El nivel del río Paraguay sigue descendiendo y está a 10 centímetros de llegar al mínimo histórico registrado en octubre del 2021. En los últimos días se pudo constatar que el nivel llegó a -63 centímetros, según el reporte de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP). El pasado 15 de agosto se tuvo que suspender la procesión náutica en la bahía de Asunción.
Todos los días el río va descendiendo dos centímetros y las mediciones se realizan todos los días en horas de la mañana y al finalizar el día, para tener un registro preciso. Estos datos son comparados con los de años anteriores y se presume que en este 2024 se superará cualquier récord y que la sequía solo podría empeorar.
Tan crítica es la situación que el jueves pasado se tuvo que suspender la tradicional procesión náutica que se realiza cada 15 de agosto por el Día de Nuestra Señora del Asunción y la conmemoración fundacional de la “Madre de ciudades” del país. Se considera que la zona más crítica por el descenso del nivel del río se ubica en Itá Pytã Punta.
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Periodo de sequía
“Estamos teniendo un descenso sostenido y tenemos contacto con la Dinac (Dirección Nacional de Aeronáutica Civil) para conocer el pronóstico, todo indica a que no vamos a tener lluvias durante el fin de semana y para el lunes llegaría a los récord históricos del 2021″, dijo Benjamín Martínez, jefe de Dragado de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), en NPY.
Señaló que en Concepción, el panorama no es diferente al de Asunción y también se replica en otros puestos del norte del país. ”De hecho, ahora estamos entrando en periodo de sequía. Por lo tanto, se espera que para septiembre y octubre la situación sea mucho peor”, refirió.
Actualmente se realizan trabajos de dragado para que la navegabilidad continúe. “Estamos dragando a 3 metros del nivel de lecho del río. En el tramo norte no se está navegando porque es zona rocosa, desde el puente Remanso para arriba. Se tiene garantizada la navegación hasta Pilar”, puntualizó Martínez.
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El calor extremo desata una tragedia en España y deja un récord mortal sin precedentes
España enfrenta uno de los episodios de calor más mortíferos de la última década. Desde el 15 de mayo hasta finales de agosto de 2026, 5.232 personas habrían perdido la vida por causas atribuibles a las altas temperaturas, de acuerdo con los registros del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), reveló este lunes la agencia RT.
La cifra constituye un récord desde que comenzó esta serie estadística en 2015 y refleja el fuerte impacto que las olas de calor están teniendo sobre la población. El escenario resulta todavía más preocupante al observar la distribución mensual: 2.147 de los fallecimientos se produjeron únicamente durante agosto, convirtiendo al mes en uno de los períodos más letales asociados a las temperaturas extremas.
Los adultos mayores fueron, por amplio margen, el grupo más golpeado. Del total contabilizado, 5.048 víctimas tenían más de 65 años, lo que evidencia la especial vulnerabilidad de este sector frente a episodios prolongados de calor extremo.
Con este balance, el verano de 2026 ya dejó atrás los registros de los dos años que hasta ahora figuraban entre los más mortíferos de la serie. En 2022, el MoMo calculó 4.789 muertes atribuibles al calor, mientras que en 2023 se estimaron 3.035 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas.
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El nuevo récord vuelve a poner en el centro del debate el impacto cada vez más severo de los episodios de calor extremo y sus consecuencias sobre la salud pública. Las cifras muestran que las temperaturas elevadas no representan únicamente un fenómeno meteorológico, sino que pueden convertirse en un factor determinante de mortalidad, especialmente entre las personas de mayor edad.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
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Europa occidental registró un récord de calor para junio y julio
Europa occidental “experimentó su período de junio-julio más caluroso jamás registrado”, en un contexto de olas de calor repetidas, sequía generalizada e incendios devastadores, anunció el lunes el servicio europeo sobre cambio climático Copernicus.
A escala mundial, los océanos también alcanzaron en julio de 2026 los niveles de calor “más elevados jamás registrados para este mes”, de 20,96 ºC, alimentados por el fenómeno de El Niño y el calentamiento climático provocado por la actividad humana.
“No hemos conocido un clima así en toda nuestra vida y quizás ni siquiera desde el surgimiento de nuestra civilización”, comentó a periodistas Carlo Buontempo, director del Copernicus Climate Change Service (C3S). En todo el mundo, julio de 2026 empató con el de 2024 como el segundo mes de julio más caluroso que se haya registrado, solo superado por el de 2023.
Pero el fenómeno se observa más marcado en Europa occidental, el continente que se calienta más rápidamente.
La temperatura media combinada en este continente para junio y julio alcanzó 21,62 ºC, superando el récord de 2022 y “reflejando la persistencia excepcional del calor” de este verano, según Copernicus.
Junio de 2026 ya había sido un mes de calor récord para Europa occidental.
En tanto, julio registró una temperatura promedio de 22,48 ºC (2,53 ºC por encima de los valores normales para el período 1991-2000), un poco abajo de julio de 2006 (22,54 ºC).
Desde mayo, Europa occidental ha sufrido cuatro episodios de calor extremo, dos de ellos en julio. Esas olas de calor alimentaron una sequía casi generalizada en Francia, España, en ciertas regiones de Alemania y Reino Unido.
Récord en Hong Kong
Hong Kong registró este domingo un récord de calor desde el inicio de las mediciones, en 1884, con 36,9 °C en la sede del observatorio meteorológico en el barrio de Tsim Sha Tsui, estación cuyas mediciones sirven de referencia para toda la ciudad. “A las 15:15 (08:15 GMT), la temperatura máxima registrada en el observatorio fue de 36,9 grados, la más alta jamás registrada desde 1884”, anunció el Observatorio de Hong Kong.
