrictas y una disciplina que les permitió mantenerse y crecer en el tiempo”, afirmó el comisario. Lesme indicó que la expansión regional del PCC se produjo a través de alianzas criminales y del intercambio de drogas, armas y mano de obra entre distintos grupos delictivos de Sudamérica, lo que permitió extender sus operaciones más allá de las fronteras brasileñas.
El crecimiento económico también fortaleció a la organización. De acuerdo con estimaciones de autoridades brasileñas, el PCC habría generado ganancias superiores a USD 80 millones solo el año pasado, producto de actividades vinculadas principalmente al narcotráfico, robos organizados y sicariato.
Explicó que las estimaciones financieras se elaboran a partir de denuncias, investigaciones criminales y decomisos de drogas atribuidos a la organización en diferentes partes del mundo.
Respecto a las diferencias entre el PCC y el Comando Vermelho, Lesme sostuvo que ambas organizaciones comparten el mismo origen carcelario, aunque el PCC logró consolidarse con una estructura más rígida y disciplinada.
“El PCC tiene reglamentos internos y mayores exigencias para pertenecer a la organización. El Comando Vermelho es más flexible en su estructura, aunque también mantiene una fuerte presencia criminal”, concluyó.
PARAGUAY LOGRÓ CONTENER AVANCES
En los últimos años, Paraguay logró frenar el avance de las organizaciones criminales que provienen de otros países, como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de acuerdo al comisario Pedro Lesme, director de Crimen Organizado de la Policía Nacional y quien escribió un libro sobre el PCC.
En este sentido, resaltó el trabajo de prevención de la Policía Nacional y otras instituciones que lograron contener la incursión de estos grupos en el país.
“Sobre lo que es la seguridad del país, puedo decir que la Policía y otras instituciones dentro de lo que es la República del Paraguay, ha logrado contener ese avance, porque los grandes líderes que vinieron a arraigarse para tener el dominio de las ciudades fueron detenidas”, resaltó Lesme para Nación Media.
A pesar de esta contención, aún se registran hechos delictivos que se atribuyen a estas organizaciones criminales terroristas en el territorio, sin embargo, no se cuentan liderazgos arraigados.
“Ninguna institución del mundo va a decir que eliminó a tal organización, a no ser que le extermine por completo. Lo que se hace es un combate a eso, y ¿cómo se puede determinar ese combate?, que se esté no teniendo las actividades”, mencionó.
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Paraguay logró contener el avance de las organizaciones criminales como el PCC y CV
En los últimos años, Paraguay logró frenar el avance de las organizaciones criminales que provienen de otros países, como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de acuerdo al comisario Pedro Lesme, director de Crimen Organizado de la Policía Nacional. En este sentido, resaltó el trabajo de prevención de la Policía Nacional y otras instituciones que lograron contener la incursión de estos grupos en el país.
“Sobre lo que es la seguridad del país, puedo decir que la Policía y otras instituciones dentro de lo que es la República del Paraguay, ha logrado contener ese avance, porque los grandes líderes que vinieron a arraigarse para tener el dominio de las ciudades fueron detenidas”, resaltó Lesme para Nación Media.
A pesar de esta contención, aún se registran hechos delictivos que se atribuyen a estas organizaciones criminales terroristas en el territorio, sin embargo, no se cuentan liderazgos arraigados. “Ninguna institución del mundo va decir que eliminó a tal organización, a no ser que le extermine por completo. Lo que se hace es un combate a eso, y ¿cómo se puede determinar ese combate?, que se esté no teniendo las actividades”, mencionó.
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Expuso que “el trabajo preventivo es lo que la gente no ve, no vende tampoco. Estamos dándole un combate para que esto no siga creciendo y eso es lo que la Policía y otras instituciones hacen acá en el país”.
Liderazgo acéfalo
El comisario Lesme detalló además que actualmente el PCC no cuenta con un líder “máximo” en el territorio. “En Paraguay llegó a tener en principio tres, luego pasaron a ser 7, 5 y actualmente llagarían a 9 de los cuales solo uno es el “líder general”, que está acéfala”, refirió.
Uno de los hechos más relevantes que “contribuyó” con la acefalía del liderazgo fue la gran fuga registrada en la penitenciaría de Pedro Juan Caballero, en enero del 2020, de donde se fugaron alrededor de 75 presos, entre ellos los líderes brasileros que estaban en Paraguay.
“Cuando ocurre la fuga masiva, se observa un fenómeno que prácticamente quedaron acéfalos acá, no había un líder que reunía todos los requisitos para que todos le obedezcan, había sectores y sectores, entonces eso debilitó a la organización”, expresó el director policial.
Presencia del Estado
Mientras tanto, uno de los principales factores para que se dé esta contención es el trabajo que viene realizando el Estado. “También hay que resaltar que el Estado paraguayo, gracias a la Policía y el Ministerio de Justicia, se hizo que todas las personas vinculadas a esta organización sean centradas en una sola penitenciaría, que fue en Encarnación. Diseminamos el problema, hicimos una metástasis del cáncer”, apuntó.
Así también, señaló en este trabajo de prevención y acción se incluyen las detenciones de los líderes, y actualmente esta organización migró a otros países de la región. “A los que entraban dentro de lo que es el sistema criminal paraguayo, todas esas personas que vinieron para quedarse como líderes fueron detenidas o muertas. En principio lo que se vio como algo aperturista para las organizaciones criminales no resultó así, por eso ellos migraron de Paraguay y fueron a Bolivia”, señaló.
