Las autoridades del Hospital de Clínicas descartaron el supuesto derrumbe reportado por la mañana de este jueves en el bloque de Unidad Pediátrica Ambulatoria (UPA), en San Lorenzo, y aclararon que se dispusieron las medidas de seguridad para indagar el levantamiento de baldosas que ocurrió en un aula, pero que los servicios ya se encuentran restablecidos.
La Dirección General Asistencial del Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la universidad Nacional de Asunción (FCMUNA) emitió un comunicado firmado por su director general, el doctor Jorge Giubi. “No hubo derrumbe alguno. Tampoco se registraron personas lesionadas o heridas”, expresa la nota ante la difusión de un desmoronamiento en las noticias y redes sociales.
“Se pudo constatar que en un aula del segundo nivel se generó un levantamiento de las baldosas de porcelanato del piso, los cual generó un estruendo y posterior pánico en los estudiantes que se encontraban dando clases en el lugar”, señalaron sobre el incidente. “Se realizó una evacuación del edificio por precaución, hasta esclarecer la situación de la infraestructura”.
“La institución ha tomado todas las medidas correspondientes, convocando a los bomberos voluntarios y solicitando apoyo a la Policía Nacional. Se ha ordenado un peritaje correspondiente a fin de garantizar la seguridad de los usuarios y la ciudadanía en general. Actualmente todos los servicios se han restablecido en dicho bloque”, agrega el comunicado desde Clínicas.
Lea también: Itaipú produjo 100.000 plantines en julio para reforestación
Dejanos tu comentario
Hospital de Clínicas: verificarán presunta precariedad en insumos y atención médica
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) anunció que se realizará una verificación en su Hospital de Clínicas ante publicaciones periodísticas sobre presuntas carencias de insumos básicos y precariedad en la atención del centro asistencial ubicado en la ciudad de San Lorenzo.
A través de la Dirección Asistencial se emitió un comunicado, ayer viernes, que puntualiza: “Se han dispuesto las verificaciones pertinentes en las áreas mencionadas, a fin de constatar los hechos señalados, identificar necesidades críticas y adoptar las medidas que correspondan”.
“Como hospital escuela de la Facultad de Ciencias Médicas (UNA) y centro de referencia nacional de alta complejidad, el Hospital de Clínicas enfrenta una demanda asistencial creciente que, a menudo, excede la capacidad presupuestaria disponible, generando una presión constante sobre la operatividad de los servicios. La provisión de medicamentos e insumos está supeditada a la disponibilidad de los mismos”, agrega.
Asimismo, la Facultad señala que el abastecimiento de insumos, medicamentos y recursos de apoyo se encuentra sujeto a procesos administrativos, logísticos y presupuestarios que exceden en muchos casos la capacidad resolutiva inmediata de la Institución.
“En relación con las manifestaciones atribuidas a funcionarios o personal vinculado a la institución (tercerizado), hasta la fecha esta Dirección no ha recibido ninguna denuncia formal específica en los términos difundidos públicamente”, aclara, en otro pasaje, la entidad universitaria médica.
“No obstante, se ha dispuesto igualmente la revisión administrativa de los hechos mencionados. La Dirección General Asistencial reafirma su compromiso con la continuidad de la atención, la protección del acto asistencial, la verificación seria de toda denuncia y la gestión activa de soluciones frente a las contingencias operativas”, concluye el comunicado.
Dejanos tu comentario
En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
Dejanos tu comentario
Seis muertos y seis desaparecidos por derrumbe de hogar de ancianos en Brasil
El derrumbe de una residencia de ancianos en la ciudad de Belo Horizonte, en el sureste de Brasil, dejó este jueves al menos seis muertos, mientras los bomberos trabajan en la búsqueda entre los escombros de seis desaparecidos, según el último balance.
En el momento del colapso, ocurrido en la madrugada, 29 personas se encontraban en el edificio de cuatro pisos, que también alojaba algunas viviendas y una clínica estética, según el Cuerpo de Bomberos de Minas Gerais, cuya capital es Belo Horizonte.
Se desconoce el estado de las ocho víctimas que estarían sepultadas entre los restos de la estructura, una montaña de trozos de paredes y vigas de hierro y tierra.
Imágenes divulgadas por el organismo muestran una edificación completamente derrumbada y decenas de efectivos sacando a una persona con vida en una camilla, mientras vecinos aplauden.
Hasta el momento, los bomberos lograron rescatar con vida a ocho personas, que fueron trasladadas a hospitales de la zona.
Nueve personas lograron salir más temprano tras el derrumbe con ayuda de vecinos, entre ellas dos cuidadores y siete ancianos que estaban en una zona no afectada directamente.
Las causas del colapso están siendo investigadas. El portavoz de los bomberos, Henrique Barcellos, señaló a periodistas en el lugar que el edificio tenía todos los permisos en regla.
Más de 40 bomberos, con apoyo de perros, trabajan en las labores de rescate, entre ellos equipos que venían del operativo en Juiz de Fora, en el mismo estado, y donde deslizamientos por lluvias torrenciales dejaron la semana pasada 65 muertos en la ciudad.
Entre los rescatados con vida figura un niño de dos años, sacado consciente y con signos vitales estables, informaron los bomberos.
- Fuente: AFP
Lea más: EE. UU. y México, bajo tensión a tres meses del inicio del Mundial
Dejanos tu comentario
Taller incendiado: rescatan a un hombre de los escombros de un derrumbe en Asunción
Un taller ubicado sobre la calle Estero Bellaco, en el barrio Gaspar Rodríguez de Francia de Asunción, se incendió y eso derivó en el derrumbe de una parte de la vivienda contigua al taller, donde quedó atrapada una persona. Dentro del taller, como consecuencia del incendio también se habría producido derrumbe de otra parte de la estructura, según bomberos intervinientes de la Tercera Compañía.
Un hombre pudo ser rescatado de entre los escombros por los bomberos, quien habría sufrido lesiones de consideración, pero logró salir con vida con ayuda de los rescatistas, para luego ser llevado en ambulancia a emergencias.
Toda la estructura de la casa cayó y, según los datos preliminares, solo el hombre rescatado es el que se encontraba dentro cuando se produjo el derrumbe. Según los intervinientes del Cuerpo de Bomberos de la Tercera Compañía, el incendio y las personas en el sitio generaron el debilitamiento de la estructura para que se derrumbe.
El incendio del taller fue de gran proporción, la humareda se extendió rápidamente y debieron intervenir varios cuarteles de bomberos voluntarios para el que fuego sea finalmente controlado. El taller mecánico fue destruido y unos cuatro vehículos habrían sido quemados. Bomberos se encuentran en etapa enfriamiento del lugar afectado por las llamas.
Puede interesarle: Conductor alcoholizado chocó y echó partes de una vivienda en Fernando de la Mora