Este récord se debe en parte al tifón Dolphin, que se aproxima a las costas orientales de China. “A medida que el ciclón tropical Dolphin avanza hacia la región de Zhejiang y se dirige hacia el interior, la masa de aire en su periferia seguirá aportando un tiempo extremadamente caluroso sobre el territorio desde hoy hasta el martes”, explicó el Observatorio.
El récord anterior databa del 22 de agosto de 2017, con 36,6 grados antes del paso del tifón Hato.
El Observatorio de Hong Kong utiliza las mediciones de su sede de Tsim Sha Tsui para los anales meteorológicos de la ciudad.
La agencia había emitido una “alerta de fuerte calor”, llamando a la población a evitar las actividades intensas al aire libre.
Se prevé que el tiempo se mantenga “extremadamente caluroso” en los próximos días. Según científicos, el calentamiento climático inducido por las actividades humanas hace que los episodios de calor extremo sean más frecuentes y más graves.
Fuente: AFP.
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Bajante crítica del Danubio por sequía deja barcas varadas y pescadores sin trabajo
En el puerto rumano de Corabia, a orillas del Danubio, apenas hay unas pocas barcas varadas rodeadas de algas. En plena sequía en Europa, el nivel del río es tan bajo que estos botes no pueden entrar ni salir. “El año pasado podíamos cruzar nadando, pero ahora el agua solo nos llega al pecho”, dice Doru, de 71 años, señalando una isla en el río.
“Dentro de dos años, podremos simplemente cruzar caminando”, agrega este pescador, que solo quiere dar su nombre de pila. Las aguas de este emblemático río europeo han bajado en algunas zonas hasta mínimos históricos debido a sucesivas olas de calor que han secado el continente desde mayo.
Desde su nacimiento en las montañas de la Selva Negra alemana hasta su desembocadura en el mar Negro, los países a lo largo de sus 2.850 kilómetros de curso notan el impacto. En Eslovaquia y Hungría, en Europa Central, hasta Rumanía y Bulgaria, más al este del continente, los buques no pueden navegar con plena carga a lo largo de la vía fluvial y se enfrentan a largas esperas.
El bajo caudal obligó al cierre de la única central nuclear de Hungría y de dos reactores de una planta nuclear en Rumanía, que usaban el agua del Danubio para su refrigeración.
Serbia también tuvo que reducir su generación energética en sus dos mayores plantas hidroeléctricas.
La severa sequía actual se ha vuelto más extrema debido al cambio climático provocado por el ser humano, según un informe reciente del grupo de científicos World Weather Attribution. El río está en su nivel más bajo de los últimos 30 años en Rumanía y Eslovaquia y también en el más bajo registrado en Hungría.
Problemas de navegación
En el puente Vidin-Calafat que conecta Bulgaria y Rumania a través del Danubio, los pescadores búlgaros lamentan estar sin trabajo porque las bajas aguas han dejado sus botes varados en tierra. “Nunca se había secado tanto antes”, dice a la AFP el pescador Rossen Dobrev. “Ahora incluso podemos caminar hasta Rumanía”.
“Llevo 39 años siendo pescador y nunca ha habido una sequía como esta”, suspira su colega Aleksandar Angelov. “Aquí no tenemos agua”, agrega el hombre de 49 años, que pide medidas a quienes mandan “ahí arriba”.
Los servicios de ferri entre ambos países han sido suspendidos temporalmente en dos zonas. Un crucero con casi 200 pasajeros tuvo que ser evacuado en Bulgaria tras encallar en el río.
El tráfico comercial también está afectado. “Los buques de carga se ven obligados a esperar o a navegar con una carga reducida”, declaró a la AFP un portavoz de la agencia del Danubio del gobierno búlgaro. En Rumanía, el nivel del agua en algunos tramos ya está un metro por debajo del mínimo navegable.
“Esta es una situación excepcional (...) Estamos sorprendidos por este nivel tan, tan bajo”, declara a la AFP Adrian Maizel, de la administración que supervisa el tráfico en el río. Sus equipos realizan operaciones de dragado en el cauce con tal de “mantener un canal navegable en la medida de lo posible —aunque más estrecho— para que la navegación no quede completamente bloqueada”.
Río arriba, en la capital húngara, Budapest, el Danubio está en su nivel más bajo jamás registrado. Decenas de ciudades y pueblos bañados por el río en ese país introdujeron restricciones de agua durante la ola de calor de junio. En julio, también se suspendieron varios cruceros.
“Como arenas movedizas”
La previsión es que el calor continúe, con lo que no se vislumbra una mejora inmediata. “He vivido aquí 25 años y el agua nunca ha estado tan baja”, asegura el jubilado rumano Mitica Nicolae, de Corabia, que pesca en un canal de riego cerca del río. El hombre de 65 años sintoniza todas las mañanas la radio pública para escuchar el último informe sobre el nivel del Danubio. Asegura que pesca menos que antes y le preocupan también los cultivos.
Cuando el río cayó a su nivel más bajo en tres décadas, las autoridades rumanas anunciaron restricciones de riego a los agricultores del sureste. Sin embargo, aquellos que hablaron con la AFP dijeron que, por el momento, no se habían visto afectados. A unos kilómetros de allí, un niño chapotea descalzo en un agua que apenas le llega a los tobillos. “Es como arenas movedizas”, exclama, sorprendido, dirigiéndose a su familia.
Fuente: AFP.