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PCC y Comando Vermelho, de las cárceles a una macro empresa criminal terrorista
Las organizaciones criminales más grandes y peligrosas de la región, y del mundo, ahora calificadas como terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos, surgieron desde el sistema penitenciario ya desde los años 80 y 90 en el Brasil, Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho. Organizaciones criminales transnacionales que se expandieron por la región como empresas criminales que mueven drogas, armas, criminalidad y terror.
El comisario Pedro Lesme, Crimen Organizado de la Policía Nacional, describió la historia del surgimiento de estas organizaciones criminales – terroristas, principalmente el PCC como una organización de personas privadas de libertad que con el tiempo fueron expandiendo el “negocio”, por toda la región.
“Es una organización criminal, un holding, una empresa criminal. Todo nace por la necesidad de las personas quienes ya han sido privadas de su libertad por varios hechos estando en un centro reclusorio y ante la falta de la presencia del Estado y la poca capacidad de organismos internacionales, como Derechos Humanos de poder darle una buena atención dentro de lo que es el régimen humanitario”, describió para Nación Media.
Primeramente, se instala como un partido político, lo que no prosperó y pasó a la criminalidad. En sus inicios, esta organización surge con el eslogan: libertad, igualdad y Justicia. “Tener libertad de comunicación, con una Justicia sana y que todos sean iguales entre todos, pero en ese entonces como estábamos saliendo de un régimen dictatorial dentro de lo que es Sudamérica, incluyendo Brasil, Argentina y Paraguay en el 92, cuando estábamos masticando lo que es la democracia, nacen ellos dentro de lo que es una revolución carcelaria”, detalla el comisario general.
La expansión
Tras lograr el estatus criminal, el PCC empieza a lograr el respeto por la cantidad de adeptos, son mayoritarios y “se unían entre ellos y empezaban a armar disturbios dentro de los centros penitenciarios, entonces se ganaron el respeto, primeramente, dentro del sistema penitenciario y luego fuera, el nombre da estatus, da poder, da un posicionamiento”.
“Adoptaron la normativa de prosperar y de quedar en el tiempo porque son disciplinados y empezaron a crear sus propias nomas, que ninguna persona vinculada a esa organización criminal va ir a tomarse por atribución otras organizaciones, respetar la hermandad, una serie de normas, que hace que la gente respete a las autoridades criminales”, indicó el comisario.
El respeto a las autoridades criminales, lo que hace que haya una permanencia y pertenencia, fue aumentado de volumen cuando ya existe una ganancia económica, ya pasa al siguiente nivel, con robos, contactos con otros criminales de la regional
Posteriormente, “los vínculos empiezan a extenderse a nivel macro, ya van pasando la frontera y empiezan a verse los negocios (armas, drogas), ahí ya existe un vínculo criminal y el intercambio de mercaderías por lo que es el negocio, Brasil envía drogas y el otro le envía hombres, el otro le envía hombres y Brasil le envía armas, envían drogas, y hay un comercio entre ambos. Ahí empieza a regionalizarse”, describe.
Poder económico
Solo el año pasado cerró más de USD 80 millones en ganancia según Brasil, estimativamente hablando, en ganancias criminales. Los mismos que iniciaron con robos en bandas, sicariatos, pero todo con autorización de la organización y fueron creciendo, lograron construir una gran empresa criminal.
“El estimativo que hace el Estado en cuanto a ganancias, es su contrapartida en hechos de denuncias de robos en bandas que cometió el PCC. También existe otro paralelismo, con drogas incautadas tanto del lado brasilero como en un punto del mundo donde se atribuye ese hecho al PCC”, señaló Lesme.
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La diferencia entre el PCC y el CV
“Todos tienen un mismo génesis, tanto el PCC como el Comando Vermelho nacieron dentro del sistema penitenciario, uno tiene una base más arraigada porque es mucho más disciplinado que la otra nada más. El PCC tiene una disciplina más rígida y tiene una particularidad iniciativa en cuanto al otro y es mucho más cerrado porque tienen reglamentos, tienen formalidades que cumplen para pertenecer a la organización”, expuso el comisario general.
Mientras tanto, “el CV es de acuerdo a lo que necesite, no hay estándares que cumplir, solo tienen que pertenecer a la organización, el CV es más antiguo que el PCC”, comparó.
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Lula afirma que Brasil no es un “país de pacotilla” tras designación de grupos terroristas por EE. UU.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo este viernes que Brasil no aceptará un trato de “país de pacotilla”, después de que el gobierno de Estados Unidos designara como grupos terroristas a las dos mayores facciones criminales del gigante suramericano.
“No aceptamos que nos traten como niños. No aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de pacotilla”, dijo en un evento oficial el izquierdista, visiblemente enojado.
A pesar de la oposición del ejecutivo de Lula, el gobierno estadounidense designó el jueves como organizaciones terroristas a los grupos criminales Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
“No jueguen con la soberanía de este país, no jueguen con nuestra democracia”, advirtió Lula.
El mandatario, que buscará la reelección en las elecciones de octubre, había reiterado su oposición a esta medida durante su visita este mes a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca.
Brasil lleva años combatiendo el PCC y el CV, las facciones más poderosas del crimen organizado y el narcotráfico, desde su aparición en cárceles brasileñas.
La decisión de Estados Unidos tuvo lugar dos días después de que Trump recibiera en privado al gran rival de Lula en los comicios, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro. El legislador aseguró haberle pedido al republicano que tomara esa medida.
Con la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, Estados Unidos empezó a designar como terroristas a bandas criminales como los cárteles mexicanos de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación, o el Tren de Aragua venezolano.
Esa designación permite, a juicio de Washington, extender todo tipo de operaciones -policiales, de inteligencia y contrainsurgencia- a los líderes de esas bandas ya sus intereses, en todo el mundo.
- Fuente: AFP
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